Política

01-05-2022 07:28 - la memoria de los protagonistas

Malvinas: dos pilotos y una contienda inesperada

El 1° de mayo se conmemora el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea a raiz de la primera acción aérea en combate que tuvo lugar en el marco del conflicto bélico con Gran Bretaña en el Atlántico Sur.

Por Javier Peverelli y Marina Jimnez Conde
Por Javier Peverelli y Marina Jiménez Conde
01-05-2022 | 07:28

FUERZA AÉREA EN MALVINAS

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Los pilotos Vicente Autiero y Jorge Barrionuevo eran, hace 40 años, dos jóvenes oficiales de la Fuerza Aérea que tuvieron el 1° de mayo de 1982 su bautismo de fuego cuando a bordo de dos aviones cazas A-4 Skyhawk debieron cumplir misiones contra la flota británica, que en esa jornada atacó duramente las posiciones argentinas en las islas Malvinas.

El 1° de mayo se conmemora desde entonces el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea, por la primera acción en combate de esa institución en una confrontación armada con otro Estado, que tuvo lugar en el marco del conflicto bélico con Gran Bretaña en el Atlántico Sur.

Ese día marcó el comienzo de la guerra: los ingleses bombardearon las bases aéreas de Puerto Argentino y Ganso Verde mientras que la Fuerza Aérea lanzó un contraataque que incluyó 57 misiones contra la flota británica.

De los testimonios de Autiero y Barionuevo se desprende que en solo 17 días la Fuerza Aérea se preparó para su bautismo de fuego con un Estado de gran capacidad aeronaval -el Reino Unido-, para lo cual trasladó los entrenamientos que se hacían en tierra hacia el mar

En una entrevista con Télam en el Edificio Cóndor, a cuatro décadas de aquella jornada que protagonizaron junto a otros oficiales aeronáuticos, los veteranos de guerra afirmaron que una confrontación armada con el Reino Unido era algo que "no estaba previsto" en las hipótesis de conflicto que manejaba el arma a principios de los '80.

Ambos conjeturaron, además, que el resultado de la contienda podría haber sido "distinto" si Argentina hubiera contado con armamento más sofisticado.

A las 16 de aquel 1° de mayo de 1982, una escuadrilla de aviones Dagger pertenecientes al Grupo 6 de Caza compuesta por el capitán Norberto Dimeglio, el teniente Gustavo Aguirre Faget y el primer teniente César Román partió de la base aérea militar de San Julián, Santa Cruz, y logró dañar a un destructor y dos fragatas de la Royal Navy.

El relato de los pilotos es vvido en detalles Foto Fernando Gens
El relato de los pilotos es vívido en detalles. Foto: Fernando Gens.

Mientras tanto, Autiero y Barrionuevo -quienes en la actualidad ostentan los grados de brigadier y comodoro-, por entonces integrantes del Grupo 5 de Caza, aguardaban en la base aérea militar de Río Gallegos, ya que la mitad de los pilotos había salido y la otra esperaba en el continente.

"Esa guerra no estaba prevista. Nosotros éramos un grupo de combate que teníamos la responsabilidad de defender a Argentina ante una hipótesis de conflicto con Chile, pero debimos enfrentarnos a la fuerza aeronaval de la flota británica", analizó Barrionuevo en diálogo con Télam desde la recientemente inaugurada sala Gesta de Malvinas que la Fuerza Aérea montó en el Edificio Cóndor, en el barrio porteño de Retiro.

"Si ese escenario hubiera estado previsto, nos hubiésemos enterado dos meses antes para entrenarnos para esa situación", remarcó el comodoro, quien contó que el mismo 2 de abril los integrantes de la Fuerza Aérea supieron que Argentina emprendería una acción militar de gran escala para recuperar las Malvinas.

Durante el conflicto bélico con Gran Bretaña por las islas Malvinas, 55 integrantes de la Fuerza Aérea murieron en combate: 9 de ellos pertenecían al Grupo 5 de Caza
 
Autiero agregó que recién el 13 de abril desplegó "el primer escuadrón a (la base de) Río Gallegos", y se empezó a evaluar "qué tipo de objetivos" deberían tener como blanco de ataque.

