Sociedad

08-08-2022 14:32 - entrevista a Claudio Román y Joel Kaplán

"Los nazis no inventaron el antisemitismo ni la homofobia, pero los usaron para concretar su plan genocida"

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán, especializados en memoria del Holocausto, advirtieron en diálogo con Télam que hay aún hoy hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad".

Por Guillermo Lipis
Por Guillermo Lipis
08-08-2022 | 14:32
Claudio Romn y Joel Kapln son docentes especializados en memoria del Holocausto Foto Florencia Downes
Claudio Román y Joel Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto / Foto: Florencia Downes.

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán ejemplificaron los avances en Argentina contra los discursos de odio con "la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral" (ESI), advirtieron que hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad" y que el triángulo rosa impuesto por los nazis para identificar a los gays es usado "por grupos del colectivo LGBTIQ+ para resignificar su lucha".

Román y Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto. Trabajan una curiosa aproximación al nazismo y el holocausto desde la perspectiva de género, con eje en la población LGBTIQ+.

"Investigamos la situación de este colectivo antes, durante y después del Holocausto como un modo de aproximarnos al tema de un modo transversal, en su complejidad e integralidad", explica Román a Télam.


¿A qué se le llama triángulo rosa?
Joel Kaplán: Conocemos como "los triángulo rosa" a los hombres homosexuales perseguidos por el nazismo en virtud del agravamiento del Párrafo 175 del Código Penal Alemán y de las normativas del régimen que permitieron su deportación a los campos. Hubo otras marcaciones en los campos, pero el triángulo rosa era una de las categorías más degradadas.

En esa época, el término "homosexual" hacía referencia a gays y hombres bisexuales cisgénero como personas que hoy se identificarían como travestis, mujeres transexuales y otras identidades trans.

El artículo 175 del Código Penal Alemán estuvo vigente, según el Museo Yad Vashem de Israel, entre el 15 de mayo de 1871 y el 11 de junio de 1994. ¡Sí, 1994!

Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. Entre 1935 y 1969 abarcó, incluso, los "actos contra natura con animales".

En 1935, el nazismo endureció el contenido de este artículo 175, al aumentar la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley.

El nuevo párrafo 175a, pensado para "casos con agravante", prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.


¿Cómo se implementó esta política represiva durante el nazismo?
Claudio Román : De modo gradual y no uniforme. Se basó en normativas generales (de otros grupos de deportados o vulnerados) y en instrumentos específicos.

Si bien el colectivo LGBTIQ+ no fue el centro de las persecuciones del nazismo, como sí lo fueron las personas de origen judío, se persiguió a los hombres homosexuales porque no cumplían el ideal de "reproducción de la raza aria" y, según Heinrich Himmler (arquitecto de la llamada "Solución Final al problema judío") "envilecen a la nación alemana".

En el caso de las lesbianas, ser consideradas como "cuerpos gestantes" evitó una persecución sistemática, más allá de sus orientaciones sexuales.

En muchos casos también fueron enviadas a los campos donde las marcaban con un triángulo negro que las integraba como personas asociales (como los vagabundos, prostitutas, etc.)


¿Hay una estimación de personas afectadas por esta política nazi?
CR: No hay estimaciones exactas. La vergüenza post Holocausto por los vejámenes sufridos en esa época y la continuidad de leyes en contra de este colectivo generó que los sobrevivientes no hablaran. En algunos casos contaron que fueron catalogados con el "triángulo rojo" (opositores políticos) en vez de la persecución por el supuesto "delito" de homosexualidad.

El historiador Yehuda Bauer estimó que 50.000 homosexuales fueron arrestados, 35.000 fueron liberados, 15.000 fueron enviados a campos de concentración y unos 5.000 fueron asesinados.

 
El tringulo rosa fue impuesto por los nazis para identificar a los gays Foto Florencia Downes
El triángulo rosa fue impuesto por los nazis para identificar a los gays / Foto: Florencia Downes.

Dentro del triángulo rosa, ¿también discriminaron por religiones?
JK: La persecución fue llevada a cabo con mayor intensidad luego de la Operación Kolibri (la noche de los cuchillos largos, 1934), y la ejecución de Ernst Röhm y sus secuaces, lo que equivalió al desmantelamiento de la SA y el fortalecimiento de las SS.

A partir de allí, la gradualidad se aceleró y los ataques ya no sólo fueron a cabarets y clubes, que conformaban la escena gay lésbica de Alemania en general.

Como ejemplo podemos mencionar la destrucción de lo erigido por el sexólogo, socialista, judío y gay Magnus Hirschfeld, a través del Instituto de Sexología de Berlín, donde practicaron las primeras operaciones de conversión genital, se educaba sobre sexualidad y llegó a disponer de una biblioteca con más de 20.000 volúmenes que fueron incendiados.

También existió el cruce entre la persecución a los "triángulos rosa" y las personas judías. Reunir ambas condiciones implicaba una condición de las más duras en los campos de concentración y exterminio.

En su libro "Days of the Masquarade", Claudia Shoppman, cuenta que varias lesbianas fueron deportadas al campo de Ravensbrück, y que muchas fueron convencidas (a cambio de una falsa promesa de liberación) de participar como prostitutas en los burdeles que instalaron los nazis en algunos campos para "curar" la homosexualidad masculina.


¿Qué tipo de vestigios o formas consideran heredadas en la actualidad del tratamiento que los nazis hicieran de las personas homosexuales?
CR: Como el antisemitismo, la homofobia o LGBTIQ+fobia (sic) u odio, también persiste. No con la sistematicidad de un régimen autoritario, pero sí con un nivel expansivo fortalecido por las redes sociales.

Los nazis no inventaron la homofobia, como no lo hicieron con el antisemitismo, pero los utilizaron como mecanismos de justificación y concreción de un plan terrorista.

A pesar de ello, estamos plantados en un mundo, sobre todo el Occidental y en especial algunos países (donde Argentina destaca), con normativas que ampliaron derechos. Pero estas normativas no son la cura sino el antídoto contra las acciones y políticas de odio.

Es como la vacunación contra el coronavirus, que no reporta la cura pero sí la prevención.

En nuestro país, un fuerte antídoto es la aplicación de la Ley de ESI, que abarca todo el sistema educativo, pero hay que seguir trabajando con la sociedad para construir una cultura de respeto y convivencia en la diversidad.


¿Cómo se manifiestan esas acciones discriminatorias hoy en el mundo occidental, y en Argentina en particular?
JK: Se siguen sosteniendo chistes sexistas y se siguen fortaleciendo estereotipos que no facilitan el respeto a las diversidades.

Por otro lado, la cultura cis heteropatriarcal surge una y otra vez, se reflexiona sobre el binarismo en el mejor de los casos, pero no se avanza hacia las demás identidades.

También hay ataques homofóbicos (en especial al colectivo trans) casi a diario y son numerosos los crímenes de odio.

En nuestro país hay un panorama mejor que en décadas anteriores, pero hay que seguir trabajando para lograr una sociedad que sea realmente plural y diversa.

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