Opinión

21-01-2023 12:16 - El punto crítico

"Son malditos porque viendo no quieren ver..."

Hambre, miseria, desastres climáticos, pestes, mortalidad infantil... Los males del mundo ocupan un segundo plano en la política internacional que cada vez parece más lejos de los exhortos a la paz, la búsqueda de consenso y la misericordia. Como los nuevos "mercaderes del templo", los grandes complejos militar-industriales y los monopólicos centros de la especulación financiera apuestan a una guerra que amenaza llevarnos a la destrucción total.

Por Hernando Kleimans
Por Hernando Kleimans
21-01-2023 | 12:16
Foto AFP
Foto: AFP.

Esta frase, que según el Evangelio de San Mateo, pronunció Jesús en sus batallas por convencer a los pueblos galileos sobre su doctrina, demuestra que él también se enfurecía contra quienes no aceptaban la realidad. Una realidad absolutamente impregnada por la lucha contra la dominación del imperio romano.

Más de dos mil años después, esa frase retumba con más fuerza que nunca en los grandes corredores de la política internacional. Es que la ceguera de quienes siguen fogoneando los demonios de la guerra pueden conducir a nuestro verde planeta a su destrucción total.

Un páramo desierto que seguirá girando en el espacio infinito como comprobación de nuestra inconsistencia como especie.
La absurda teoría de la exclusividad de Washington sobre el resto de los países, sobre su privilegio en fijar un “orden basado en normas” que sólo él conoce, se da de bruces con la absoluta mayoría de la humanidad. La paranoica fijación de ese estatus provoca la división de los países en dos bandos peligrosamente inclinados hacia la “solución final”.

No importan los abundantes y continuos exhortos a la paz, a la búsqueda del consenso y la misericordia. De nada valen los desgarradores testimonios del hambre, de la miseria, los desastres climáticos, las pestes o la mortandad infantil. La imposición de los grandes complejos militar-industriales y los monopólicos centros de la especulación financiera, como los nuevos “mercaderes del templo”, sobre los pusilánimes gobiernos vasallos prioriza sus intereses particulares y es indiferente a la catástrofe, hacia la que marcha alegremente y sin escrúpulos. Aunque eso conlleve su propia muerte.

Los ministros de defensa de la OTAN, reunidos en la base aérea de Ramstein, en el Palatinado alemán, escucharon las delirantes afirmaciones sobre el conflicto ucraniano de su secretario, el noruego Jens Stoltenberg, de que “para lograr la paz hay que seguir la guerra”. Pese a ello, no pudieron ponerse de acuerdo en el suministro de armamento pesado, en especial tanques, al tambaleante régimen de Kíev. En algunas capitales europeas, por ejemplo Berlín, todavía queda un resto de sentido de supervivencia y se negaron a entregar tanques, aviones y misiles  destinado a acciones ofensivas.

El habitante de la calle Bánkovkaia, el comediante televisivo Volodimir Zelenski, frenético por su jaqueado gobierno, explotó en el foro de Davos, y tras afirmar que “Putin no existe”, les enrostró a sus alicaídos aliados su falta de compromiso para acompañarlo “hasta la victoria final”.

Habla sin ver él también. El servicio de inteligencia alemán informó de centenares de miles de muertos ucranianos en el enfrentamiento con Rusia. Las estadísticas de la Unión Europea descubren que Kíev ya debe más de 150.000 millones de dólares, de los que más de 80.000 son de ayuda militar. Claro que, según similares encuestas desde Washington indican que apenas el 15% de todo ese “paquete” fue para Ucrania. El resto, sí, claro, sólo Dios sabe por dónde se fue. Aunque recientes investigaciones descubren mucho armamento derivado al África.

Esto en momentos en que las economías mundiales crujen y el foro de Davos, otrora portaestandarte del bienestar económico occidental pasa sin pena ni gloria (bueno, con más pena que gloria) y sus principales líderes hacen mutis por el foro porque, en realidad, nada hay que decir de bueno sobre la crisis que se cierne sobre las principales economías occidentales.

