19/09/2021 19:28 - "La casa de los conejos"

La ficcin se nutre del universo de la infancia para narrar las dimensiones de la dictadura militar

Tanto desde el cine como desde la literatura diversos autores ponen el foco en la experiencia de nios y nias en torno de ese perodo de la historia argentina y contribuyen a generar nuevas preguntas y matices sobre la muerte y la tortura que imperaron en ese momento.

Por Emilia Racciatti y Milena Heinrich

"La casa de los conejos" se estrena el 21 de octubre. Gentileza Valeria Selinger. Créditos Luis Iramain.
"La casa de los conejos" se estrena el 21 de octubre. Gentileza Valeria Selinger. Crditos Luis Iramain.


El prximo estreno de la pelcula "La casa de los conejos", la novela de Laura Alcoba que signific uno de los primeros libros en abordar la dictadura cvico militar desde la voz de una nia, reactualiza la potencia de las infancias y la ficcin como posibilidad de habitar la contradiccin y la inocencia en las dimensiones del horror, tal como recorren una serie de obras que ponen el foco en la experiencia de nios y nias y contribuyen a generar nuevas preguntas y matices a ese momento histrico en el que se industrializ la maquinaria de tortura y muerte en nuestro pas.

El film que dirige Valeria Selinger y que se podr ver desde el prximo 21 de octubre se inscribe en una cartografa de libros y pelculas que desplazan el foco de los adultos y miran desde los ojos -y los cuerpos- de las infancias para narrar un tiempo doloroso: Benjamn vila con la pelcula "Infancia clandestina", Alcoba con "La casa de los conejos" junto con Raquel Robles, Julin Lpez y ngela Pradelli son algunos de los cineastas y escritores que indagaron en este tiempo que fue ms hablado por los adultos que por los nios.
Volver a mirar desde las infancias supone una poltica de escritura en el sentido de que aporta posibilidades para releer un tiempo histrico que sobre todo fue ledo desde el mundo de los adultos? Para la escritora Raquel Robles, "ver el mundo desde la perspectiva de las infancias nos podra ayudar a entender mejor nuestra historia. Toda la historia. Porque en el cuerpo de les nies es donde las huellas de los acontecimientos marca el camino que las sociedades seguirn".

"Ver el mundo desde la perspectiva de las infancias nos podra ayudar a entender mejor nuestra historia".

RAQUEL ROBLES

"Si pudiramos entender esto entonces miraramos con otra atencin a les nies de nuestras comunidades. Si los genocidas hubieran entendido esto hubieran podido prever que no iba a haber impunidad. Al menos no impunidad absoluta", dice Robles, una de las fundadoras de H.I.J.O.S, escritora y autora de "Pequeos combatientes" (Alfaguara), novela con la que incurri en la infancia para retomar la memoria desde la mirada de los hijos de desaparecidos y que comienza as de contundente: "Yo saba que estbamos en guerra, que haba habido alguna clase de combate y que ellos estaran en alguna prisin helada peleando por su vidas".

"Un nio no es alguien que entiende su realidad, su contexto y opera en funcin de ese contexto pero eso no le quita la capacidad de inocencia".

BENJAMN VILA


Como en esa novela publicada en 2013 en la que Robles narra la experiencia, la angustia, la espera y hasta lo fantasioso de la imaginacin infantil desde la perspectiva de una hija de padres militantes secuestrados, tambin hay otra significativa produccin ficcional de libros y pelculas que restituyen la mirada de las infancias no solo en su condicin de hijos de militantes sino como sujetos que no pueden escindirse del contexto de su poca, atravesado por el disciplinamiento, el miedo, el silencio. Qu perspectivas expanden, entonces, estas voces en los procesos de memoria? En 2008 Laura Alcoba public "La casa de los conejos" (Edhasa), un libro disruptivo que se posicion desde la mirada infantil para reponer o revisar la experiencia cotidiana en los procesos de memoria, a partir de la voz de una nia de siete aos que vive en la clandestinidad en una casa operativa de Montoneros: "Mi padre y mi madre esconden ah arriba peridicos y armas, pero yo no debo decir nada. La gente no sabe que a nosotros, slo a nosotros, nos han forzado a entrar en guerra", escribe la narradora en una parte del libro.
En una lnea similar con Alcoba, quien en la dictadura se exili junto a su mam en Francia donde est radicada desde los diez aos, tambin el cineasta Benjamn vila tom hechos vividos en los primeros aos de su historia para construir ya no un libro sino una pelcula, "Infancia clandestina" protagonizada por Juan, de once aos. "Ver una historia a travs de los ojos de una nia o un nio es que est atravesada por la inocencia, le quita el peso de la construccin adulta para otorgarle el manto de inocencia a priori. Inocencia que no es ingenuidad, un nio no necesariamente es ingenuo. Es alguien que entiende su realidad, su contexto y opera en funcin de ese contexto pero eso no le quita la capacidad de inocencia", dice el cineasta.
En su opinin, la narracin desde la perspectiva infantil y ese "manto de inocencia" genera "una pregunta que posibilita generar una mirada diferente sobre lo que ya est establecido". A partir de Juan (Teo Gutirrez Moreno), que recin llega del exilio en Cuba y afronta una vida clandestina junto a su familia, "Infancia clandestina" genera "nuevas preguntas porque el punto de vista est contado desde Juan que es el protagonista que vive desde adentro la dictadura, la clandestinidad, por lo tanto tiene la capacidad de ser crtico y adorar o amar a su familia al mismo tiempo".

