Opinión

11-03-2022 14:15 - Elecciones colombianas

La voz de los jóvenes: “Nos quitaron tanto que nos quitaron hasta el miedo”

Se pone en marcha este domingo el proceso eleccionario en Colombia que en mayo tendrá su cita máxima con las presidenciales. Su importanccia local y regional destaca de cara a los comicios de octubre en Brasil.

Por Dolores Gandulfo
Por Dolores Gandulfo
11-03-2022 | 14:15

Las elecciones legislativas de Colombia, que se desarrollarán el próximo domingo, dan inicio a lo que será el primer capítulo eleccionario en ese país, el cual se complementará con las presidenciales a desarrollarse en el mes de mayo. El resultado no solo es importante por su relevancia local, sino también por la impronta que puede aplicar en la región, particularmente de cara a las elecciones presidenciales de Brasil en el mes de octubre.

Son 38,8 millones los colombianos y colombianas que se encuentran habilitados para acudir a las urnas a elegir los 108 miembros del Senado y los 188 de la Cámara de Representantes para el período 2022-2026. Una de las novedades de estos comicios, y producto de los Acuerdos de Paz firmado en el año 2016 entre el Estado y las FARC, es la incorporación de dieciséis curules para la paz en la Cámara de Representantes por dos períodos consecutivos, reservados para candidatos y candidatas que representan a víctimas del conflicto armado.

El proceso electoral se abre en un convulsionado contexto social, político y económico. La crisis sanitaria y económica, profundizadas por la pandemia, dejó fuertes cicatrices en la sociedad colombiana. Si bien el actual presidente Iván Duque tomó medidas para intentar apaciguar su impacto, los resultados no fueron suficientes. En 2020 el Producto Bruto Interno de Colombia se contrajo en un 7% y en 2021 el crecimiento según el gobierno fue del 10%. Estos datos contrastan con los 21 millones de personas en situación de pobreza, 3 millones y medio más que antes de la pandemia. Según proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, se estima que el país cerrará el 2022 con un desempleo del 11,8%.

Además, de renovarse el Poder Legislativo, también se llevarán a cabo tres consultas interpartidarias para escoger a los candidatos presidenciales de tres coaliciones con cinco aspirantes cada uno (Coalición Centro Esperanza, Equipo por Colombia y Pacto Histórico) que, sumado a las 7 candidaturas independientes, dan un total de 22 aspirantes. Para reducir este número, a la hora de votar este 13 de marzo, el elector podrá optar por participar de una de las consultas y solicitar uno de los tres “tarjetones” disponibles en el que desee participar.

Otra gran protagonista de las elecciones es sin dudas la preocupante violencia política desatada en los últimos meses. Si bien en estos comicios han sido menores los niveles de violencia política que en el marco de las elecciones locales del año 2019, no ha dejado de ser significativa. Desde el inicio del calendario electoral en marzo del año 2021 a febrero del año 2022, la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) había contabilizado 163 víctimas de violencia político electoral y 124 hechos asociados a ella, con 19 líderes o candidatos asesinados.

La Defensoría del Pueblo de Colombia sostuvo que 274 municipios están en "riesgo extremo o riesgo alto de vulneración de derechos" de cara al desarrollo de la jornada electoral que se avecina y solicitó acciones preventivas de forma urgente a las autoridades estatales. Los riesgos se derivan de la posible realización de paros armados, amenazas o ataques a miembros de la fuerza pública defensores de derechos humanos, candidatos y ciudadanos en general. En esta línea, y a modo de comprometer a todo el arco político de Colombia, el pasado 8 de marzo, el actual presidente Iván Duque, se reunió con miembros de la oposición y precandidatos electorales para firmar el pacto por una cultura política y la no violencia en la campaña electoral.

En lo que respecta a la representación política de la mujer, la paridad de género en el poder legislativo sigue quedando pendiente en estos comicios. Si bien hubo avances desde la implementación de la cuota de género en el año 2014 que estableció un mínimo del 30% de mujeres en las listas, en la práctica la Cámara de Representantes no superó el 20% en ninguna de las dos elecciones y el Senado alcanzó el 23% en las elecciones 2014 y el 21% en las del 2018. Por ello, en el año 2020 el Congreso de la República aprueba un nuevo código electoral que incorpora la paridad de género en las candidaturas legislativas departamentales, municipales y nacionales. Sin embargo, y al aún no implementarse por estar a la espera de un pronunciamiento de la Corte Constitucional, para estas elecciones hay un 40% de candidatas en las elecciones legislativas, siendo solo un 6% más que las elecciones del año 2018.

En este marco, la participación de la juventud es la gran expectativa. Representando un 20% de la población total, a partir de las protestas del año 2019 y del Paro Nacional del año 2021 que tuvo como inicio el intento de la reforma tributaria por parte del Poder Ejecutivo, los jóvenes han tomado un rol preponderante y demostrado el interés en los asuntos públicos del país, y su participación puede tener incidencia directa en los resultados de los comicios. Esto es importante ya que muchos de los jóvenes, organizados en las protestas, son quienes elevaron demandas progresistas, por lo cual, si ocurre un respaldo masivo a las candidaturas de centro izquierda, el congreso colombiano podría modificar su configuración históricamente conservadora.

En este sentido, el cansancio de una sociedad ahogada por las políticas neoliberales y una juventud que ganó las calles reclamando sin miedo el acceso a los derechos básicos de la salud, la educación y el empleo bregando por poner fin a los vestigios del conflicto armado que atravesó la historia del país abre una ventana de oportunidad para llegar a la Casa de Nariño, al candidato de Colombia Humana dentro del Pacto Histórico y el Senador Gustavo Petro, la expresión progresista que lidera hoy las encuestas. En clave regional, representa una esperanza para los gobiernos progresistas que ven en esta elección y en la del próximo octubre en Brasil lo que puede ser una bisagra en el nuevo equilibrio de poder latinoamericano.

(La autora es Directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de América Latina y el Caribe (COPPPAL); Profesora del Instituto de Capacitación Política del Ministerio del Interior (INCAP) y la Universidad de El Salvador. Miembro de la Red de Politólogas)

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