Internacional

03-01-2023 16:55 - pese a las advertencias

Un ministro israelí cruzó "línea roja" palestina y visitó la Explanada de las Mezquitas

Desde el gobierno palestino calificaron la visita del titular de la cartera de Seguridad, Itamar Ben Gvir, como un "desafío para el pueblo palestino, la nación árabe y la comunidad internacional", que solo conducirá a "más tensión, violencia y a una situación explosiva".

Telam SE
03-01-2023 | 16:55
Itamar Ben Gvir visit la Explanada de las Mezquitas lugar sagrado y escenario de fuertes tensiones Foto AFP
Itamar Ben Gvir visitó la Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado y escenario de fuertes tensiones. Foto: AFP.
 

El nuevo ministro israelí de Seguridad, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, acudió  a la Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado y escenario de fuertes tensiones entre palestinos e israelíes, a pesar de las advertencias que la visita tendrá "graves consecuencias".

La Explanada de las Mezquitas es sagrada tanto para musulmanes -alberga la importante mezquita de Al Aqsa y el Domo de la Roca, donde Mahoma ascendió al cielo-; como para judíos, que lo llaman Monte del Templo, y se encuentra en la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el sector palestino ocupado y anexionado por Israel.

De acuerdo al statu quo vigente desde 1967 -cuando Israel ocupó tras la guerra de los Seis Días la parte este de Jerusalén - el recinto está reservado exclusivamente al culto de musulmanes, mientras que los judíos solo pueden entrar como visitantes, ya que las leyes judías prohíben a sus fieles orar en el lugar más sagrado para ellos, algo reservado solo a algunos rabinos.

El rezo judío se practica en el Muro de los Lamentos -ubicado en uno de los laterales de la explanada-, y así lo aconseja el Gran Rabinato de Israel, aunque en los últimos años, algunos rabinos alineados con el movimiento del sionismo religioso -en el que se enmarca Ben Gvir- buscan modificar esa recomendación y abogan por el rezo en el Monte del Templo, lo que los palestinos consideran una "provocación".

Durante la visita, Ben Gvir -condenado en el pasado por incitación al racismo y apoyo a organización terrorista- dijo que "el Monte del Templo es el sitio más importante para el pueblo de Israel, y mantenemos nuestra libertad de movimiento allí".

La Explanada de las Mezquitas es sagrada tanto para musulmanes como para judos Foto AFP
La Explanada de las Mezquitas es sagrada tanto para musulmanes como para judíos. Foto: AFP.

Perfil de Itmar Ben Gvir

El funcionario, un abogado que vive en una de las colonias más radicales de la Cisjordania ocupada, estuvo allí varias veces como diputado y había anunciado su intención de volver como ministro, lo que el movimiento islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza, calificó de "preludio de una escalada en la región".

"El gobierno israelí, del que soy miembro, no cederá ante una organización vil y asesina", declaró tras su visita el flamante ministro, quien llegó al cargo de la mano de la flamante alianza entre partidos de ultraderecha y ultraortodoxos que forman el Ejecutivo más religioso y ultranacionalista de la historia de Israel.

"Si Hamas cree que amenazarme me disuadirá, que entiendan que los tiempos han cambiado", añadió en un tuit.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, defendió la visita de su funcionario y dijo que no representa un cambio en el statu quo del sitio.

"Netanyahu se compromete a mantener rigurosamente statu quo, sin cambios, en el Monte del Templo", señaló un comunicado de la oficina del mandatario.

Por el contrario, desde el liderazgo palestino que comparten la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Cisjordania y Hamas en Gaza advirtieron de que la decisión de Ben Gvir, es una "línea roja" que tendrá "graves consecuencias".

"El crimen del asalto de la mezquita de Al-Aqsa por parte del ministro sionista fascista es una continuación de la agresión de la ocupación sionista contra nuestras santidades y su guerra contra su identidad árabe", denunció el portavoz de Hamas, Hazem Qasam.

"Nuestro pueblo palestino continuará defendiendo sus santidades y luchará para purificarlos de la inmundicia de la ocupación. Esta batalla no se detendrá excepto con la victoria final de nuestro pueblo y la expulsión del ocupante de toda nuestra tierra", indicó el vocero del movimiento, que lleva dos días amenazando con repercusiones si Ben Gvir llevaba adelante sus planes de visitar el recinto.

La voz de los palestinos ante la visita del ministro

En sintonía, el portavoz del presidente palestino, Mahmud Abbas, calificó la visita como un "desafío para el pueblo palestino, la nación árabe y la comunidad internacional", que cruza una "línea roja" y que solo conducirá a "más tensión, violencia y a una situación explosiva".

Varios países árabes también condenaron el desplazamiento.

El Ministerio de Relaciones Exteriores jordano denunció una "provocación" que puede ser el presagio de una "escalada" y convocó al embajador israelí en Amán.

Los Emiratos Árabes Unidos llamaron a "poner fin a las violaciones graves y provocadoras" del lugar. Arabia Saudita, Marruecos, la Liga Árabe y la Organización de la Cooperación Islámica también condenaron la visita.

Un portavoz de la cancillería de Irán, archienemigo de Israel, dijo que se trataba de "una vulneración de las normas internacionales y un insulto a los valores musulmanes en el mundo".

Por su parte, el embajador estadounidense en Israel, Tom Nides, afirmó que su gobierno "expresó claramente a Israel que se opone a cualquier medida que pueda socavar el statu quo en los lugares santos", según un portavoz de la Oficina de Asuntos Palestinos de Estados Unidos.

