Política
"Soldado argentino solo conocido por Dios": cómo fue el complejo proceso de identificación en Darwin
El coronel británico Geofrey Cardoso, meses después de terminado el conflicto recogió los cuerpos y restos de argentinos, los recubrió con tres bolsas y los enterró. Por sus placas y pertenencias, el militar pudo conocer nombres de gran parte pero más de un centenar no logró ser identificado.

¿Sabés la tristeza que se siente cuando buscás a tu hijo y no lo encontrás?
- Ahora finalmente ya sé que mi hijo no va a volver nunca más.
- La identificación ayuda a cerrar un duelo.
- Yo pensé que en todos estos años ya había hecho un cierre, pero no, se ve que todavía lo esperaba.
Son palabras pronunciadas por mujeres de Malvinas –madres, hermanas, novias-, esas que vieron partir a su ser amado en abril de 1982 a una aventura desconocida, comandada por Leopoldo Galtieri durante el último año de la dictadura cívico militar que gobernó el país.
¿Sabés la tristeza que se siente cuando buscás a tu hijo y no lo encontrás?
En la guerra de Malvinas murieron 649 argentinos, de los cuales casi la mitad -323- fueron víctimas del hundimiento del crucero ARA General Belgrano. Unos 237 caídos en suelo malvinense fueron enterrados tras la guerra en el cementerio argentino de Darwin, ideado y organizado por el entonces coronel británico Geofrey Cardoso unos meses después de terminado el conflicto.
Cardoso recogió los cuerpos y restos de los argentinos de los campos de batalla, los recubrió con tres bolsas plásticas y los enterró. Por sus placas y las pertenencias que llevaban encima al momento de morir, el militar inglés pudo conocer nombre y apellido de gran parte de ellos pero más de un centenar (121 exactamente) no logró ser identificado al momento de su inhumación.
"Al irme de las islas sentí un alivio enorme por haber cumplido mi trabajo, pero también una frustración por todos los chicos que no había podido identificar", contó hace unos años en diálogo con Télam en un viaje humanitario a las islas.
La historia completa del proceso de identificación de los soldados de Malvinas que permanecieron enterrados 35 años bajo la placa "Soldado argentino solo conocido por Dios" tiene muchos protagonistas: el Centro de Excombatientes (Cecim) de La Plata, el veterano Julio Aro; Cardoso; el ex Pink Floyd, Roger Waters; el prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y las autoridades políticas de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Un papel fundamental le cabe también a los familiares de los caídos, que durante 35 años no recibieron ninguna notificación oficial por parte del Estado argentino sobre el destino de sus seres queridos. Después de un largo período de desconfianzas y resquemores lógicos por la ausencia estatal durante tanto tiempo, los familiares fueron aportando gradualmente el valioso ADN que permitió las identificaciones.
"A pesar de que en los primeros tiempos la comisión tuvo una postura dura y no queríamos que se tocara el cementerio, hoy puedo decir que el sentimiento es de agradecimiento", dice a Télam María Fernanda Araujo, actual presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, hermana del soldado Elbio Eduardo Araujo, quien, durante 37 años, fue un "soldado argentino solo conocido por Dios".
"Todo el proceso de las identificaciones trajo reconocimiento a las familias y, de esta manera, los muertos le dieron visibilidad a los vivos. El reconocimiento sana en todos los sentidos", dice Araujo, quien considera que el colectivo de familiares también fue olvidado tras la guerra, como la postergación en la que cayeron los veteranos, que causó tantos suicidios como muertos durante el conflicto.
Tras intensas gestiones diplomáticas, los gobiernos de la Argentina y el Reino Unido acordaron hasta el momento dos etapas del denominado Plan Proyecto Humanitario y hay una tercera en marcha, todas ellas encargadas a un organismo neutral: el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Todos esos actores constituyeron en los últimos años un engranaje diplomático y humanitario que logró sanar muchas heridas tras la guerra y mostrar al mundo un ejemplo de política reparadora, a pesar de que el conflicto diplomático por la soberanía de las islas sigue latente.

Ya desde la posguerra, diversos grupos de excombatientes impulsaron la necesidad de la identificación, pero la Comisión de Familiares se opuso durante mucho tiempo.
"El primer pedido de identidad fue en el 87/88 al EAAF cuando empezaron a trabajar con las muestras de ADN. Pero recién en el 2005 pudimos volver a Malvinas", recuerda Ernesto Alonso, del Cecim de La Plata.
