Cultura

16-04-2022 18:23 - escritora colombiana

Carolina Sanín: "La imaginación es un modo de conocimiento más que un modo de fabricar realidades"

Una de las voces más lúcidas de la literatura colombiana, residente eventual de Buenos Aires, dará charlas, talleres y participará de la Feria del Libro de Buenos Aires, invitada por la residencia literaria del Malba, donde terminará su nuevo libro.

Por Dolores Pruneda Paz
Por Dolores Pruneda Paz
16-04-2022 | 18:23
La autora est terminando un libro de entre ocho y 12 textos que no sern narrativos en la residencia literaria del Malba Foto Fernando Gens
La autora está terminando un libro de entre ocho y 12 textos que no serán narrativos en la residencia literaria del Malba / Foto: Fernando Gens.

"La imaginación es un modo de conocimiento, más que un modo de fabricar realidades", dice Carolina Sanín, una de las voces más lúcidas de la literatura colombiana, residente eventual de Buenos Aires que pasará cinco meses en el país, invitada por la REM, la residencia literaria del Malba, donde además de terminar su nuevo libro -el último publicado en Argentina fue "Tu cruz en el cielo desierto"-, dará charlas, talleres y participará de la Feria del Libro de Buenos Aires.

"No tienen las ceibas tropicales esas flores grandes, ustedes les dicen palo de borracho, uno cree que todo en el trópico es más exuberante, pero nunca había visto ceibas con esas flores en el trópico", dice Sanín de la ciudad que le toca, con un otoño primaveral, con barbijos en baja y muchas ganas de reunirse. Dice eso consultada sobre a qué dedicará su tiempo en la REM, sobre qué temas la siguen convocando.

Está terminando un libro de entre ocho y 12 textos que no serán narrativos. "Podrían llamarse ensayos o, eventualmente, relatos, porque así el nombre asusta menos, es algo entre géneros, una cosa lírica, otro libro de varias piezas", cuenta a Télam en la Biblioteca del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, responsable del programa que busca favorecer el intercambio entre sus invitados y los escritores que residen en el país.

Durante la estadía conferenciará en Ampersand y dictará el taller de escritura "El día y la noche". Buscará ahí qué cosas surgen para la imaginación en el día, cómo el tiempo se "indistingue" en la noche, "cómo se forman conjuntos para la imaginación para uno y otro momento". El cronograma puede verse en la página del museo.

Nacida en Bogotá en 1973, Sanín es licenciada en Filosofía y Letras, columnista, docente, dirige un programa televisivo de interés general en Colombia y escribió una docena de libros. Las novelas "Los niños" y "Tu cruz en el cielo desierto" y los relatos de "Somos luces abismales" están publicados en Argentina. Todos por Blatt y Ríos.

Entrevista


-Télam: En las columnas que hiciste entre 2008 y la aparición de la pandemia, en medios como El Espectador, Arcadia o Credencial, tocabas temas variadísimos que causaban revuelo en tu país. Feminismo, género, política, medio ambiente, bullying. ¿Qué tema aún te convoca?

-Carolina Sanín: Podemos hablar de que me parece realmente ingenua la actitud que lleva a cancelar a los artistas y las personas en general, como si fueran entidades unidimensionales. Me choca mucho cuando se entra a partir de separar la obra del artista. ¿Qué significa eso? Es malentender el arte, plantear esa pregunta es partir de un lugar desde el que no se puede entender nada, ni del arte ni de las personas.

-T: Cuestiones de género, identidad y activismo son un parteaguas en las lecturas más de avanzada sobre todo eso. La escritora trans Camila Sosa Villada, por ejemplo, cree que la idea de la comunidad LGBT es un fracaso. "Es un enorme fracaso volvernos legibles", dijo.

-C.S: El fracaso estaba desde antes, la identificación es un fracaso, la política de la identidad es un fracaso del Humanismo. Desde sus orígenes, en el siglo XVI, el Humanismo exploraba la capacidad del ser humano para contenerlo todo. Está en Shakespeare y en Cervantes, en todos los barrocos, cualquier cosa que hacías era una posibilidad de ti. Lo que hemos hecho con la política de la identidad es reducir a cada ser humano a un personaje ejemplar, para condenarlo o emularlo.

