Cultura

26-06-2023 13:31 - en el cck

Nueva edición de la Escuela de artes y oficios, un programa de formación gratuita

Con los ejes temáticos de tiempo, forma, imagen y voz, se desarrolla entre mayo y septiembre la segunda edición de la convocatoria que se desarrolla en el Centro Cultural Kirchner en cooperación con la Fundación Medifé.

Por Marina Seplveda
Por Marina Sepúlveda
26-06-2023 | 13:31
Escuela de Arte Oficios en el CCK Foto Cris Sille
Escuela de Arte Oficios en el CCK. / Foto: Cris Sille

Con los ejes temáticos de tiempo, forma, imagen y voz se desarrolla entre mayo y septiembre la segunda edición de la Escuela de Artes y Oficios del Centro Cultural Kirchner en cooperación con la Fundación Medifé, una iniciativa que pone en valor el trabajo de los oficios en la práctica artística desde una convocatoria abierta y federal que convoca este año a 30 artistas argentinos a desarrollar junto a una dupla de docentes y artistas una forma descontracturada de incursionar en los saberes y prácticas desde lo colectivo.

Coordinado por la artista multimedial y docente Lorena Fernández, y por Julieta Gómez Blumen, la convocatoria abierta en marzo estuvo dirigida a "artistas de trayectoria inicial, artesanxs y oficiantes de todas las disciplinas", sin límite de edad, de los cuales fueron seleccionadas 30 personas para participar del programa en modalidad mixta, entre virtual con clases semanales y presencial con un intensivo de tres días una vez por mes, en la plaza seca del CCK.

La Escuela de Artes y Oficios busca poner en valor el trabajo con oficios en la práctica artística desde la indagación de los vínculos, tensiones y ausencias -como sostienen los organizadores- que se "dan entre la formación, el trabajo de lxs artistas y la producción material", pero diferenciándose de otras formaciones que abordan estás temáticas.

El programa que se desarrolla en cuatro meses, de mayo a septiembre, consta de cuatro módulos temáticos: Tiempo, Forma, Imagen y Voz, dictados por duplas de "docentes oficiantes".

Este año la elección recayó en Alejandra Mizrahi y Milagro Tejerina, Leonardo Solaas y Heidi Jalkh, Andrés Sobrino y Juan Sebastián Bruno, Isol Misenta y Nicolas Cecinini.

En números, la iniciativa contó el año pasado con 25 participantes seleccionados entre 600 postulantes de todo el país, y 400 asistentes a las clases públicas que este año llegan por el momento a 100, y son un grupo de 30 artesanos y artistas de un total de 320 que se presentaron, con edades que van desde los 19 a los 55 años.

Se trata de la segunda edicin de la convocatoria del Centro Cultural Kirchner junto a Fundacin Medif Foto Cris Sille
Se trata de la segunda edición de la convocatoria del Centro Cultural Kirchner junto a Fundación Medifé. / Foto: Cris Sille

Este año "llegaron carpetas mucho más elaboradas y específicas", señala Gómez Blumen, para quien "la realización de una primera edición dio más claridad en cuanto al tipo de propuesta", y aunque les costó realizar la selección consideraron privilegiar al mundo de oficios y artesanía, como diferencia a la edición previa.

Es así que la mitad de los seleccionados provienen de Neuquén, Tucumán, Misiones, Santiago del Estero, Rosario, Jujuy, Mendoza y la otra mitad de Buenos Aires (de la ciudad y la provincia), y aquellos que viven a más de 300 kilómetros del CCK reciben ayuda para los viajes mensuales.

La docente, artista e investigadora tucumana Alejandra Mizrahi que junto a Tejerina trabajaron sobre el módulo tiempo desde lo textil, explica sobre su experiencia: "Ha sido muy interesante el planteo general de la escuela porque acerca las prácticas de los diferentes oficios y acerca al arte, devolviéndole de alguna manera esa dimensión técnica y constructiva".

Desde su propuesta trabajaron las "diferentes formas de construcción de los tejidos", con personas que no venían "del universo textil", pero "la idea tenía que ver no solamente con aprender a construir esos textiles sino también comprender a través del hacer la dimensión temporal que tienen, y de esa manera entender cómo el tiempo en los oficios, y sobre todo en el hacer textil, va a ser la variable determinante para los resultados", lo que se relaciona con "el tiempo de dedicación y el que uno necesita ejercitar para que todo salga más regular, más prolijo, para que aparezca ese ritmo en el tejido".