Raquel Robles es fundadora de H.I.J.O.S y escribió "Pequeños combatientes".
Raquel Robles es fundadora de H.I.J.O.S y escribi "Pequeos combatientes".

En este sentido, la pelcula -la segunda en la obra del autor- "viene a proponer una nueva mirada porque desnaturaliza y plantea la perspectiva ntima de la historia. Ah est el gris, ese foco en lo que no es ni absoluto ni el vaco y est en este lugar que se humaniza. Somos seres humanos que tenemos nuestras propias contradicciones y en esas contradicciones vivimos, la pelcula narra en el padre, en la abuela, en el nio mismo ese gris donde el amor y la locura puede estar al mismo tiempo".
Valeria Selinger tambin es cineasta y el 21 de octubre estrena en Argentina el film "La casa de los conejos", una adaptacin que en palabras de Alcoba es "fiel al libro en sus grandes lneas, pero con elementos y aportes personales de Valeria Selinger" y con "escenas muy bellas que no corresponden a escenas precisas del libro pero s a su universo mental", destaca, por su parte, la escritora.
Para la cineasta, "en la adultez uno puede recorrer muchas vidas distintas. La infancia es en cambio solo una. A la nia de mi pelcula la quitan de la escuela y tiene que jugar con los adultos que tiene a mano. Ese es su cotidiano por lo tanto eso es lo que la nutre y con lo que se identifica. All quedarn entonces sus recuerdos de infancia. Como calculo le ocurri a Laura Alcoba al vivir esta historia en la casa de la calle 30".
Quiz en la mirada de la infancia se expresa mejor que nada esa experiencia de la cotidianidad, el registro donde lo no dicho adquiere sentidos acaso no tan racionalizados por la mirada adulta y capaces de pintar otros matices. En esa bsqueda apunt Selinger con la adaptacin de "La casa de los conejos": "Quise basarme en hechos de cada da, sin exacerbar al acto politizado o al discurso de la poca, solo contextualizando con esos elementos para despus quedarme tan solo en lo cotidiano. Se trata de la vida de una nia que le toca vivir en este contexto y poca y que sabe muy bien donde est el peligro y por qu no tiene que decir cul es su apellido".
Pero esa voz que en la pelcula y el libro toma el personaje de la nia tambin es una voz silenciada en lo colectivo, ms all de la pertenencia o militancia poltica porque "para los chicos que crecimos en dictadura era normal tener que callarnos. Era normal saber cosas que incluso ciertos adultos no saban o no queran saber. Y la televisin fue clave: las publicidades y propagandas de los militares o de quienes los apoyaban eran siniestras, transmitan mucha culpabilidad. Pienso en la del perrito Toby, que era algo estatal para que uno no abandone a su perro durante las vacaciones. Justo en el momento en que ellos se ocupaban de hacer desaparecer gente", dice.
Con Mora Iramain Garca, de ocho aos, como protagonista y las actuaciones de Daro Grandinetti, Miguel ngel Sol, Guadalupe Docampo, Paula Brasca y Patricio Aramburu, entre otros, la directora argentina radicada en Francia adapt al cine la obra de la escritora exiliada con su familia en el mismo pas desde 1979.
A Selinger el libro la condujo directamente a su infancia: "Al leerlo imagin enseguida una pelcula que tena mucho que ver conmigo. Es un libro que permite que el lector reencuentre sus propias vivencias mediante la lectura, como un espejo. Lo que ms llama de la historia es el silencio de esa nia inmersa en medio de adultos con vidas desmedidas. Y tambin obviamente la necesidad de restablecer la identidad de los bebs robados, de encontrar a Clara Anah, por ejemplo", explica en referencia a la nia apropiada por la ltima dictadura militar cuando tena tres meses de vida en la vivienda del matrimonio Mariani-Teruggi funcion como una casa operativa de la agrupacin Montoneros en la La Plata.