En 2008, Julio Aro -veterano del Regimiento 6 de Mercedes- viaja a Londres para dar unas charlas sobre estrés postraumático y le asignan a Cardoso como traductor, sin saber qué rol había tenido tras el conflicto. El último día de su estadía en la capital británica, el militar inglés le hace entrega de toda la documentación que había guardado durante años con el detalle sobre los enterramientos en Darwin que, en su momento, también había sido dirigida a las autoridades militares argentinas, pero nunca informadas a los familiares. Toda esa información fue clave para el proceso de identificaciones encarado una década después.
En el 2011, el Cecim de La Plata y un grupo de familiares impulsan una causa por el derecho a la verdad en el juzgado federal de Julián Ercolini y un año después la justicia reconoció ese derecho y ordenó al Estado argentino a realizar todo lo que estuviese a su alcance para llevar adelante el proceso.
Paralelamente, Aro promueve la fundación No me Olvides y -junto a la periodista Gabriela Cociffi- recorre incansablemente el país en busca de los familiares. En 2012, Aro y Cociffi se contactan con el músico inglés Waters, quien tenía previsto visitar el país y reunirse con la entonces presidenta Fernández de Kirchner. El autor de la emblemática 'The Wall' se compromete así con la causa e intercedió ante la Presidenta argentina y luego ante el primer ministro inglés, David Cameron.
El 2 de abril de ese año, en ocasión del 30° aniversario de la guerra, al hablar en un acto en Ushuaia, Fernández de Kirchner anuncia formalmente que solicitaba la colaboración del Comité Internacional de la Cruz Roja para abrir una negociación con Gran Bretaña.
"El primer pedido de identidad fue en el 87/88 al EAAF cuando empezaron a trabajar con las muestras de ADN. Pero recién en el 2005 pudimos volver a Malvinas"Ernesto Alonso
Se inician entonces intensas negociaciones diplomáticas. En diciembre de 2016, durante el gobierno de Macri, se firma el acuerdo entre ambos países para llevar adelante la misión humanitaria que llevaba décadas postergada, y se convoca para ello al CICR, quien a su vez suma a los trabajos al prestigioso EAAF, reconocido mundialmente por su labor forense.
El primer trabajo de exhumación de 123 tumbas se realiza en el cementerio de Darwin entre el 20 de junio y el 7 de agosto de 2017. Durante esos casi dos meses de trabajo, son exhumados, analizados y vueltos a inhumar, 122 cuerpos de 121 sepulturas. Se toman muestras óseas y de dientes, en un laboratorio montado en el mismo cementerio, que serán enviadas para su análisis a la sede de Genética Forense del EAAF en Córdoba.
Tras esa primera parte del proyecto logran ser identificados 115 soldados. Las primeras notificaciones a sus familiares se realizan en el Archivo Nacional de la Memoria, ubicado en la exEsma. Son reuniones íntimas, cuidadas, emotivas, desgarradoras en algunos casos. Algunos privilegiados, además de la confirmación del lugar exacto donde estaban enterrados sus seres queridos, se llevan detalles sobre la causa de la muerte y algo aún más impresionante: pertenencias que perduraron 35 años enterradas junto al cadáver, como cadenas, cruces, anillos, cartas, estampas religiosas y documentos de identidad.
El 26 de marzo de 2018, un contingente de 210 familiares viaja por unas pocas horas a las islas, en un viaje del que formó parte Télam, para ver por primera vez el lugar exacto y el nombre de su ser querido grabado en una lápida. Fue un día de sol pleno, casi sin viento, algo inusual para el clima de las islas. Se colocan sillas frente a las tumbas para las madres y padres ancianos. Pero muchos igual se recuestan o arrodillan sobre la turba malvinera.
El primer trabajo de exhumación de 123 tumbas se realiza en el cementerio de Darwin entre el 20 de junio y el 7 de agosto de 2017
"Ahora siento mucha paz por ellos. Ahora sí terminé mi trabajo", dijo en ese momento Cardoso quien formó parte de la comitiva, conteniendo y acompañando a los familiares ante cada tumba.
La segunda parte del plan humanitario se realiza durante agosto de 2021, pero con un trabajo totalmente distinto: se inhuma una tumba múltiple y se logran seis confirmaciones de identidad.
El pasado 1 de marzo, al abrir las sesiones legislativas en el Congreso, el presidente Fernández anunció una tercera parte del plan: "Hemos expresado al Comité internacional de la Cruz Roja el interés en la concreción de una tercera etapa de identificación, como parte de la iniciativa lanzada en 2012 y que ha tenido continuidad en los sucesivos gobiernos", dijo al hablar ante la Asamblea Legislativa. Aún no hay precisiones sobre en qué consistirá esta nueva iniciativa.
