Cultura

06-05-2022 18:04 - Feria del Libro

Una tarde de emociones y literatura con historias que evocan a las Abuelas de Plaza de Mayo

El libro “Historias de Abuelas" fue presentado con la presencia de una de las integrantes de la organización, Buscarita Roa, junto a su nieta Claudia Poblete, restituida a su familia biológica en 1999.

Telam SE
06-05-2022 | 18:04
Foto Pepe Mateos
Foto: Pepe Mateos.


El libro “Historias de Abuelas”, integrado por diferentes historias de las Abuelas de Plaza de Mayo que hacen foco en cómo su vida cotidiana se entretejió con su lucha por la recuperación de sus nietos apropiados durante la dictadura, fue presentado en la Sala Ernesto Sábato de la Feria del Libro con la presencia de una de las integrantes de la organización, Buscarita Roa, junto a su nieta Claudia Poblete, restituida a su familia biológica en 1999.

La obra, que forma parte del proyecto “Ovillo de trazo”, es un corpus coral de textos escritos por autores como Paula Bombara, Laura Ávila, Andrea Ferrari, Sandra Comino, Mario Méndez y Jorge Grubissich, con ilustraciones de Andy Riva,

“El proyecto fue ideado para que ayude a la generación de nietos y bisnietos a resolver sus dudas, para que sigan haciéndose preguntas sobre su derecho a la identidad, sigan buscando justicia y sigan manteniendo memoria de los 30 mil desaparecidos", sostuvo Bombara, además coordinadora del proyecto que cuenta con doce biografías de las Abuelas de Plaza de Mayo y va por la tercera entrega.

“Somos cada uno, una historia que necesita de otra para poder contarse. Ese es el espíritu de todo el proyecto -señaló la autora de "El mar y la serpiente" y "Solo tres segundos"-. Creemos que en este legado tenemos que restarle solemnidad a sus figuras mostrar y validar el amor con el que buscan a sus hijos, para que la memoria de los 30 mil siga viva y se haga justicia”.

La decisión de esta tercera edición fue de la escritora Laura Devetach, quien propuso que el libro fuera “una madeja de palabras de ideas y palabras donde todos pudiéramos reconocernos y conversar”.

Foto Pepe Mateos
Foto: Pepe Mateos.


“Me es muy difícil hablar, me cuesta muchísimo, le tengo miedo al micrófono… pero me parece maravilloso tener que presentar un libro con la historia de las abuelas”, comenzó a su turno Buscarita Roa, Abuela de Plaza de Mayo, quien además acotó que esto significa que ellas “van a quedar en la historia” no solo en la de sus nietos (aquellas que aún no las conocen pero están en su búsqueda), sino en la de todos.

"Tuve la suerte de ser una abuela que encontró a su nieta”, aseguró y expresó que eso implica “una enorme alegría, después de tanta lucha, poder conseguir lo que uno realmente busca”.

Roa es la única chilena que integra la organización Abuela de la Plaza de Mayo, desde que hace 45 años llegó hasta la Argentina y se quedó a raíz de la búsqueda de su hijo José. Este caso es particularmente dramático, porque el joven había perdido sus piernas en un accidente en Santiago y había viajado a Buenos Aires para acceder a un tratamiento ortopédico. También fueron secuestradas su nuera Marta Gertrudis Hlaczik y Claudia, la nieta de Buscarita, que entonces tenía apenas ocho meses.

“No es fácil ser Abuela de Plaza de Mayo.. Duele. Porque haber perdido a los hijos de una forma tan terrible es muy doloroso, más sin saber lo qué pasó con ellos porque desgraciadamente la palabra dice eso, son ‘desaparecidos -manifestó la Abuela de Plaza de Mayo-. ¿Qué sucedió con ellos cuando los militares se los llevaron para torturarlos?¿Cómo y cuándo murieron? Son incógnitas que tenemos. Nunca vamos a saber y no los hemos podido encontrar ni saber dónde están sus restos. Por suerte están los nietos que nos acompañan y nos dan fuerza a seguir adelante”, reconoció Buscarita.

"Una tiene más nietos, yo tengo hasta tataranietos”, relató. Sin embargo, algo le falta: “hay un hueco donde no está mi nuera, donde no está mi hijo”, precisó con voz quebrada. Y continuó: “Estoy muy agradecida por el libro, es muy importante que padres y madres dejen que se lea este libro, es importante que sus hijos sepan desde chiquitos lo que pasó en su país -sostuvo Buscarita-. No hay que ser indiferentes, las historias se pueden volver a repetir y luchamos porque eso no vuelva a pasar”.



