Sociedad

27-05-2022 22:00 - Acción por la Salud de las Mujeres

Vergüenza y desconocimiento, impedimentos para disfrutar la salud sexual

La kinesióloga Sofía Lezcano y su colega Gabriela Colabella, que se especializaron en tratar y prevenir disfunciones del suelo pélvico, aclararon en diálogo con Télam que las patologías y dolores con los que conviven algunas mujeres en su vulva pueden "ser comunes, pero no normales".

Por Silvina Molina editora de Gnero y Diversidades
Por Silvina Molina, editora de Género y Diversidades
27-05-2022 | 22:00
Para Lezcano y Colabella es fundamental el espacio de escucha donde la vergenza quede fuera Foto Cris Sille
Para Lezcano y Colabella es fundamental el espacio de escucha, donde la vergüenza quede fuera / Foto: Cris Sille.

Las patologías y dolores con los que conviven algunas mujeres en su vulva pueden ser comunes, pero no normales, una situación poco abordada por vergüenza y falta de información, que les impide llevar una vida normal y disfrutar de su derecho a la salud y la sexualidad.

"Hay médicos que le dicen a las mujeres que es normal que les duela la vulva. Es común, pero no es normal", dijo en una entrevista con Télam la kinesióloga Sofía Lezcano.

La profesional, y su colega Gabriela Colabella, se especializaron en tratar y prevenir disfunciones del suelo pélvico.

El suelo pélvico incluye un conjunto de músculos y ligamentos que rodean la parte inferir de la cavidad abdominal, y que sostiene el útero, la vejiga, los intestinos y otros órganos pélvicos.

Las mujeres que llegan a su consulta tienen incontinencia urinaria o dolores genitales.

Télam: ¿Por qué se habla tan poco de estas situaciones?
Gabriela Colabella: Por vergüenza. Es cultural. La mujer lo normaliza. Y no es normal.

"Las más jóvenes creen que no saben tener relaciones sexuales, y las mayores creen que se les terminó la vida sexual. Y nada de eso es verdad"Gabriela Colabella

Ella, que dedicó su carrera a realizar neurorehabilitación, descubrió en su propio cuerpo los cambios que trae la menopausia en algunas mujeres, y comenzó a indagar.

La sequedad vaginal que muchas veces acompaña esta etapa de la vida "no pasa con el tiempo, por eso comencé a estudiar. Primero con la fisioterapeuta Romina Domenech, y en pandemia hice posgrados online en España", cuenta la profesional que decidió dedicarse específicamente a tratamientos de suelo pélvico.

"Ahora soy yo. Empecé a rehabilitarme. Estoy muy recuperada", comparte risueña.

Y Lezcano llegó a esta especialidad "como una alternativa; no conocía el tratamiento del suelo pélvico. Es novedoso dentro de la fisioterapia, la kinesiología".

Con 29 años, no hace tanto que pasó por la facultad donde recuerda que sólo una vez, en toda la carrera, se mencionó la temática.

"La pelvis es complicada, es en 3D porque tiene muchos planos, movimientos, depende si está implicado el sacro, los ilíacos (músculos), ligamentos y mucho mas, todos esto puede afectar toda la estructura de una mujer", explica.

T: ¿Cuándo necesita rehabilitar el suelo pélvico una mujer?
GC: Son distintas circunstancias. Hacer una mala fuerza en el gimnasio puede debilitar el piso pélvico. Porque el piso pélvico tiene un montón de órganos que dan peso. Si se hace mal un ejercicio se puede tener debilidad muscular. Por ejemplo, hay mujeres que hacen pesas y tienen pérdidas de pis porque hacen mal la fuerza. También por disfunciones sexuales, después del parto, cuando se transita la menopausia.

Lo que se hace es rehabilitar para prevenir o mejorar la función propia, con ejercicios, para que la mujer aumente el sistema metabólico propio. Para que funcione el sistema fisiológico dormido.

Sofía Lezcano: Es muy importante la educación que es parte de la prevención, desde las posturas, cómo realizar una fuerza, cómo estornudar, qué contraer, no retener el pis, la higiene de la vulva. Hay algo conductual que es necesario cambiar desde la niñez.

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"Es muy importante la educación que es parte de la prevención, hay algo conductual que es necesario cambiar desde la niñez" / Foto: Cris Sille.


Un testimonio en primera persona

Por Claudia Fernández Chaparro*

Un día caminando por la calle estornudé y se me escapó un poco de orina. Ese acto íntimo, vergonzoso, me llevó inexorablemente a recordar que a mi abuela, a mi madre o alguna amiga también les pasaba lo mismo. Por dentro, pensé: ¡listo! ingresaste al club de las incontinencias. Porque a cierta edad, y con total desconocimiento, muchas personas te dicen "es normal".

