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06-06-2023 22:35 - Hay alerta nuclear

Ucrania y Rusia se acusan mutuamente de la destrucción parcial de una gran represa

La central hidroeléctrica de Kajovka, ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Jerson, es una infraestructura clave y abastece de agua a la península de Crimea. La misma está controlada por rusia y venpia sufriendo ataques por partes de las tropas leales a Kiev. 

Telam SE
06-06-2023 | 22:35

Ucrania y Rusia se acusan mutuamente de la destrucción parcial de una gran represa

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Ucrania y Rusia se acusaron este martes mutuamente de destruir una represa en el sur, en uno de los "daños más significativos contra infraestructuras civiles" desde el inició de la intervención rusa, que provocó inundaciones en una veintena de localidades y obligó a evacuar a miles de personas, además de generar temores por efectos en la planta nuclear de Zaporiyia, que usa el agua de esa presa para refrigerar sus reactores.

"Hasta ahora, 24 localidades han sido inundadas", dijo el ministro del Interior, Igor Klymenko, mientras que el fiscal general, Andrii Kostin, informó que hubo que evacuar a más de 17.000 civiles de las zonas inundadas.

La represa de Kajovka, ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Jerson, es una infraestructura clave y abastece de agua a la península de Crimea, que se unió a Rusia tras un plebiscito en 2014.

Tanto esa instalación como la central hidroeléctrica, que resultó "totalmente destruida", estaban bajo control de tropas rusas al inicio de la intervención militar lanzada el 24 de febrero de 2022.

En ese marco, las autoridades designadas por Moscú en esa zona acusaron a Kiev de destruir la construcción a través de "múltiples ataques".

En sintonía, el Kremlin atribuyó a un "sabotaje deliberado" de Ucrania la destrucción parcial de la represa.

"Se trata sin duda de un acto de sabotaje deliberado de la parte ucraniana, que fue planificado y ejecutado por orden de Kiev", declaró a la prensa el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

"Toda la responsabilidad es del régimen de Kiev", insistió el funcionario, y afirmó que uno de los objetivos de lo ocurrido es "privar de agua a Crimea".

La represa de Kajovka tambin abastece de agua de refrigeracin a la central nuclear de Zaporiyia Foto Twitter
La represa de Kajovka también abastece de agua de refrigeración a la central nuclear de Zaporiyia. / Foto: Twitter


Según el vocero, "este acto de sabotaje podría tener consecuencias muy graves para decenas de miles de habitantes de la región" de Jerson, así como "consecuencias medioambientales".

El Gobierno ruso instó a la comunidad internacional a condenar a Ucrania por la destrucción parcial de la represa. "Pedimos a la comunidad internacional que condene las acciones criminales de las autoridades ucranianas, que son cada vez más inhumanas y representan una grave amenaza para la seguridad regional y global", señaló un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia.

En cambio, responsables ucranianos acusaron a Rusia de haber atacado la presa para "frenar" la contraofensiva que Kiev prepara para recuperar el terreno perdido en el sur y el este del país.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, llamó al mundo a “reaccionar" y añadió que "Rusia está en guerra contra la vida, contra la naturaleza, contra la civilización".

"Rusia hizo explotar una bomba y ha provocado daños medioambientales masivos", advirtió el mandatario en un discurso por videoconferencia para los "Nueve de Bucarest", un foro que reúne a nueve países de Europa central y oriental miembros de la OTAN.

"Es la mayor catástrofe medioambiental causada por el hombre en Europa desde hace décadas", añadió el dirigente, refiriéndose a los temores sobre la destrucción de flora y fauna en esta zona del sur de Ucrania.

"Rusia es culpable de un brutal ecocidio", dijo también Zelenski, para quien las fuerzas de Moscú "deben ser consideradas plenamente responsables de su terror".

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia, a pedido de las autoridades rusas y ucranianas, pero aún antes de ese encuentro el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo que lo ocurrido es "otra consecuencia devastadora" de la intervención rusa a su vecino.

"La tragedia de hoy es otro ejemplo más del horrible precio de la guerra para la gente", manifestó Guterres a periodistas en Nueva York, y añadió que la ONU "no tiene acceso a información independiente sobre las circunstancias que llevaron a la destrucción".

En el Consejo, los embajadores de Rusia y Ucrania, Vasili Nebenzia y Sergiy Kyslytsy, respectivamente, cruzaron previsiblemente acusaciones, sin aportar pruebas.

