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29-06-2022 18:43 - DIVERSIDAD

Comienza el Festival Internacional Cineversatil con foco en "la movilidad humana LGBTIQ"

La duodécima edición de la muestra de cortometrajes, que se llevará a cabo desde este viernes hasta el 9 de julio de manera virtual, aborda "experiencias y vivencias de personas migrantes y refugiadas LGBTIQ”, asegura su director, el venezolano José Alirio Peña.

Telam SE
29-06-2022 | 18:43
Jos Alirio Pea que est al frente de este recorrido por cortometrajes
José Alirio Peña, que está al frente de este recorrido por cortometrajes.

La duodécima edición del Festival Internacional Cineversatil de cortometrajes, que se llevará a cabo desde este viernes hasta el sábado 9 de julio de manera virtual, cuenta con la dirección del venezolano José Alirio Peña, quien detalló a Télam que este año la muestra “versa sobre experiencias y vivencias de personas migrantes y refugiadas LGBTIQ”.

“Cineversatil es un ejemplo de activismo cinematográfico, pues con el buen pretexto de los cortometrajes sobre personas migrantes y refugiadas LGBTIQ, también publicamos el libro `Arcoíris Tricolor: Migrantes y Refugiados´”, expresó Alirio Peña, también curador del festival.

Trailer "Llámenme puta"

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El encuentro tendrá una inauguración que se desarrollará de forma presencial este viernes a las 19.30 en el Multiespacio JXI Palermo, en Gascón 1474, con entrada libre y la proyección de los cortos “Cartagena Boy”, “De Ávila a Monserrate”, “Llámenme Puta”, “Migrante” y “Venezuelan Passcort”.

Además, el festival se realizará en forma simultánea en España con exhibiciones presenciales el viernes 8 en Calamocha y el sábado 9 en Burbáguena, de la Comunidad de Aragón, con conversatorios posteriores a las proyecciones.

Alirio Pea A finales de 2017 decid irme de Venezuela porque la situacin econmica era insostenible
Alirio Peña: "A finales de 2017 decidí irme de Venezuela porque la situación económica era insostenible".

También habrá actividad en Brasil con la exhibición presencial del cortometraje brasileño "COPI" en el Centro de Artes de la Universidad Federal de Pelotas (UFPEL) y conversatorio posterior.

Desde la plataforma www.cineversatil.com se presentarán 26 cortometrajes de distintas partes del mundo, que abordan experiencias y vivencias de personas migrantes y refugiadas LGBTIQ y entrevistas a directores, directoras, activistas y personas que ocupan posiciones en instituciones públicas e internacionales.

"Desde ahora es un festival no competitivo, con foco en alguna perspectiva específica cada año. Si comparo el objetivo inicial con el actual, podría decir que conservamos en nuestro evento el activismo cinematográfico." LGBTIQ.José Alirio Peña


Las seis secciones del festival abordarán temas como: los contextos hostiles que generan las migraciones, experiencias de personas LGBT venezolanas migrantes, experiencias de sexilios, visiones optimistas, distanciamiento de parejas del mismo sexo por causas migratorias y migraciones internas LGBTIQ.

Télam: ¿Cómo surge este festival y cuál fue y es su objetivo?

José Alirio Peña: En 2011, en Venezuela, sentimos la necesidad de crear un festival competitivo nacional de largos y cortos sobre diversidad sexual que, por una parte, funcionara como una plataforma para recordar la necesidad de leyes igualitarias para la población LGBTIQ y, por otro lado, se hiciera de manera responsable respetando los derechos de autor de cada una de las obras. En 2012 se internacionalizó y los siete años que el festival estuvo en el país se logró que fuera un espacio respetuoso y cordial entre las personas activistas LGBTIQ afectas al gobierno y aquellas opositoras.

Venezuelan Passcort from MAx Provenzano on Vimeo.



A finales de 2017 decidí irme de Venezuela porque la situación económica era insostenible. Ya no quería seguir haciendo activismo LGBTIQ en mi país; y en febrero de 2018 llegué a Argentina. Me sentí en un paraíso por el marco legal igualitario y la movida activista LGBTIQ, aunque el tiempo me demostraría que no es un paraíso, que hay fundamentalismos religiosos instalados en algunas personas y crímenes de odio como en el resto de América Latina. Decidí no dejar morir el festival, contacté al resto del equipo y de este modo lo impulsamos, desde Buenos Aires, como un festival de cortometrajes.

Desde ahora es un festival no competitivo, con foco en alguna perspectiva específica cada año. Si comparo el objetivo inicial con el actual, podría decir que conservamos en nuestro evento el activismo cinematográfico LGBTIQ.

T: ¿Hubo cambios en estos 12 años en las producciones audiovisuales?

JAP: Cuando entramos en la década del 2000 pensábamos que los estereotipos en el audiovisual habían terminado, que atrás había quedado el homosexual y la mujer trans con enfermedad mental (de los setenta); la mariquita risible, el homosexual sidoso o la mujer trans delincuente, de los ochenta, y el héroe gay seropositivo que irremediablemente moría, de los noventa. No fue así. Estos estereotipos entraron de manera disimulada en las comedias.

