Espectáculos
13-03-2023 01:11 - Heredero de Charly y Spinetta
Fito Páez y una vida narrada en canciones
"Nací en el 63..." cantaba el rosariono precisamente en su álbum "Del 63". Y este 13 de marzo, Fito, uno de los grandes del rock nacional, cumple 60 años, seis décadas a pura música.

Pues aunque nunca bajó el ritmo de sus producciones, el artista rosarino se despachó en los últimos tres años, cuando aún no se habían acallado los ecos de su exitoso disco "La ciudad liberada", de 2017, con cuatro álbumes -tres de ellos como parte de una trilogía-, mientras ultima los detalles de su nueva versión del aclamado "El amor después del amor", a 30 años de su edición.

Ocurre que, aunque desde sus primeros pasos en los años `80 Fito se estableció como uno de los grandes nombres del rock argentino, heredero natural de una línea musical que tiene a Charly García y Luis Alberto Spinetta como máximos exponentes, muchas de sus producciones, especialmente en este siglo, a veces pasaron inadvertidas entre el gran público y fueron cuestionadas por la prensa especializada, por lo que este luminoso presente pareciera ser la gran cosecha de una inclaudicable labor y el reconocimiento a su inagotable talento.

Los avatares de su vida, su infancia en Rosario, sus amores, la llegada de sus dos hijos, el permanente tributo a sus héroes musicales, sus puntos de vista sociales y políticos y su amor por el cine y la literatura -áreas en las que además incursionó- también fueron debidamente explicitados por Fito a través de canciones o discos completos.
El hecho de que fuera una figura reconocida por el público rockero cuando aún no había llegado a los 20 años y que poco tiempo después ya acumulara en su currículum producciones junto a Charly, Spinetta, Caetano Veloso; composiciones convertidas en clásicos -en la voz de Juan Carlos Baglietto o en su propia voz- y discos que se ubicaron entre los mejores de la historia de la música popular argentina, como "Giros", acaso lo hicieron blanco de un nivel de exigencia pocas veces reclamada a otros artistas.
La herencia musical de Fito pareciera provenir de su madre Margarita, una profesora de piano que murió pocos meses después de su nacimiento. A pesar de que no la conoció y fue criado por su padre, su abuela y una tía abuela, en una casa en donde se consumía música de todos los estilos, el pequeño Rodolfo mostró desde temprano gran facilidad frente a las teclas, aunque poco apego a los rígidos métodos de las academias.

El mundo del rock local le abrió la puerta grande cuando Charly García lo convocó para su banda en tiempos de presentación de "Clics Modernos" y gestación de "Piano Bar", una plataforma que le permitió grabar su primer disco solista "Del 63", en el que proyectó su enorme futuro, sobre todo a partir del genial tema "Tres agujas". La gran confirmación llegó con "Giros" (1985), el más acabado compendio hasta allí del cruce entre el rock y la música popular argentina, con temas como "Yo vengo a ofrecer mi corazón", "11 y 6", "DLG" y "Cable a tierra", por citar apenas algunos.
La buena estrella para Fito continuó con el EP "Corazón clandestino",que contó con la participación de Caetano Veloso; el álbum conjunto con Luis Alberto Spinetta "La la la" y la vida en pareja con Fabiana Cantilo; pero el crimen en Rosario de las dos mujeres que lo criaron, en ocasión de un robo, lo sumergieron en la depresión y la oscuridad.
Aunque volcado a un estilo más dark, la calidad compositiva de Fito se mantuvo intacta, tal como quedó demostrado en el catártico disco "Ciudad de pobres corazones" (1987) y en "Ey!" (1988).

Grandes estadios, difusión en las más importantes radios comerciales y exitosas giras marcaron esa etapa, que siguió con "Circo Beat" (1994), aunque también le valió el alejamiento y la crítica de fans y periodistas "puristas", en una relación ambivalente que se mantiene hasta la actualidad. Sin embargo, Fito seguía acumulando clásicos, como "Mariposa Technicolor" y "Dar es dar".

A partir de allí, Fito fue sumando un disco tras otro, aunque muchos de ellos quedaron en el olvido y ni siquiera arrojaron grandes clásicos, como había ocurrido indefectiblemente hasta ese momento. Prueba de ello es que casi no aparecen canciones de esa etapa en los conciertos de los últimos años ni perviven en la memoria colectiva. "Naturaleza sangre" es acaso la excepción a la regla.

"La ciudad liberada" en 2017 comenzó a ubicarlo en la senda del reconocimiento absoluto y definitivo, que lo deposita en este luminoso presente.

Producto de una labor incansable y un inagotable talento, el rosarino ostenta un catálogo plagado de grandes páginas, llena estadios, es mimado por la prensa local e internacional y cuenta con la devoción de un público masivo. Y eso que apenas cumple 60 años.






