Sociedad

22-02-2022 09:32 - murieron 51 personas

A diez años de la tragedia de Once piden transporte "digno" para honrar a las víctimas

Los familiares de los fallecidos en el choque del tren Sarmiento contra la plataforma de la estación aseguran que se sienten acompañados por la sociedad y que los pasajeros cuiden y valoren las unidades es un "gran homenaje a quienes se fueron".

Por Mara Clara Olmos
Por María Clara Olmos
22-02-2022 | 09:32
Juan Frumento el pap de Leonel Foto Leo Vacca
Juan Frumento, el papá de Leonel. Foto: Leo Vacca.

Familiares de las víctimas de la tragedia de Once expresaron que "tanto dolor" por las vidas perdidas debe honrarse a través del compromiso de garantizar un transporte público "digno" para que "no vuelva a suceder", al cumplirse este martes una década del siniestro ferroviario que dejó 51 muertos y casi 800 heridos.

El 22 de febrero de 2012 a las 8.33 de la mañana, el tren Chapa 16 de la línea Sarmiento, que circulaba desde el oeste del conurbano bonaerense, chocó contra los paragolpes de contención de la plataforma 2 de la estación de Once, en el barrio porteño de Balvanera.

Familiares de Tragedia de Once

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A una década del siniestro, familiares de las víctimas se reunieron a pedido de Télam en el escenario de la tragedia y coincidieron en que el mayor homenaje a las vidas perdidas es "no olvidarlas" para que "no vuelva a suceder".

"Pesan los 10 años, hoy mi hijo tendría 42 años y no tener su compañía, sobrellevarlo es pesado", expresó a Télam Juan Frumento, el padre de Leonel, un hombre de 32 años que, como tantos otros, esa mañana había tomado el tren para ir a trabajar.

Frente al andén 2 de la estación de Once, Juan aseveró que "la pérdida de mi hijo es irreparable", y que lo único "que podemos enmendar es lo que viene, que no ocurra lo mismo".

A su hijo y a todas las personas que perdieron la vida, aseguró, las siente "como mártires", cuyo sacrificio "tendría que tener algún significado, el que yo le encuentro es que el transporte sea digno".

Paolo Menghini el pap de Lucas Foto Leo Vacca
Paolo Menghini, el papá de Lucas. Foto: Leo Vacca.

Este siniestro "indubitablemente fue un quiebre, una bisagra en el transporte", consideró por su parte Paolo Menghini, el padre de Lucas, el joven de 19 años que fue hallado 60 horas después del choque.

"Como resultado de las muertes existió una manera distinta de mirar la calidad de los servicios, de eso estoy absolutamente convencido", señaló a Télam Menghini y aseguró que "la tragedia de Once está en el inconsciente colectivo del país".

Que los pasajeros cuiden y valoren las unidades es un "gran homenaje a quienes se fueron y a nuestra lucha", consideró Menghini y, acerca de las muestras de afecto que constantemente reciben de la sociedad, agregó: "Que a 10 años eso siga sucediendo significa que no sólo no se olvidaron las vidas perdidas sino que se valora todo lo que hicimos para que no vuelva a suceder".

La de ellos nunca fue una lucha motivada por "el odio ni la venganza", sino por la búsqueda de "obtener justicia por nuestros familiares que murieron", la cual llegó tras los juicios conocidos como Once I y II, iniciados en 2014 y 2017 respectivamente.

"Nunca dejamos de sentirnos acompañados por la sociedad, desde el primer momento hasta hoy", señaló el padre de Lucas, a la vez que reflexionó que el tiempo "ayuda a convivir con el dolor pero no cierra las heridas".

"Nunca dejamos de sentirnos acompañados por la sociedad, desde el primer momento hasta hoy".Paolo Menghini


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Ángel Cerrichio, el papá de Matías. Foto: Leo Vacca.

El sentimiento es compartido por Ángel Cerricchio, el papá de Matías -de 33 años- y el suegro de Natalia Benítez, una pareja de recién casados que había tomado el tren en esa mañana que no se "va a borrar nunca de mi vida", aseguró.

"Salí desesperado a buscarlo por hospitales, con mi señora y mis hijos pero no lo encontraba. A medida que pasábamos los hospitales era más la desesperación, pero no me resignaba", relató sobre las horas previas a conocer la noticia que cambió la vida de toda su familia.