Allí mismo, en el medieval balneario de esquí del cantón suizo de los Grisones, la amable directora del FMI, la búlgara Kristalina Georgieva (a la que algunos desaforados llegaron a tildar de… comunista) dejó un pronóstico realmente desconcertante sobre la economía mundial: “Nuestra proyección es que bajaremos medio punto porcentual con respecto a 2022. Sin embargo, la buena noticia es que esperamos que el decrecimiento toque fondo este año”. ¡Buena noticia cuando se queman centenares de miles de millones en una absurda confrontación que amenaza con convertir a Europa en un basurero nuclear!

Pero mientras esto ocurre en un Viejo Mundo una vez más sacudido por su historia de disgregación y rupturas, surgen nuevas proyecciones, como siempre, en el Oriente del planeta. Alguna vez tendremos que reconocer que la civilización no nació en Florencia ni en la Villa y Corte de Madrid. Antiguas culturas orientales fueron avanzando tenazmente en la transmisión de conocimientos y ciencias irracionalmente resistidas por pueblos semisalvajes que quemaban doncellas en la hoguera o cegaban a sabios que procuraban mitigar la ignorancia.

Luego, los emisarios de esos pueblos semisalvajes transmitieron la sífilis a las profundas civilizaciones de nuestro continente, descuartizaron a sus líderes y saquearon a mansalva sus riquezas. Nos costó centenios de sangrientas luchas liberarnos de sus esbirros.

Las cumbres entre los líderes de este Oriente luminoso irradian esperanzadoras alternativas que deberíamos atender. Sobre todo ahora, que en nuestra América Latina vuelve a consolidarse un proceso de desarrollo solidario. Se recomponen los sueños continentales del bicentenario, cuando 9 líderes eran acunados en la Plaza de Mayo por una multitud que no necesitaba custodia alguna para acompañarlos.

Otras son las condiciones mundiales. Cuando aquel venezolano gigantesco mandó “al carajo” al poder imperial, el sistema multipolar recién era una expresión de deseos del mundo en desarrollo, de los países emergentes. Hoy, ese sistema multipolar tiene consolidadas organizaciones, lleva a la práctica las ideas de solidaridad y respeto por las características nacionales, impone cada vez con mayor eficacia normas de convivencia que excluyen e impiden la agresión y la violencia.

A la decadencia de un Davos azotado por la incertidumbre y el temor, este nuevo mundo multipolar le opone los acuerdos de la OCSh, la creciente realidad práctica de los BRICS, la coordinación entre estas organizaciones y la Liga Árabe, la Unión Africana y la ANSEAN. Contribuye a lograr acuerdos que, sin su presencia, seguirían siendo un sueño, como la paz en Siria o en Nagorno Karabaj, interacciones entre los principales países árabes, impedimento de guerras civiles como en Afganistán, o fronterizas como entre Kirguizia y Tadzhikistán.

Los avispados hombres de negocio occidentales, tal como lo hicieron los no menos avispados venecianos de Marco Polo, lejos están de perderse estas oportunidades. Las “draconianas” sanciones contra Rusia, China, Irán, Venezuela, Cuba, Corea del Norte, Vietnam sólo lograron acentuar esta ávida busca. De las casi 2.500 empresas occidentales que operaban en Rusia, sólo el 9% obedeció la orden del Pentágono y se retiró de ese mercado. El resto sigue operando por sí misma o por terceros.

Los foros económicos internacionales de Samarcanda, la antiquísima capital del imperio de Tamerlán, y de Vladivostok, o de San Petersburgo, donde participaron más de mil empresarios chinos, indican claramente hacia dónde marcha el mundo. En un contundente comentario del “Global Times” chino, a propósito de la designación del nuevo canciller Tsin Gan, se avizora: “los países que no son aliados de los EE.UU. se retirarán del FMI y crearán un nuevo activo de reservas, ya que el dólar se ha convertido en arma norteamericana. La nueva divisa unificará los países de la OPEP+, China, Hong Kong, la India, Brasil, Pakistán, los países de Asia Central y África”.

