Opinión

12-05-2022 18:27 - opinión

Potosí: cuatro universitarias muertas en una avalancha

El periodista boliviano relata los últimos hechos relacionados con la tragedia en la Universidad Tomás Frías de Potosí y la trama de las disputas en la política universitaria del país.

Por Jaime Iturri Salmn
Por Jaime Iturri Salmón
12-05-2022 | 18:27
Universidad Autnoma Tomas Fras
Universidad Autónoma Tomas Frías.


Zapatos impares y en completo desorden, restos de ropa y al fondo los cadáveres de cuatro muchachas, todas ellas universitarias, todas con un poco más de 20 años, muertas por la avalancha causada por el estallido de una granada de gas lacrimógeno en el principal coliseo de la ciudad de Potosí, sí, la del Cerro Rico.

Las autoridades policiales presentaron en las últimas horas a los autores de haber arrojado el artefacto. Se trata de cuatro universitarios que querían impedir la realización de una asamblea convocada por el comité electoral para las elecciones a la Federación Universitaria Local, máxima instancia de mando de los universitarios que ejerce cogobierno con las autoridades rectorales.

La policía ha esclarecido que la granada de gas (de uso policial) fue entregada en el automóvil de Ariel Quispe, presidente del Comité electoral, a Milton Fuentes Apaza, alias el “Licen”; y a Manfred Flores Canaza (alias el Motín), quien sería el autor material de la detonación del explosivo. Está también detenido Mauricio Nicolás Quintanilla.
La asamblea previa a las elecciones, que fue de concurrencia obligatoria, habría sido boicoteada por los propios dirigentes del comité electoral. Lo curioso es que entre los detenidos hay quienes estarían asociados al Movimiento al Socialismo MAS y también a la oposición.

Por la plata baila el mono


El año pasado 7 estudiantes de la Universidad Pública de El Alto murieron al caer una baranda del 3er piso de la sede de esa casa de estudios. Ahí también los universitarios fueron obligados a asistir a una asamblea para elegir comité electoral.
La disputa por los puestos de poder de la dirigencia universitaria es encarnizada por la cantidad de dinero en juego. Por ejemplo, en la Universidad Gabriel René Moreno, la pública más poblada del país con más de cien mil estudiantes, ubicada en Santa Cruz, se descubrieron este año dos mil becas fantasmas de comedor. Los becarios reciben cada mes un estipendio para que puedan cubrir sus comidas, pero en el caso cuestionado era de libre disponibilidad de la dirigencia estudiantil.

A esto se suma la verificación de que el máximo dirigente de la Confederación Universitaria Boliviana (el ente nacional), Max Mendoza recibe mensualmente un estipendio de 3 mil dólares, más viáticos por viajes que pueden doblar la cifra. Mendoza tiene 53 años.

Quien fuera dirigente estudiantil y luego rector de la Gabriel René Moreno, Reymi Ferreira, dice que, aunque no hay que generalizar, todo indica que hay dirigentes que han hecho un modus vivendi y que, en más de un caso no ganarían como profesionales lo que ganan como miembros de la dirección estudiantil.

Títulos inservibles


Jhoselyn Hilda Barto Colque (23), Gladis Acuña Colque (23), Daniela Edith (22) y Rayza Vania Colque (23) han sido nombradas licenciadas post mortem. Pero la madre de Daniela ha declarado: “Qué voy a hacer si mi hija está muerta, esto de qué va a servir ¿Qué voy a hacer yo sin mi hija? Yo pido que se haga justicia por mi hija ¿Acaso no tienen corazón?”. Aún que también reconoció el nombramiento.

Mientras tanto 70 heridos, seis de ellos en terapia intensiva, se encuentran en los hospitales de la ciudad donde incluso médicos y enfermeras que no estaban de turno llegaron a auxiliar ante la avalancha de heridos.
La escena era digna de una guerra, cuenta Ángel Miranda, quien vio llegar a los afectados sin zapatos, con la ropa rota y ensangrentados.

“En una universidad donde la ideología se ha perdido y se va a las elecciones con muñequitos de Disney como adornos programáticos, es natural que los dirigentes hagan de las suyas”, dice Pamela Portillo, estudiante de la Universidad Mayor de San Andrés perteneciente una organización afiliada al MAS.

Y agrega: “Ha llegado el momento de una nueva Revolución Universitaria”. Una con ideas democráticas y sin granadas de gas lacrimógeno en las asambleas.
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