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Derrota y Esperanza: un folletín argentino

Un nuevo libro que irrumpe para entender el pensamiento vivo de Horacio González

Los textos de  "Derrota y Esperanza: un folletín argentino (2003-2015)"  fueron escritos durante los años 2003 y 2015 y comienzan a aparecer el 1 de febrero de 2016 hasta el 7 de marzo de ese mismo año en la Tecl@ Eñe, revista digital de cultura y política y que ahora los reúne y compila en un volumen junto al Grupo Editorial Sur.

Por Carlos Daniel Aletto
Por Carlos Daniel Aletto
19-10-2021 | 21:14
Horacio Luis Gonzlez 19442021 autor de una inmensa obra ensaystica
Horacio Luis González (1944-2021), autor de una inmensa obra ensayística.

El libro "Derrota y Esperanza: un folletín argentino (2003-2015)" reúne una selección de diez capítulos escritos por el sociólogo y exdirector de la Biblioteca Nacional Horacio González -fallecido el 22 de junio pasado- que cuenta con un prólogo de María Pía López y una investigación iconográfica general a cargo de Paloma García, con fotografías de Carlos Bosch, Pablo Piovano, Rafael Calviño, Ximena Duhalde, Marcelo Huici y Guille Llamos.

Los textos de esta obra, que será presentada mañana en la Biblioteca Nacional con la participación de la presidenta de Télam, Bernarda Llorente, fueron escritos durante los años 2003 y 2015 y comienzan a aparecer el 1 de febrero de 2016 hasta el 7 de marzo de ese mismo año en la Tecl@ Eñe, revista digital de cultura y política y que ahora los reúne y compila en un volumen junto al Grupo Editorial Sur.

Horacio Luis González (1944-2021) fue autor de una inmensa obra ensayística reconocida ampliamente en el mundo académico, en la que plasmó sus análisis y reflexiones sobre política, cultura, literatura e identidad argentina con cruces inesperados entre figuras y conversaciones de distintos tiempos, y a la que tardíamente incorporó el género de la ficción con la novela "Besar a la muerta".

Como señala en la presentación de esta nueva compilación escrita por la socióloga -y compañera de Horacio González en la tarea al frente de la Biblioteca Nacional- María Pía López- el ensayista se ocupa de una triple tarea: "por un lado, dar cuenta del ritmo y modos del ataque; por otro, de revisar críticamente la experiencia del kirchnerismo; y por último, la de dejar indicios de un programa político del porvenir". Lo que configura un triple movimiento o pliegues del mismo, que es el de producir una interrogación del presente.

El libro se encuentra separado en diez capítulos, más el prólogo de López. El primero abre con la idea de un territorio de enfrentamiento, se titula "La batalla". En el segundo aparece un recuento de lo transcurrido: "Balance de época. Relato y crítica del relato". Ya en el tercero atraviesa un tema central de la historia de la Argentina y de los países latinoamericanos "La corrupción y el estado".

Luego del cuarto, "Artificios para la demolición", y del quinto donde hace "Reflexiones sobre la figura de Cristina" -su análisis sobre identidades políticas también lo lleva a abordar el kirchnerismo en títulos como "Kirchnerismo, una controversia cultural", publicado en 2011- en el sexto, "Las Malvinas, Argentina y el mundo", aborda la cuestión de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, donde el ensayista, como señala López, "despliega una idea formidable: ¿cómo sería la Argentina que puede recibir a las Islas? y sostiene que "es un orden de injusticia social el que podría solicitar el retorno, sino la alianza entre un culturalismo universalista y una efectiva apuesta a una sociedad más justa. La recuperación democrática de las Malvinas debería ser la contracara al intento bélico de la dictadura militar, que enlazó cerrazón nacionalista y opresiva crueldad", sintetiza la prologuista.

El séptimo texto trata la "Geopolítica americana, pluralismo y crítica", en tanto que el octavo un tema central en el pensamiento del sociólogo "Peronismo: esquemas de adecuación" en el nueve otras de sus pasiones contradictorias "Borgismo, jauretchismo y pluralismo: astillas de una política cultural".