Sann es licenciada en Filosofa y Letras columnista docente dirige un programa televisivo de inters general en Colombia y escribi una docena de libros Foto Fernando Gens
Sanín es licenciada en Filosofía y Letras, columnista, docente, dirige un programa televisivo de interés general en Colombia y escribió una docena de libros / Foto: Fernando Gens.

-T: Esto lo estás diciendo en un país pionero en Ley de Identidad de Género, con mucho trabajo político en torno a la restitución de identidades tras la última dictadura.

-C.S: Hablo de la identidad del individuo, cuando te nombran y reconocen como una unidad, te reconocen también como una unidad irrepetible, pero cuando tu identidad está adscrita a un grupo, tú eres tu identidad sexual, racial, política, se borra el individuo, es casi una doble desaparición, como identidad contra existencia que se corresponde con la virtualidad. En la virtualidad eres un tipo de persona, no un individuo único, cabes en casillas que le sirven solo a quien te quiere vender algo: productos o discursos políticos. La identidad es la cosa más reaccionaria, menos liberadora y menos anticapitalista de todo esto definitivamente.

-T: ¿La escritura de taller es un género literario?

-C.S: Lo que se produce en un taller depende de las personas que están ahí, es una creación colectiva y eso me encanta. No crecí en eso, no tengo formación de taller literario, pero lo que se está haciendo ahí es, más que un género literario, un género artístico. Y los que hacemos talleres literarios buscamos ese nuevo acontecimiento artístico: no tengo ningún interés en que publiquen ni en que terminen nada, sino en la exploración de la imaginación dentro de determinado grupo con determinada influencia. Hacer taller literario es estudiar la influencia mutua, la inspiración mutua, la asociación de conceptos.

"En el auge de la venta de la escritora hay algo de militancia de consumo fácil"

En el interés de la industria editorial hacia una producción que escapa de la hegemonía histórica de textos escritos por varones "hay cierta hipocresía", dice Sanín, quien destaca "la conquista de un mercado con muchísima condescendencia donde la escritora joven se ha vuelto un producto".

"En en el auge de la venta de la escritora hay algo de militancia de consumo fácil", remarca.

Algo análogo, o consecuencia de ese cambio de foco aunque fuera superficial, podría estar registrándose en la categoría premios literarios y literatura popular: "La academia, la prensa cultural, las traducciones -enumera Sanín-, hay como una recompensa en Colombia a ciertas autoras que estén bajo el ala de autores mayores, que perpetúa la imposición de la hija, la prohijación, que es la figura patriarcal en mayúsculas, la de un hombre con una hija".

El auge de la publicación de escritoras, entonces, "no es una conquista antipatriarcal, es un nicho que el capitalismo patriarcal encuentra y es tramposo, porque pone a las autoras nuevamente en un lugar que él mismo necesita", consigna la escritora.

-T.: Creés entonces que no hay un avance real, honesto, en esa apertura.

-C. S.: No creo que eso se dé solamente por número de autoras, sino por número de relecturas también. Esquilo es antipatriarcal, pero mientras se siga leyendo todo tan chatamente y con un sentido de superioridad del presente respecto al pasado, no vamos a poder ni entender el camino que hemos recorrido los seres humanos, vamos a estar siempre empezando a hacer algo que ya se entiende desde hace mucho tiempo.

-T: Has hablado de Esquilo hasta en Twitter, a propósito de los femicidios.

-C.S: La tercera parte de "La Orestíada", "Las Euménides", entiende cuál fue la construcción del patriarcado y la denuncia al decirlo. Autores varones o mujeres desde los clásicos han denunciado al patriarcado, si creemos que eso lo descubrimos hace cinco años no vamos a estar entendiendo nada, pero veo en las feministas muy poco interés en releer y profundizar en los textos.

-T: La cuestión del presentismo...

