Política

26-04-2022 17:22 - en la ciudad de Resistencia

Relatos de sobrevivientes en el segundo día de juicio por los crímenes de lesa humanidad de 1924

El proceso busca establecer la verdad histórica sobre el crimen de 400 trabajadores algodoneros pertenecientes a pueblos originarios. Como los responsables están muertos, este juicio carece de imputados.

Telam SE
26-04-2022 | 17:22
Por Gonzalo Torres, especial para Télam
Foto Pablo Caprarulo
Foto Pablo Caprarulo.


Con la proyección audiovisual de entrevistas a dos mujeres sobrevivientes, Melitona Enrique y Rosa Chará, y los relatos de familiares de víctimas y de investigadores se reanudó este martes el juicio oral por la verdad de la Masacre de Napalpí, con el objetivo de avanzar en una reparación histórica por los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado en 1924 contra unas 400 personas de las etnias Qom y Mogoit.

Hoy se realizó la segunda audiencia del juicio que se inició la semana pasada por esos asesinatos, calificados de lesa humanidad por la justicia federal en 2021, ocurridos el 19 de julio de 1924 en el entonces territorio nacional de Chaco, en cercanías a las localidades de Quitilipi y Machagai en la zona central de la provincia.

Allí fueron fusiladas unas 400 personas Qom y Moqoit que reclamaban un aumento en el pago de la cosecha de algodón y mejoras en las durísimas condiciones de vida.

La respuesta fue una balacera que duró casi una hora, en la cual policías, gendarmes y colonos, dispararon más de 5 mil balas sobre la población desarmada.

Al inicio de la audiencia, la jueza Zunilda Nieremperger reafirmó que el proceso se enmarca en el "compromiso del Estado en la investigación y persecución de crímenes de lesa humanidad y en la reconstrucción" para contar así con una historia "oficial y judicial" de los hechos, que fueron ocultados durante décadas.

"Es un revisionismo histórico por la verdad, para la reparación a quienes hayan sido perjudicados, en el caso particular tiene que ver con la acción estatal", explicó.

La jornada de hoy permitió establecer cómo ocurrieron los hechos, a partir del relato de las sobrevivientes -ya fallecidas- Melitona Enrique y Rosa Chará, grabados años atrás cuando la justicia federal inició el camino para reconstruir lo ocurrido.

Se reprodujeron dos entrevistas realizadas por Elizabeth Begallo a Melitona y a Chará, ambas en 2005.

También, se escuchó el testimonio de familiares de otras víctimas de la masacre, que aún heridas lograron salvarse: Ramona Pinay y Florencio Ruiz; y dieron su opinión y análisis sobre el contexto histórico los referentes de comunidades originarias David García y Analía Noriega.

De igual manera declararon la magister en antropología social (UNAM y Flacso) Elizabeth Bergallo y la historiadora Mariana Giordano (Conicet y Universidad Nacional del Nordeste).

"Arrasaron con todo. Murieron muchos más moqoit que tobas. Ancianos, niños, mujeres embarazadas que querían trabajar y estar en paz”, se escuchó a Melitona, en una filmación que la mostró a la sombra de un árbol, cabizbaja y determinante, acompañada por sus hijos que oficiaron de intérpretes.

Cuando se desencadenó el ataque de las fuerzas estatales a los trabajadores, Melitona escapó al monte, donde estuvo dos días y dos noches sin comer mientras huía.

Contó que pudo ver un avión auxiliaba a los agresores, que luego se comprobó que pertenecía al presidente del Aero Club Chaco, Agustín Cabal (h).

Del mismo modo, se escuchó a Rosa Chará, quien también detalló su calvario durante su huida hasta refugiarse en Quitilipi.

El juicio carece de imputados porque los responsables de la masacre murieron, pero el Estado asume con este proceso la carga de establecer una verdad histórica e iniciar el camino para iniciar una reparación para los familiares de las víctimas.

La Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de Chaco, representada por el abogado Duilio Ramírez, se constituyó como una de las querellas, acompañada por la querella del Instituto del Aborigen Chaqueño, representado por el abogado Miguel Núñez.

En tanto, la acusación del Ministerio Público Fiscal está a cargo de la Unidad Federal de Derechos Humanos que integran los fiscales Federico Carniel y Diego Vigay.

