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Amplio universo musical

Axel Krygier muestra su "lado anfibio" en "Axelotl", un disco "bailable pero meditativo"

En su extensa trayectoria, el artista colaboró con figuras como Soda Stereo, Charly García o La Portuaria e hizo la cortina de la serie "Okupas". Su nuevo album combina samplers y sintetizadores con instrumentos tradicionales como el bombo legüero. Lo presentará el 22 y 24 en La Tangente, en CABA.

Por Hernani Natale
Por Hernani Natale
17-10-2021 | 14:27
El polifactico Axel Krygier es multinstrumentista prolfico autor creador de bandas sonoras para obras de teatro cine y programas de televisin colaborador de importantes artistas e investigador de distintos ritmos musicales Foto Ral Ferrari
El polifacético Axel Krygier es multinstrumentista, prolífico autor, creador de bandas sonoras para obras de teatro, cine y programas de televisión, colaborador de importantes artistas e investigador de distintos ritmos musicales. (Foto Raúl Ferrari)

Multinstrumentista, prolífico autor, creador de bandas sonoras para obras de teatro, cine y programas de televisión, colaborador de importantes artistas e investigador de distintos ritmos musicales, el polifacético Axel Krygier condensa todos esos rasgos en "Axelotl", su nuevo disco en el que combina samplers y sintetizadores con instrumentos tradicionales como el bombo legüero, para crear variados climas sonoros que transitan desde la pista de baile hasta el ámbito rural.

"Bailable pero meditativo", tal como lo definió su autor a Télam, esta producción, que desde su título plantea un juego entre el nombre del artista y el anfibio poéticamente descripto en el famoso cuento de Julio Cortázar, publicado en su libro "Final del juego", opera incluso desde su portada como puerta de acceso para comprender el amplio universo musical por el que se mueve Krygier.

"Doña Realidad" , del disco Axelotl de Axel Krygier

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"Lo anfibio me identifica por esas cosas que tengo de poder circular en diferentes ámbitos, y no solo musicales. Por ejemplo, yo suelo andar en bicicleta y me siento un poco anfibio, como un peatón que anda en un rodado", planteó el artista, en una extensión de cierto carácter lúdico que también atraviesa esta obra.

Es que "Axelotl", que será presentado el viernes 22 de octubre, a las 20 y a las 22; y el domingo 24, a las 20; en el palermitano La Tangente, con la ayuda de Diego Arcaute, en batería; y Juan Ravioli, en bajo, teclados y coros; no solo oscila entre la música electrónica y el folclore, sino que también propone en iguales dosis baile y contemplación.

Para ello, Krygier se valió de sintetizadores, samplers de comediantes bolivianos de la década del `30, bombos legüeros y archivos sonoros usados en radio espionaje durante la Segunda Guerra Mundial, entre otras cosas.

El producto final es tal vez la mejor definición de un artista que colaboró con figuras como Soda Stereo, Charly García o La Portuaria; escribió la música de la obra infantil "El hombre que perdió su sombra" y de "Happyland", entre otras; compuso óperas breves; la cortina de la serie "Okupas" o bandas sonoras para cine, por citar apenas algunas de sus tantas labores.

"`Axelotl´ es un disco que deja lugar para la introspección o la contemplación de paisajes. Es bailable pero meditativo, tiene ese condimento. Me engancho mucho con el movimiento y la danza, y supongo que lo que puedo bailar también lo puede bailar otro", puntualizó el músico en una entrevista con esta agencia.

"`Axelotl´ es un disco que deja lugar para la introspección o la contemplación de paisajes. Es bailable pero meditativo, tiene ese condimento. Me engancho mucho con el movimiento y la danza, y supongo que lo que puedo bailar también lo puede bailar otro"Axel Krygier


AXEL KRYGIER - RAPSODIA SUECA

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-¿Cómo se inserta en esta obra dominada por sintetizadores un instrumento acústico y tan tradicional como el bombo legüero?
-El bombo legüero es algo muy visceral y rítmico. Convive generando esas polirritmias que tanto me gustan que vienen del folclore. Como persona integro esos mundos, me gusta bailar y me gusta el folclore. Está integrado desde un lugar de la experiencia de sentir ese ritmo porque desde chico toco el bombo y los ritmos ternarios siempre me motivaron mucho la danza y el movimiento. Yo creo que conviven sin hacer demasiado ruido porque están integrados. No es un detalle pintoresco su inclusión.