"Utilizamos un buque que estaba encallado desde principios del siglo XX y empezamos a hacer las prácticas", contó.

De los testimonios de Autiero y Barionuevo se desprende que en solo 17 días la Fuerza Aérea se preparó para su bautismo de fuego con un Estado de gran capacidad aeronaval -el Reino Unido-, para lo cual trasladó los entrenamientos que se hacían en tierra hacia el mar: la prioridad, en ese momento, era cómo contrarrestar el poderío británico.

Los mandos de la Aeronáutica estimaban que si se emprendía una acción con 16 aviones tan solo dos llegarían a los blancos predeterminados, debido a la gran cantidad de misiles de corto y largo alcance que poseían las defensas antiaéreas de Gran Bretaña.

Avin Pucar expuesto en Tecnpolis
Avión Pucará expuesto en Tecnópolis.

"Por eso el Grupo 5 de Caza determinó volar rasante, nosotros lo habíamos practicado en tierra, casi siempre. Pero en el mar nunca habíamos volado. Debimos acostumbrarnos en esos días", confió Barrionuevo.

"Marcábamos el chorro del avión sobre el agua", indicó Autiero sobre esa maniobra que implicaba volar a una distancia de 10 a 15 metros del nivel del mar a una velocidad de 900 km.

Se trataba de una táctica que le permitía a los pilotos ingresar a la zona del blanco sin ser detectados por los radares y sorprender a las formaciones navales del enemigo.

"Esas tácticas nos dieron mucho resultado. Tanto es así que realmente veíamos en los bordes de las fragatas a los tripulantes ingleses que nos tiraban con todo, no solo con el armamento de la fragata sino con armas cortas y largas", añadió Autiero.

Gran parte de los aviones A-4 Skyhawk habían sido comprados en 1966 por el Estado argentino a Estados Unidos; poseían muchas horas de vuelo y presentaban averías. La idea de la Fuerza Aérea era pasarlos a retiro para 1982.

Ambos veteranos coincidieron en que el 12 de mayo significó "un día durísimo" para ellos, ya que en esa fecha su escuadrón sufrió varios derribos

Barrionuevo destacó que por eso la Fuerza Aérea Argentina es "admirada en el mundo" debido a que no se explica cómo con "aviones obsoletos, que estaban hace más de 16 años en el país, usados y rudimentarios, hayan hundido a destructores británicos de primera línea".

Por otro lado, consideró que "lo que más costó" fue dotar a los aviones con armamento adecuado, algo que recién se logró sobre el final del conflicto.

"De haberlo tenido el 1 de mayo, los pilotos estamos convencidos de que les hubiéramos hundido muchísimos más barcos a los ingleses y no sabemos cuál habría sido el resultado de la guerra", enfatizó Barrionuevo.

Ambos veteranos coincidieron en que el 12 de mayo significó "un día durísimo" para ellos, ya que en esa fecha su escuadrón sufrió varios derribos.

Aquel día, dos escuadrillas de las cuatro que integraban el Grupo 5 salieron con una diferencia de dos minutos tras recibir la orden de combatir a la fragata HMS Brilliant y al destructor HMS Glasgow pero cuando llegaron a la zona del blanco decidieron levantar el vuelo rasante que venían haciendo, siendo interceptados por los radares.

"Error nuestro" por "inexperiencia", reconoció Barrionuevo sobre la estrategia que los dejó en evidencia ante el fuego naval británico, e indicó las cosas se complicaron porque hubo "un piloto no quería volver al continente sin atacar el blanco".

La Fuerza Area Argentina lanz un contraataque que incluy 57 misiones contra la flota britnicaFoto Fernando Gens
La Fuerza Aérea Argentina lanzó un contraataque que incluyó 57 misiones contra la flota británica.Foto: Fernando Gens.

El jefe de Escuadrilla Oscar Manuel Bustos, el teniente Jorge Rubén Iberlucea, el primer teniente Mario Víctor Nivoli y el primer teniente Fausto Gavazzi fueron derribados aquel día.

"Constituyó un hecho que me marcó mucho. Despedí a un amigo en una misión. El teniente Nivoli. Nadie se prepara para una guerra y las pérdidas que se sufren", evocó el comodoro.

