Cultura

21-05-2022 16:19 - literatura

Tres trabajos revinculan la obra de Haroldo Conti con nuevas generaciones lectoras

El director Igor Galuk, quién retoma en el ensayo documental "Silencio en la ribera" la que fue su última crónica, reflexionó sobre Conti: se trata de "un ser muy grande que ha dejado una huella de humanidad, literatura y compromiso político notable".

Por Emilia Racciatti
Por Emilia Racciatti
21-05-2022 | 16:19
Juan Jose Becerra
Juan Jose Becerra.
 

El trabajo periodístico y literario de Haroldo Conti vuelve a publicarse a través de Ediciones bonaerenses y Emecé para proponer nuevas conversaciones en torno a una obra que dejó huella en la narrativa argentina por su originalidad, fuerza y compromiso con su tiempo, algo que también se puede ver en el reciente documental "Silencio en la ribera", basado en su última crónica, publicada en abril de 1976, un mes antes de su secuestro y desaparición.

Se trata, respectivamente, de "En prensa (1955-1976)", una recopilación de sus artículos periodísticos, y de sus "Cuentos completos". Nacido en Chacabuco en 1925, Conti ganó por su primera novela "Sudeste", en 1962, el Premio Fabril y se convirtió en una voz potente de la escena literaria argentina, inaugurando una obra en la que también se encuentran las novelas "Alrededor de la jaula" -llevada al cine por Sergio Renán con el título "Crecer de golpe"-, y "Mascaró, el cazador americano", por la que obtuvo el Premio Casa de las Américas.

En el prólogo de los cuentos completos, el escritor Juan José Becerra dice que la mayoría de los relatos de Conti preservan la estabilidad escenográfica, las historias repiten, conservan y estimulan narrativamente su geografía en una zona.

En diálogo con Télam, Becerra dice que "ese aspecto aporta lo que en Saer llamamos una 'zona'. El factor común entre ambas es que son espacios de regreso narrativo. No interesa en qué geografía esté quien cuente las historias porque lo importante, digamos la materia, surge exclusivamente de ese espacio. Y no se trata de Chacabuco, sino de una región de la que Conti capta las relaciones entre hombre y naturaleza y (lo más importante) entre las distintas naturalezas de los hombres".

Para el autor de "El espectáculo del tiempo", "la tragedia de Conti encapsuló su literatura en la figura de la víctima de la violencia política. El daño se extiende todavía. Cuando se piensa en Conti, el reflejo es el de recordar su signo de escritor desaparecido. Y no es para menos. La pena secundaria de esa pérdida, es que el recuerdo nunca nos va a traer en primer lugar al autor de 'Sudeste' cuando alguien lo nombre. La dictadura esculpió una víctima y relega su presencia de artista de la literatura".

Al mismo tiempo que producía su obra literaria, Conti fue publicando artículos en revistas como Crisis, Barrilete y Nuevo Hombre y comentarios sobre cine en el Boletín del Instituto de Amigos del Libro Argentino y ese material, más sus intervenciones públicas, desde una conferencia que dio en una escuela de Chacabuco hasta su carta negándose a presentarse a la Beca Guggenheim, fueron recopiladas por Ediciones Bonaerenses en el libro "En Prensa 1955-1976".

El periodista cultural Juan Bautista Duizeide fue el encargado de prologar esta edición y al referirse a ese vínculo de Conti con el periodismo, señala que, "si bien lo ejerció a lo largo de toda su vida, lo hizo casi siempre en viaje y de manera bastante esporádica". Y reflexiona: "Tampoco fue un cronista a la manera del Walsh de los grandes textos para la revista Panorama junto al fotógrafo Pablo Alonso. Así como cambiaban los territorios tocados por su indagación por su prosa, cambiaban las formas. Córdoba, La Rioja, La Habana, Zapala, Claromecó, el Pasaje de Drake, la Isla Paulino no eran abordadas con un mismo tipo de texto, sino que las incursiones por esos territorios se correspondían con formas muy diversas: el ensayo, la discusión cultural y política, el diario de viaje, las historias de vida".

Al pensar en cómo dialogan su compromiso político y su actividad periodística con sus ficciones, Duizeide considera que "se trata siempre de un compromiso bastante concreto, material, no tanto con ideas, preceptos, programas, sino con territorios, con personas, historias".

