09/10/2021 12:57 - Cartografas. Coordenadas de un mundo que cambia

Los dueos de Internet

En remera y con un ejrcito de relacionistas pblicos que difunden sus acciones filantrpicas, un club de cinco empresas tecnolgicas domina el mundo como antes lo hicieron las grandes potencias. Sin palacios, murallas ni sangre, este neocolonialismo tech lleg a la cima. Cunto podr mantener su dominio?

Por Natalia Zuazo (*), para Le Monde diplomatique

Aclaración: estos datos son anteriores a la pandemia.
Aclaracin: estos datos son anteriores a la pandemia.


En este mismo momento, una de cada dos personas en el mundo estn conectadas a los servicios de alguna de estas cinco empresas: Google, Microsoft, Facebook, Apple y Amazon. A travs de los mails que llegan a su telfono, de la notificacin a la foto que subi hace un rato, de los archivos que guard en un servidor lejano, de los datos que est procesando con un software creado por ellas o por el paquete que espera desde el otro lado del mundo. La vida de medio planeta est en manos del Club de los Cinco, un manojo de corporaciones que concentra tanto poder que gran parte de la economa, la sociedad y las decisiones del futuro pasan por ellas.

Pero esto no siempre fue as. Hubo un tiempo en que el Club de los Cinco tena competencia. En 2007, la mitad del trfico de Internet se distribua entre cientos de miles de sitios dispersos por el mundo. Siete aos despus, en 2014, esa misma cifra ya se haba concentrado en 35 empresas. Sin embargo, el podio todava estaba repartido, tal como vena sucediendo desde el gran despegue del cambio tecnolgico en la dcada de los 70. Microsoft reparta su poder con IBM, Cisco o Hewlett-Packard. Google convivi con Yahoo!, con el buscador Altavista y con AOL. Previo a Facebook, MySpace tuvo su reinado. Antes de que Amazon tuviera una de las acciones ms valiosas de la Bolsa, eBay se quedaba con una buena parte de los ingresos del comercio electrnico. El Club de los Cinco ni siquiera estaba a salvo de que alguna startup, con un desarrollo innovador, le quitara su reinado.

Sin embargo, en los ltimos aos, el negocio de la tecnologa ubic a esos cinco gigantes en un podio. Y todos nosotros –que les confiamos nuestro tiempo, costumbres y datos a estas empresas– contribuimos. Hoy ostentan un poder tan grande y concentrado que ponen en juego no solo el equilibrio del mercado, sino tambin las libertades y los derechos de las personas en cada rincn del mundo.

Un dominio ms eficiente

La leyenda cuenta que el Club de los Cinco alguna vez fue un grupito de nerds conectando cables y escribiendo lneas de cdigo en un garaje. En 1975, Bill Gates y Paul Allen, trabajando da y noche durante ocho semanas en el programa para la computadora personal Altair, que dara inicio a Microsoft y hara que Gates dejara la Universidad de Harvard a los 19 aos para dedicarse a su nueva empresa en Seattle. En 1998, Larry Page y Sergei Brin, desertando de su posgrado en Computacin en Stanford para fundar Google en una cochera alquilada de Menlo Park, California, luego de publicar un artculo donde sentaban las bases de “Page Rank”, el algoritmo que hoy ordena cada resultado de la web. En 2004, Mark Zuckerberg en su habitacin de Harvard creando Facemash, el prototipo de Facebook, para conectar a los estudiantes de la Universidad.

Todos ellos hoy integran una sper clase de multimillonarios que desde la torre de sus corporaciones miran al resto del mundo (incluso al poder de los gobernantes, jueces y fiscales) con la calma de los invencibles. Desde sus aviones privados o sus oficinas con juegos, mascotas y pantallas donde exhiben su filantropa para con los pobres, saben que con un minuto de sus acciones en la Bolsa pueden pagar el bufete de abogados ms caro de Nueva York o al financista que les resuelva en instantes un giro millonario a un paraso fiscal.

Lo curioso de esta historia es que el Club de los Cinco lleg a la cima sin violencia. No necesit utilizar la fuerza, como otras superclases de la Historia. Su dominio, en cambio, creci controlando piezas tan pequeas como datos y cdigos. Luego, consolid su feudo en los telfonos mviles, Internet, las “nubes” de servidores, el comercio electrnico y los algoritmos, y los llev a otros territorios.

Hoy las grandes plataformas tecnolgicas son, a su vez, los monopolios que dominan el mundo. Unos pocos jugadores controlan gran parte de la actividad en cada sector. Google lidera las bsquedas, la publicidad y el aprendizaje automatizado. Facebook controla gran parte del mercado de las noticias y la informacin. Amazon, el comercio en gran parte de Occidente, y est avanzando en producir y distribuir tambin sus propios productos. Uber no slo quiere intermediar y ganar dinero con cada viaje posible, sino que tambin busca convertirse en la empresa que transporte los bienes del futuro, incluso sin necesidad de conductores, a travs de vehculos autnomos. De la tecnologa al resto de nuestras vidas, estas empresas estn comenzando a conquistar otras grandes industrias, como el transporte, el entretenimiento, las ventas minoristas a gran escala, la salud y las finanzas.

