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01-02-2023 23:21 - Humor para leer y escuchar

Reflexiones de la vida diaria: "Fantasías -semieróticas- vacacionales"

Hoy, en exclusiva, desde la vida cotidiana, nuestro corresponsal, Adrián Stoppelman, se interna en las más variadas fantasías de los veraneantes. Léalo, antes de que la fantasía se convierte en realidad distópica.

Por Adrin Stoppelman
Por Adrián Stoppelman
01-02-2023 | 23:21
Telam SE

Fantasías -semieróticas- vacacionales


Nadie sale de vacaciones pensando: “¡Qué mal que la voy a pasar!”, a menos que se trate de un tour de masoquistas. Incluso en ese caso, si la pasan mal, significará que esperan pasarla bien.

Claro: si vos volvés al mismo lugar, con la misma gente, para la misma época en la que alguna vez la pasaste mal, tus chances de pasarla mal se incrementan.

Pero en general, la mayoría de la gente, prepara sus vacaciones con la esperanza de pasarla bien, con la esperanza de que le pasen cosas lindas, la esperanza de disfrutar y descansar, especialmente si hace poco te divorciaste de alguien llamado Esperanza.

El problema del vacacionante es que a veces idealiza mucho las vacaciones. Y no es bueno salir con demasiadas expectativas. Seriamente: es mejor el perfil bajo, entregarse al destino, ser pesimista y esperar lo peor, que de ahí en adelante, todo lo que te pase en las vacaciones ya podrá entrar dentro de la categoría de “mirá vos, la estoy pasando bien”.

La gente que va a la Costa Atlántica, por ejemplo, viaja con la ilusión de que este año el agua del mar no va a estar tan fría como el año pasado. Y eso es porque no leyó que se están derritiendo los hielos de la Antártida, y el hielo enfría, y cuando metas un pie en la orilla vas a sentir más frío que cuando pensás que te olvidaste de las llaves de tu casa del lado de adentro.

Otra fantasía recurrente del veraneante playero es que cree que este año va a ser prudente y no se va a quemar como un tomate el primer día de playa. Creer eso es como creer en la teoría del derrame. En este caso, derrame de crema con aloe vera reforzado.

Y no sé por qué, después de tantos años de ir a la playa, hay gente que tienen fantasías que ni siquiera podría imaginar un guionista de películas xxx, por ejemplo: que vas a tener señal de celular en la playa o en la sierra, o que, tal cual lo anunciaba la propaganda, el celular que compraste para las fiestas es resistente a la arena y el agua. Nada es resistente a la arena y el agua: ni las ballenas.



Más problemática es la vida con niños, porque se juntan demasiadas fantasías en 25 metros cuadrados. Y si vas pensando que los chicos ya están más grandes y no van a jorobar tanto, que ya están más grandes y entienden que no les podés comprar todo lo que piden y que vas a poder lograr poner un límite de plata a la hora de ir a los videojuegos, estás más equivocado que el que dijo que el que apuesta al dólar, pierde.

Mucha gente no sueña con encontrar un amor de verano, ni con tener un tórrido romance con noches de sexo salvaje, ni siquiera con encontrar un tenedor libre toraba cerca del hotel. No. Hay gente que tiene fantasías más retorcidas, como esperar que este año no esté todo tan caro, que no va a necesitar recurrir a la tarjeta de crédito o la más incomprensible ilusión de que no te van a pelar en el casino a la segunda bola.

Y tal vez debido a la influencia de las películas y las series donde todo el mundo en la playa tiene cuerpos esbeltos, abdómenes lisos y cerebros que hacen juego, hay mucha gente que viaja creyendo que se va a poder medir, que no se va a pasar las vacaciones morfando medialunas y sandwiches, y hasta incluso cree que va a volver con un par de kilos de menos, porque se propone correr todas las mañanas…

Al único lugar que va a correr, va a ser a la panadería que tiene la docena de medialunas en oferta para poder comprarlas antes de que se acaben… Y así y todo, con media docena de medialunas y tres cuartos de bizcochitos diarios, al mirarse en el espejo y palmearse la panza, más de uno piensa: “Si, todavía puedo jugar dos horas seguidas al vóley”, “estos kilitos de más no se notan… tanto”, o la terrible creencia de que “Seguro me entra la malla del año pasado”. Que es como creer que la sombrilla aguanta un año más, que las pastillas de freno del auto aguantan mil kilómetros más o que votando a los libertarios te espera un futuro mejor.

Así que, humildemente, le sugiero: baje las expectativas y la va a pasar mejor. No crea que va a tener mucho sexo. Sobre todo si el primer día queda hecho un tomate, se intoxica con bizcochitos de grasa y lo pelan en el casino, va a tener menos arrastre que un caracol con ciática.

Y por más optimismo que le ponga, no piense que cuando vuelva de las vacaciones va a venir descansado, relajado, y con muchas ganas de laburar. Y sobre todo, le pido por favor, no imagine que al regresar de las vacaciones, hasta le sobre un puchito de guita.

Eso no pasa ni en las películas.

¡Felices vacaciones!

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