Economía

23-12-2023 11:44 - U$S 150.000 desde 2008

Los subsidios a la energía representan tres de cada cuatro pesos del déficit primario

Referentes de distintos sectores consultados por Télam analizaron el plan del Gobierno para reducir progresivamente el gasto de esas transferencias en un monto equivalente a 2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI). El correlato en la suba de las tarifas en todo el país, la situación en el AMBA y el camino que se debe adoptar en la búsqueda de la edficiencia energética.

Por Marcelo Btiz
Por Marcelo Bátiz
23-12-2023 | 11:44
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Foto: Archivo.

Los subsidios que el Estado nacional otorgó al sector energético en los últimos dieciséis años ascendieron a casi US$ 150.000 millones y tuvieron una alta incidencia en el resultado fiscal, al punto de representar el 72,7% del déficit primario acumulado desde 2012.

Los datos forman parte de diferentes informes oficiales y privados y fueron determinantes para que el Gobierno decidiera avanzar con un plan de reducción progresiva de esas transferencias -junto con las destinadas al transporte público de pasajeros- que en un período de tres años implicaría un recorte al gasto equivalente a 2 puntos del Producto Bruto Interno (PBI), de acuerdo con lo señalado por el ministro de Economía, Luis Caputo.

"Estamos en un momento en el que hay que dejar bien explícitos los costos de estos servicios, siempre considerando que hay sectores que no los van a poder pagar y deben ser protegidos"Ricardo Bertolino (Ramcc)

Télam consultó a referentes de diferentes áreas para que analizaran tanto el impacto como la conveniencia o no de llevar adelante ese proceso de reducción de los subsidios energéticos, teniendo en cuenta que su correlato podría ser un incremento en las tarifas al que tendrán que hacer frente millones de usuarios de los servicios de energía eléctrica y gas natural en la mayor parte del país.

"Estamos en un momento en el que hay que dejar bien explícitos los costos de estos servicios, siempre considerando que hay sectores que no los van a poder pagar y deben ser protegidos", sostuvo el director ejecutivo de la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (Ramcc), Ricardo Bertolino.

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De todos modos, advirtió que por las asimetrías con las que fueron asignados los subsidios "en el Interior los costos de los servicios son diferentes a los que se pagan en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), por lo que en las provincias no vamos a tener una diferencia tan grande y está bueno que sea una decisión federal".

Con una mirada integral, el consultor técnico de la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima), Federico García Zúñiga, estimó que "la reducción de subsidios debería ir en paralelo con un programa a escala nacional, para fomentar el ahorro y la eficiencia energética", con el propósito de atenuar el impacto en los usuarios de los aumentos tarifarios, pero también para mejorar la balanza sectorial del país.

"El eventual uso de energías alternativas como la solar o la eólica servirán finalmente para complementar el mínimo consumo resultante de esa correcta aislación térmica eficiente"Federico García Zúñiga (Andima)

En ese sentido, abogó por el cumplimiento de "programas como el Etiquetado de Viviendas y la aplicación efectiva y sistemática de normativas vigentes de acondicionamiento térmico en provincias y municipios", para avanzar tanto en materia de aislación de techos, muros y pisos (la "envolvente" de las viviendas) como con el diseño bioclimático.

"El eventual uso de energías alternativas como la solar o la eólica servirán finalmente para complementar el mínimo consumo resultante de esa correcta aislación térmica eficiente", completó.

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Salvador Gil, del Área de Pensamiento Estratégico de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), se manifestó a favor de la actualización de tarifas por entender que "genera incentivos para mejorar la eficiencia de las viviendas, sus artefactos y el desarrollo de energías renovables".

"Con subsidios a las energías convencionales, no sólo se retrasa el desarrollo tecnológico e industrial, sino que se promueve la emisión de gases de efecto invernadero", explicó desde una perspectiva que suma razones de sustentabilidad y eficiencia energética a las preocupaciones de índole fiscal.

Remarcó que "los subsidios en los últimos 15 años costaron más de US$ 200.000 millones, equivalentes a dos Planes Marshall a valores presentes", pero que, a diferencia del salvataje a los países europeos en la posguerra, con las transferencias "no quedó nada, más que muchas emisiones".

"Los subsidios en los últimos 15 años costaron más de US$ 200.000 millones, equivalentes a dos Planes Marshall a valores presentes"Salvador Gil (Camarco)

"Seguramente todas las medidas tienen su costo, pero no creo que el camino de la sostenibilidad sea más costoso que el que acabamos de recorrer", reflexionó Gil.

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Los U$S 200.000 millones en subdidios

La referencia a los US$ 200.000 millones incluye a los subsidios al Transporte: según un estudio del Instituto Argentino de Energía (IAE) General Mosconi, entre 2008 y 2023 hubo subsidios a la energía por US$ 148.162 millones y al transporte público por US$ 65.887 millones, lo que hace un total de US$ 214.049 millones, a razón de US$ 13.378 millones por año, equivalentes a 2,5 puntos del PBI.

En cuanto al peso que los subsidios energéticos tuvieron en el déficit primario entre 2012 y los primeros once meses de 2023, del cruce de informes de la Secretaría de Hacienda y la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP) se desprende que representaron en promedio el 72,7% del total, es decir que tres de cada cuatro pesos del déficit primario fueron causados por las transferencias al sector.

En cinco años, el gasto en subsidios energéticos fue incluso mayor a todo el déficit primario, con el caso extremo de 2012, cuando fueron trece veces superiores.