"Desdichadamente el 22 de febrero es el cumpleaños de la mamá (de Matías). Cuando ellos se fueron de casa, Matías le dijo: 'dejo la torta en la heladera y cuando vuelvo festejamos'. Nunca más pudo festejar un cumpleaños la madre", contó.

Gloria Machicao la ta de Micaela Cabrera Foto Leo Vacca
Gloria Machicao, la tía de Micaela Cabrera. Foto: Leo Vacca.

A Gloria Machicao "la bronca y la impotencia" aún la atormenta a cada momento desde el día en que su sobrina, Micaela Cabrera, una joven estudiante de enfermería se tomó el tren Sarmiento para rendir un examen y "ya no regresó", recordó sumida en la angustia.

"Son 10 años pero para mi es como si hubiese pasado ayer", reflexionó la tía, quien se encargó de criar a los hijos de Micaela que tenían 5 y 8 años cuando sucedió.

"Ella era una chica alegre, tenía un futuro por delante, quería salir profesional. Era buena madre, buena hija. Nos hace mucha falta", expresó aferrada a la foto de Micaela que lleva impresa en un cartel.

Edwin Ojeda el esposo de Nayda Lezano Foto Leo Vacca
Edwin Ojeda, el esposo de Nayda Lezano. Foto: Leo Vacca.

Sobre el nombre de Nayda Tatiana Lezano registrado en el Memorial de los Corazones, en el andén 1 de la estación, se frena y posa los ojos su esposo, Edwin Ojeda, y mirando hacia el cielo se hace la señal de la cruz.

Esa mañana, Ojeda perdió a su esposa y la mamá de sus tres hijas, quien había tomado el tren para ir al consulado de Bolivia donde trabajaba como abogada, y también a Uma, de quien Nayda estaba embarazada de seis meses.

"Estos 10 años para mí fueron muy difíciles, porque tuve que dejar de trabajar para poder hacerme cargo de los chicos", dijo Ojeda, quien pidió que el Estado "ayude a todos los familiares" mediante una reparación económica a familiares de las víctimas fatales y sobrevivientes de Once.

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Ojeda cuestionó "la completa desolación" por parte de todos los gobiernos que pasaron, tanto a nivel nacional como en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que resaltó el apoyo del entonces cardenal Jorge Bergoglio que "nunca se olvidó de nosotros".

Este martes 22, a las 8.30, familiares y amigos de víctimas y heridos convocan al acto recordatorio en la estación de Once.

"Le pedía a Dios que me lleve con él o que me saquen rápido", cuenta un sobreviviente de Once

A una década de la tragedia de Once, Leonardo Sarmiento, que quedó atrapado durante cuatro horas entre fierros y personas vivas y fallecidas, expresó que los recuerdos "dolorosos" aún lo atormentan "todos los días".

Ese día, como todos los anteriores, Leonardo (40) había tomado el tren de la línea Sarmiento desde El Palomar, apremiado por llegar a una changa de plomería que tenía en el centro porteño.

Para ganar tiempo, se había acercado al primer vagón del Chapa 16 cuando éste chocó, ese 22 de febrero de 2012, contra los paragolpes de contención de la plataforma 2 de la estación de Once.

Por el impacto, el segundo vagón se encimó y tragó parte del primero y los pasajeros, entre ellos Leonardo, salieron despedidos de un lado al otro del tren.

A partir de ese momento, él se convirtió en una imagen que resumiría el horror de la tragedia.

De su cintura para arriba, su torso se asomaba por una de las ventanillas; de su cintura hasta los pies, su cuerpo permanecía inmóvil atrapado entre los fierros del ferroviario y pasajeros vivos y muertos.

En diálogo con Télam, el sobreviviente recordó: "Estuve casi cuatro horas atrapado esperando que me saquen y fue bastante doloroso por todas las cosas que vi, los fallecidos, la gente que pedía auxilio, que todavía hoy lo tengo en mi cabeza".

Tras permanecer unos minutos inconsciente, Leonardo despertó y se encontró con los rostros horrorizados de las personas que acudían en auxilio de las víctimas, mientras que cada vez más cámaras y micrófonos se ubicaban frente a él para registrar el siniestro.

