Internacional

23-01-2022 17:05 - anuncio

Ucrania desmantelará cualquier estructura política prorrusa que busque "desestabilizar"

Fue la reacción a la denuncia del Reino Unido de que la Federación Rusa quiere instalar a un líder prorruso en Kiev, que podría ser el exdiputado Yevgen Murayev.

Telam SE
23-01-2022 | 17:05
La gestin de Zelensky quiere desmantelar las estructuras prorrusas
La gestión de Zelensky quiere desmantelar las estructuras prorrusas.

El gobierno de Ucrania anunció este domingo que seguirá combatiendo a personas y entidades prorrusas que pretendan "desestabilizar al país" o "ayudar a los invasores", y agradeció a Estados Unidos la donación de unas 90 toneladas de material bélico, en plena escalada de la tensión con Rusia.

Esas declaraciones de autoridades ucranianas se produjeron un día después de que el Reino Unido acusara a Rusia de querer instalar un líder prorruso en la capital ucraniana, Kiev.

El sábado, el Reino Unido acusó a Moscú de "tratar de instalar a un dirigente prorruso en Kiev", en referencia al exdiputado Yevgen Murayev, mientras Rusia "sopesa si invade y ocupa" Ucrania. Esta domingo, tras las acusaciones británicas, el gobierno ucraniano aseguró que "continuará su política de desmantelamiento de cualquier estructura oligárquica y política que pueda estar trabajando para desestabilizar Ucrania o ayudar a los invasores", informó Mykhailo Podolyak, asesor del jefe de gabinete del presidente Volodimir Zelenski, según la agencia de noticias AFP.

De acuerdo con Podolvak, el nombre del exdiputado Yevgeny Murayev, señalado por el Reino Unido como el posible líder que Moscú buscaría instalar en Kiev, "no es una sorpresa". En la misma línea, el funcionario ucraniano remarcó: "Los gobiernos de nuestros socios han empezado a llamar a las cosas por su nombre y a desenmascarar a los 'amigos de Rusia'".

Además, recordó la reciente decisión de Estados Unidos de sancionar a cuatro ucranianos, entre ellos dos diputados en funciones, acusados de colaborar con los servicios secretos rusos.

En paralelo, el presidente ucraniano agradeció a Estados Unidos la llegada de unas 90 toneladas de material bélico estadounidense ayer al aeropuerto de Borispil, a unos 29 kilómetros al este de Kiev. "Gracias, presidente Joe Biden, por la asistencia diplomática y militar sin precedentes de Estados Unidos a Ucrania", tuiteó Zelenski, sobre la primera remesa de la ayuda adicional para Ucrania aprobada en diciembre de 2021 por la Casa Blanca, pero dada a conocer recién esta semana.

Si bien la Embajada de Estados Unidos en Ucrania no especificó qué material arribó a Borispil, lo describió como "ayuda de carácter letal, incluida munición para los defensores del frente de Ucrania", de acuerdo con un comunicado tuiteado por el mismo organismo.

En tanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, descartó la posibilidad de imponer nuevas sanciones a Rusia al entender que en un momento álgido de la tensión con Ucrania no tendrían ningún efecto.

"El objetivo principal de las sanciones es disuadir la agresión rusa; de tal manera, si las imponemos ahora, perderemos el efecto disuasorio", declaró Blinken a la televisora CNN, según la agencia Europa Press.

"La diplomacia, el diálogo, ver si podemos construir una seguridad colectiva que sea buena para todos es claramente el camino preferible, pero estamos preparados para todo", explicó Blinken y advirtió: "Si entra en Ucrania un solo efectivo ruso más con intenciones agresivas, Europa y Estados Unidos lanzarán una respuesta rápida, unida y severa".

Por su lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia rechazó la acusación de la cancillería británica, acusó al Reino Unido de propagar "desinformación" y consideró que la imputación sobre los presuntos lazos de los servicios de inteligencia rusos con dirigentes ucranianos demuestra que son "los países de la OTAN" los que "están provocando tensiones sobre Ucrania".

"La desinformación que circuló es otra muestra de que los países de la OTAN, encabezados por naciones anglosajonas, son los que están provocando tensiones sobre Ucrania", tuiteó la cancillería rusa.

Murayev, el exdiputado de 45 años acusado por el Reino Unido y Ucrania, afirmó este domingo en su cuenta de Facebook que "se acabaron los tiempos de los políticos prooccidentales o prorrusos" y exhortó: "Dejen ya de dividirnos".

Para la cancillería británica, "numerosos políticos" ucranianos mantienen "vínculos" con los servicios de inteligencia rusos, incluidos agentes presuntamente involucrados en los planes de invasión de Moscú.

Entre los candidatos a "líder prorruso en Kiev", Londres señaló particularmente al exdiputado Murayev, que encabeza el partido "Nachi" ("Nuestros" en ucraniano), figura entre los 10 políticos más populares de Ucrania y es propietario de Nach, la cadena ucraniana de TV en ese país que las autoridades intentan cerrar acusándola de "incitar al odio" y de divulgar "propaganda rusa".