"Si hay un derecho fundamental es la cuestión de la identidad. Detrás de cada identidad hay una historia de una persona con vínculos. La recuperación de la identidad es la reconstrucción de una historia. La justicia nunca nos concedió que nos digan la causa de la muerte, pero el cuerpo habla", dice el excombatiente Alonso, a modo de balance a 40 años de la guerra.
Como escribe cabalmente la escritora y maestra de periodistas, Leila Guerrero, en su reciente libro "La otra guerra. Una historia del cementerio argentino en las Islas Malvinas", el nombre de más de cien combatientes "demoró 35 años en ser esculpido; no en la historia grande sino en una lápida".
Hoy esos cuerpos enterrados en Darwin constituyen la única presencia argentina en las islas Malvinas.
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En caso de precisar asistencia psicológica llamar al 139
Para emergencias psiquiátricas llamar al 138, opción 7
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"Cuando se encuentra el cuerpo se llenan vacíos", explica antropóloga del Conicet
¿De qué manera se procesa la pérdida de un familiar del que no se tiene un cuerpo ni sabe cuándo ni cómo falleció? ¿Cómo duelan esas "muertes extraordinarias" los familiares de excombatientes de Malvinas?
La antropóloga Laura Panizo, investigadora del Conicet, se hizo esas preguntas y realizó una investigación a partir de cómo los familiares de caídos en la guerra de 1982 vivieron esas circunstancias.
"Cuando se encuentra el cuerpo, y se llenan vacíos, el ritual de la muerte se cierra, se completa hasta la historia de cómo falleció, que viene de la mano con las exhumaciones. El tema de las identificaciones en Malvinas es muy significativo", dice en su estudio.
Y agrega que, con esos trabajos, la sociedad argentina "recupera parte de su pasado reciente y los familiares y excombatientes, parte de su historia de vida. Reestructuran así las relaciones con sus muertos en el marco de un proceso de transformación de esta memoria respecto a Malvinas".
En diálogo con Télam, Panizo –especializada en el área de la antropología de la muerte, con eje en situaciones violentas y extraordinarias- explica que para los familiares fue "un proceso con contradicciones, difícil de afrontar en un primer momento, ya que el hecho de la exhumación traía un tipo de corporeidad que venía de alguna manera a desestabilizar el marco a través del cual ellos habían construido la relación y habían dado sentido a la guerra con una muerte heroica nacional y sacrificial de su ser querido".
"Si para los familiares de los desaparecidos en la dictadura, recuperar los cuerpos y las prácticas mortuorias era necesario, uno lo naturaliza y piensa que con los muertos de Malvinas debiera pasar lo mismo. Pero no fue así. La primera razón es que el enfrentamiento con la ausencia del cuerpo fue desde otro lugar, con el reconocimiento y la memoria social sobre Malvinas, la legitimación de las muertes desde el Estado", indica la especialista.
Y especifica: "Para algunos familiares no era tan evidente (ese reclamo), o al menos no era públicamente reclamado"
Los familiares de los caídos en la guerra "venían enfrentando la muerte -a diferencia de los desaparecidos- cuidando el cementerio de Darwin, con rituales, misas, coronas de flores, bustos, recorridas con la Virgen de Luján por distintos lugares del país, con prácticas que daban lugar al proceso de luto".
"La muerte heroica nacional sagrada, donde los cuerpos juegan como un rol simbólico importante, como banderas argentinas que reclaman, hizo que todo lo que fuera exhumar e identificar trajera un cimbronazo y un desequilibrio", señala la antropóloga.
Para Panizo, "pasa en todos los casos, también con los desaparecidos, que las exhumaciones permiten un ritual de cierre pero también de apertura, ya que abre cuestiones internas y trae el hecho traumático a la actualidad".
"Desde mi mirada el proceso de los familiares que, en un principio, se negaban tiene que ver con el miedo de lo que puede pasar cuando el cuerpo entra en escena, ante una corporeidad hasta el momento anónima y ausente. Más allá de las disputas políticas e ideológicas que hubo entre ex combatientes y familiares, reactualiza e impacta en las relaciones que se establece entre vivos y muertos", indica.
"El proceso de identificaciones en Malvinas trae información de lo acontecido, se reencuentran con ese pasado, se derriban mitos sobre como murió, se recuperan objetos personales", detalla la especialista.