Y ahí comencé un derrotero interminable de consultas médicas. Por suerte, existen las redes sociales que me sirvieron como una herramienta para poder indagar sobre la problemática y a descubrir que existe algo llamado "suelo pélvico" y su importancia. También pude conocer cómo abordan esta cuestión las y los profesionales en otros países. Así pude, de alguna manera, entender qué me estaba sucediendo y encontrar que en nuestro país también hay personas que se dedican a ello.

La primera vez que entré a la consulta fue para entrevistarme con una kinesióloga. Fui contenida y también con alegría me enteré de que tiene tratamiento y también cura. En la sala de espera había mujeres jóvenes que habían atravesado por un parto, también de mediana edad y mujeres mayores.

Todas estábamos allí por lo mismo y eso me hizo pensar en mi propio parto, en la poca información con la que llegué a él, en los dolores de una episiotomía que no contribuyó a no desgarrarme, recordé también el momento donde mi obstetra me habló de que podía volver a tener relaciones sexuales pero yo sentía que no estaba preparada.

Desde 2004 el día del Parto Respetado nos obliga a pensar y repensar ciertas prácticas, a poner en palabras ese momento crucial y tan personal que atravesamos las parturientas.

Lo que aprendí en esta búsqueda de información fue a no tener vergüenza, a poder explorar y entender mi cuerpo, a preguntar todo, a sacarme las dudas, a entrar a un sex shop para comprar un vibrador personal que por su efecto terapéutico es parte importante de la rehabilitación. A buscar un espejo y mirarme, entender y estar atenta a los cambios de colores, de formas. Y por sobre todas las cosas, a compartir la información, porque la sexualidad de las mujeres sigue siendo tabú, aun con amigas que no se animan a hablar libremente.

Soy de una generación que convivió con la dictadura y la represión y esa represión fue, en muchos sentidos, una generación de charlas en las escuelas de Johnson y Johnson como todo abordaje para el conocimiento de nuestro cuerpo.

No hay razón para perder orina, para no gozar, sentir dolor con la penetración o al orinar. Hay un suelo pélvico que descubrir. ¿Nunca escuchaste hablar de su importancia? Yo tampoco lo sabía.

*Periodista/Psicóloga Social



Tratamiento del suelo pélvico

El tratamiento que realizan las profesionales se sostiene en los cambios de hábitos, de conductas y en ejercicios, que comienzan con respirar adecuadamente o activar el músculo transverso del abdomen.

Utilizan una serie de elementos, entre los que hay diferentes juguetes sexuales.

"En general las mujeres no se tocan, no se masturban, no conocen su vulva. No irrigan la vulva. A través de un vibrador, que se regula, se trabaja la sensibilidad para estimular la zona. Depende de las patologías, del dolor que tiene la mujer, se usan distintos juguetes sexuales o la mano. También usamos calor, frío y electro estimuladores. Los receptores de la vulva estimulan el cerebro y generan la respuesta óptima para mejorar", detalla Colabella.

En el mercado hay infinidad de medicamentos para todo tipo de patologías relacionadas con la feminidad, sólo hay que prestar atención a una tanda publicitaria en televisión, por ejemplo.

Para patologías de suelo pélvico también hay fármacos.

"Nosotras no medicamos. Hay mujeres con vulvodinia, un dolor crónico en la vulva, y son medicadas por el médico tratante hasta que no percibe el dolor, se adormece el dolor, pero no se rehabilita y el trastorno sigue", aclara Lezcano.

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El suelo pélvico incluye un conjunto de músculos y ligamentos que rodean la parte inferir de la cavidad abdominal, y que sostiene el útero, la vejiga, los intestinos y otros órganos pélvicos / Foto: Cris Sille.

La consultante más joven que tuvieron tenía 23 años. "Las más jóvenes creen que no saben tener relaciones sexuales, y las mayores creen que se les terminó la vida sexual. Y nada de eso es verdad", resalta Colabella.

Lezcano indica que con los órganos pélvicos "estamos en contacto todo el tiempo: cuando vamos al baño, cuando nos bañamos. Pero a la mujer no se le 'permite' el disfrute, es cultural. Hay mujeres angustiadas que piensan que todo pasa por el falo, por la penetración. Hay otras maneras de tener relaciones sexuales en el proceso de conocerse y de disfrute".

Ambas trabajan con las ginecólogas Sandra Magirena y Claudia Scalise "porque el tratamiento debe ser en equipo, integral", resaltan las kinesiólogas.

Para ellas es fundamental el espacio de escucha, donde la vergüenza quede fuera, y el tratamiento sirve para que las mujeres disfruten de su salud y sexualidad.

Informar sobre estas temáticas es parte del objetivo del Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres instaurado cada 28 de mayo para reafirmar y garantizar el derecho de todas las mujeres y niñas de gozar de una salud integral a lo largo de toda su vida.

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