-C.S: Estas mujeres son pioneras de un activismo pero no de una comprensión, las conquistas del feminismo me interesan, pero la lectura que el feminismo hace del pasado se ha quedado muy muy corta. Las denuncias a autores machistas victimarios son sobre todo superficiales, fuimos nosotros y nosotras quienes escribimos la Odisea, no un señor enemigo de nosotras en el siglo VIII o X AC, entonces, ¿qué hay ahí que nos hemos estado diciendo nosotros mismos del sistema injusto, improcedente, patriarcal que creamos?, ¿qué nos hemos estado diciendo siempre, a través del arte?



-T: ¿Cuál es la función de la imaginación en esa exploración?

-C.S: La imaginación es el modo de conocimiento de los humanos, más que el modo de fabricación de realidades, para conocer cualquier cosa, tienes que darte cuenta de que es otra y al vincular unas cosas con otras te vinculas tú con ellas y esa es la única manera que hay, no sólo de conocer, sino de vivir soportablemente: vincularse con lo otro encontrándolo en ti.

-T: La violencia es tema de tus textos -entre autor y lector, autor y sujetos de sus narraciones, entre personajes-, una violencia que arremete o rompe para habilitar posibilidades que no están vinculadas al daño. Para crear goce y no desgracia.

-C:S: La violencia en un texto es torcer la naturaleza percibida de las cosas, encontrarle a los objetos de tu interés el comportamiento que no se ajusta a ellos. Violencia, no como un acto de poder sobre otro, sino como violación de la ley de lo otro o búsqueda de cómo lo otro viola su propia ley. Las mujeres escribimos violentamente en parte porque escribimos contra una ley, que es del género, por eso me interesa siempre estar haciendo violencia a los géneros literarios.

-T: ¿Eso qué significaría?

-C.S: Es una violencia contra el texto textual, que es la ley, y luego contra la literatura, la poética. Violencia es romper el texto inicial, que es la ley y entonces ver los puntos de fuga de esa ley, abrirle huecos, intervenirla. Otra violencia implicada en todo esto es la expresión: poner fuera lo que sólo está adentro, imponer en el espacio público el fuero interno. Eso haces al escribir un texto. Tiene que ver también con conocer la ley y con la ley quiero decir la lengua que hablamos, al conocerla también se la violenta y de esa violencia surge tu trabajo.

"Con la pandemia nos hemos vuelto muy auditivos de repente, más auditivos de lo que éramos"

La escritora Carolina Sanín, autora de columnas de opinión audiovisuales en la revista Cambio Colombia y también actriz contingente, nunca estudió actuación pero protagonizó en forma muy convincente el filme "Litigantes", habla de cómo, desde la pandemia, han cambiado las cosas, "la manera de escribir, de leer, de fijarse y de pasar" y se ha emprendido un extraño retorno a lo auditivo, ganándole terreno a lo visual.

"Durante las cuarentenas empezamos a oír más podcast y de repente, al tiempo que con el aislamiento y la tecnología de la virtualidad como mediadora se iban el olfato y el gusto, que es muy interesante porque son los sentidos de contacto, los mismos que se perdían con algunas de las cepas del Covid, redescubrimos, o reactivamos, o activamos mucho el oído, más que la vista. Tener la pantalla frente a los ojos no fue estimular la vista, justamente los ojos se deterioraron -marca Sanín-. Con la pandemia nos hemos vuelto muy auditivos de repente, más auditivos de lo que éramos".

-T.: Una vuelta rara a la oralidad, mediada tecnológicamente, ¿algo de eso tuvo que ver con empezar a hacer monólogos audiovisuales?

-C. S.: Puede ser, escribí columnas 12 años, hasta el año de la pandemia, y tantas cosas cambiaron y tantas cosas han cambiado en la manera de escribir, de leer, de fijarse, de pasar, que de repente me di cuenta que escribir columnas en mi vida, no en el contexto cultural general, era obsoleto. Los monólogos no son columnas leídas en video, no quería leer mi columna, quería experimentar con pensar en vivo: paso de una nota a otra y en cada grabación surgen cosas que no estaban planeadas, quiero mirar y explorar eso que no es improvisado pero que tiene puntos de improvisación.

-T: ¿La espontaneidad?

