25/09/2021 13:47 - legislacin iberoamericana

Un manual de derechos de autor advierte a los msicos sobre contratos perjudiciales

El Instituto Nacional de la Msica y la Secretara de Gestin Cultural del Ministerio de Cultura acaban de editar el Manual Iberoamericano de Derechos Intelectuales en la Msica, que rige en los pases de la regin. Beneficios y obligaciones.

Por Hernani Natale

Paulo Londra, preso de haber firmado bajo la legislación anglosajona,  tiene enajenada su música.
Paulo Londra, preso de haber firmado bajo la legislacin anglosajona, tiene enajenada su msica.


El trapero Paulo Londra podra haber seguido adelante con su carrera sin inconvenientes si hubiera firmado contrato bajo la legislacin local, del mismo modo que La Renga tiene derecho a impedir que Javier Milei apele a una de sus canciones en campaa, por citar apenas dos ejemplos, gracias a que los artistas mantienen en Iberoamrica la potestad sobre su obra ms all de decisiones personales, a diferencia de lo que ocurre en los pases anglosajones.

Por ese mismo motivo, sera imposible para un msico vender todo su catlogo, tal como ocurri este ao con figuras como Bob Dylan o Neil Young, debido a que en nuestro pas se permite la cesin de derechos de solo un 25 por ciento, a modo de resguardo de situaciones abusivas.

Todas estas cuestiones estn debidamente aclaradas en el Manual Iberoamericano de Derechos Intelectuales en la Msica –popularmente conocido como derechos de autor- lanzado das atrs por el Instituto Nacional de la Msica (Inamu) junto con la Secretara de Gestin Cultural del Ministerio de Cultura de la Nacin.

El texto con fines pedaggicos, que puede descargarse de manera gratuita, aplica para todos los pases iberoamericanos y marca diferencias sustanciales respecto a la figura del copyright que se utiliza en Estados Unidos, Gran Bretaa y Canad, entre otros pases anglosajones.

“La importancia del manual es que puede integrar diferentes legislaciones respecto a la propiedad intelectual en diferentes pases de Iberoamrica. En primer lugar, da un trazo grueso de lo que son las dos grandes legislaciones sobre el tema en el mundo. Mientras la anglosajona deriva en lo que se conoce como copyright, que pone mucho nfasis en lo econmico y muy poquito en lo moral; en Iberoamrica se equiparan estos dos aspectos”, explic a Tlam el titular del Inamu, Diego Boris.

Y aclar: “La distincin es porque a la hora de firmar contratos es muy distinta la posicin que se tiene. Mientras en la Argentina el autor siempre se reserva la potestad de decidir sobre el uso de su obra; bajo la figura del copyright, si se venden los derechos, pasa a ser el nuevo titular el que decide sobre esas cuestiones”.

Acaso, la prdida total del control de las composiciones de John Lennon y Paul McCartney en su etapa con Los Beatles por parte los propios autores, tras la venta de Northern Songs, la empresa creada especialmente para editar esos ttulos, sea el caso ms clebre. Ese catlogo pas por varias manos -entre ellos Michael Jackson, quien lo compr a mediados de los `80-, actualmente pertenece a Sony y hasta el da de hoy resultaron infructuosos los intentos del mismo McCartney y de Yoko Ono por recuperarlo.

Los Beatles, su exquisito y popular catálogo pertenece a otros.
Los Beatles, su exquisito y popular catlogo pertenece a otros.


Bajo la figura sajona del copyright, solo las buenas intenciones de los editores pueden poner a salvo la potestad de los artistas sobre su obra, tal como ocurri con Tony Wilson, fundador del sello Factory, que promovi a artistas de la llamada “movida de Manchester”, entre los que destacan Joy Division, New Order y Happy Mondays.

Precisamente, Wilson publicaba obras sin exigirle a los artistas firmar contratos, aunque esa actitud le vali la bancarrota, debido a que muchos grupos abandonaron el sello y lo despojaron de eventuales ganancias, luego de habrseles financiado sus grabaciones.

“Nuestra legislacin protege inclusive a veces de una necesidad coyuntural que alguien se aproveche de eso. A lo sumo, puede ceder a una editorial para que administre hasta un 25 por ciento de su catlogo y un 33 por ciento en el caso de que se edite cierta cantidad de discos”, aclar Boris.

Sin embargo, hubo casos en nuestro pas de artistas que no quedaron exentos de dolores de cabeza por contratos leoninos firmados que los mantuvieron atados a editoriales durante muchos aos.

“La editorial es un porcentaje de derecho de autor que se le da a una editorial para su administracin. El mximo es del 25 por ciento. Muchos artistas firmaron cuando tenan 20 aos y no saban que se lo estaba dando por 70 aos ms despus de muertos. Muchas veces el artista no vio ms a la editorial, que no hizo nada, y tiene un socio de por vida que cobra eso. Hubo artistas que quisieron salir de esa situacin y en juicio perdieron”, seal Boris.

En esta encerrona del copyright qued atrapado Paulo Londra, quien a pesar de haber firmado contrato en Colombia, lo hizo bajo legislacin estadounidense, por lo que mantiene un litigio judicial en busca de su libertad artstica.

Los beneficios que incluye la figura iberoamericana del derecho de autor, a diferencia del copyright, permite adems que los artistas pueden negar el uso de sus canciones en propagandas polticas o en cualquier otro producto con el que no se sienta identificado, lo que significa que se impone el debido pedido de permiso previo para su utilizacin.


La Renga negó la Milei la utilización de su tema Panic Show en la campaña electoral.
La Renga neg la Milei la utilizacin de su tema Panic Show en la campaa electoral.

Bajo este criterio, hace pocas semanas, en plena campaa electoral para las elecciones Primarias, Abiertas, Simultneas y Obligatorias que se celebraron el pasado 12 de septiembre en nuestro pas con vistas a los comicios legislativos de noviembre prximo, La Renga emiti un comunicado en el que aclaraba que no haba autorizado al candidato autoproclamado libertario Javier Milei a utilizar su cancin Panic Show.

En tal sentido, Boris advirti que en ese caso “hay una doble situacin, porque Milei altera la letra de la cancin para generar cierta empata con un sector”, pero adems provoca que “algn desprevenido piense que hay alguna relacin” entre l y la banda, lo cual constituye un delito.

“Un artista tiene el derecho moral a que no se asocie su obra a algo con lo que no est de acuerdo. Una cosa es la msica de fondo que se pasa en un lugar para bailar y otra es cuando hay una identificacin casi directa. Tampoco se puede utilizar en una pelcula, propaganda, campaa publicitaria si el autor no presta conformidad. Eso tiene una tarifa econmica en Sadaic pero, por ms que se pague, si el artista no quiere no se puede usar”, aclar.

Y aadi, a modo de conclusin: “Todas estas cuestiones marcan, a trazo grueso, por qu es importante un manual que aclare que en Iberoamrica tenemos derecho de autor y cules son las situaciones que le permiten al autor firmar contratos que a la larga no lo perjudiquen”.