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Los subsidios a sectores económicos -principalmente la energía y el transporte- comenzaron a aplicarse en forma masiva a partir de 2002, en un contexto marcado por la renegociación de los contratos con las empresas de servicios públicos luego de la caída del régimen de Convertibilidad, a efectos de compensarlas por la brecha entre las tarifas y los costos de explotación.

En los casi 22 años transcurridos se aplicaron diferentes políticas que desembocaron en un presente en el que las tarifas tienen una cobertura de costos que alcanza al 77% en el caso del gas, 47% en el de la energía eléctrica y 11% en el del autotransporte de pasajeros, según los últimos datos relevados en los monitores específicos elaborados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

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Qué se hizo y qué se puede hacer para avanzar en la eficiencia energética de hogares y empresas

Familias, constructores, fabricantes de electrodomésticos y administraciones municipales se preparan para hacer frente a la política de recorte de subsidios que el gobierno nacional anunció que encarará enlos próximos tres años, con una serie de estrategias que apuntan a reducir el consumo.

El incremento de las tarifas -contracara de la reducción de subsidios- aparece  en el primer lugar de las preocupaciones, pero no es el único elemento de la lista, a la que debe agregarse la necesidad de cumplir con los requisitos ambientales acordados ante las Naciones Unidas en cuanto a menores emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), además del ahorro de recursos energéticos.

Paula Altavilla, presidenta del Argentina Green Building Council (AGBC) y del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA), aclaró que sólo la mitad del ahorro de energía deriva del uso de fuentes renovables y que la otra mitad corresponde a diferentes acciones de eficiencia energética, es decir a medidas de ahorro que no impliquen un deterioro en las condiciones de vida.

Ante esa nueva realidad, Federico García Zúñiga, consultor técnico de la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (Andima), advirtió que "no hay que empezar con el final" y en vez de comenzar con la instalación de artefactos y luminarias de última generación, debe garantizarse desde el principio una correcta aislación térmica "para que el calor no ingrese a la vivienda o que no se escape la climatización interior".

"El camino es claro -expresó en declaraciones a Télam- : Vemos en una primera etapa cómo protegernos o garantizar la entrada del sol y del viento cuando esto es posible, acto seguido aislamos térmicamente la envolvente - techos, muros y pisos- con materiales de aislación térmica eficiente como la lana de vidrio, el poliestireno expandido y el poliuretano para reducir la demanda de energía".

Sólo a partir de entonces, planteó, debe definirse "las últimas etapas con el dimensionado de los equipos de climatización y el eventual uso de energías alternativas".

Por su parte, Salvador Gil, coincidió en la importancia de la aislación térmica en las construcciones, y puso de relieve los ahorros que representan los cambios de equipos antiguos de refrigeración y calefacción por nuevos modelos con regulación de temperatura.

Asimismo, en un trabajo que realizó con Leila Iannelli, indicó que los ventiladores (de pie o de techo) y los climatizadores evaporativos son "buenas opciones" de reemplazo de los equipos de aire acondicionado, de una potencia "entre 10 y 15 veces menor" que estos artefactos, con el consiguiente ahorro en el consumo.

Gil y Ianelli subrayaron que el aumento de la demanda de energía es de 340 Mw por cada grado centígrado por encima de los 23°C, "equivalente a encender una central eléctrica como Atucha I".


RECOMENDACIONES
Como medidas complementarias, recomendaron la colocación de burletes (o cambiar los que ya estén deteriorados) en puertas y ventanas para evitar las infiltraciones de aire y aprovechar la radiación del sol de acuerdo con la época del año, abriendo las cortinas que den al norte durante el día en invierno y cerrarlas en verano.

Muchas de estas recomendaciones están condicionadas tanto a las características de construcción de la vivienda (en lo que la tendencia a construir edificios sin persianas es un factor en contra) como a su orientación geográfica.

Pero además de las recomendaciones a familias y usuarios particulares sobre qué puede hacerse, ya existen en la Argentina experiencias municipales de ahorro y eficiencia energética llevadas a cabo en diferentes localidades del interior.

Al respecto, Ricardo Bertolino destacó que en Rosario "sólo con capacitación al personal, sin ninguna inversión adicional, se redujo un 10% el consumo de electricidad en los edificios municipales".

"Venimos capacitando a todos los municipios en eficiencia energética", remarcó a Télam, para aclarar que la Red abarca en la actualidad a 280 intendencias en las que viven cerca de 20 millones de personas y recientemente se incorporaron siete municipalidades más.

Bertolino puso de relieve que el 18 de diciembre se inauguraron dos obras financiadas por la Agencia Francesa de Desarrollo en las localidades de Soldini (Santa Fe) y Camilo Aldao (Córdoba), con cambios en los techos de edificios comunales que permitieron que "el consumo de energía pase a ser muy inferior".

Respecto de la localidad cordobesa, ubicada en el departamento de Marcos Juárez, resaltó el trabajo que se viene realizando hace cuatro años en materia de eficiencia energética, con una reducción del 30% en el consumo y con la instalación de paneles solares que le posibilita al municipio "tener cubierto el 98% de la energía que consume".

Los próximos pasos en materia de aislación térmica de edificios municipales serán en San Carlos Sud (Santa Fe) y San Miguel (Buenos Aires), aunque las obras abarcan otras iniciativas como la instalación de granjas solares en Godoy Cruz (Mendoza), domótica (casas inteligentes) en Posadas y paneles solares en Corrientes.

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