Opinión

21-09-2022 12:57 - Maestro, médico, psiquiatra y humanista

Mi homenaje al doctor Mauricio Goldenberg

La eutonista, psicodramatista, psicóloga social y profesora de Letras Susana Kesselman rescata la vida y obra del doctor Mauricio Goldenberg, a 16 años de su partida.

Por Susana Kesselman
Por Susana Kesselman
21-09-2022 | 12:57
Goldenberg fundador del primer Servicio de Psiquiatra en un hospital general el del Policlnico Gregorio Aroz Alfaro de Lans
Goldenberg, fundador del primer Servicio de Psiquiatría en un hospital general, el del Policlínico Gregorio Aráoz Alfaro de Lanús.

Para recordar al doctor Mauricio Goldenberg (1916-2006) voy a transcribir un fragmento de un texto de su discípulo Hernán Kesselman que reencontré en su libro “La psicoterapia operativa”. En él, habla de sus experiencias profesionales en lo que llamábamos “El Lanús”.

Lo traigo como agradecimiento al fundador del primer Servicio de Psiquiatría en un hospital general y en un nuevo aniversario de su fallecimiento, como la memoria de una modalidad de trabajo en Salud Mental que tal vez contribuya a repensarse en estos tiempos. Precisamente trabajé desde 1957 hasta 1970 con Mauricio Goldenberg en ese primer servicio de Psiquiatría, el del Policlínico Gregorio Aráoz Alfaro de Lanús.

Los lanusinos en el Policlnico Gregorio Aroz Alfaro
Los "lanusinos" en el Policlínico Gregorio Aráoz Alfaro.
"En esa época, 'los que no sabían' trabajaban gratis, y 'los que sabían', firmaban y cobraban. Los más jóvenes e inexpertos éramos los que atendíamos a los pacientes psicóticos, a los más graves, a los que nadie quería tomar. Eso tuvo sus ventajas,  ya que precisamente, como no sabíamos demasiado, teníamos esa luz, esa esperanza, esa mística por la curación que se va perdiendo, en general, con las canas y los años. Y el amor, como los medicamentos, a veces cura; las ganas de curar, a veces curan”.

Goldenberg apostó a los jóvenes, como decía 'los pibes de las divisiones inferiores', y les dio tareas de responsabilidad desde el comienzo cobijándolos permanentemente con su supervisión y fomentando que los que iban adquiriendo experiencia se hicieran cargo de la guía para los que llegaban”.

Como anécdota, Hernán Kesselman relata los tiempos en los que estuvo a cargo de la Sala de Mujeres y  su encuentro con la famosa líder de Boca, La Raulito. (Nada que entusiasmara más a un boquense).

“Nos dábamos cuenta de que el lenguaje que ellos hablaban no era tan distinto del que se hablaba afuera. Con humor nos decíamos que había más locos en la calle, afuera, que adentro. Advertíamos que algunos estaban adentro por ciertas situaciones de la vida, que había mucha gente exitosa, cuya locura era premiada. Había otros que por su locura eran castigados, los electroshockeaban, les ponían chalecos de fuerza (físicos y/o químicos), los encerraban en los psiquiátricos habituales”.

En Madrid durante el exilio Hernn Kesselman y Mauricio Goldenberg
En Madrid, durante el exilio, Hernán Kesselman y Mauricio Goldenberg.
Comparto con Hernán la consideración a Mauricio Goldenberg como modelo de ecuanimidad, de vida equilibrada, de padre-maestro. Fue nuestro padrino de casamiento y nos fuimos con él y su familia de luna de miel a Brasil.

Solía decir de sí mismo: “Desde que me recibí de médico ejercí permanentemente la psiquiatría pero en un amplio espectro, no a la manera de los años anteriores en que era una institución en algunos casos hasta carcelaria. Creo que fui una de las personas que cambió en nuestro país el modelo, los recursos y, sobre todo, la ideología de la atención de los pacientes en nuestra especialidad”.

La primera residencia de Psiquiatría se funda en el Policlínico de Lanús. Fue un semillero de excelentes profesionales que están repartidos por el mundo. Un ejemplo es el doctor Juan David Nasio, que reside en Francia y que hace unos meses fue entrevistado por Télam sobre sus ideas acerca de la depresión.

Aquí, quienes fuimos los profesores de esa residencia: Sally Schneider, psicóloga; Eduardo Menéndez, antropólogo social; Gabriel del Olmo, sociólogo –yo aporté en ese sector-; Luis Prieto, lingüista; y León Rozitchner, también filósofo que colaboraba con sus enfoques al interrogar los conceptos habituales de la psiquiatría.

Durante los tiempos del exilio, Mauricio aterrizó en Madrid y junto a Hernán organizamos una reunión para juntar a todos los "lanusinos" que andaban por el mundo, y que llamamos jocosamente “Lanús al Este”. En nuestra escuela de Madrid, Goldenberg dio un Seminario de Síndromes Psiquiátricos Básicos, abierto a todo el ambiente “psi” de esos años.

Este texto de Hernán Kesselman que releo hoy me hace pensar que hemos perdido un valioso modo de trabajo en un Hospital General como era el que compartimos en aquellos ricos tiempos en “El Lanús”.

Me tocó trabajar en el sector de adolescentes. Por mis conocimientos en psicología social y sociología yo era quien se ocupaba de las entrevistas familiares en los domicilios de los y las adolescentes que consultaban a nuestro sector.

En 1976 Goldenberg tuvo que exiliarse, primero en Venezuela y luego en Estados Unidos, donde vivió hasta su fallecimiento. Hoy, a 16 años de su partida, es un momento ideal para recordar su obra y, muy especialmente, a ese gran ser humano que fue.

También te puede interesar