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09-06-2023 07:25 - Más allá de los algoritmos

¿Para qué Hollywood sigue contratando a tantos directores extranjeros?

Desde sus comienzos Hollywood se nutrió de realizadores no nacidos en los Estados Unidos. Muchos llegaron debido a razones políticas o religiosas: otros, simplemente, buscando triunfar en la meca del cine. Entre ellos, directores argentinos como Juan José Campanella, Luis Puenzo, Alejandro Agresti, y más recientemente Andy Muschietti y Damián Szifron.

Por Diego Batlle
Por Diego Batlle
09-06-2023 | 07:25
Andy Muschietti triunf con las dos It y ahora est preparando Flash
Andy Muschietti triunfó con las dos "It" y ahora está preparando "Flash".

La relación entre los estudios de Hollywood y los directores provenientes de otros países es casi tan extensa como la misma historia del cine. De hecho, se considera que muchos de los principales aportes concretados a nivel narrativo, estético y temático en el período clásico provinieron de realizadores y productores europeos que en muchos casos huyeron del nazismo y se radicaron de manera circunstancial o definitiva en los Estados Unidos.

Billy Wilder, Fritz Lang, Otto Preminger, Fred Zinnemann, Robert Siodmak, Erich Von Stroheim, Joseph Von Sternberg, Ernst Lubitsch, F.W. Murnau, Douglas Sirk, Alexander Korda, Michael Curtiz, Max Ophüls, René Clair y Jean Renoir, así como Charles Chaplin, Alfred Hitchcok o David Lean, son solo algunos de los talentosos artistas que filmaron en los Estados Unidos y entre los ejecutivos de los estudios aparecen también varios inmigrantes (o hijos de europeos) como Louis B. Mayer, William Fox, Adolph Zukor, Carl Laemmle o Samuel Goldwyn.

Damin Szifron no qued conforme con su experiencia en Hollywood
Damián Szifron no quedó conforme con su experiencia en Hollywood.

La tendencia, con mayor o menor frecuencia e intensidad, se mantiene hasta la actualidad y alcanzó en muchos casos a directores argentinos: desde Hugo Fregonese (“Viento salvaje”) hasta Juan José Campanella (quien también suele trabajar en populares series como “La ley y el orden”), pasando por Luis Puenzo (“Gringo viejo”, “La peste”), Alejandro Agresti (“La casa del lago”) y más recientemente Andy Muschietti o Damián Szifron.

Sin embargo, por más que Hollywood haga el esfuerzo de abrirse al mundo y pose su interés en cineastas llegados de los más diversos orígenes, en la mayoría de los casos las experiencias han resultado frustrantes.

El ejemplo más reciente es el del propio Szifron, quien se pasó tres años desarrollando “El Hombre Nuclear” y luego el proyecto quedó en la nada; más tarde, rodó allí “Misántropo” con Shailene Woodley y Ben Mendelsohn, pero ese thriller ni siquiera se ha llegado a estrenar en los cines estadounidenses.

Tras ganar un Oscar con Nomaland la china Chlo Zhao ya entr en el mundo hollywoodense
Tras ganar un Oscar con "Nomaland", la china Chloé Zhao ya entró en el mundo hollywoodense.

“En el 95% de los casos las experiencias son como las mías”, admite Szifron. “Hay una frase que le atribuyen a Ingmar Bergman cuando le ofrecieron trabajar en Estados Unidos: '¿Por qué dejaría de filmar con 20 amigos para filmar con 200 enemigos?'. Y fue un poco así. Extraño hoy los equivalentes de 'Terminator', 'RoboCop' o 'El vengador del futuro', la forma en que un director de los Países Bajos como Paul Verhoeven filmaba la violencia en películas que claramente tenían una marca autoral fuertísima y al mismo tiempo eran entretenimientos masivos. Hoy pasa que los ejecutivos de los estudios le sacan lo distintivo, le quitan las particularidades, banalizan las miradas y le eliminan el humor que esos cineastas extranjeros podrían aportar”, agregó el director de “Relatos salvajes” y “Los Simuladores”.

Es cierto que no todos tienen una mirada tan apocalíptica y de alguna manera se han integrado, lidiando con las inevitables presiones, exigencias y condicionamientos que imponen las estructuras corporativas de Hollywood.

El mexicano Alfonso Cuarn obtuvo dos Oscars por Gravedad y Roma
El mexicano Alfonso Cuarón obtuvo dos Oscars por "Gravedad" y "Roma".

Junto a su hermana, la muy eficaz productora Bárbara, Andy Muschietti se las ha ingeniado para ir creciendo dentro de la industria: de un pequeño filme de terror como “Mamá” pasó al díptico “It (Eso)” y su secuela, ambas basadas en el universo del escritor Stephen King; para luego incursionar en el terreno de los superhéroes de DC con la inminente “Flash”. En el caso de Muschietti, se ha adaptado a las reglas del juego, como que hoy por hoy prácticamente ningún director que trabaja en la industria es dueño del corte final y debe aceptar que su película sea reeditada varias veces en función de lo que dictaminan los testeos que se van haciendo con el público mucho tiempo antes del estreno.

James Cameron es canandiense pero totalmente integrado al planeta Hollywood
James Cameron es canandiense pero totalmente integrado al planeta Hollywood.

Si bien varios de los directores más influyentes y exitosos de la actualidad son técnicamente extranjeros (James Cameron es canadiense, Christopher Nolan es inglés), lo llamativo no son los casos de esos artistas angloparlantes sino cuando un estudio como Marvel contrata a una directora de origen chino y antecedentes solo dentro del cine independiente como Chloë Zhao (que venía de ganar el Oscar con “Nomadland”) para un film como “Eternals”; o cuando las productoras norteamericanas se asocian con realizadores como el alemán Roland Emmerich, el ruso Timur Bekmambetov, el islandés Baltasar Kormakur, el francés Louis Leterrier o el taiwanés Ang Lee, por citar solo algunos casos.

En 1989 Luis Puenzo tuvo su experiencia con Gringo viejo
En 1989 Luis Puenzo tuvo su experiencia con "Gringo viejo".

Así como Muschietti y Szifron han dado el salto a los Estados Unidos, cineastas de otros países latinoamericanos también tienen una creciente relación artística con los estudios de Hollywood: desde los brasileños Fernando Meirelles (“El jardinero fiel”), José Padilha (“RoboCop”) y Walter Salles (“Agua turbia”) hasta los chilenos Sebastián Silva (“Nasty Baby”), Pablo Larraín (“Jacki”, “Spencer”) y Sebastián Lelio (“Desobediencia”, “El prodigio”), pasando por el uruguayo Fede Alvarez (“Posesión infernal”, “No respires”) y -claro- por los mexicanos Alfonso Cuarón (“Harry Potter y el prisionero de Azkaban”, “Gravedad”), Guillermo del Toro (“Hellboy”, “La forma del agua”) y Alejandro González Iñárritu (“Babel”, “Birdman”), quienes han concretado al norte del Río Bravo ambiciosas producciones que en varios casos les han valido incluso unos cuantos premios Oscar.

Los “tres amigos” mexicanos serían algo así como la excepción (positiva) que confirma la regla (decepcionante para casi todos) dentro de una industria que no deja de fascinarse con (y de seducir a) tantos creadores extranjeros para luego despojarlos de toda su impronta autoral y convertirlos en dóciles artesanos capaces de entregar en el mejor de los

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