Sociedad

17-05-2022 21:46 - san fernando

Censar en el Delta, donde hay que atravesar un laberinto de islas hasta completar la última casa

El operativo del Censo Nacional 2022 comenzó en las islas del Delta de San Fernando, donde su población habita el laberinto de ríos, arroyos y juncales al que solo se puede acceder en lancha.

Por Milagros Alonso
Por Milagros Alonso
17-05-2022 | 21:46
San Fernando est conformado por una seccin continental de 23 km2 y un sector de Islas de ms de 900 km2 Foto Leo Vaca
San Fernando está conformado por una sección continental de 23 km2, y un sector de Islas de más de 900 km2 /Foto Leo Vaca


 El operativo del Censo Nacional 2022, cuya etapa rural ya comenzó en las islas del Delta de San Fernando, al norte de la provincia de Buenos Aires, busca contar de forma anticipada a toda la población que habita el laberinto de ríos, arroyos y juncales al que solo se puede acceder en lancha, y donde los isleños aseguran que “la tranquilidad que hay es impagable”.

Desde el Parque Náutico de San Fernando, a unos 28 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, partió a media mañana una lancha del municipio con los censistas, quienes fueron acompañados por Télam. El cielo encapotado apenas dejaba pasar unos pocos rayos de sol.

"El operativo tiene la complejidad de no contar con el transporte necesario para llegar a los distintos sectores del Delta, pero tuvimos la colaboración del municipio, de Prefectura Naval y de algunos censistas que utilizaron su lancha o bote particular", dijo a Télam el jefe de departamento del Censo de San Fernando, David Luzzi.

San Fernando está conformado por una sección continental de solo 23 km2, y un sector de Islas del Delta del Paraná de más de 900 km2 que incluye a la Reserva de Biósfera declarada por la Unesco en el 2000.

Para el relevamiento, el sector de islas compone la denominada "Fracción 15", la cual cuenta con una jefa, dos asistentes y 100 censistas, quienes realizan su tarea únicamente con lanchas, a excepción de una zona en el Río Carabelas, donde es posible llegar por vía terrestre cruzando los vehículos con una chata.

En ese municipio del norte del conurbano bonaerense, al igual que en todas las áreas rurales del país, el censo empezó el lunes 9 y se extiende hasta hoy, un día antes de la jornada censal nacional en todas las áreas urbanas del país. Su propósito a lo largo de estos días fue contabilizar en el Delta sanfernandino a unas 3.500 personas y 1.100 familias, según estimaciones del municipio.

Mara Esther Sagues quien a sus 86 aos todava elige vivir en el DeltaFoto Leo Vaca
María Esther Sagues, quien a sus 86 años todavía elige vivir en el Delta./Foto Leo Vaca


"Estamos caracterizados como zona rural, pero no somos ni zona rural ni urbana. Son humedales", contó a Télam Juan José Miranda, uno de los asistentes, mientras la lancha avanzaba a toda velocidad sobre las aguas marrones que parecían planchadas.

"Hoy está tranquilo, pero cruzar el Paraná de las Palmas picado te la regalo", aseguró Miranda, quien se jubiló luego de trabajar como profesor de Historia.

Sobre la importancia del Censo, opinó: "El Delta es una región estratégica y aparte de saber los habitantes indagamos otras realidades para planificar los próximos 50 años en salud, educación y desarrollo económico sustentable".

"Solo las islas de San Fernando equivalen a 4,5 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires", agregó Germán Lufrano, el otro asistente de la fracción.

Después de más de una hora de navegación, la lancha llegó hasta la Escuela Primaria Nº 20, sobre la costa del río Paraná Miní, donde aguardaban la jefa de Radio, Lorena Calderoni, y la censista María Giorgini.

Vestida con la pechera del Censo y con los formularios en mano, María se mostró ansiosa por comenzar el relevamiento: "Es la primera vez que lo hago, el censo anterior estaba en el secundario".

Foto Leo Vaca
/Foto Leo Vaca


La joven de 27 años, que es profesora de Inglés en la Escuela Primaria Nº 14 del arroyo Durazno, no dudó en ofrecerse como voluntaria: "Lo que más le gusta del Delta es la gente. El día que me toca venir es mi día de spa y los chicos no tienen maldad. Se nota que hay familia presente si bien hay carencias en lo material".

Para coordinar el operativo censal, el municipio se basó en la estructura del sistema educativo, ya que las escuelas cuentan con lanchas colectivas y tienen acceso a Internet.

A su vez, los formularios se completan "a la vieja usanza" porque en las viviendas no hay señal para que los censistas carguen en la aplicación del Indec todos los datos, explicó Germán Lufrano.