-C.S: Cuando no leés le das lugar al error y al accidente. Quiero estar en situación de pensar en un tema delante de una cámara, porque no es un público en realidad, es delante de un hueco, un ojo que te mira y no de una pantalla cuya luz viene hacia ti, entonces es distinto dirigirse que rebotar. A veces me interesa más eso.

-T: ¿Estás haciendo actuación?

-C.S: Es lindo aprender algo a lo que en realidad no te quieres dedicar -no soy actriz, nunca actué, hice "El litigante" y basta-, la disposición y el aprendizaje es de otra manera cuando no esperas ser "bueno en". Yo no espero ser buena, sino explorar cómo la actuación está en primer lugar detrás de cualquier otro arte. Constituirse en un autor, volverse un autor ya es sacar de sí un personaje, proyectarse de alguna manera. Hay un primer acto de la expresión que es actuación antes que escritura y antes que todo.

-T: ¿Decís que la actuación es el primer acto de cualquier expresión artística?

-C.S: El primer acto de la expresión artística es ponerte el personaje y el personaje escribe. Hay un personaje y una voz que escribe cada texto, pero primero tiene que salir esa voz y el hecho de que salga esa voz es un acto teatral y ocurre antes del acto autoral.

-T: ¿Hay un cruce entre esto y lo otro que vos escribís sobre la escritura, que tiene que ver con salirse de una misma, con ubicarse?

-C.S: Tiene que ver con verte afuera, hacer un texto que sea tú o una suma de textos que constituyan una persona que podrías haber sido o podrías ser: tu futuro es el texto que escribes, de alguna forma. Tu más allá también. Esto lo digo como escritora. ¿Pero cómo escribir con la disposición de actuar? Lo que espero es que de esa experiencia de actuar surja un otro, otro modo de escribir de alguna forma.

-T: ¿La literatura capitaliza la brecha que separa una experiencia del momento en que alguien decide volver sobre ella para entender, testimoniar, redimirse o apenas no olvidar?

-C.S: Es una pregunta importante porque la narrativa estudia el tiempo, busca entender cómo las cosas cambian y punto. Una historia se trata de cómo una cosa se vuelve otra, cómo parece ser otra porque el tiempo pasa a través de ella. Pero la poesía pues no épica, la poesía no narrativa y el ensayo tratan de ver cómo las cosas no cambian, precisamente cómo es la realidad sin el tiempo. Es en esa tensión en la que nace el suceso literario, entre la investigación de cómo pasa el tiempo y la investigación de cómo no pasa.

-T: Por otro lado, hacés entrevistas de interés general en Dominio público, un programa televisivo de Colombia, ¿hay diferencia entre la escritora y la comunicadora?

- Es lo mismo, a mí lo que me interesa es interpelar como intelectual pública, esa figura que tiene tan pocos representantes y muchas menos simpatías en Colombia, porque es detestada como algo elitista. En Colombia no se ha formado una clase amplia intelectual, hay un sector del populismo que parte del desprecio de lo intelectual como lo snob, un poco como pasó en España hace 80 años, muy fascista esa manera de verlo.



-T: ¿Y la lectura qué es?

-C.S
: Lo que hace la lectura en el lector es análogo a lo que hace la palabra en el Génesis, se dice la palabra y se crea la cosa, cuando lees se está repitiendo ese proceso, se está creando en ti una atmósfera y unas imágenes y unas relaciones a partir de un lugar en el que todo eso no está, en el que hay signos. Es completamente distinto de mirar teatro o cine, por ejemplo, lo audiovisual te muestra ese espacio fuera de ti, sería la materialización de otra imaginación.

-T: Con todo lo dicho anteriormente, ¿sigue siendo útil hablar de hibridaje, o los textos son los que son, más aún, son totales, un reflejo de las complejidades y el lenguaje de su tiempo de su tiempo?

-C.S: Estaría bueno preguntarse qué es un libro, dejar de hablar de géneros y hablar de qué es una obra. Un texto es una representación de ti mismo. Lo interesante de los libros, para mí, es que son personas.

-T: El libro que estás terminando ahora, entonces, no entra en definiciones como literatura del yo.

-C.S: Es que literatura del yo también es Dante, ¿cuál más autoficción que inventarte que con tu nombre y tu apellido bajaste al infierno?

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