Pero también apunta que este compromiso, que lo llevó a militar en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), también está en las múltiples entrevistas que daba y pueden leerse en esta nueva compilación: "Se trataba de alguien que aparecía mucho en los medios a pesar de no ser ningún secreto su alineamiento con la insurgencia armada, a partir de su militancia en el frente cultural del PRT. A tal punto, que llegó a aparecer en la tapa doble de la revista Gente como uno de los 'personajes del año', luego de que su novela 'En vida' ganara en España el premio Herralde", repasa.

La figura de Conti es revisitada también desde el cine, donde el director Igor Galuk retoma en el ensayo documental "Silencio en la ribera" la que fue su última crónica, publicada en abril de 1976, un mes antes de su secuestro y desaparición. Sobre cómo llegó a ese texto, cuenta que admiraba al escritor y que sus novelas y cuentos fueron grandes motivaciones en el inicio del trabajo que emprendió con el grupo audiovisual de la ciudad de La Plata Riocine, en el 2009, pero fue al toparse con su trabajo en la Revista Crisis, en 2015, que surgió la idea de hacer esta película a partir de su crónica "Tristezas del vino de la costa o la parva muerte de la Isla Paulino".

Igor Galuk en rodaje
Igor Galuk en rodaje.
 

"Entre 2011 y 2015 hicimos varias series documentales y cortometrajes abordando el estado de la ribera y las distintas realidades de sus pobladores, y la crónica de Haroldo aparece en un momento justo para poner en palabras aquello que habíamos percibido durante el rodaje, en especial en la Isla Paulino de la localidad bonaerense de Berisso. Habíamos filmado aquello que 40 años atrás el autor describió tan bellamente. Luego nos enteramos que había sido su última crónica", relata.

Así, en 2016, comenzó con un grupo de docentes, realizadoras y realizadores regionales vinculados a la Facultad de Artes y nucleados en el Movimiento Audiovisual Platense, a recuperar y digitalizar materiales fílmicos que pertenecieron al archivo de la Escuela de Cinematografía de La Plata -que cerró la dictadura en 1978 y recién pudo reabrirse en 1993- y en ese marco se encuentran con la cinta inconclusa "Retrato Humano a Haroldo Conti" (1975), del cineasta y fotógrafo Roberto Cuervo, que fue donada por su hijo, Andrés Cuervo.

Galuk se encargó personalmente de limpiarla y acondicionarla para su digitalización: "Ese mediometraje era una tesis de grado y registra durante los años 1974 y 1975 la vida del escritor. La época del rodaje de la cinta coincide con el momento en que visitó la Isla Paulino, diciembre de 1975". Además de la desaparición física de Conti en 1976, Cuervo falleció en 1979 en un accidente automovilístico y Galuk recupera en "Silencio en la ribera" otro de sus cortos, "Hombres del río" (1965), sobre la vida de los pescadores en Boca cerrada, Punta Lara.

"Se trata de un ser (Haroldo Conti) muy grande que ha dejado una huella de humanidad, literatura y compromiso político notableIgor Galuk

"Ambos hacen foco en lo regional, cada uno aborda perspectivas sobre la ribera, sobre la vida en contexto con el río y los montes rioplatenses. Fue encontrar un tesoro y comencé a conectar con esas obras y sus autores. Nuestro trabajo desde Riocine iba en ese camino, contar historias y relatos de las orillas, de la vida en los bordes del río, de la gente que habita silenciosamente los márgenes desde hace décadas, al costado de los acontecimientos de la globalización", dice el cineasta.

En este presente, ¿qué pone dialogar la obra de Conti? Se trata de "un ser muy grande que ha dejado una huella de humanidad, literatura y compromiso político notable -responde Galuk-. Haciendo la película me di cuenta que las generaciones más contemporáneas no conocen la obra de Conti y tampoco reconocen su nombre. Por suerte siempre está volviendo y mediante estos trabajos se puede acceder nuevamente a su obra y conocer su figura y su praxis. El tiempo ubica a cada quien en su lugar. Con Haroldo creo que está pasando algo de eso".

"En un mundo tan globalizado, tan mediatizado, hiper consumista volver a Conti es establecer un vínculo con lo real, con los personajes que habitan o habitaron la vida de manera simple, es conectar los llamados que manifiesta la madre naturaleza, con los objetos y las cosas que adquieren significado para las personas, con los recuerdos y la nostalgia, con el compromiso por y con el otro. Pensar en Haroldo Conti y su obra, es pensar el territorio que uno habita, con la gente que lo habita. Es comprometerse por un mundo mejor posible, en hacer y ser mejor en lo que uno hace", finaliza.

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