-El título del disco plantea un juego entre tu nombre y un anfibio, a la vez hay un tema compuesto a partir de sonidos cifrados que enviaban los submarinos durante la Segunda Guerra. ¿Qué significación sentís que tiene la imagen del agua en la música?
-Me parece una imagen potente la del océano, la del agua. El agua es un vehículo de conducción del sonido. Las ballenas se comunican a kilómetros de distancia con cantos que se propagan por el agua. Esta cosa un poco sónica que tiene el agua me interesa. Y desde el comienzo del disco hasta el final hay algo acuático. Me estimula y me motiva el tema de la propagación del sonido en el agua. Es un mundo que me atrae.

-El título del disco está inspirado en un cuento de Cortázar. ¿La elección tuvo que ver con cierto carácter hipnótico, cierto trance en el que puede sumergir estas composiciones?
-El cuento de Cortázar lo leí en la adolescencia y a toda una generación nos despertó una especie de afección por este animalito, como una curiosidad. El nombre del disco fue una sugerencia de mi productor Emilio Haro y, al principio, la rechacé de cuajo, hasta que se me ocurrió hacer un collage digital parecido al que se ve en la tapa, que por algunas características se podía asociar conmigo. Es como una metamorfosis anfibia de mí mismo. Me identifico con lo anfibio por estas cosas de poder circular en diferentes ámbitos.

-¿Cuánto te aporta el hecho de escribir bandas sonoras o música para obras de teatro a la hora de hacer un disco?
-Depende. Las obras de teatro no me aportan mucho para mis discos. Lo que hice en los últimos años se constituyeron en piezas musicales independientes, como el caso de "El hombre que perdió su sombra", que se editó en disco. Pero en las obras de danza en cambio, en donde trabajo de modo más abstracto, encuentro más material que puede llegar a servir. De hecho, algunas cosas de este disco vienen de una obra de danza, aunque no hice alusión a eso porque los trabajé bastante para llegar a algo que está más en mi gusto que en las necesidades de la obra. Igual, esto me sucede cada vez menos porque me gusta que mis discos tengan material independiente de las cosas que hago. Con el tiempo fui cerrando un poco el concepto de los discos y, de ese modo, cada vez entra menos material que no tiene que ver.

-El disco lo hiciste en soledad pero para la presentación en vivo vas a estar respaldado por otros músicos. ¿Por qué esta decisión?
-Yo me armé un sistema mediante el cual puedo tocar bases de bajos y batería con la mano izquierda, y ruidos y melodías con la otra mano, y así voy construyendo mi propia banda sin tener que usar pistas porque me interesa el control del swing. Este dispositivo me permitió tocar en vivo estas canciones en otras oportunidades. En esta ocasión, quería mostrar las canciones de manera bastante literal pero más humanizadas. Si bien respetaremos la forma y el sonido del disco, que es más bien electrónico, el hecho de estar haciéndolo tracción a sangre y en tiempo real le va a dar muchísimo swing a todo. Va a ganar mucho el disco siendo tocado así en vivo.

Una obra basada en Beethoven que llegará al CCK y se trasmitirá a todo el mundo

Como si le faltara algún casillero por llenar dentro de su amplio espectro musical, Axel Krygier es uno de los autores que trabajó en una pieza creada a partir de la sonata "Patética" de Ludwig van Beethoven, la cual podrá ser apreciada el próximo 27 de octubre en el Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK), a pedido del Instituto Goethe, en el marco de las celebraciones por el 250 aniversario del nacimiento del genial compositor alemán.

En el concierto, que será transmitido por streaming a nivel mundial, un ensamble de nueve instrumentos abordará creaciones de distintos autores cuya consigna era tomar como referencia el segundo movimiento de la sonata de Beethoven y proponer lecturas surgidas desde sus respectivos lenguajes propios.

"La condición era que los compositores no interpretaran nada, sino que crearan para un ensamble de nueve instrumentos predeterminados. Fue una experiencia muy intensa. Al principio no sabía cómo encararlo porque me preguntaba cómo debía ser mi lenguaje para escribir música para un grupo tal", confesó Krygier.

Y reveló: "Estuve dando vueltas bastante tiempo al concepto de lo que iba a hacer porque realmente tenía cierto temor a no encontrar mi manera de decir para un grupo clásico y finalmente me decidí por la música que me gusta hacer. Tengo un lenguaje musical de años y decidí respetarme, seguir mi instinto musical. No trabajé atonalismos ni formas de escritura contemporáneas, sino que trabajé desde mi lugar de músico popular".

Tras superar "el prurito en hacer esto y en que lo consideraran basura romántica", Krygier afirmó que disfrutó "de forma intensa" esta labor que por momentos le permitió sentirse "un compositor clásico".

"Encontré una manera de desarrollar y de meterme en la partitura muy satisfactoria", concluyó.

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