En remera y con un ejrcito de relacionistas pblicos difundiendo sus comunicados de prensa donde se declaran en favor del desarrollo de los ms necesitados, los Cinco Grandes dominan el mundo como antes lo hicieron las grandes potencias con frica y Asia. La diferencia es que en nuestra era de tecno-imperialismo su superclase nos domina de una forma ms eficiente. En vez de construir palacios y grandes murallas, se instala en oficinas abiertas llenas de luz en Silicon Valley. En vez de desplegar un ejrcito, suma poder con cada “me gusta”. En vez de trasladar sacerdotes y predicadores, se nutre del “capitalismo del like” –en palabras del filsofo surcoreano Byung-Chul Han (1)–, la religin ms poderosa de una poca en la que nos creemos libres mientras cedemos voluntariamente cada dato de nuestra vida. Cien aos despus, estamos viviendo un nuevo colonialismo.

La era de los imperios

“Qu ocurrira si cada uno de los trescientos millones de seres que viven en China compran tan slo una caja de clavos?”, se preguntaban los comerciantes britnicos en la era de los imperios. “Qu ocurrira si cada habitante del planeta que todava no tiene Internet la tuviera y pudiera acceder a mi red social?”, sera la frase idntica que, en nuestra poca, se hizo Mark Zuckerberg al lanzar el proyecto internet.org (o Free Basics), que ofrece Internet “gratuita” en pases pobres a cambio de una conexin limitada donde est incluida su empresa Facebook.

Las similitudes entre las dos etapas son impactantes. En la era de los imperios, un puado de naciones occidentales se reparti el control del mundo hasta dominar al 50% de la poblacin. En nuestra poca, el Club de los Cinco controla la mitad de nuestras acciones diarias. En ambos casos, la tecnologa jug un papel decisivo. La diferencia es que en la era imperial, Europa y Estados Unidos controlaban territorios y acopiaban oro. Hoy, la sper clase tecno-dominante controla el oro de nuestra poca: los datos. Cuantos ms tienen, ms poder concentran.

Mientras que en la era imperial las potencias intentaron imponer una educacin occidental en sus colonias y no lo lograron masivamente, en nuestra era el Club de los Cinco todava domina con un consenso casi absoluto. En frica y Asia la gran masa de la poblacin apenas modific su forma de vida: la “occidentalizacin” tuvo lmites. Sin embargo, hoy no hay habitante del mundo que no suee con un iPhone. Aun ms, los grandes de la tecnologa no slo dominan en sus productos, sino que tambin ganan dinero cada vez que pagamos con nuestros datos. Todos, de alguna forma, terminamos sometidos a ellos.

Lo que permanece, de una poca a otra, es la desigualdad. La diferencia entre unos pocos que tienen mucho y otros muchos que tienen muy poco es el denominador comn. Hoy, ocho grandes millonarios concentran la misma riqueza que la mitad de la poblacin del mundo. De esa cpula, cuatro son dueos de empresas tecnolgicas: Bill Gates de Microsoft, Jeff Bezos de Amazon, Mark Zuckerberg de Facebook y Larry Ellison de Oracle. Muy cerca de ellos estn Larry Page y Sergei Brin de Google, Steve Ballmer de Microsoft, Jack Ma de Alibaba y Lauren Powell Jobs, viuda de Steve Jobs y heredera de Apple.

“La tecnologa no hace ms que mejorarnos la vida”, leemos como mantra de la publicidad tecno-optimista. Es cierto: gracias a ella hacemos cosas como ir al supermercado desde la computadora, llevar en la mochila una coleccin infinita de libros en un lector digital o tener del otro lado de la cmara a nuestro abuelo que vive lejos. Tambin la tecnologa aplicada a la salud mejor la esperanza de vida de gran parte del planeta: en 2015 una persona viva un promedio de 71 aos, cinco aos ms que en el ao 2000, el mayor salto desde el ao 1960. Se mejoraron los niveles de supervivencia infantil, el control de enfermedades como la malaria, se ampli el acceso a las vacunas y descendi la tasa de muerte por enfermedades como el cncer (2).

Sin embargo, hay un problema que no mejor, sino que, al contrario, se profundiz: la desigualdad. All reside el gran dilema de nuestro tiempo: si la tecnologa no sirve para que ms personas vivan de un modo digno, entonces algo est fallando.

Pero algo est empezando a cambiar. En los ltimos aos, distintas voces provenientes especialmente desde Europa y desde algunos centros acadmicos y grupos de activistas en todos los continentes estn comenzando a alertar y tomar acciones respecto del gran poder concentrado de las compaas tecnolgicas y su impacto en la desigualdad. El control de los datos de Google, la poca transparencia de Facebook sobre el manejo de las noticias, los conflictos laborales y urbansticos de Uber y el impacto comercial de gigantes como Amazon prendieron las primeras alarmas serias. El movimiento, no obstante, todava es lento y enfrenta grandes obstculos.

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1. Byung-Chul Han, Psicopoltica, Herder, Barcelona, 2014.
2. Federico Kukso, “Los mejores aos de nuestra vida”, Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur, Buenos Aires, octubre de 2017.
(*) Periodista. Su ltimo libro es Los dueos de Internet (Debate, Buenos Aires, 2018).
Este artculo forma parte de “El Atlas de la revolucin digital”.
Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur.

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