Este capítulo "se convierte en una carta al banal personaje que mezcló desidia e infatuación para desarmar una profunda experiencia cultural", señala López. Está en juego, a la vez, la interpretación de Borges y el destino de la Biblioteca Nacional. González escribe: "No le negamos a Manguel su condición de orfebre de una literatura de solaz, amenamente concebida, voluntariamente carente de tensión, por más que la envuelva en celofanes y centelleos borgeanos", a lo que López aclara: "Si Manguel se presentaba como el lector deudor de Borges, González no dejó de ser el militante que alguna vez interrumpió la clase de literatura inglesa para hablar de los asesinados. Porque siguió pensando a Borges desde la amorosa interrupción de su monólogo literario, para hacer algo con Borges".

En 2019 González retoma una de sus pasiones literarias en el plano del ensayo cuando publica el libro "Borges. Los pueblos bárbaros" donde trata de explicar cómo el autor de "El Aleph" pasó de ser un joven vanguardista a convertirse en un acontecimiento fundacional de la literatura argentina. Este libro retoma antiguas discusiones indagando menos en el ya frecuentado centro que en los aspectos laterales de una obra inconmensurable.

En el último texto, "Posibilidad o escollo para un balance del illus tempore", parte del discurso del ex presidente Mauricio Macri del 1º de Mayo y los cambios que se generaron a partir del nuevo relato. Concluyendo que "con esta nota concluyo mi balance de estos años transcurridos, escrito para La Tecl@ Eñe, con esperanza en la reconstrucción política popular y en formas personales y colectivas de resistencia frente al chantaje oficial".

La lectura del folletín entregado semana a semana, entre febrero y marzo del 2016, que ahora puede ser leído de corrido pone al lector frente a "una sucesión de hechos violentos que sorprenden" sostiene López. El folletín, escribe González, escritura por entregas, capítulos que se suceden. El folletín se quiere entrega rápida -cómo no recordar a los antiguos escritores de folletín, que iban cerrando los capítulos al pie de la imprenta, al lado de los tipógrafos, para llegar a cada edición-, pero no pocas veces termina en libro, como ocurrió con Juan Moreira o con las novelas de Víctor Hugo.

López señala de su colega que era un militante que no concebía la práctica sino "como práctica crítica -antiguas palabras con las que nos habla la filosofía política-, ni la crítica como exterioridad del juicio sino como capa reflexiva, como movimiento al interior de la acción realizada. Lejos del maniqueísmo con el que podría concebirse un nítido ellxs-nosotrxs, que calcara la hipótesis de la grieta sobre el contrapunto electoral; estos escritos se preguntan por el quiasmo: lo otro en nosotrxs, lo que se conjuga y desplaza".

Ya en sus primeros libros de la década del 90 y antes de convertirse en uno de los intelectuales más agudos de la Argentina, González empezó a consolidar una obra donde explora muchas de sus preocupaciones y las zonas donde transitan algunas de sus preguntas: "La ética picaresca" de 1992, "El filósofo cesante" de 1995 y "Las multitudes argentinas" de 1996. Ese mismo año publica "Arlt: política y locura" de 1996, donde el autor de "Los siete locos" es un digno pretexto para probar los confines de la crítica, el límite entre sus posibles descubrimientos y sus "rechinantes naufragios".

Otros libros que publica sobre política peronista son "Filosofía de la conspiración. Marxistas, peronistas y carbonarios" y en 2008 "Paul Groussac: La lengua emigrada" de 2007. Este mismo año entre varios libros sobre peronismo lanza: "Perón: reflejos de una vida" y "El peronismo fuera de las fuentes", en el cual considera la historia del peronismo posterior al fin de la última dictadura militar y construye la semblanza de algunos de los protagonistas decisivos de esa historia y termina considerando la difícil relación del peronismo actual con los símbolos antiguos.

En esta nueva edición se puede leer todo un pensamiento vivo de una persona que fue fundamental para pensar una idea política puesta en disputa frente a otra y a la vez que abre puentes de diálogos con pensamientos diferentes y muchas veces opuestos al propuesto por el ensayista. 

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