Si nos referimos a las películas LGBTIQ, entendiendo por ello no un género sino una nomenclatura para denominar aquellos filmes donde los personajes protagonistas son LGBTIQ, a partir de 2010 podemos considerar que los diferentes tipos de ser expuestos en pantalla terminaron convirtiéndose en estereotipos bajo las premisas "todos son así" o "solo son así". Entonces, no era raro ver reiteradas veces activistas LGBTIQ orgullosos, orgullosas y orgulloses de su militancia, abogados gays seguros de ganar un caso en la corte, médicos gays exitosos en sus centros hospitalarios, mujeres trans siendo excelentes educadoras. Pero, todas estas personas inseguras de sus relaciones amorosas. En definitiva, surgió el estereotipo de LGBTIQ infeliz en el amor y rechazado, rechazada y rechazade por sus familias. Nadie habla de esto como estereotipos, aunque lo sea.

T: ¿Ves al cine como una forma de activismo?

JAP: Si el activismo LGBTIQ se trata de la organización y dirección de acciones para confrontar o lograr persuadir, convocar y motivar al cambio; defender ciertas premisas, pensamientos y reflexiones en torno a los derechos humanos de las personas LGBTIQ, entonces el cine puede tener cuatro niveles de activismo.

El primero, es aquel donde lo expuesto en la película entra en contacto con las personas a través de una exhibición online o presencial. Cada persona hace su lectura. El segundo, es la interacción que se da en colectivo en torno a ese audiovisual en contextos de cine foro y conversatorios. El tercero, es el cine LGBTIQ como acción participativa y con la intención de producir cambios. El cuarto nivel, yo lo llamo activismo cinematográfico LGBTIQ. Es un término que propuse en mi tesis doctoral y me refiero al activismo propio de los festivales de cine de diversidad sexual, es decir, un devenir en fiesta cinematográfica con espíritu de pertenencia-participación, destacando un agregado de estrategias, acciones y actividades que pueden definirse como una sinergia entre diferentes tipos de activismos LGBTIQ.

"El arcoíris global es más que una bandera paseándose en las marchas del orgullo"

El activista venezolano José Alirio Peña, director y curador del Festival Internacional Cineversatil de cortometrajes, asegura que “el mapa del arcoíris global está condicionado por los estados teocráticos, los fundamentalismos religiosos y los regímenes totalitarios”

“El arcoíris global es más que una bandera paseándose en las marchas del orgullo de las diferentes ciudades del planeta; es un conjunto de derechos igualitarios que se exigen a los estados invocando ante todo la no discriminación y los DDHH”, afirmó sobre la condición actual en el mundo de las personas LGBTIQ, en una entrevista con Télam.

“De este modo, Sudáfrica es el estado del continente africano que reconoce derechos LGBTIQ en contraste con los estados que criminalizan y hasta incluyen la pena de muerte. En Asia, Israel es el estado promotor en materia de derechos LGBTIQ. En América del Norte, Estados Unidos reconoce derechos igualitarios, aunque vivió una suerte de tensión entre estos derechos y la mirada del gobierno que lideró Donald Trump”, ejemplificó el también doctor en Ciencias Sociales.

Télam: ¿Cuál es tu visión de la situación de las personas LGBTIQ en Argentina y en el resto de los países de la región?

José Alirio Peña: De Argentina puedo hablar de lo vivido desde 2018 al presente. En materia de leyes igualitarias se aprobó el cupo laboral trans travesti que requiere mayor alcance en su aplicación.

Si tengo que referirme a la situación de las personas LGBTIQ en el país pudiera usar la siguiente frase: el arcoíris está en la capital y la lluvia en las provincias. Es una metáfora que uso para referirme a la diferencia entre las grandes ciudades de la República Argentina y el resto del país. En CABA, por ejemplo, pareciera ser más fácil ser LGBTIQ porque como toda gran metrópolis ha tenido un recorrido favorable por la diversidad sexual. Uno ve una gran diversidad de expresiones de género en la calle. Mientras que, si uno visita un pueblo de la sierra cordobesa y sales con una remera arcoíris, como en efecto lo hice, aparecen las miradas censuradoras.

Me apasiona hacer activismo en el interior. Las experiencias que he tenido en Paraná, Bariloche, Tandil y la sierra cordobesa han sido bastante productivas. Recuerdo que en Paraná tuve trabajadoras y trabajadores públicos como audiencia. Los llevaron obligados a ver unos cortos. Tuve que hacer todo un trabajo persuasivo porque, definitivamente, tener personas obligadas no es lo ideal.

En cuanto a América Latina, ocho países -México, Costa Rica, Ecuador, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay- avalan la unión entre personas del mismo sexo a través del matrimonio; mientras que en seis -México, Costa Rica, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile- han aprobado leyes de identidad de género. Son logros reales que nos benefician. Por ejemplo, yo estoy casado acá en Argentina. No lo habría podido hacer en Venezuela.

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