El brigadier señaló que, pese a la "pérdida" de sus compañeros, "eso no amedrentó a ninguno" y que, al contrario, "afianzó aún más" al grupo de escuadrones.

Por su parte, Barrionuevo prefirió remontarse al 25 de mayo de aquel año, cuando participó de los ataques que hundieron a la fragata Broadsword y al destructor Coventry. Una jornada de victoria empañada por la pérdida de un camarada en combate.

"Ese día me quedó un sabor agridulce. Había sido derribado a la mañana el capitán Hugo Palaver, nuestro jefe de operaciones", testimonió Barrionuevo.

Gran parte de los aviones A-4 Skyhawk habían sido comprados en 1966 por el Estado argentino a Estados Unidos; poseían muchas horas de vuelo y presentaban averías. La idea de la Fuerza Aérea era pasarlos a retiro para 1982

Por último, Autiero señaló que la guerra "deja marcas", y destacó la entrega y el sacrificio desplegados por los oficiales que integraban los escuadrones de la Fuerza Aérea, que "lo entregaron todo" -resaltó- en los combates del Atlántico Sur.

Durante el conflicto bélico con Gran Bretaña por las islas Malvinas, 55 integrantes de la Fuerza Aérea murieron en combate: 9 de ellos pertenecían al Grupo 5 de Caza.

"Eran todos, o la mayoría, más antiguos que yo, o sea mucho más experimentados y mejor preparados. Ellos son nuestros verdaderos héroes. Nosotros solo cumplimos con lo que la patria nos pedía", concluyó el brigadier.

El ataque a los buques Coventry y Argonaut con aviones de los años '60, una proeza

A bordo de aviones A-4 Skyhawk que ya tenían 16 años de uso, el comodoro Jorge Barrionuevo y el brigadier Vicente Autiero participaron del hundimiento del HMS Coventry y el HMS Argonaut, dos hechos que explican por qué la tripulación de los buques británicos "entraba en shock" cuando se acercaban los pilotos argentinos, según reconoció un oficial de la Marina británica al finalizar la guerra.

Barrionuevo y Autiero, que combatieron como parte del Grupo 5 de Caza con base en Río Gallegos, destacaron que la flota naval de Gran Bretaña perdió muchos buques durante el conflicto bélico por las islas Malvinas y el espacio circundante en el Atlántico Sur.

Ambos repasaron estos episodios con motivo del aniversario del bautismo de fuego que tuvo la Fuerza Aérea Argentina el 1° de mayo de 1982, en el marco de una confrontación bélica con un Estado que, en 1982 y también hoy, era una potencia aeronaval con posesión de armas nucleares.

En el caso del HMS Argonaut, su inutilización se produjo el 21 de mayo de 1982, en una jornada cargada de combates que empezó con el desembarco en la bahía de San Carlos de una veintena de destructores, fragatas y cargueros británicos: era uno de los puntos elegidos por el Reino Unido para el despliegue de sus tropas.

La intención de la Fuerza Aérea, mientras tanto, era evitar el descenso a tierra e impedir la consolidación en una cabecera de playa, para lo cual se prepararon distintas misiones de ataque.

"El piloto de la fragata HMS Argonaut me confesó que todos entraban en shock dentro del buque cuando veían los aviones argentinos A-4 Skyhawk", aseguró a Télam el brigadier Autiero al repasar las consecuencias que dejaron en la flota británica los ataques aéreos de fines de mayo de aquel año.

Aquel 21 de mayo, 20 de los 50 aviones que Argentina le había comprado a Estados Unidos en 1966 -los A4 Skyhawk- tuvieron como objetivo las embarcaciones que navegaban por el estrecho cercano al puerto de San Carlos, en el oeste de la Isla Soledad, un lugar al que los propios británicos bautizaron como Callejón de las Bombas (Bomb Alley, en inglés).

A las 12:30 partió, desde la base aeronaval de Río Grande, una escuadrilla de aviones conformada por el teniente primero Alberto Filippini, el teniente Carlos Osses, el teniente Fernando Robledo, el alférez Rubén Vottero y el entonces teniente Autiero, en aquel momento de 28 años.

