Espectáculos

22-10-2021 00:05 - Humor para leer y escuchar

Estamos en campaña (publicitaria)

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrián Stoppelman, se mete de lleno en la campaña publicitaria. No la que usted piensa. Pero si la que usted tal vez ya ni presta atención. Léalo. Es una oferta por tiempo limitado.

Por Adrin Stoppelman
Por Adrián Stoppelman
22-10-2021 | 00:05
Telam SE

Estamos en campaña (publicitaria)


Muchos se quejan cuando hay campaña política eleccionaria por la cantidad de avisos en los medios. Pero jamás se quejan del bombardeo publicitario al que nos someten desde el momento mismo en que nacemos.

“Pañales Beibipopó: ¡más absorbentes!”  ¿Más absorbentes que qué? ¿Que el mismo pañal que hace un mes me vendías diciéndome que era más absorbente? ¿Más absorbente que el pañal de la competencia? ¿Es esto es demostrable científicamente? ¿Alguien en su sano juicio fue y compró dos paquetes de pañales de distintas marcas para comparar su absorbencia? Y si lo hizo: ¿comparó la absorbencia a través de los fluidos del niño -que son variables-, o poniéndolos bajo la canilla de agua, cuya densidad es totalmente distinta a la del “fluido de bebé”?

Y te muestran una gráfica de computación animada -igual que con las toallitas femeninas- en la que se demostraría que absorbe más el dibujo A que el dibujo B. ¿Esa es toda la prueba que tenés para hacerme creer que es mejor y más absorbente? Sería más creíble un dibujo realizado por un chofer en un cuaderno quemado en una parrilla y luego rearmado de las cenizas.

La comparación imposible te la venden en todos los productos: “Detergente concentrado Rasputín Max. Rinde 5 veces más”. Lógicamente, es 5 veces más caro, o sea que da lo mismo que rinda más si cuesta más caro. Y ni hablar de la felicidad que exhudan las personas que sonríen en la propaganda mientras lavan platos: ¡Nadie sonríe mientras lava platos! Y ni te cuento si el plato tiene pegados restos de muzzarella de hace dos días que no los saca ni el detergente Don Rasputín, ni el Míster Friegaman ni el ácido nítrico radiactivo made in Chernobyl.

¿Y de dónde salen tantos médicos, dentistas y profesionales de la salud con matrícula para hacer las publicidades? ¿Hacen un casting de odontólogos? ¿Hay agencias donde van los dentistas o los médicos y se anotan para que los contraten para hacer la publicidad? Imaginate que vas al dentista y caés justo en el que hace la publicidad del dentífrico “Dentelimp Fluor Max Extra protect encías blandas sabor kinotos al whisky”. Y vos no usás ese dentífrico. Usás, de toda la vida, el mismo: el marca “Dent y Fric”. ¿Qué hacés? ¿Le confesás que no lo usás? ¿Le pedís muestras gratis? ¿O salís corriendo porque no te da ninguna seriedad haberlo visto disfrazado de payaso comiendo caramelos para luego revelarse como un dentista serio? ¿Tratás de encontrarle la nariz de payaso en el torno? Es más: al ser famoso, te lo podés encontrar por la calle ¿y qué hacés? ¿Le pedís un autógrafo, una receta o que te mire el premolar que te duele hace 6 meses porque no te alcanza para ir a un dentista?



¿Y qué me cuentan de los gráficos que demuestran cómo la pomada “Dolorex Ungüento Shino” va ingresando a través de tu piel y te elimina el dolor haciendo que puedas volver a hacer triples saltos mortales desde el armario de tu dormitorio, cuando se sabe que por la edad, ya no estás para triples saltos mortales, sino que cualquier salto podría convertirse en mortal simplemente siendo sencillo ? Y toman la pastilla y… ¡Santo remedio, Batman! Ya están para jugar un partido de rugby contra los All Blacks y en realidad no pueden ni levantar al bebé del carrito.

Y por último, por hoy, está la publicidad que te desafía. La que te garantiza que lo mejor que te puede pasar en la vida es comprar ese producto y que si no lo comprás sos un nabo. Es esa publicidad que dice: “satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero”.

Veamos: ¿Cómo pueden garantizar mi satisfacción? Ponele que yo compro la “multi-bifera-sartén-olla-bicifija-defribilador”. Ok. Pero nunca cociné nada en mi vida. No sé ni cómo se prende la hornalla. ¿Me garantizan la satisfacción en ese caso? ¿Tan poco es lo que se necesita para satisfacer al comprador? Y si yo quiero la “multi-bifera-sartén-olla-bicifija-defribilador” para utilizarla como paleta de paddle “aprovechando su triple capa de acero concéntrico reforzado que difunde la temperatura en forma pareja”… y pierdo el partido. ¿Puedo aducir insatisfacción y devolver el producto?

Es imposible garantizar mi satisfacción. Soy un insastisfecho de la vida. ¿Vale un certificado de mi siquiatra para devolver el producto después de un año de usarlo y de sentir menos satisfacción que en la canción de los Rolling Stones en versión Menudo?

Y redoblo la apuesta. Ok. Vos me ofrecés satisfacción garantizada. La acepto. Lo que no sé es como vas a tomar el hecho de que mi satisfacción se verá garantizada el día que me quede con el producto, pero que también me devuelvan mi dinero. ¡Eso si que sería satisfacción garantizada!

También te puede interesar