La convocatoria est dirigida a artistas de trayectoria inicial artesanxs y oficiantes de todas las disciplinas Foto Cris Sille
La convocatoria está dirigida a "artistas de trayectoria inicial, artesanxs y oficiantes de todas las disciplinas". / Foto: Cris Sille

Mizrahi considera que la escuela es una oportunidad para las personas que están en formación, para esta "pluralidad de participantes", que "puesta en diálogo" expone como interesante ese "modo en que cada uno aborda las consignas y lo que se va proponiendo, porque de alguna manera, cada uno está llevando eso a su ámbito de producción", reflexiona.

Y aunque los participantes no continúen con el textil, "experimentar ese lugar de producción sí posibilita llevar o trasladar ciertas herramientas, ciertas temporalidades o materialidades, a la producción de cada uno de ellos", indica Mizrahi.

Por su parte, Claudia del Río, artista y docente que compartió el año pasado el módulo Materia junto al artista y curador Carlos Herrera, ambos de Rosario, señala que: "Lo que hizo esta escuela es sembrar una propuesta, que ingresa la idea de arte contemporáneo mucho más fuerte en el terreno de los oficios, y se hizo con la intención de que quede descentralizada en algún sentido de Buenos Aires", algo que "es para replicar en las provincias, en los pueblos".

Foto Cris Sille
Foto: Cris Sille

En cuanto a la experiencia, el cruce y abordaje entre arte y oficio, una relación de larga data que se observa en el arte europeo hegemónico pero también en el arte indígena, latinoamericanista, "es una idea que siempre estuvo nutriéndose" y que "con fuerza viene constatándose también un poco por las intenciones federales que se han tenido en los últimos cinco años de reconocimiento de las relaciones entre artesanía y arte, arte y artesanía", dice Del Río.

Ambas son relaciones particulares donde Herrera y del Río tienen una "experiencia bastante concreta de trabajo, tanto hecho por nuestras manos como diseñar y delegar a gente que tuviera un oficio muy respaldado", indica la artista.

Con sus 19 años, Tatiana Belmonte de Tucumán es la más joven del grupo. Es artesana de randa, en El cercado, un pueblo de la localidad de Monteros. "Mis expectativas son grandes, el primer módulo fue hermoso y ahora estamos en proceso del segundo y está superando mis expectativas tanto como artesana y como artista. Significa mucho para mi ya que estoy en un proceso de mi vida en el que me fascina aprender cosas nuevas", y agrega "Este cruce de arte y oficio me inspira a seguir mis estudios por el lado del arte y a la vez teniendo mi oficio que es ser artesana", dice agradecida por la oportunidad.

En la misma línea, el mendocino Agustín Herrera que es ceramista, se propuso venir sin expectativas a la formación, para abrirse a las posibilidades de la propuesta. Su intención al participar era poder nutrirse, "en principio de lo federal, porque nutrirse de compañeros de todo el país es una experiencia hermosa que no sucede muy a menudo, y después aprender de los profes y de toda la organización", dice Herrera.

"Siento que es de mucha ayuda atravesar esta experiencia de la escuela del CCK en el sentido de lo colectivo, y que la construcción del conocimiento sea colectiva", algo que no suele suceder en las instituciones, indica crítico sobre los espacios donde se trabaja aislado y no muy en relación a los colegas. De la formación en el CCK se lleva como aprendizaje "el trabajar colectivamente y que las construcciones artísticas o cualquier cosa siempre están teñidas del colectivo, y además, la forma de crecer -enfatiza- es mucho más verdadera", por ello ratifica esa importancia en lo "colectivo, en común", porque "si no hay un otro que nos devuelva la de su mirar, siempre nos vamos a mantener en el mismo lugar y es muy difícil que avancemos en nuestro conocimiento". Y sostiene: "Ahí está la clave".

Foto Cris Sille
Foto: Cris Sille

El balance de la Escuela de Artes y Oficios del CCK encadenado entre las experiencia de 2022 y la actual en curso es positivo, afirma Fernández quien considera que se trata de un "programa súper necesario" que ofrece "condiciones de aprendizaje, de prácticas artísticas ideales", que de replicarse debería hacerlo desde esta modalidad "compartida entre el Estado y privados para poder brindar las condiciones que se requieren para formarse, para aprender de manera digna".

Los programas formativos de este estilo deben ser "gratuitos, federales y priorizar la calidad (de la experiencia) sobre la masividad. Lo que se está priorizando es que la calidad del tiempo de la experiencia, el tiempo compartido y de la transmisión de conocimientos es el objetivo que se persigue: que las personas puedan aprender y conocerse y pasar por una experticia donde no se les exijan resultados, ni por cuántos son, ni cómo aprendieron o cómo lo demuestran o devuelven algo, sino en relación a que estén presentes y dispuestos a ser mejores artistas o mejores artesanes o mejores practicantes del oficio que llevan adelante", define.