El representante de China, Zhang Jun, advirtió que "la protección de los civiles es un principio importante, expresó su “preocupación" por lo ocurrido y llamó a las partes a "respetar las leyes internacionales".

Y Estados Unidos, Reino Unido y Francia esquivaron responsabilizar a Moscú o Kiev por la voladura pero dejaron en claro que sin la intervención rusa este desastre nunca se habría producido.



En encuentro que terminó sin ninguna decisión, los representantes de Washington, Londres y París alertaron sobre la gravedad de la situación e insistieron en que todo, incluido el desastre de la represa, deriva de la guerra lanzada por Moscú hace más de un año.

En el territorio, el responsable de la administración militar ucraniana en Jerson, Oleksander Prokudin, dijo que varios pueblos quedaron "completamente o parcialmente inundados" y que habían empezado a evacuar la población de la zona.

"Más de 40.000 personas podrían estar en zonas inundadas. Las autoridades ucranianas evacuan a más de 17.000 personas. Desgraciadamente, más de 25.000 civiles se encuentran en el territorio bajo control ruso", indicó en Twitter el fiscal ucraniano Kostin.

Un alto funcionario instalado por los rusos en la parte de la región de Jerson bajo su control anunció la evacuación de unas 900 personas de las áreas ocupadas cerca del río Dniéper.

Por otro lado, las autoridades ucranianas indicaron que la destrucción parcial de la represa provocó el vertido de "150 toneladas de aceite de motor" en el río Dnieper.

"Existe igualmente un riesgo de nuevas fugas de aceite, lo que tiene un impacto negativo en el medioambiente", dijo en Telegram Daria Zarivna, consejera de prensa del jefe de la administración presidencial ucraniana, Andriy Yermak.

Por su parte, la justicia de Rusia anunció la apertura de una causa penal por "terrorismo" tras la destrucción de la represa.

"Se inició una causa penal por un delito tipificado en los apartados a) y c) del párrafo 2 del artículo 205 del Código Penal (actos terroristas cometidos por un grupo de personas por acuerdo previo que causan daños materiales significativos y otras consecuencias graves)", escribió el ente en su canal de Telegram.

La Casa Blanca consideró que habrá "probablemente muchas muertes" por la destrucción de la represa, pero apuntó que aún carece de evidencia concreta para decir quién estuvo detrás del acto, línea que mantuvo después en la ONU.

La represa de Kajovka también abastece de agua de refrigeración a la central nuclear de Zaporiyia, pero el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que dirige el argentino Rafael Grossi, indicó que no hay un "riesgo inmediato".

"El OIEA está al corriente de las informaciones del daño en la represa de Kajovka, los expertos en la central nuclear de Zaporiyia están vigilando de cerca la situación, no hay un riesgo inmediato de seguridad nuclear en la planta", dijo la agencia nuclear de la ONU en Twitter.

La dirección de la central de Zaporiyia, bajo ocupación de Moscú, coincidió en que no hay una amenaza para la planta atómica.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), considerado una especie de guardián del Derecho Internacional, recordó que "las represas tienen una protección especial", y juzgó que este hecho se trata de "uno de los daños más significativos contra infraestructuras civiles" desde el comienzo de la invasión.

El derecho internacional protege las represas y su destrucción puede constituir un crimen de guerra

Las instalaciones como la represa hidroeléctrica ucraniana de Kajovka "no pueden ser objeto de ataques, aunque sean objetivos militares" si producen "pérdidas importantes en la población civil", indican los protocolos incorporados en 1977 a la Convención de Ginebra que regula los conflictos armados.

"Las obras o instalaciones que contienen fuerzas peligrosas, a saber, las presas, los diques y las centrales nucleares de energía eléctrica, no serán objeto de ataques, aunque sean objetivos militares, cuando tales ataques puedan producir la liberación de aquellas fuerzas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil", indica el artículo 56 de los protocolos incorporados en 1977.

"Los otros objetivos militares ubicados en esas obras o instalaciones, o en sus proximidades, no serán objeto de ataques cuando tales ataques puedan producir la liberación de fuerzas peligrosas y causar, en consecuencia, pérdidas importantes en la población civil", añade el texto, considerado una piedra angular en el derecho internacional humanitario.