Una hora más tarde, los cinco pilotos penetraron por el istmo de Darwin a 900 kilómetros por hora y a 15 metros del agua -para no ser detectados por los radares enemigos- y, al divisar la fragata Argonaut cerca de la costa de San Carlos, la atacaron con sus cañones de 20 milímetros y bombas de casi 500 kilos, que eran -paradójicamente- de origen inglés.

"A pesar de los misiles que nos tiraban, coordinadamente y con mucho profesionalismo terminamos de frente a la fragata Argonaut", detalló Autiero a 40 años de aquel momento.

Si bien ninguna de las dos bombas arrojadas por los aviones argentinos llegaron a estallar, igualmente generaron la explosión del sistema de misiles que el buque llevaba de reserva, provocando dos muertos e importantes daños en el funcionamiento.

"La sacamos de combate y volvimos todos sin ningún problema", comentó el piloto retirado sobre el final de la incursión aérea, que dejó encallada y abandonada a la nave británica en la orilla de San Carlos.

Cuatro días más tarde y 50 kilómetros al noroeste del 'Callejón de las Bombas', tuvo lugar otra de las hazañas de la FAA: el hundimiento del destructor HMS Coventry.

"Sí, las tres, pegaron las tres señor, las vi clarito, eh", le dijo por radio el por entonces alférez Jorge Barrionuevo al capitán Marcos Carballo, luego de haber visto cómo las bombas de su escuadrilla de A4 Skyhawk golpearon en un barco inglés que merodeaba la Isla Borbón, en el norte de la isla Gran Malvina.

"Dos pegan arriba de la línea del agua y una se mete por debajo", detalló a Télam el ahora comodoro Barrionuevo, quien con apenas 23 años fue espectador y protagonista de una de las pérdidas más importantes de la Marina Real británica en un conflicto armado.

A diferencia de otros proyectiles que pueden dispararse desde 30 kilómetros de distancia, como los misiles Exocet, de los que las FFAA argentinas solo contaban con cinco a disposición, las bombas de los A4 Skyhawk debían ser soltadas al pasar a metros de distancia por encima del objetivo y calculando manualmente la dirección del tiro, lo que hacía muy riesgosa la maniobra y poco probable la supervivencia de los pilotos.

"Tiré la bomba y pasé por el humo negro, casi choco las antenas", retrató Barrionuevo una situación quizás comparable con los ataques que realizaban los pilotos kamikaze japoneses durante la Segunda Guerra mundial, quienes estrellaban adrede sus aviones contra objetivos enemigos.

Según la estadística de EEUU para este tipo de misiones, en las que había que aproximarse tanto a un objetivo que disponía de misiles, sólo el 50% de los aviones que participaba de una incursión de este tipo podría regresar a salvo: los pilotos de la Fuerza Aérea y de la Armada conocían estos estudios históricos.

Sin embargo, al igual que el vuelo de Autiero sobre la bahía San Carlos, la salida de Barrionuevo también fue la excepción a esa regla.

"Cuando regresamos estaba lleno de mecánicos y auxiliares al costado de la pista saludando con banderas y pañuelos, y pensé que era por el 25 de mayo. Vinieron todos a festejar un resultado: el hundimiento del destructor Coventry", recordó el comodoro.

Según distintas fuentes, se estima que 31 naves británicas recibieron impactos de aviones de la Fuerza Aérea y la aviación naval argentina, de las cuales entre seis y ocho fueron hundidas.

Por su parte, el Reino Unido mantiene un secreto de guerra por 99 años desde que finalizó el conflicto. "Ellos tienen secretos porque nunca en su vida perdieron tantos buques en un conflicto. No pueden creer cómo perdieron tanto", subrayó Barrionuevo.

El estratega militar chino y escritor del libro "El arte de la guerra", Sun Tzu, aconsejó alguna vez: "Si quieres saber cómo te fue en la guerra, pregúntale a tu enemigo".

Se trata de un precepto que, según la antropóloga e investigadora del Conicet Rosana Guber, es usado frecuentemente por militares argentinos para revisar lo ocurrido en Malvinas.

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