No hay mención al resto de países latinoamericanos…

Van Venbin, vocero de la cancillería china, expresó la decisión de su gobierno, junto con Moscú, de hacer “un gran aporte a la formación de un orden mundial más justo”. El portavoz puntualizó la necesidad de “reformular el sistema de conducción global” y propició que ambas potencias contribuyan a “la creación de una comunidad del destino unido de la humanidad”.

La nueva configuración multipolar pone fin a cinco siglos de dominio occidental. Ahora agotado y sumido en sus contradicciones. El presidente de Francia Emmanuel Macron reconoció en una entrevista al madrileño “El País”, hace unos días que tanto Europa como los Estados Unidos “atraviesan por una crisis sin precedente. Nuestro modelo económico está profundamente conmocionado”.

“Nuestras democracias -agregó- atraviesan una crisis vinculada con la estructura del modelo de nuestra sociedad. Esto es característico no sólo para Europa. Miren los Estados Unidos: todas nuestra democracias se distinguen por un cierto agotamiento, por la pérdida de los orientadores colectivos. Esta es la crisis del sistema capitalista mundial”. ¡Macron lo dice!

Este es el mismo Macron que, al igual que su colega alemán Otto Scholtz que se resiste a nuevos suministros de armamentos a Ucrania, reclama la creación de una fuerza armada europea independiente de los Estados Unidos, en una evidente declaración de defunción para la desorientada e inservible OTAN.

Mientras tanto, China y Rusia se aprestan a construir su estación lunar conjunta permanente, la India distribuye su riqueza electrónica a sus socios de los BRICS, Türkiye se convierte en “hub” gasífero ruso, iraní y azerbaidzhano para la sedienta y congelada Europa, Irán ofrece sus tecnologías petroleras a sus socios…

Un solo dato y perdón por la saturación: la deuda externa de Rusia al 1 de enero de 2023 asciende a 381.800 millones de dólares. A lo largo de 2022, ella se redujo en algo más de 100.000 millones. Las ganancias extras obtenidas de la venta de hidrocarburos y fertilizantes fueron entre 30 y 50% mayores que en 2021…

El incremento del PIB chino en 2023, según Goldman Sachs y Morgan Stanley, será de casi el 6%. El de la India superará el 6,5%. En Türkiye se aguarda un incremento del 2 al 5%. En Irán, pese a las sanciones, el 2022 dejó un crecimiento del PIB del orden del 3%. Venezuela, venciendo el duro régimen de sanciones impuesto por Washington, tuvo en 2022 el récord de crecimiento en América Latina: el 17,4%, iniciando así un proceso de superación de la profunda crisis económica que le provocó el bloqueo.

¿Sanciones? ¿Qué sanciones?

La semana próxima la Argentina, en tanto presidenta pro tempore de la CELAC, será la anfitriona de la cumbre de la organización, que reunirá a líderes continentales como el venezolano Nicolás Maduro, el brasileño Lula da Silva, el cubano Miguel Díaz Canel, la hondureña Xiomara Castro, el colombiano Gustavo Petro, el chileno Gabriel Boric y el boliviano Luis Arce, entre los más destacados.

La Argentina ya manifestó su aspiración a que la CELAC se integre a la constelación de organizaciones multipolares. Sería un gran paso de apertura y soberanía que nuestro país encabece esta iniciativa que, finalmente, coloque a nuestra América Latina en el mismo nivel del resto del mundo “periférico” o “emergente”.

La realidad internacional está marcando esa tendencia. Nuestra política exterior, solidaria con este movimiento, está en la línea de definiciones estratégicas. Algo que, sin duda, marcará nuestra conducta internacional.

El punto crítico…


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