De esta forma, la destrucción de la represa hidroeléctrica de Kajovka, de la que Ucrania y Rusia se acusan mutuamente, puede ser una violación del derecho internacional y constituir un crimen de guerra.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), considerado una especie de guardián del Derecho Internacional, recordó en ese sentido que "las represas tienen una protección especial", tras conocerse el ataque contra la instalación ubicada en el sur ucraniano. La organización precisó que este hecho se trata de "uno de los daños más significativos contra infraestructuras civiles desde febrero de 2022", fecha en la que el Ejército ruso lanzó su ofensiva militar en Ucrania.

"Decenas de miles de personas a ambas orillas del río Dnieper están ya sufriendo inundaciones, lo que pone en riesgo sus vidas", alertó el CICR, que evalúa las consecuencias de lo ocurrido.

La represa ubicada a 60 kilómetros de la ciudad de Jerson es una infraestructura clave del sur de Ucrania y abastece de agua a la península de Crimea, anexada por Rusia en 2014.

Tanto esa instalación como la central hidroeléctrica fueron tomadas por las tropas rusas al inicio de la invasión a larga escala del país vecino.

El Kremlin atribuyó a un "sabotaje deliberado" de Ucrania la destrucción parcial de la represa. "Se trata sin duda de un acto de sabotaje deliberado de la parte ucraniana, que fue planificado y ejecutado por orden de Kiev", declaró a la prensa el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

En cambio, responsables ucranianos acusaron a Moscú de haber destruido la presa con tal de "frenar" la contraofensiva que Kiev prepara para recuperar el terreno perdido en el sur y el este del país. En ese sentido, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dijo que "el mundo debe reaccionar" tras el ataque. "Rusia está en guerra contra la vida, contra la naturaleza, contra la civilización", dijo en Telegram, acusando a los rusos de haber "minado" y hecho "explotar" la represa.

AI y HRW condenaron el desastre humanitario que causará la destrucción de la represa de Jersón

Las ONG Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) condenaron este martes el desastre ambiental y humanitario que supone la destrucción de la represa hidroeléctrica de Kajovka, en el sur ucraniano, que inundó las inmediaciones de la región entre acusaciones cruzadas de Rusia y Ucrania por la autoría del ataque.

"Estamos profundamente preocupados por la seguridad de cientos de personas afectadas por la destrucción de la represa de la central hidroeléctrica de Kajovka en la región de Jersón, en Ucrania, y por la gran devastación medioambiental que causarán las inundaciones", declaró el director de Medioambiente y Derechos Humanos de HRW, Richard Pearshouse, en un comunicado.

La central hidroeléctrica de Kajovka, ubicada en el río Dnieper, a 60 kilómetros de la ciudad de Jerson, es una infraestructura clave del sur ucraniano y abastece de agua a la península de Crimea, anexada por Moscú en 2014.

Pearshouse, que agregó que la planta también suministra agua a la central nuclear de Zaporiyia, que utiliza el embalse para la refrigeración de sus instalaciones, las más grandes de Europa, pidió a las autoridades rusas y ucranianas que evacuen a los civiles de las áreas afectadas y que proporcionen atención médica y humanitaria.

Por su parte, la directora regional de Europa del Este y Asia Central de AI, Marie Struthers, reclamó a la comunidad internacional que lleven a los responsables de este "enorme desastre humanitario" a la Justicia.

"Las normas del Derecho Humanitario protegen específicamente las represas debido a los peligros que su destrucción representa para la población civil", manifestó Struthers, que agregó que el ataque contra Kajovka es una "catástrofe que pone en peligro la vida, la seguridad y el bienestar de cientos de miles de personas".

En esa línea, aseguró que su destrucción supone un "desastre humano y ambiental" que "privará a la población del suministro de agua potable, incluso en las principales ciudades y en la península de Crimea ocupada por Rusia".

"De manera particularmente preocupante, puede tener efectos catastróficos en la planta nuclear de Zaporiyia, que también está bajo control ruso y que depende del agua de Dnieper para un mantenimiento crítico", recordó, según la agencia de noticias Europa Press.

Struthers exigió una investigación "independiente" e "imparcial" sobre el suceso.

"Reiteramos nuestro llamado para que todos los presuntos responsables de agresión, crímenes de guerra y otros crímenes de Derecho Internacional comparezcan ante la Justicia en juicios justos y para que las víctimas y los supervivientes reciban una reparación completa", afirmó.

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