Con un trasbordo a la lancha colectiva de la escuela, el viaje continuó hasta la Estación Forestal del río Paraná Miní, donde tres perros se acercaron hasta la punta del muelle para recibir con ladridos y saltos de alegría al equipo censal, mientras soplaba un viento helado y húmedo.

El predio tuvo su apogeo en la década del '50 cuando fue un próspero vivero forestal, pero hoy quedan nueve casas en pie y solo tres están habitadas.

Por un camino de tierra cubierto con un colchón de hojas anaranjadas de los cipreses de los pantanos, de las pocas coníferas que pueden vivir dentro del agua y protegen el borde del río contra la erosión, se llega hasta la casa de María.

Algunas historias que dejo el censo


"No sabía que venían hoy, sino me producía más", bromeó la mujer mientras se peinaba con las manos su cabello negro.

María vive hace 15 años en la isla con sus tres hijas y su esposo, quien trabaja cortando caña y aseguró a Télam que "la tranquilidad que hay acá es impagable".

Rodeada de cinco perros y un carpincho bautizado como "Martincho", la mujer le mostró a la censista el código del censo digital desde la pantalla de su celular.

Después, acompañó al equipo para adentrarse en el monte hasta la casa de María Esther Sagues, quien a sus 86 años todavía elige vivir sola en el Delta.

Esther pidi que le pegaran el sticker en la entrada justo al lado de la calcomana del Censo Nacional del 2001 que se mantiene intactaFoto Leo Vaca
Esther pidió que le pegaran el sticker en la entrada, justo al lado de la calcomanía del Censo Nacional del 2001 que se mantiene intacta.Foto Leo Vaca


"Pasen, no tengo problema. Los recibo con cariño", exclamó Esther desde el final de la escalera de su típica casa isleña de madera levantada sobre pilotes y con techo de chapa.

En el interior, una cocina a leña calentaba todo el comedor y los cuadros con fotografías de antaño formaban un ambiente de encanto que Esther describió como su "lugarcito preferido".

No hizo el Censo Digital porque "no maneja los celulares" y aseguró a Télam que estaba "chocha" por recibir a la censista.

Ante la pregunta de si tenía alguna dificultad para recordar, Esther sonrió y respondió: "Yo recuerdo lo mejor de mi vida, esto era un establecimiento de 1.000 hectáreas y yo era viverista".

"La vida la hice acá con mi marido que lo conocí cuando él tenía 17 años y yo 14, por eso me cuesta irme. Y eso que tengo a mis hijos y nietos en una casita en Tigre", continuó.

Una vez terminado el cuestionario, Esther pidió que le pegaran el sticker en la entrada, justo al lado de la calcomanía del Censo Nacional del 2001 que se mantiene intacta.

La travesía continuó río arriba hasta la casa de los Seuster, que salieron en cuanto escucharon el motor de la lancha colectiva.

"Pasen adentro que hace frío", dijo Susana Blanco invitando al equipo a ingresar a su casa alargada con una galería al frente y techo de chapa.

Alrededor de la gran mesa ovalada del comedor, Susana se dispuso a hacer la entrevista junto a su marido Héctor Seuster (63) y a su hija mayor Andrea (28), bajo la atenta mirada de Cachi, una lora de 42 años.

"Es largo esto", opinó Héctor ante las preguntas de la censista, al tiempo que explicó cuáles son las casas que permanecen habitadas por la zona y advirtió sobre los tramos cerrados del río.

Foto Leo Vaca
Foto Leo Vaca


Héctor nació en la isla y relató a Télam que su bisabuelo llegó de Prusia en 1856 y se dedicó a plantar zapallos en el Delta.

"De 1856 viene toda la herencia. Siempre acá", afirmó el hombre que jamás pensó en dejar la isla y trabaja como arboricultor plantando salicáceas.

"Acá se vive con otro ritmo, es otra tranquilidad", señaló y destacó que en los últimos años fue mejorando la calidad de vida: "en este domicilio tenemos luz desde el 2008, antes vivíamos con un sol de noche".

También, el matrimonio destacó que en el Delta es diferente la crianza de sus hijos: "Tenés menos cosas que puedan atacarlos".

Concluido el formulario, Susana le regaló a la censista una bolsa de nueces y la acompañó hasta el muelle, donde se despidió: "Gracias por visitarnos".

De regreso al continente, los asistentes de la fracción revisaban las planillas y coordinaban horarios para el operativo de mañana, cuando esperan terminar de censar a todos los habitantes del Delta de San Fernando si la marea y el clima los acompañan.

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