23/09/2021 08:56 - opinin

Hijas del cupo y madres de la paridad

Hoy, 23 de septiembre, recordamos y celebramos un hito clave de la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos y oportunidades en nuestro pas: la promulgacin, en 1947, de la Ley 13.010 -tambin conocida como Ley Evita- que consagr la igualdad de derechos polticos entre mujeres y varones, otorgando a las mujeres la posibilidad de votar y de ser votadas. Al respecto opin para Tlam la diputada nacional del Frente de Todos Mnica Macha,presidenta de la Comisin de la Mujer y Diversidad de la Cmara de Diputados.

Mnica Macha

Por Mnica Macha

Los espacios sociales tienen la capacidad de mostrar (y demostrar) nuestro comportamiento poltico. En esa arena donde intervenimos y nos movemos, hablamos de nosotrxs mismxs, de nuestras lgicas de construccin y de una forma de relacionarnos con el poder. La participacin poltica feminista es hoy condicin de posibilidad de una sociedad ms justa y digna.

Desde los feminismos populares y masivos hemos avanzado en relacin a la participacin poltica de las mujeres, lesbianas, travestis y trans. Ganamos terreno en espacios histricos (e histricamente negados para todxs lxs que no somos masculinidades hegemnicas CIS) donde nuestra aparicin e irrupcin transform en cierta medida las estructuras patriarcales en las que estaban fundados.

El contexto actual nos demuestra la necesidad de profundizar al feminismo popular como poltica de Estado. Porque somos las mujeres, lesbianas, travestis y trans quienes empujamos la rueda de la reproduccin social todos los das para que sean posibles los mecanismos de la vida laboral y social.

El liderazgo poltico de mujeres y diversidades, en tanto sigamos en una sociedad patriarcal, siempre va a ser sesgado y restringido. Por supuesto que las mujeres lideran procesos de trabajo, siempre lo han hecho, y cada vez ms mujeres participan de la toma de decisiones. Pero en un momento de crisis como el que atravesamos hoy es necesario que el poder y el trabajo se ejerza de un modo que no sea machista y con las mujeres, lesbianas, travestis y trans siendo parte de la toma de las decisiones. Somos la mitad de la sociedad que corre los lmites de lo posible.

Avanzamos mucho, pero es solo parte de un proceso. Sin ir ms lejos, la composicin de los espacios legislativos. Hijas de la ley de cupo y madres de la paridad, demostramos que el feminismo construye de otro modo. Colectivo, sin autoritarismos, sin crueldad, haciendo de la escucha nuestro mtodo, de las redes solidarias (y sororas) la estrategia primaria y creando nuevas formas de organizar el poder. Siempre orientadas por un transfeminismo que busca la justicia social y la autonoma de los proyectos de vida.

Pero adems, como toda fuerza transformadora, no nos hemos contentado con irrumpir en la arena pblica, en ganar lugares en los espacios de poder donde estbamos impugnadxs o discutir los roles socialmente asignados. Como fuerza que nos excede y nos mueve (no es gratuita la idea de marea verde, nuestra lucha es un oleaje ancestral contra el patriarcado), hemos inaugurado nuevos espacios sociales e institucionales.

Si algo aprendimos, es que necesitamos crear nuestras propias herramientas. Por supuesto que es preciso apropiarnos de los instrumentos que tienen poder en la sociedad y en la transformacin social, pero sobre todo inventamos nuestras propias armas polticas. Llevamos la memoria positiva de las luchas de nuestrxs antecesorxs y somos parte de un linaje (somos eslabones de esa linaje) en busca de la igualdad y la libertad para todas las identidades y formas de habitar el mundo.

Me parece que justificar nuestra presencia es entrar en la lgica argumentativa del machismo. Les propongo invertir los trminos. No hay democracia plena sin la participacin de las mujeres. No hay calidad poltica sin nosotrxs y sin espacios para nosotrxs. De qu orden, de qu calidad y tenor, puede ser una vida poltica que bloquea la representacin de todas las identidades que no son masculinidades CIS?.

Un ltimo punto sobre la relacin profunda y muchas veces negada entre poltica y cuidados. Ya lo mencion antes, pero quiero acentuar la importancia que tiene para las mujeres y diversidades que transformemos las reglas machistas de la poltica. Las tareas de cuidado histricamente fueron invisibilizadas y an seguimos trabajando para que sean reconocidas como trabajo. Es un punto clave de la agenda feminista. Insisto, no es nuevo esto para las mujeres que tuvieron siempre un doble trabajo profesional y domstico. La vida poltica que construyamos debe estar constituida por los tiempos de encuentro que tenemos todas las identidades que participamos de nuestra sociedad. Sabemos que a nosotras siempre se nos pide ms y eso no es un problema para nosotras, histricas matriarcas, pero s queremos esquemas justos de participacin. Nos orienta la autonoma de los proyectos de vida y esa autonoma es tambin poltica.


Por Mnica Macha, diputada nacional por el Frente de Todos, presidenta de la Comisin de la Mujer y Diversidad de la Cmara de Diputados.
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