En definitiva, "en un contexto como el que estamos viviendo urgente, decir que eventualmente se pueden hacer programas de este estilo, que sólo requieren voluntad política y una concepción de la cultura como un bien inalienable en el que hay que trabajar, formar y poner todos los recursos necesarios, es positivo", consideró.

Entre utopías y posibilidades, el arte y el oficio se asientan en el CCK

Impulsada el año pasado desde el Centro Cultural Kirchner la Escuela de Artes y Oficios contempla un proyecto experiencial de formación que busca otros modos de abordar el aprendizaje instalado en esa frontera lábil entre el arte y el oficio destinado a personas en formación, a partir de una propuesta que busca validarse y llegar a ser itinerante, indica Lorena Fernández, coordinadora artística del programa al que define como "utópico".

Gratuita y federal, si bien se propone cubrir parte de los viáticos -aunque no la estadía- también convoca a docentes con mucha experiencia "que tienen una práctica docente en el mundo artístico y artesanal desarrollada", a los cuales "se les ofrece la posibilidad de transmitir conocimientos, información y herramientas a un grupo reducido de personas", dice Fernández.

"Ellos pueden plantear situaciones, formas, materiales, y eso ocurre en un contexto de abundancia", señala la coordinadora sobre la asociación público privada entre el CCK y la Fundación Medifé que permite concretar este proyecto, donde los "alumnos" no tienen que "mostrar lo que ya saben" sino por el contrario, llegan para "aprender algo", no para trabajar con su obra, y "eso brinda un estado de escuela utópico", de las que existen antecedentes, según indica la coordinadora.

"No es que estemos inventando algo, simplemente estamos llevando al campo de la práctica artística contemporánea con un cruce fuerte con los oficios, eso mismo que la Enerc -la escuela de cine que depende del Incaa- realiza hace muchos años", dice.

Pero como pendientes, quedaría poder duplicar el tiempo de trabajo con un mismo grupo, especifica y sostiene: "Estoy segura y lo hemos hablado con los participantes y otros docentes de que el aprendizaje se produce no durante el módulo sino entre módulos, en el paso de una cosa a la otra, ocurre en el tiempo, y si el programa fuera más extenso se podrían incorporar tutorías específicas, para pasar de lo colectivo a lo individual", manifiesta.

Entre los otros proyectos quedan en el camino el armado de una biblioteca especializada en artes y oficios para el centro cultural, o la opción de que sea una Escuela nómade porque "la federalización" no debe circunscribirse a poder viajar a Buenos Aires "sino con poder moverse por todo el país", para "que el conocimiento sea realmente situado", manifiesta. Y agrega: "Si bien todo esto parece algo "delirante o hiper utópico e irrealizable", la escuela también lo parecía, afirma y recuerda esta segunda edición que se completa a mediados de septiembre.

"Siempre hay un problema con la escala, con la cantidad de personas a las que se puede llegar y creo que es parte de un problema mucho más global que tiene que ver con el capitalismo en general y con entender que las escalas tienen que ser pequeñas, que los recursos son para escalas pequeñas y que hay que confiar en un efecto multiplicador".

La formación establecida en base a ejes temáticos son los que guían a los organizadores para invitar a los docentes y esta selección de las personas a cargo de los talleres no se realizada en "base a su reputación o mérito, cantidad de premios", porque no se puede "esperar que la escuela sea un lugar horizontal, de aprendizaje colectivo donde se deje de manera transitoria la propia obra y se piense en el hacer y en el construir juntes, son cosas incompatibles. Entonces no vamos a llamar a grandes egos que no sean generosos en la transmisión de conocimiento, para que impartan clases en una escuela donde las personas no son seleccionadas por su trayectoria sino por su posibilidad de estar, desear y de querer aprender con otres, de arriesgarse y salirse de lo que conoce para aprender algo nuevo", afirma Fernández.

"Para mi en particular, como artista y docente de artes, la Escuela es un sueño cumplido y es lo que me da la pauta de que se pueden hacer las cosas bien", y "la sola existencia de la Escuela me genera esperanzas de que hay un mundo todavía y de que el arte tiene una posibilidad de ser en ese mundo a contramarcha de las reglas del mercado, y de la meritocracia y de las endogamias propias de estos sistemas tan de élite y cerrados", concluye.


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