Cultura |

Entrevista

Paulina Flores: "Ser escritora para mí es como profesionalizar mis obsesiones"

Una de las 25 mejores escritores jóvenes en español por la revista Granta narra en "Isla Decepción" la historia de un joven coreano que para huir de la explotación a bordo de un barco factoría se lanza al estrecho de Magallanes en busca de una vida mejor, con más desesperación que certezas.

Telam SE
21-09-2021 | 22:30
Telam SE

La chilena Paulina Flores, seleccionada como una de las 25 mejores escritores jóvenes en español por la revista Granta, debuta en la novela con "Isla Decepción", la historia de un joven coreano que para huir de la explotación a bordo de un barco factoría se lanza al estrecho de Magallanes en busca de una vida mejor, con más desesperación que certezas, en una ficción atravesada de violencia poética donde no faltan la aventura y la magia de los chamanes.

Agonizante en el mar, el náufrago Lee es rescatado por Miguel, que lejos de entregarlo a las autoridades, lo cobija en su humilde vivienda de Punta Arenas hasta donde llega sorpresivamente su hija Marcela, que acaba de finalizar una relación de pareja. Entre ellos se establece un audaz desafío de convivencia signado por secretos, desacuerdos y un pasado que vuelve constantemente.

Ganadora del premio Roberto Bolaños y autora del libro de cuentos "Qué vergüenza", Flores, de 33 años, cuenta vía zoom desde Barcelona, donde realiza una maestría en escritura creativa, que la novela surgió de una investigación periodística acerca de la explotación laboral en el ámbito de la pesca.

Este dato la llevó al sur de Chile para obtener información de primera mano, y a investigar papers sobre la pesca del calamar en Nueva Zelanda y en Argentina. También a leer memorias de marinos mercantes, para luego encontrar el tono de la historia, en cuya inspiración también se cuenta la poética del cine de Lucrecia Martel.

En diálogo con Télam, la escritora, que se manifiesta fanática de Corea del Sur y su cultura, hasta donde llegó luego de conocer China, dice que con esta novela -editada por Seix Barral- buscó "escribir una historia acerca de escapar, de huir".

La escritora se define fantica de Corea del Sur y su cultura
La escritora se define fanática de Corea del Sur y su cultura.
- Télam: ¿A partir de qué surgió esta historia, que en su inicio guarda relación con los refugiados que se lanzan al océano en búsqueda de una vida mejor?

- Paulina Flores:
Había leído un reportaje de Rodrigo Fluxá en 2014 que hablaba sobre casos de tripulantes asiáticos que se tiraban al estrecho de Magallanes por las malas condiciones laborales y me impactó mucho que eso ocurriera. Hay cierta conciencia de la crueldad en el mundo y no pasa solo en este tipo de industria, sino que también pasa en la industria de la moda con el fast-fashion (que utiliza mano de obra barata y materiales contaminantes en la confección de las prendas) y me interesó de inmediato. Yo quería escribir una historia acerca de escapar, de huir, y me pareció que coincidían muy bien estos casos reales con lo que me proponía. En esa época lo que uno tenía, de fondo, era la inmigración de los refugiados, estaba muy latente en noticias y discusiones y creo que también fui inspirada por eso. Pero quería que esta novela, en algún punto, se tratara de una aventura, quería escribir un libro que fuera mas como aventurero, que tuviera suspenso, entonces todas las piezas encajaban mejor.

- T: La novela tiene un clima muy cinematográfico. Leí que te gusta el cine de Lucrecia Martel ¿en qué medida fue un punto de inspiración?

- P.F:
La película "Zama" es muy impresionante porque el personaje -como en este caso- está tratando de huir pero no puede. Después de verla me puse a leer las entrevistas que le hicieron a Martel.

Había escrito "Que vergüenza" con la escuela norteamericana de relato corto, y estaba un poco aburrida, no porque no me guste, sino porque la industria de entretenimiento norteamericana es muy hegemónica, llega a un país y se toma todo. No quería que en mi novela el argumento fuera tan central, tan importante. Por escritoras asiáticas que estaba leyendo, quería que tuviera que ver más con las percepciones, la atmósfera, lo que sucede alrededor, ese otro vínculo, esa intimidad entre dos o tres personas.

- T: En el vínculo de gestos y palabras de los personajes se fragua la comunicación y la incomunicación y a la vez Lee, que no habla español, se vuelve un testigo mudo de las vidas de Marcela y Miguel.