"A medida que pasaba el tiempo y sentía más dolor le pedía a Dios que me lleve o que me saquen rápido, no aguantaba el dolor de estar ahí aprisionado sin poder moverme", contó Leonardo, a quien aún hoy todavía lo aquejan los dolores en sus piernas y en su columna.

A las horas, su diagnóstico era estremecedor: aplastamiento del ciático, fractura de pelvis y tobillo, rotura de ligamentos y pérdida de la oreja derecha, una herida que cada día le recuerda aquel siniestro que le cambió la vida.

Casado con una novia de la adolescencia y papá de un niño de 5 años, Leonardo aseguró que después de ese día le da "mucho más valor a la vida" y que si todavía continúa la lucha, es para que "esto que nos pasó a nosotros no le pase nunca más a nadie".

"Para mí no pasaron los años, yo lo recuerdo todos los días. Pero hoy sigo adelante por mi hijo, por mi familia y mis amigos", contó.

"Nunca más la felicidad es como la conociste", dice Paolo Menghini, padre de Lucas

En un nuevo aniversario de la tragedia de Once, Paolo Menghini recordó a su hijo Lucas como un joven "hermoso y talentoso" y aseguró que, desde aquel fatídico febrero, ya no conoció "la felicidad nunca más" como la supo concebir, ya que su vida "cambió 180 grados para siempre".

"El tiempo ayuda a convivir con el dolor pero no cierra las heridas porque, a medida que pasa el tiempo, quien no está hace sentir su ausencia cada vez en más cosas, no en menos", expresó a Télam Paolo, papá de Lucas Menghini Rey, un joven de 19 años que resultó víctima de este trágico choque.

Ese 22 de febrero, poco después de las 8.30 de la mañana, Paolo llegó a su trabajo y se enteró, entre "la locura" de sus compañeros, del siniestro ferroviario del que empezaba a hablar todo el país.

"Miré mi reloj y entendí que con muchísimas probabilidades Lucas había viajado en ese tren porque era el que tomaba todos los días para llegar a su trabajo. Empecé a llamarlo y no me contestaba, así que me vine volando a la estación", relató el padre.

Parado en el mismo lugar donde comenzó aquella película de terror, Paolo recordó que al llegar a la estación vio pasar a un sacerdote que se dirigía al tren colisionado y fue en ese instante cuando realmente tomó dimensión de lo que había pasado.

"Ese fue un momento determinante de ese 22 de febrero, ahí se me quebró la esperanza de que fuese sólo el impacto que yo veía del frente del Chapa 16 contra el andén 2 y que atrás había un desastre que no imaginaba las dimensiones que podía tener", relató el padre.

Y añadió: "Se me congeló el cuerpo, se me puso la mente en blanco porque entendí que había mucho más de lo que yo veía y que había mucho más dolor del que yo me imaginaba".

De allí, junto a todos los familiares y amigos de Lucas, comenzaron un "peregrinaje" por todos los hospitales que se les indicaba a los familiares de las posibles víctimas.

"Esas horas fueron desesperantes, son una película que junta angustia, dolor, tristeza y también esperanza porque nos decían que estaba en un hospital y allá íbamos y no estaba, nos decían que estaba en otro y allá íbamos, y así", recordó.

A 60 horas de sucedido el siniestro, Lucas fue confirmado como la víctima número 51 de la tragedia de Once.

A diez años de aquel día, Paolo aseguró que esto fue así por "un abandono concreto y directo de los responsables de la búsqueda, los jefes de bomberos de la Policía Federal".

En abril de 2018 la Justicia absolvió a los tres bomberos acusados de cometer irregularidades en la búsqueda del cuerpo de Lucas; sin embargo, su padre aseveró, con dolor pero con cierta seguridad: "La justicia por Lucas ya va a llegar".

Para él, su hijo permanecerá "hermoso, joven y talentoso para siempre" y a veces, cuando se imagina cómo sería hoy, concluye que "sería exactamente igual".

"Sería la persona con principios, valores y talento que era, un hijo que todo padre desearía tener, un hermano cuidadoso, un tío amoroso de su sobrina de 3 años y un padre dedicado como siempre a su hija (Guadalupe), que es una flor hermosa que va a cumplir 15 años y que lo recuerda como si estos 10 años no hubieran pasado", contó Paolo con evidente conmoción.

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