Conosur

02-10-2021 14:40 - INFOGRAFIA

Crece la polarización social y política en Bolivia por una incipiente atmósfera separatista

Las acusaciones cruzadas sobre un eventual espíritu secesionista corporizan el escenario al que se ha trasladado el esquema de polarización extrema que vive el país y que puso en el centro de la escena opositora al gobernador Luis Fernando Camacho.

Por Jorge Pailh
Por Jorge Pailhé
02-10-2021 | 14:40
Las manifestaciones secesionistas fueron bastante comunes a lo largo de la historia de Bolivia no slo impulsadas por la rica regin del oriente y de poblacin no indgena sino tambin por los pueblos originarios FotoJorge Guti65533rrezEl Deber
Las manifestaciones secesionistas fueron bastante comunes a lo largo de la historia de Bolivia, no sólo impulsadas por la rica región del oriente y de población no indígena, sino también por los pueblos originarios. (Foto:Jorge Guti�rrez-El Deber)

La polarización social y política que vive Bolivia desde hace al menos dos siglos, y en particular en los últimos 15 años, se profundizó en los últimos días con un aumento considerable de la tensión entre el gobierno socialista que administra la nación y el de derecha de la ciudad de Santa Cruz, bastión de la burguesía y polo económico del país que en algunos pasajes históricos coqueteó con alguna idea separatista.

Las pulsaciones crecieron a partir del 24 de septiembre, día de la gesta libertadora cruceña contra la corona española en 1810, cuando en un acto el gobernador Luis Fernando Camacho, de alta exposición pública en las acciones que terminaron en el golpe de Estado contra Evo Morales en 2019, privó al presidente en ejercicio, el aimara David Choquehuanca, de izar la bandera boliviana y lo desplazó a que elevara la enseña de los pueblos originarios, la wiphala, la cual en seguida fue arriada por personal de la gobernación.

En esa ceremonia Camacho dio un discurso; Choquehuanca, no.


Pero ese no fue el único altercado vivido en este país que atraviesa una seria crisis originada por la pandemia de coronavirus mientras siguen abiertas las heridas infringidas durante el año y medio que duró el mandato dictatorial de Jeanine Áñez, cuya situación judicial -encarcelada mientras se ventilan varias causas- también es origen de enfrentamientos internos.

Este clima de tensión se profundizó aún más cuando la legislatura cruceña sancionó una ley regional por la cual la Asamblea se asigna atribuciones para elaborar ternas de designación de autoridades como el fiscal departamental, representantes de la Defensoría, la Contraloría y la Procuraduría, vocales electorales y judiciales y un director anticorrupción.

Todo esto llegó a ser cuestionado por funcionarios y legisladores del oficialista MAS como una política "separatista" empujada por el polémico -pero imbatible en su bastión- Camacho, quien siempre reclamó más autonomía para Santa Cruz.

Santa Cruz conforma junto con Beni, Pando y Tarija la franja del este, rica y con menor porcentaje de población indígena del país

"La actividad separatista es un delito bastante grave. Se puede hablar en términos hipotéticos de que algunos sectores de la élite cruceña tienen intenciones separatistas a largo plazo, pero eso siempre va a mantenerse de manera reservada o secreta porque configura un delito", explicó a Télam el escritor y periodista Fernando Molina.

Santa Cruz conforma junto con Beni, Pando y Tarija la franja del este, rica y con menor porcentaje de población indígena del país, limítrofe con Brasil, Paraguay y la Argentina. Se la conoce como la Media Luna y, en 2008, apenas dos años después de la llegada al poder de Evo Morales, un representante de los pueblos originarios, enfrentó fuertemente su gestión y pretendió dar inicio a un proceso secesionista.

No obstante este antecedente, las actuales autoridades cruceñas niegan cualquier intención separatista y las nacionales parecen quedarse más en el impacto de la declamación, aunque sí impulsan causas judiciales por discriminación y racismo.

Entonces, ¿qué hay detrás de estas sospechas?

Telam SE

Para Molina, las acusaciones cruzadas sobre un eventual espíritu secesionista corporizan el escenario al que se ha trasladado el esquema de polarización extrema que vive el país y que puso en el centro de la escena opositora a Camacho, arrastrando hacia él opciones más moderadas como las de Carlos Mesa, candidato presidencial derrotado en las últimas elecciones.

Ante una consulta de Télam, el diputado nacional José Carlos Gutiérrez, alineado con Camacho en Creemos, prefirió no opinar sobre la situación.

En tanto, Paul Coca, analista y catedrático boliviano, evaluó que la tensión política es producto de muchos años de enfrentamiento, sumado al crecimiento de la crisis social originada por la pandemia y cierta parálisis que le adjudica al Gobierno de Luis Arce para reactivar la economía.

"La conflictividad nos puede generar situaciones bastante serias, similares o peores a las de 2019", alertó Coca, quien en su evaluación repartió responsabilidades por igual a oficialistas y opositores, empezando por lo que consideró una defección de la Asamblea Constituyente de 2006 a 2008, ya que "aprobó un texto que luego fue modificado por el Congreso Nacional, lo cual no estaba permitido".