En la lista de la cancillería británica también se incluye al exsubsecretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania Volodymyr Sivkovich, sancionado por Estados Unidos.

Estas acusaciones de Londres, que no están respaldadas por evidencias, se produjeron apenas horas después de que el Ministerio de Exteriores de Rusia alertara sobre inminentes provocaciones informativas y militares por parte de Occidente en relación con la crisis ucraniana.

En una primera reacción, la cancillería rusa instó al Reino Unido a cesar las provocaciones y dejar de difundir "disparates", al tiempo que destacó que la desinformación del gobierno británico es otra prueba de que son los países de la OTAN los que azuzan las tensiones en torno a Ucrania.

Estados Unidos calificó las acusaciones de Reino Unido de "profundamente preocupantes" mientras que Rusia las tildó de "absurdas"


Los países occidentales acusan a Rusia de desplegar tanques, artillería y unos 100.000 soldados en la frontera con Ucrania para preparar un ataque.

El Kremlin niega cualquier intención bélica, pero condiciona la desescalada a tratados que garanticen la no expansión de la OTAN, en particular a Ucrania, así como la retirada de la alianza atlántica del este de Europa, algo que los occidentales consideran inaceptable.

La tensión con Rusia por Ucrania abre una encrucijada para el Gobierno socialdemócrata de Scholz

El cortocircuito diplomático con Ucrania provocado por las declaraciones del jefe de la Armada alemana puso en aprietos al Gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz, quien desde su llegada al Gobierno ha tenido dificultades para convencer a sus aliados dentro de la OTAN sobre cuál será su política hacia Rusia.

El incidente que Berlín habría querido evitar se disparó a partir de la exposición del excomandante de la Armada alemana, Kay-Achim Schoenbach, durante un acto en el Instituto de Estudios de la Defensa de India, en el que calificó como "sandez" la idea de que Rusia podría invadir Ucrania y además consideró que Vladimir Putin "probablemente merece" respeto.

Pese a la destitución forzada de Schoenbach, 24 horas después de difundirse tales declaraciones realizadas en India, la irritación del gobierno de Kiev continúa siendo importante, y se profundiza por la persistencia de Alemania en no brindarle armas.

"La única política pertinente es permitirnos defendernos", replicó hoy, en una entrevista con el diario alemán Welt am Sonntag, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, por lo que volvió a mencionar su "decepción" por la posición alemana.

Al respecto, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, aseguró no tener "ninguna duda" sobre la determinación de Berlín frente a Rusia y de ese modo se sumó a las repercusiones que generaron las palabras del excomandante naval, justo cuando el gobierno alemán recibe críticas por su renuencia a entregar armas a Ucrania.

"Puedo decir que los alemanes comparten completamente nuestras preocupaciones y están resueltos y decididos a responder de manera rápida, efectiva y presentando un frente unido", afirmó este domingo Blinken.

Los países occidentales llevan semanas inquietos por el riesgo de una invasión rusa a Ucrania.

Estados Unidos, Reino Unido y los países bálticos anunciaran el envío de armas a este país, pero Berlín considera que esta forma de apoyo solamente exacerbaría las tensiones.

El socialdemócrata Scholz, quien no cesa de repetir que cualquier agresión rusa a Ucrania tendrá un "elevado costo" para Moscú, como repitió en una entrevista que publicó este domingo el Süddeutsche Zeitung, en la que, no obstante, hace también un llamado a la "prudencia".

La semana pasada, el canciller ucraniano Kuleba recibió a la jefa de la diplomacia alemana, la ecologista Annalena Baerbock, quien le aseguró que su país haría "todo lo posible para garantizar la seguridad de Ucrania".

Desde diciembre, con la toma de funciones del sucesor de Angela Merkel, que gobierna en coalición con ecologistas y liberales, "reina la confusión respecto a quién determina el rumbo actual de la política alemana hacia Rusia", indicó en un artículo publicado esta semana la investigadora Jana Puglierin, de la rama berlinesa del centro de reflexión ECFR (European Council on Foreign Relations).

Mientras estuvo al frente del Gobierno alemán, la excanciller federal Angela Merkel (2005-2021) también se preocupó por mantener buenas relaciones con Moscú, eludiendo las disputas geopolíticas por los intereses económicos entre ambos países.

Entretanto, los socialdemócratas se muestran particularmente divididos en esta cuestión, como lo demuestran las prórrogas a la puesta en funcionamiento del controvertido gasoducto Nord Stream 2 (NS2).

A mediados de enero, el ministro de Defensa alemán (del SPD) consideró que la decisión respecto a la puesta en marcha de este gasoducto entre Rusia y Alemania debería quedar fuera del asunto ucraniano.

Otro socialdemócrata Michael Roth, exsecretario de Estado para Asuntos Europeos, en cambio, pensaba que Alemania debería desaprobar al NS2 en caso de una agresión rusa a Ucrania.

Scholz dejó clara su posición recién esta semana, al decir que se ciñe al acuerdo germano-estadounidense sobre el gasoducto firmado durante el verano (del Hemisferio Norte), que prevé sanciones contra Rusia si "utiliza la energía como arma o comete actos de agresión contra Ucrania".

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