23/09/2021 09:53 - Seales temporales

Cientficos argentinos comprobaron que el melanoma altera el reloj biolgico

Segn los estudios en ratones realizados por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes y del Conicet, el melanoma, el tipo ms grave de cncer de piel, altera los ritmos circadianos, lo que podra afectar la capacidad del cuerpo para luchar contra el tumor.

Según los estudios en ratones realizados por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes y del Conicet, el melanoma, el tipo más grave de cáncer de piel, altera los ritmos circadianos.
Segn los estudios en ratones realizados por investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes y del Conicet, el melanoma, el tipo ms grave de cncer de piel, altera los ritmos circadianos.

El melanoma, el tipo ms grave de cncer de piel en humanos, altera los ritmos circadianos -lo que se conoce como reloj biolgico-, algo que podra afectar la capacidad del cuerpo para luchar contra el tumor, segn resultados de estudios en ratones realizado por cientficos de la Universidad Nacional de Quilmes y del Conicet.

"A partir de nuestro estudio y otros realizados por colegas en esa lnea, sera interesante explorar como estrategia teraputica adicional el fortalecimiento de las seales temporales del ambiente (la luz, el horario de las comidas o el ejercicio fsico, entre otras) en pacientes con cncer para permitir que los ritmos estn adecuadamente sincronizados", dijo el doctor en Ciencias Biolgicas Diego Golombek a la Agencia CyTA-Leloir.

Golombek, uno de los lderes del trabajo y jefe del Laboratorio de Cronobiologa de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) e investigador del Conicet, sostuvo que este enfoque sera particularmente necesario en salas de terapia intensiva, "en donde es comn que las luces estn encendidas todo el tiempo y que no haya perodos claros de actividad y de reposo para los pacientes".

En el estudio, que fue publicado en la revista "Chronobiology International", los investigadores descubrieron que el crecimiento del melanoma fue produciendo de manera paulatina ritmos de actividad locomotora menos robustos, as como tambin modific los horarios de esta actividad.

"De alguna manera los ratones se volvieron menos rtmicos y nocturnos, que es cuando realizan su actividad principal", puntualiz Golombek.

Adems de los cambios en el comportamiento de los animales, se encontr que "la presencia del tumor generaba una desregulacin de los genes reloj, particularmente Cry1 y Bmal1, as como tambin un efecto sobre el ritmo de las hormonas glucocorticoides en sangre, que estn involucradas en una de las vas de comunicacin que existe entre el reloj central y el resto de los relojes del cuerpo”, indic el licenciado en Biotecnologa Molecular y Celular Ignacio Aiello, primer autor del trabajo y becario doctoral del Conicet en la UNQ.

"La alteracin en el reloj central y en los niveles de glucocorticoides podran impactar negativamente en la respuesta inmunolgica, la cual es esencial para que el cuerpo pueda eliminar exitosamente al tumor", puntualiz la doctora en Ciencias Biolgicas Natalia Paladino, tambin directora del estudio e investigadora del Conicet en la UNQ.

Esto sucede, por un lado, porque el sistema inmune est regulado por el reloj circadiano al igual que los dems sistemas fisiolgicos de nuestro cuerpo.

"Por otro lado, porque los glucocorticoides funcionan como inmunosupresores naturales que inhiben todas las funciones inmunolgicas”, seal Paladino.

En un trabajo reciente, los investigadores haban comprobado que alterar los ritmos circadianos induciendo una situacin similar al “jet lag” social en los ratones aumentaba el crecimiento del tumor, junto con una desregulacin del sistema inmune.


“Por este motivo planteamos que la alteracin de los ritmos biolgicos ante la presencia de un tumor podran iniciar un crculo vicioso en el cual los ritmos alterados dificultan la eliminacin del tumor”, destac Paladino.

Dado que la alteracin del reloj biolgico podra acelerar el desarrollo de los tumores, “el seguimiento de los patrones circadianos en pacientes con cncer podra ofrecer una nueva herramienta para obtener un mejor pronstico de esta enfermedad”, concluyeron los investigadores.

Del trabajo tambin participaron Malena Lis Mul Fedele y Fernanda Ruth Romn, del Laboratorio de Cronobiologa de la UNQ.