Laura Alcoba, autora de "La casa de los conejos".
Laura Alcoba, autora de "La casa de los conejos".

Cmo llevar esa historia al cine? "Lo ms difcil tal vez para relatar desde la mirada de la nia fue pensar cmo o hasta donde dejar de lado a esos adultos en los planos. Y justamente termin incluyndolos ms de lo que tena pensado. Creo que porque representan gente real, historias reales. Eso merece un gran respeto y es difcil entonces aplicar una mirada de nia puramente infantil a nivel de recursos estilsticos... si bien la pelcula narra finalmente claramente desde esa mirada infantil", relata.
Poeta y escritor, Julin Lpez es un no H.I.J.O. que decidi escribir desde ese lugar de enunciacin la novela "Una muchacha muy bella" (Eterna Cadencia) donde aborda el mundo de la infancia en la dcada del 70 en una atmsfera que, en forma directa o indirecta, respira violencia y cuyo narrador es un nio o no. "La escritura me empuja a pensar, con absoluta brutalidad, en trminos de perspectivas y no de personas. Lo que a m me interesa es cmo mira el que mira, no cmo es y ni siquiera qu es lo que mira", seala.
"Lo que puedo pensar en relacin con la escritura -agrega- es que siempre la preocupacin es que est viva de alguna manera, que sea capaz de hablarle a alguien, de poner esa maquinaria manipuladora y mentirosa al servicio de lo que el escritor no puede saber pero puede arriesgar. Hay un montn de gente que estudia muy responsablemente la cuestin de la literatura y las infancias, no es mi caso. Yo solo supe que no tena que aflautar la voz de mi protagonista, que no tena que hacerlo hablar como un nio".
"Tiene algo para decir esa herida?/Leo las palabras que se resguardan all,/ hacen y deshacen los das,/ escriben lo que quieren./ El dios del lenguaje lo dice en cada esquina:/ cuid ese dolor, nena,/ que no se rinda,/ que nadie lo haga plvora/ no dejes que lo hagan/ cenizas./El cuerpo del dolor, dice ese dios en su lengua,/como las historias de los sueos,/tiene su vida propia y te abraza siempre". Este poema, que compone un libro que todava no se public, lo escribi ngela Pradelli para intentar responder una pregunta que la moviliza hace tiempo en torno al dolor que hace trauma: "Cmo caminar con la vida rota en mil astillas, hacia dnde ir, en quin confiar?".

"Infancia clandestina", una de las películas que enfoca la dictadura a través de la mirada de un niño.
"Infancia clandestina", una de las pelculas que enfoca la dictadura a travs de la mirada de un nio.

Pradelli es la autora "La respiracin violenta del mundo" (Emec), novela protagonizada por una nia, Emilia, que tiene 5 aos cuando secuestran a su mam y a su pap y ella queda sola una madrugada en esa casa violentada de Burzaco. "La historia es tan tremenda que ella, por su edad, no hubiese tenido las palabras para contarla, y por eso entonces me pegu a ella para narrar lo ms cerca posible de su cuerpo, es decir, desde el modo en que sus ojos miraban, o cmo se movan sus pies o se quedaban plantados en la tierra, en fin, todo su cuerpo", dice la escritora.

"La historia es tan tremenda que ella, por su edad, no hubiese tenido las palabras para contarla".

NGELA PRADELLI

Antes de esa historia, Pradelli haba escrito el libro "En mi nombre/ Historias de identidades restituidas" con testimonios de personas nacidas en cautiverio o apropiadas desde su muy chiquitas. "Estoy convencida que sin ese libro yo no hubiese podido escribir La respiracin.., lo digo no solo por las atmsferas, los dilogos, sino al modo en que esas nias y nios tuvieron que enfrentarse al secuestro, de sus cuerpos, sus historias, sus identidades, sus juguetes, toda su vida hasta ese momento".
Si bien "todos los casos eran muy distintos", sin embargo, repasa la escritora, "al narrar sus infancias, se detenan all, en ese tramo de sus vidas, de una manera especial. Aun cuando narraban escenas en las que haban sentido cierta felicidad, all apareca algo que no tena que ver slo con el trauma, que ya sabemos que es para siempre. Cuidar el dolor, sobre todo aquellos dolores de la infancia, es para m una de los pliegues de la sabidura. Qu es cuidar un dolor, qu implica? Protegerlo de todas las formas de violencia que lo quieran silenciar, negar, aniquilar. Les nies sienten el dolor de una forma muy genuina, no lo intelectualizan, no hacen especulaciones. Es como si un animal feroz les estuviera mordiendo una pierna, el pecho, la espalda, todo junto".