- P.F:
La conexión de los tres se da porque tienen secretos. Eso de saber que llevan un peso, algo que cada uno hizo, los hermana de alguna forma y genera una intimidad intrasmisible por la palabra. Por otro lado, creo que Lee, en algún punto funciona como un personaje simbólico o metafórico, tiene que ver con el budismo, el silencio, el presente. Ponerlo al lado de gente tan neurótica como Marcela y Miguel resultaba gracioso, porque no paran de hablar. Marcela y Miguel son muy orgullosos y jamás pagarían por un terapeuta porque les resultaría ridículo, entonces la única forma de liberarse es hablando.

- T¿A qué responde que Lee fuera coreano y no asiático a secas?

- P.F:
Tengo como una especie de fanatismo por Corea. Siento que cada persona tiene un país favorito, en mi caso es Corea y para mí fue como un capricho. Ser escritora para mí es como profesionalizar mis obsesiones, como que tengo que investigar mucho. Quería darle otro rasgo de complejidad al personaje para que no fuera como evidentemente una víctima total del sistema capitalista, y tener un coreano -Corea es muy rica, una de las potencias del mundo muy desarrollada- me pareció muy interesante. Creo que se vincula con "Parasite", como que en algún punto hay gente pobre del sistema desigual.

- T:¿Qué otros aspectos de la cultura coreana te gustan?

- P.F:
Me gusta mucho el cine, veo cine coreano desde la adolescencia, y me quedé impactadísima. Cuando vi "Sympathy for Mr Vengance", de Par Chan Wook, cambió mi percepción estética de lo que era el cine, el arte. El cine acerca mucho un país, porque empiezas a ver las calles, la gente, la historia; me gustaba mucho eso del cine coreano tenía algo muy social de fondo siempre pasando, pero a través de una fábula dramática total, estética. Después empecé a escuchar música, ver teleseries y fue como entender qué era este país que tiene una historia vastísima que fue invadido por los japoneses... pero también sentía que en los 90 habían tenido un experimento neoliberal y habían salido, como pasó en Chile, pero con éxito. Como que Corea era el caso del éxito del neoliberalismo. Siempre pensé eso.

- T: Leí que estuviste en China, ¿cómo fue esa experiencia?

- P.F:
Me explotó la cabeza, es un país tan complejo que no entendía lo que veía. Me encantó, fui a presentar mi libro de cuentos a un festival a Pekín y aproveché y fui a Corea también. Tengo un amigo chileno lingüista que vivió 8 años en China y me encontré con él. China tiene un tipo de capitalismo con desarrollo económico pero sin globalización, y un idioma de miles de años que todavía tiene palabras del chino mandarín, desde el principio del idioma, lo cual me parece muy loco. Por otra parte, es un país comunista con edificios enormes, y la gente compra como loca en tiendas de lujo, pero por otra parte la revolución cultural de Mao hizo que puedan andar sin polera en la calle, tienen otras normas, es totalmente distinto.

A pesar de que no tenía un lenguaje común para comunicarme, tienen ese constructo cultural de valores de recibir a alguien y hospedarlos. No hablan tu idioma pero en lo que sea, van a tratar de ayudarte, entonces no se hace tan difícil vivir ahí.

- T: En la novela subyace el tema político, hay una denuncia sobre la explotación de los trabajadores. ¿Cómo evaluás la situación política de Chile hoy?

- P.F:
Lo vivo bastante esperanzada. El proceso constituyente desde que empezó la revuelta el 18 de octubre hasta tener una presidenta de la comisión que es mujer, mapuche y lingüista, me da mucha alegría, pese a la violencia policial que vivimos y al toque de queda que aún persiste.

Me gusta mucho el callejeo, ir a protestar, estar, ese es mi ánimo político. Para el estallido social participé activamente, iba todos los días a protestar, desde la revolución pingüina que fue en el 2006, cuando como estudiante queríamos sacar esta ley heredada de la dictadura. Después fue el 2011 con Camila Vallejos, entonces siento que no he dejado de protestar para que esa Constitución de Pinochet se cambie y por fin se va a cambiar, entonces estoy muy feliz y muy contenta y orgullosa con el proceso, entendiendo también con estar atenta porque también hay elecciones de presidente a final de año.

Por otra parte, me resulta muy interesante el proceso de la escritura de la Constitución porque es un libro y para mí, que soy escritora, me parece como total. Son 120 personas que van a tener que conocerse y tener una experiencia juntos, juntes y van a tener que encontrar un tono, elegir palabras, y eso lo conozco de cerca. Qué voz va a tener esa Constitución me parece en términos estéticos, no solo políticos, muy interesante.

También te puede interesar