Sociedad

30-12-2021 15:08 - El mundo a un clic

Viajes espaciales analógicos: la vida en Marte sin despegar de la Tierra

Durante tres semanas, un equipo de seis personas habitó una base instalada en el desierto de Negev, en Israel, para simular las condiciones de vida en el planeta rojo y entrenarse para futuras misiones.

Por Marina Guerrier
Por Marina Guerrier
30-12-2021 | 15:08

El mundo a un clic

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Pocas experiencias concentran tanto la atención como una misión espacial. Desde la transmisión televisiva de la llegada del hombre a la Luna en 1969 hasta los viajes espaciales protagonizados por millonarios y difundidos a través de Internet, las noticias desde el espacio exterior se transmiten en tiempo real y renuevan la ilusión de dominar lo desconocido. Pero esta vez, las imágenes llegaron desde el interior del cráter Ramón, una formación tectónica de 40 kilómetros de largo y 8 de ancho, en el desierto de Neguev, a 217 kilómetros de Jerusalén, la capital de Israel.

En ese entorno rocoso de colores anaranjados que se asemejan al paisaje marciano, el Foro Espacial Austriaco (OeWF), una organización aeroespacial que desde 2018 realiza misiones analógicas a Marte, se asoció con el centro de investigación israelí D-Mars para instalar la base de simulación en la que vivieron durante casi un mes los seis astronautas. La misión se llamó AMADEE-20 y el equipo estuvo formado por una mujer y cinco hombres de Austria, Alemania, Israel, España, Portugal y los Países Bajos, según informó la OeWF en su sitio web.

Pero ¿por qué se realizan las simulaciones en la Tierra? Según explicó Gernot Gromer, director de OeWF, la organización que ya realizó doce misiones analógica a Marte, “tenemos el lema de fallar rápido, barato y tener una curva de aprendizaje empinada, porque cada error que cometemos en la Tierra, esperamos no repetirlo en Marte”.

Los astronautas vivieron de manera aislada. El equipo de soporte, que contó con médicos que supervisan las funciones vitales de la tripulación y solamente podían intervenir en casos de emergencia, no interactuó con la tripulación. El contacto con el resto del mundo fue exclusivamente a través del Centro de Apoyo a la Misión (MSC) en Innsbruck, e incluso, para recrearlo de manera más realista, “la comunicación entre Marte y la Tierra se retrasaba 10 minutos”, comunicaron los organizadores en su página oficial. Durante la misión, los astronautas vistieron un traje espacial que “pesa 45 kg y está equipado con telemetría médica (cámaras, micrófonos y un sistema de respiración) para que la misión se sienta lo más parecida a Marte como sea posible”, explican los organizadores en su sitio web.

La 13º misión analógica a Marte AMADEE-20 del Foro Espacial de Austria (OeWF) finalizó de manera exitosa hace unos días. Alon Tenzer, uno de los astronautas analógicos que participó de la misión, explicó que “el hecho de que trabajamos tan bien juntos y logramos pasar tres semanas de aislamiento con buena salud mental se debe principalmente a la excelente preparación de la misión y al proceso de selección profesional de los astronautas analógicos por parte de la OeWF. El equipo se formó a la perfección ".

En marzo de 2020, cuando OeWF comunicó que la tripulación de la misión analógica a Marte estaba seleccionada, destacó en su comunicado que se trataba “de expertos altamente calificados y capacitados por el Foro Espacial de Austria” y que el comandante del equipo, el ingeniero aeroespacial Joao Lousada de Portugal, es “un astronauta análogo experimentado que ya participó en dos misiones análogas a Marte anteriores en Austria (2015) y Omán (2018)”.

La formación, aseguran los organizadores, incluye operar con un prototipo del traje espacial -controlando el estrés y situaciones de emergencia- para realizar investigaciones de terrenos. Primero con drones y luego con robots de mapeo, recolectan muestras de suelo, y por eso es fundamental que la tripulación tenga conocimientos de astronomía planetaria, geología y astrobiología.

Con los ojos puestos más allá de la Luna pero sin despegar de la Tierra, los viajes espaciales analógicos alimentan la fantasía de dominar lo desconocido.

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