"La conflictividad nos puede generar situaciones bastante serias, similares o peores a las de 2019"Paul Coca

"El presidente Evo Morales colaboró con la crisis al forzar una posibilidad de reelección, y la dirigencia política en general se equivoca cuando cree que los problemas se solucionan en las urnas. Piensan que en las unas se decide que la mayoría debe aplastar a la minoría, lo cual es un gravísimo error", sentenció.

Volviendo a si existe o no una atmósfera secesionista, Molina consideró que la agresión a la wiphala y la resistida ley de autoridades cruceñas marcan la decisión de la derecha más radical de "galvanizar a toda la oposición y las clases medias" frente al MAS.

La oposición "está esperando que (el presidente) Arce se equivoque o que la crisis económica se profundice. No sabe bien cuál es su estrategia, pero no parece ser muy democrática, y frente a ello el MAS se ha radicalizado y no está en condiciones de conciliar con sectores como la burguesía cruceña, que alguna vez fue aliada o al menos concertó con Evo Morales", estimó.

"En este contexto de enfrentamiento extremo está la idea de algunos grupos de separarse, ese podría ser el rumbo final, cuando Santa Cruz se plante completamente, el Gobierno (de Arce) no tenga capacidad de acción en Santa Cruz y la burguesía y el oficialismo cruceños golpeen a otro Gobierno del MAS", finalizó el escritor.

El rico oriente intentó separarse de Bolivia cuando nacía el Estado Plurinacional

Las manifestaciones secesionistas fueron bastante comunes a lo largo de la historia de Bolivia, no sólo impulsadas por la rica región del oriente y de población no indígena, sino también por los pueblos originarios, en un intento por profundizar sus costumbres ancestrales.

Pero fue a partir de 2005, con la llegada al poder del Movimiento al Socialismo (MAS) de la mano de Evo Morales, representante del pueblo aimara, cuando la denominada Media Luna –rica y económicamente desarrollada- profundizó sus diferencias con la Bolivia indígena y andina.

Santa Cruz de la Sierra emerge en este bloque que además integran Beni, Pando y Tarija como el bastión del país "blanco" y poderoso, poseedor de las principales fuentes de ingreso y recursos naturales del país.

"Con la llegada al poder del MAS, en 2005, el modelo económico boliviano dejó atrás al neoliberalismo pasando a un modelo neodesarrollista en el que el Estado ha tenido un papel clave" y dio marcha atrás con "la privatización de los recursos naturales que tuvo lugar durante las décadas de 1980 y 1990 mediante una nacionalización de estos y un mayor protagonismo de YPFB", reseñó un reporte del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE).

De pronto, la zona de la Media Luna, que había creado su propia identidad y modelo productivo por una cuestión de aislamiento, ya que no existían rutas que la comunicaran con el resto del país, se enfrentó con un poder central que le quitaba parte de la riqueza que elaboraba para repartirlo con las ciudades más pobres.

"Evidentemente este nuevo modelo económico (el del MAS) no ha sido del agrado de una parte de la población y de las élites políticas y económicas orientales cuyo proyecto se basa en el denominado 'modelo de desarrollo cruceño' que ha sostenido durante décadas el crecimiento de la región, colocándola como uno de los motores económicos de Bolivia", analizó el trabajo del IEEE.

La confrontación entre ambos bloques fue en aumento durante los primeros años del Gobierno de Evo Morales y alcanzó su punto culminante con la promulgación de la Constitución Política del Estado Plurinacional en febrero de 2009. Un nuevo país –igualitario y latifundista- había nacido al amparo de un apoyo de 64,5 por ciento en un referendo.

"Algunos grupos permanentemente intentaron sacarme del Palacio. Ustedes saben, algunos grupos permanentemente intentaron matarme. Ahora quiero decirles: pueden sacarme del Palacio, pueden matarme, misión cumplida con la refundación de una nueva Bolivia unida", exaltó Morales al momento de promulgar la nueva Carta Magna.

Claro que ese camino no había sido transitado sobre un lecho de rosas. "Las disputas en torno al proyecto constitucional y las iniciativas legislativas del MAS para reducir los ingresos de los departamentos provenientes de la explotación de los hidrocarburos dieron argumentos a los líderes autonomistas orientales encabezados por el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branko Marinkovic, para iniciar una serie de referendos autonomistas contrarios a la constitución", repasó el IEEE.

La situación derivó en una serie de paros en el oriente y de choques violentos entre partidarios y detractores del MAS. El conflicto entre las regiones orientales y el gobierno central alcanzó tal magnitud que para la resolución de la crisis se tuvo que recurrir al bloque regional Unasur.

La crisis de 2008 fue un momento crítico para el gobierno de Morales del que salió reforzado permitiéndole poner en marcha el nuevo proyecto constitucional con un amplio apoyo de la sociedad boliviana.

Pero en los últimos tiempos, a partir del golpe de Estado de 2019 emergió en Santa Cruz la figura de otro "hombre fuerte" que como líder cívico llegó cómodamente a la gobernación: Luis Fernando "El Macho" Camacho.

Camacho, quien se suele comparar con el presidente brasileño Jair Bolsonaro, revitalizó los resquemores sobre eventuales separatismos o proyectos autonómicos y se erigió en la principal figura opositora al oficialismo.

¿Cómo lo logró? Justamente, exacerbando las diferencias entre ricos y pobres, entre no indígenas e indígenas. El pasado que vuelve; la historia que intentaría repetirse.

Newsletter

También te puede interesar