Los responsables políticos de la Masacre de Napalpí fueron el Gobernador del territorio nacional de Chaco, Fernando Centeno; el comisario de Resistencia, Sáenz Loza, y su lugarteniente, el comisario de Quitilipi, José B. Machado.

Al momento de los hechos, el dirigente radical Marcelo Torcuato de Alvear ejercía la Presidencia de la Nación.

El proceso pasó a cuarto intermedio hasta mañana a las 8, cuando se iniciará la tercera audiencia y se reproducirá el testimonio filmado de Felipa Laleqori, además de la declaración que brindarán los investigadores Pedro Solans, Teresa Artieda, Laura Rosso, Gabriela Barrios, Alejandro Jasinski, Rubén Guillón y Luciano Sánchez.

Napalpí: el contexto histórico y la tradición oral al rescate de la memoria

Los testimonios de familiares y víctimas de la Masacre de Napalpí de 1924 detallaron el horror vivido por los sobrevivientes y sus descendientes, que perdieron su identidad y su idioma por miedo a represalias, en la segunda jornada del juicio oral por estos crímenes de lesa humanidad cometidos en el ex Estado Nacional de Chaco.

“Luego de los hechos hubo una persecución, muchos callaron para no ser asesinados o discriminados. Costó mucho recuperar el idioma, no se trasmitía de madre a hijos la lengua materna, los abuelos y padres callaron el idioma por miedo a que sus hijos fueran arrebatados”, relató David García, docente bilingüe que participó de la reconstrucción y difusión de la masacre junto al historiador qom Juan Chico (uno de los más tenaces impulsores de la investigación, fallecido por Covid19 el año pasado).

Durante la jornada de hoy, además de los testimonios grabados de las sobrevivientes Melitona Enrique y Rosa Chara, se escuchó a familiares, referentes de las comunidades e investigadoras del nordeste que explicaron el funcionamiento de la reducción Napalpí y el contexto histórico del fusilamiento masivo por parte de fuerzas estatales.

Ramona Pinay, nieta de una sobreviviente, también se refirió a esa obligación al silencio luego de los asesinatos: "Mi abuela no tuvo documento porque lo perdió al salir corriendo (de la masacre). Tardó muchos años para hacer su DNI, en el año 1980, porque tenía mucho miedo, le daba miedo ir a la Policía".

"Queríamos que tuviera una pensión o jubilación, pero no pudo, nunca tuvo nada”, expresó.

La doctora en historia Mariana Giordano brindó detalles de su investigación sobre el tratamiento de los medios periodísticos de la época y los registros fotográficos.

"Se advertía un discurso periodístico vinculado a los intereses estatales y de grandes terratenientes, con la figura del malón y del indio levantisco", comentó.

Mencionó que, por el contrario, el periódico El Heraldo del Norte publicó un número especial sobre la masacre un año después del hecho y allí, por primera vez, se habló de una matanza, en la que "ubica al gobernador (Fernando) Centeno como el actor ideológico y nombra a los policías (Roberto) Sáenz Loza y (José) Machado, entre otros”.

Giordano también aportó catorce fotografías tomadas en la reducción de Napalpí por un antropólogo alemán llamado Lehmann Nitsche, en las que se observó el avión que participó de la masacre.

Dijo que hubo "distintos actores que cumplieron distintos roles: personas uniformadas con armas, gente de civil, e incluso indígenas, probablemente los identificados como indios mansos".

Por su parte, la magister en Antropología Social Elizabeth Bergallo remarcó: "Toda la estructura de explotación agrícola de la época suponía prácticamente la esclavitud del campesino y ante los movimientos de resistencia, la Policía reprimía”.

Sobre el relato histórico de la masacre, Begalló advirtió: "Las investigaciones basadas en documentación oficial se hicieron sin tener en cuenta las voces de las comunidades. Este modo de actuar implicó la negación de la voz local en la construcción de conocimiento".

Luego de la audiencia y en diálogo con Télam, la secretaria de DDHH y Género de Chaco, Silvana Pérez, consideró que fue una jornada "muy rica en cuanto a testimonios" porque, así, "se va articulando una construcción de una verdad histórica cercana y de suma relevancia para nuestra identidad, originaria, chaqueña y también argentina”.

"Estamos en un juicio que recorta en lo jurídico a crímenes de lesa humanidad, en un genocidio. Se intentó robar la identidad, la lengua a una comunidad y el recorrido histórico de recuperar la memoria en el marco de este juicio es muy importante”, reflexionó.

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