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16-06-2022 22:57 - Humor para leer y escuchar

Reflexiones de la vida diaria: "Mentiras que nos decían nuestros padres"

Hoy, en exclusiva, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrián Stoppelman, saca de su arcón de recuerdos un viejo listado con las mentiras con las que nos acostumbraron a crecer nuestros progenitores. Léalo, antes de que sus papis lo reten.

Por Adrin Stoppelman
Por Adrián Stoppelman
16-06-2022 | 22:57
Telam SE


Mentiras que nos decían nuestros padres


¿Era necesario que nos mintieran así nuestros padres? Y no me diga que a usted no le mentían de chico, porque me estaría mintiendo.

La mentira paterna es la base de la sociedad. Porque, aunque te cueste reconocerlo, con los años vos crecés, te convertís en padre y un día te encontrás diciéndole a tus hijos las mismas mentiras que te decían a vos.

“Si decís mentiras, te va a crecer la nariz”. Esta mentira tiene patas y narices muy cortas. Sobre todo si ya les me ntiste y no te creció la nariz o si ellos te mintieron, vos te diste cuenta, y tampoco les creció la nariz. Si: puede ser confuso el caso de las cirugías plásticas de nariz, pero en general, no te va a pasar a menos que seas de ficción y te llames Pinocho.

“Sabelo: yo SIEMPRE me  doy cuenta cuando mentís”. Si no se hubiesen agrandado y le sacaban el “siempre”, vos por ahí les creías. Pero ya les mentiste mil veces y ni se avivaron. Y si se avivaron y se hicieron los sotas, quiere decir que te mintieron, y si mintieron… ¿por qué no les creció la nariz?

“Para entrar al agua hay que esperar dos horas después de comer”. Y todos esos que están en el agua, ¿a qué hora almorzaron? ¿A las 11 de la mañana? ¿O todavía no almorzaron? ¿O son de otra religión que es más permisiva? ¿No será que esta supuesta ley viene del hecho de que tus viejos morfan como bestias y después necesitan por lo menos dos horas para hacer la digestión y no pueden ni levantarse para ir hasta la orilla? Y mucho peor es cuando te lo dicen y todavía no tenés noción de lo que es la hora. Lo que se les vuelve en contra, porque te la pasás preguntando “¿ya pasaron dos horas, pa?” cada cinco minutos. Justo castigo.



Otra cruel mentira cuando sos muy chiquito y no manejás el concepto del tiempo. Te dicen: “falta mucho para tu cumpleaños” como respuesta a cualquier pedido de compra de juguetes.

Pero mucho más cruel es el: “Hoy no está el señor que vende, venimos mañana”. Y vos no sabés cuándo es mañana. Solo sabés, porque ya te la hicieron más de una vez, que nunca es mañana. Y entonces te la pasás preguntando: “Ma...¿ya es mañana?” cada 5 minutos. Justo castigo. (Supongo que hoy en día es mucho más difícil esta mentira porque el pibe te contesta: “y lo compramos por internet” y no le podés contestar “internet está cerrado a esta hora” porque el niño ya maneja redes sociales y como Youtuber gana más plata que vos).

“Si te portás mal, te va a llevar el hombre de la bolsa”. ¿Y ustedes, mis padres, permitirían que pase una cosa así? ¿Qué clase de seguridad hay en esta casa? ¿Por qué cada vez que queremos entrar estamos media hora hasta que alguno encuentra las llaves, y de repente, yo me porto mal y cualquier hombre con una bolsa me puede llevar? ¡Contraten seguridad privada! ¡Pongan rejas! Y ya sé que para mi cumple falta mucho todavía, pero este año, si me puede llevar el hombre de la bolsa, voy a pedirles de regalo un Winchester.

Una mentira muy parecida, y muy utilizada hasta el día de la fecha, es la que usan tus padres cuando vos no querés irte de algún lado. Estás en la farmacia, ponele, y estás entretenido con la balanza o con algo. Después de decirte 3 veces que hay que irse, ya apelan a la amenaza: “Bueno. Nosotros nos vamos y te dejamos acá con el farmacéutico” y hacen como que se van, y el farmacéutico, que ya no soporta verte saltar sobre la balanza, para que no la rompas, “ayuda”: “Vayan, vayan, que yo hoy lo hago dormir en el gabinete de inyecciones”. Y hacen la pantomima de que se van, y el farmacéutico te mira con cara de: “elegí: la balanza o tu vida” y vos dudás, no en irte o en quedarte, sino en el amor de tus padres y en el por qué siguen comprando en esa farmacia.

“Decime la verdad que no me voy a enojar y no te va a pasar nada”. Lo creíste la primera vez. ¡Y cómo te fajaron! ¿Por qué insisten con esta mentira? ¿Se creen que no me acuerdo que decir la verdad no garpa? Nunca más voy a decir la verdad: es más, cuando sea grande me voy a dedicar a la publicidad política.

“Algún día me vas a agradecer por esto”, o “Me duele a mi más de lo que te duele a vos” que era una frase que acompañaba algún castigo severo o penitencia. Y si: te lo voy a agradecer el día que me pierda y me reconozcan por la cicatriz que me dejaste.

“Esto lo vas a entender recién cuando seas grande”. A ver: intentá explicarme. No soy tarado. ¿Qué es tan difícil de entender? ¿Que se van a separar porque no se bancan más? Ya mi di cuenta hace rato. Es más: ya elegí con quién me quedo…

Y hay mil más que podríamos recordar: Si te dicen “esto no te va a doler” es que el pinchazo te va a doler una semana, si te dicen que “Fido se fue al cielo de los perritos” ya sabés que no lo ves más, si te dicen “ya falta menos para llegar” todavía tenés para un rato largo de aburrimiento y si te dicen “mirá: la verdad es que no me alcanza la plata para comprarte esta pavada que vos querés”… es posible que sea cierto.

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