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18-01-2022 07:28 - "Sabios y populares", para leer y escuchar

La historia de los refranes: "Crea fama y échate a dormir"

O cría, en lugar de crea; el sentido es el mismo. Pero hace falta aclarar que ese echarse a dormir no implica, en sí mismo, un sueño relajado, sin bruxismo. La calidad del sueño depende del motivo de esa fama. “Por un perro que maté una vez, mataperros me llamaron”, se quejaba uno. Insomne, claro.       

Por Hugo Paredero
Por Hugo Paredero
18-01-2022 | 07:28
Telam SE

Crea fama y échate a dormir



Que este sea un refrán de trasmisión oral vuelve incierto su origen. Cuentan que se lo escuchó por primera vez en un entremés del siglo XVI, en alusión a un personaje que se había hecho famoso por una nadería... ¡Porque la fama es así, tal cual se aclara en el diccionario de sinónimos castellanos de don Roque de Barcia!:

“Una cosa es crear fama, y otra crear celebridad. Para hacernos famosos basta que la fama extienda nuestro nombre. Para hacernos célebres es necesario que nuestro nombre corra con aplauso público”... ¡Bueno, bueno, gracias, muchas gracias!... La cosa es así de sencilla: un ladrón o un asesino conocido es famoso, porque la fama anuncia sus fechorías; pero no es célebre, porque la opinión pública no lo celebra... ¿Quieren nombres? Nerón es famoso, pero la historia lo abomina. Sócrates es célebre, porque el mundo lo reverencia...



Se ha leído más de una vez esta consabida frase: “La fama de Don Quijote de la Mancha es universal”. Craso error. La de Don Quijote es celebridad, no fama. Como también la de su autor, Miguel de Cervantes, que sin conocer la magnitud de lo que había creado, se echó a dormir el sueño de los siglos y no hay quien lo despierte de esa gloria...

Crea fama y échate a dormir es una forma de decir que una vez que creas una cierta reputación, esa reputación te antecederá y demorará tiempo y esfuerzo para cambiarla nuevamente, darla vuelta... Así que a rezar para que esa reputación no te quite el sueño...

En su tema "La mala reputación", el gran Georges Brassens se quejaba: “En mi pueblo sin pretensión, tengo mala reputación, que me moví o que me quedé, me consideran yo no sé qué”... “Todo me apuntan con el dedo, salvo los mancos... que lo perdieron”...

¡No importa, Brassens, vos no sos famoso, sos célebre!... 
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