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27-03-2023 19:53 - "Sabios y populares", para leer y escuchar

La historia de los refranes: "Sobre gustos no hay nada escrito"

Suena contundente este refrán. Aunque se deja contradecir. ¿Cómo que sobre gustos no hay nada escrito, quién aseguró eso? La frase subraya la subjetividad (e inutilidad) de las discusiones en cuestiones de gustos personales, y vaya si se ha escrito sobre ese tema. Pero bueno, no seamos literales. Y sí libres de defender a ultranza lo que nos gusta: sea una comida, una película, una persona…

Por Hugo Paredero
Por Hugo Paredero
27-03-2023 | 19:53
Telam SE

Sobre gustos no hay nada escrito


El sinónimo femenino del masculino refrán, es paremia. “¿Lo quééé?”, preguntaría Catita... Le contestaríamos que ambos términos -tanto paremia como refrán- aluden a una frase de origen popular repetida tradicionalmente, en la cual se expresa un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza; lo hemos repetido varias veces en estos podcasts, pero, “sobre repeticiones tampoco hay nada escrito”… Valga acotar que la paremia de hoy está originada por una sentencia latina: “De gustibus et coloribus non est disputandum”…

Para los que no hablan latín: Sobre gustos y colores no hay disputa, no se discute… “De gustos y colores no opinan los doctores”, añaden los españoles, que gustan mucho de añadir y de enfatizar con rima… Tal como hacemos con Dios, ¡las veces que habremos usado la palabra gusto en vano! Por ejemplo, decir “mucho gusto” cuando nos presentan a alguien que no conocemos y no sabemos si nos va a gustar; o, lo que sería peor, que nos disgusta a simple vista… ¡Y sí! Otras variantes de saludo son: la sintética “un gusto”, la impersonal “tanto gusto”… Se ve que gustamos mucho del gusto, de gustar.



Recuerdo que en otras épocas circulaba un trabalenguas escolar al respecto: “Si tu gusto gustara del gusto que gusta mi gusto, mi gusto no gustaría del gusto que gusta tu gusto”, lo importante era decirlo sin trabarse, no entenderlo…

Lo cierto es que la palabra gusto, con su apariencia inocentona, ha engendrado dos sucursales (también podríamos llamarlos tilingadas), que son los conceptos de “buen gusto” y de “mal gusto”, aplicables tanto a la decoración de una casa, como a una obra de arte o un tipo de peinado… ¿Cómo se define el buen gusto? Como “un elemento estético complejo”, tipo “no es para cualquiera”. ¿Entonces qué sería el “mal gusto”? Y, algo “antiestético, vulgar”…

Cuando Carlitos Balá les preguntaba a los chicos “¿Qué gusto tiene la sal?”, estos respondían al toque “¡Salaaada!”… ¡Eran niños muy despiertos aquellos! Pero, ¿qué dirían aquellos niños hoy, si escuchan a dos adultos como ellos discutiendo en un restaurante: Uno: “Puaj qué asco este pollo, no tiene sal!”; el otro: “Uf para mí está saladísimo”… ¿Hay un juez en la sala?

"¿Qué gusto tiene la sal?" (Carlitos Balá)

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