En tanto, el jefe de la oposición israelí, Yair Lapid, criticó el desplazamiento: "Esto es lo que pasa cuando un primer ministro débil está obligado a darle responsabilidades a la persona más irresponsable de Oriente Medio en el lugar más explosivo de Oriente Medio", dijo.

En 2000, la visita de Ariel Sharon, entonces jefe de la oposición derechista israelí, a este lugar sagrado fue percibida como una provocación por los palestinos.

Al día siguiente, sangrientos enfrentamientos entre palestinos y policías israelíes marcaron el comienzo de la segunda Intifada (levantamiento palestino, 2000-2005).

En mayo de 2021, tras la violencia en la Explanada y en otros lugares de Jerusalén Este, Hamas disparó cohetes contra Israel, lo que provocó una guerra de 11 días.

La visita de Ben Gvir se produce en momentos de creciente tensión y el mismo día que fuerzas de seguridad de Israel mataron a un adolescente palestino en una operación en la zona de Belén, en la Cisjordania ocupada, según informó el Ministerio de Salud palestino.

"Adam Isam Chaker Ayyad, de 15 años, recibió una bala en el pecho disparada por soldados israelíes", dijo la cartera en un comunicado, citado por las agencias de noticias AFP y Sputnik.

El Ejército israelí informó de "operaciones antiterroristas" en varias zonas de esa franja, entre ellas el campo de refugiados de Dheisheh, cerca de Belén.

"Durante una operación de la guardia fronteriza en Dheisheh estalló un motín. Se lanzaron explosivos, bombas incendiarias y piedras contra los soldados, que respondieron a los disparos", afirmó en un comunicado.

La Explanada de las Mezquitas, lugar santo y sumamente sensible de Jerusalén

Llamado Monte del Templo por los judíos y cristianos, o Al-Haram al-Sharif (Noble santuario) por los musulmanes, es el tercer lugar santo del islam después de la Gran Mezquita de La Meca, y la Mezquita del Profeta de Medina, en Arabia Saudita.

Conocida por los judíos como Har HaBayit (Monte del Templo) es también el lugar más sagrado del judaísmo.

De casi 15 hectáreas ubicadas en la parte alta de la Ciudad Vieja de Jerusalén, la Explanada está situada en la zona oriental de la ciudad, el sector palestino ocupado y anexado por Israel en 1967, y que los palestinos quieren convertir en la capital del Estado al que aspiran. El lugar es un polvorín donde el menor incidente puede desencadenar en violencia y enfrentamientos.

La construcción de la explanada se inició en el siglo VII tras la toma de Jerusalén por el califa Omar, quien mandó a construirla sobre el sitio del Templo judío destruido por los romanos en el año 70, y cuyo único vestigio es el Muro de los Lamentos.

El Al-Haram al-Sharif alberga la Cúpula de la Roca y la mezquita Al-Aqsa (la Lejana) pues es el santuario más alejado donde, según la tradición musulmana, el profeta Mahoma habría acudido.

La Cúpula de la Roca se levanta sobre el lugar donde el profeta habría subido a los cielos.

Israel considera Jerusalén como su capital "indivisible", si bien el estatus de la ciudad está pendiente de un acuerdo de paz con las autoridades palestinas, que reclaman Jerusalén Este como capital de un Estado en las fronteras de 1967 en el marco de una solución de dos Estados respaldada por la comunidad internacional, que apela igualmente a que no se realicen cambios al statu quo.

El statu quo mencionado autoriza a los musulmanes a subir a cualquier hora del día y la noche, mientras que impide a los judíos rezar e ingresar con banderas israelíes u objetos religiosos judíos, al tiempo que se les permite visitarla en horarios predeterminados y recorrerla a través de una ruta fijada, acompañados por policías.

Sin embargo, los ultranacionalistas judíos provocan regularmente incidentes al rezar subrepticiamente en la explanada después de haber ingresado a ella como simples visitantes, lo que genera tensiones con fieles musulmanes que temen que Israel modifique las normas que regulan el acceso.

La Explanada de las Mezquitas está administrada por Jordania, pero su acceso está controlado por las fuerzas de seguridad israelíes.

Además es la policía israelí la que controla a los visitantes no musulmanes que acuden a la explanada de las Mezquitas vía la puerta de los Magrebíes, reseñó la agencia de noticias AFP.

El lugar es escenario de frecuentes tensiones.

En 1996, una decisión israelí de abrir una nueva entrada al oeste de la explanada provocó disturbios que causaron 80 muertos en tres días.

El 28 de septiembre de 2000, la visita a la explanada de Ariel Sharon, entonces líder de la oposición de la derecha israelí, fue percibida como una provocación por los palestinos. Al día siguiente, sangrientos enfrentamientos opusieron a palestinos y policías israelíes, que dejaron siete muertos por bala entre los manifestantes, dando inicio a la segunda Intifada.

En julio 2017, dos palestinos murieron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes.

En agosto de 2019, los enfrentamientos entre policías israelíes y fieles en la explanada de las Mezquitas causaron decenas de heridos, durante importantes conmemoraciones judía y musulmana.

En 2021, durante el ramadán, manifestaciones nocturnas en Jerusalén y disturbios que se extendieron hasta la propia explanada provocaron 11 días de guerra entre el movimiento islamista palestino Hamas, en el poder en la Franja de Gaza, y el ejército de Israel.

En la primavera de 2022 estallaron enfrentamientos en varias ocasiones, que causaron cientos de víctimas palestinas en la explanada y sus alrededores.

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