“Ella dice que le cuesta hablar pero después me deja sin palabras”, dijo poco después Claudia Poblete, su nieta restituida, y acotó que luego de leer las historias y a pesar de conocerlas a muchas de ellas, aprendió “cosas que no sabía”, como “detalles íntimos y de la vida diaria”.

“Tamaño empoderamiento el de estas mujeres que tuvieron que aprender y salir para buscarnos a nosotras. Sin ellas no sabría mi verdadera historia, estaría sumergida en la historia de la apropiación cómo están los nietos que aún no sido encontrados”, expresó.

Foto Pepe Mateos
Foto: Pepe Mateos.


“Es importante que las historias se difundan. Muchas veces los nietos se preguntan por su identidad gracias a la presión de amigos o familiares, entonces hay que empujar como sociedad a que estas personas se animen a dar el paso, porque el tiempo pasa y la apropiación es un delito que se transmite de generación en generación”, manifestó Poblete.

Andrea Ferrari, escritora de literatura infantil y juvenil, aseguró que las historias de las Abuelas, como todas las grandes historias, tienen “una fuerza emocionante, alegría, tristeza y dolor, tiene mucha pérdida pero también tiene búsqueda y encuentro”.

Luego de internarse en la vida de Rosa Tarlovsky de Roisinblit y Buscarita Roa, Ferrari tuvo la sensación de que escribir el libro que le “hizo bien”. “Me gustaría que poder transmitir que conocer estas historias nos hace bien, nos hace mejores”, dijo.

Foto Pepe Mateos
Foto: Pepe Mateos.


En ese sentido, para Sandra Comino la escritura del libro “fue un aprendizaje absoluto”. A ella le tocó escribir sobre Sonia Torres y Estela de Carlotto. “Las Abuelas son un símbolo de mucha fuerza y mucho optimismo”, afirmó la autora y agregó que era importante “rescatar la alegría”, ya que a pensar de tanta lucha, las Abuelas conservan este sentimiento.

“Meterme en la piel para escribir fue descubrir, como dijo Claudia, detalles íntimos”, contó la escritora, quien confesó que pasó por todos los estados de ánimo: “Fue muy difícil, por momentos tenía que parar porque lloraba mucho, en otros momentos, era emoción. Y también el miedo de no poder transmitir lo que son ellas”, sostuvo.

“Gracias por venir, estoy contenta de verlos a todos”, comenzó su presentación Laura Ávila, escritora de ficción histórica y guionista. “Como yo escribo ficción histórica, escribir una historia donde por primera vez era sobre alguien que estaba en el presente, fue como hacer un mapa para que la búsqueda siga, para darle a los lectores jóvenes”, explicó.

Por su parte, Jorge Grubissich no pudo asistir a la presentación del libro porque estaba enfermo. Sin embargo, su nieto estuvo presente. Le tocó introducir sus historias a Paula Bombara, quien relató que se vio inmerso en la vida de Berta Shubaroff y Clelia "Chela" Deharbe de Fontana.

“A Jorge lo inspiró una foto que tomó una de sus hijas, una foto de las manos de Chela entrelazadas -contó-. ‘“La canasta” fue recorriendo distintos momentos de toda la vida de Chela”, anticipó Bombara.

A Mario Méndez le tocó escribir las historias de Aída Kancepolski y Nélida Gómez de Navajas, “queridas luchadoras”, las definió. “Hay momentos en que es difícil avanzar pero creo que logramos salir adelante con la ayuda muy fuerte de Paula y con las devoluciones de las familias -consideró Méndez-.

Como dijo Laura: uno escribe ficción y de repente estás escribiendo sobre alguien que tiene a un nieto ahí”.

El libro se completó con el trabajo del ilustrador argentino Andy Riva. “Hay un montón de gente que necesita saber la verdad sobre su identidad, así que esa nuestra tarea para el hogar: ayudar a que esto suceda”, indicó.

Para el ilustrador, fue un trabajo muy difícil “retratar a estas mujeres” porque sentía que se trataba de “un reflejo, ya que veía a mi propia abuela”, confesó.

Foto Pepe Mateos
Foto: Pepe Mateos.


“Hay muchos retratos donde están las abuelas con sus hijos en el mar. Y a mi abuela le encantaba el mar”, recordó el ilustrador y un ruido ensordecedor asustó a la sala. “¡Eso no fue mi nona! ¿O si? Tranquila nona, tranquila …tranquila”, bromeó el ilustrador.

“En las culturas ancestrales, las tejedoras eran las que llevaban la memoria, tejían con el corazón. Para mi las abuelas son eso, el faro, son hacia dónde ir”, relató Riva. Y concluyó: “Los pasos que dan son adonde queremos ir así que cuando estemos perdidos, busquemos los pañuelos que ahí están como faro para seguir caminando con dignidad”.

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