14/09/2021 09:04 - Entrevista

Flavio Lo Presti: "Siempre me interes pensar la literatura como un registro de la incomodidad"

Parejas reincidentes frente a la evidencia de vnculos imposibles, hijos que buscan reconciliarse con sus padres pese a la incomunicacin afectiva que los distancia, jvenes atormentados por los logros ajenos, atraviesan los relatos de"Los nombres".

Por Claudia Lorenzn

Lo Presti, autor de las crónicas "Recuerdos de Córdoba" y "Yo escribo mucho peor".
Lo Presti, autor de las crnicas "Recuerdos de Crdoba" y "Yo escribo mucho peor".

En su libro de cuentos "Los nombres", Flavio Lo Presti aborda relatos poblados de personajes enfrentados a obsesiones y fracasos que en el desafo de lidiar con sus neurosis hasta llegan a preguntarse si son realmente humanos, en mbitos donde lo literario tambin ocupa un espacio de conflicto que lejos del dramatismo, da lugar al humor.

Parejas reincidentes frente a la evidencia de vnculos imposibles, hijos que buscan reconciliarse con sus padres pese a la incomunicacin afectiva que los distancia, jvenes atormentados por los logros ajenos, atraviesan los relatos que con el ttulo de Mara, Elisa, Nadal o Kreplak, renen historias que se convierten en la obsesin del narrador.

Otros cuentos hacen pie en el mbito de lo literario y la tensin se organiza alrededor de situaciones bizarras que se desencadenan en talleres de escritura, o de escritores que viven con la idea fija de alcanzar fama y reconocimiento, como ocurre en el ltimo cuento del libro, cuyo protagonista, alter ego del propio Lo Presti, no para hasta dar con el escritor Csar Aira, en su Pringles natal.

Autor de las crnicas "Recuerdos de Crdoba" y "Yo escribo mucho peor", el escritor, que desde Crdoba se desempea adems como crtico literario y periodista, manifiesta a Tlam que asume la literatura "como un registro de la incomodidad", una caracterstica que derrama en esta nueva obra, editada por Obloshka.

- Tlam: En el cuento "Mara" el narrador dice que ella "no estaba hecha para este mundo". A muchos de los personajes que pueblan el libro les cabe esa caracterstica. En este sentido, cmo concebs la literatura en vnculo con la realidad?

- Flavio Lo Presti:
Siempre me interes pensar la literatura como un registro de la incomodidad. Me gustan los libros y las pelculas y las series que tratan sobre gente que la pasa mal en todos lados, que est atenta a lo infinitamente complicada que puede volverse cualquier circunstancia, sin importar qu tan insignificante sea. Me dan gracia las penurias que a la gente normal (un colectivo imaginario, por otra parte) le resultan evitables, los mundos mentales en los que se enroscan los que no pueden lidiar con la vida. De hecho tuve que inventarme otros gustos como lector para que no sea lo nico que me interese, para no leer para siempre "La conciencia de Zeno", -del italiano Italo Svevo- por nombrar un libro favorito sobre gente incmoda.

- T: En algunos cuentos abords los vnculos de pareja. En "Mara" el vnculo no cuaja, no puede ser por diferencias sociales, entre otras cosas. Qu te inspir o motiv en la escritura de este cuento?

- F.L.P:
Ese cuento empieza con dos escenas que me sucedieron realmente, esa en la que el protagonista est con Mara y su madre en la cama viendo a Dolina en la televisin, y la escena final, ese momento congelado en el que los personajes estn atrapados por lo que parece su destino. Lo que me interesaba era explorar una idea que en el cuento est filtrada en un refrn: la de la determinacin familiar, eso de que "el rbol no cae lejos del bosque". Me interesaba ver (o hacer ver) cmo dos personajes que tienen orgenes distintos tienen problemas parecidos a la hora de lidiar con su propia historia, mucho ms que los problemas conyugales, enfocados en otros cuentos del libro como Csar, Nadal o Kreplak.

- T: Algunos personajes se sienten tan extraos, con problemas de autoestima, despreciables, a tal punto que uno de ellos no puede verse en un espejo, como una limitacin extrema, y otros buscan verse en espejos ajenos. Qu buscaste con esa metfora?

- F.L.P:
Me gustan los personajes que tienen problemas para salir a la calle, los personajes que tienen problemas con los dems en cada transaccin obligatoria de la vida en comn. No es que me gusten: formo parte de una secta de neurtiques (mis socios principales son mujeres) que disfruta con placer de coleccionistas con las manas propias y ajenas. El ejemplo clsico es "Seinfeld", que en la serie no puede tener una cita con una mujer porque come las arvejas una por una. En el libro esos problemas siempre terminan por remitirse al propio narrador, la culpa de la disonancia no est del todo afuera (hay un personaje del libro que va a un taller y escribe cuentos as, sobre un alter ego que tiene razn frente a una humanidad fatalmente equivocada). Ese desajuste lleva a los personajes a preguntarse si pueden sostener alguna relacin. Es difcil que la autoestima no se lleve mal con la forma extrema de esa duda: pertenezco al gnero humano? El narrador de Kreplak, por ejemplo, no est dispuesto a averiguar la respuesta a esa pregunta frente al testimonio inapelable del espejo, hasta que eso se vuelve una posibilidad sacrificial. En Martn pasa por otro lado. Me da la impresin de que ver en otros un espejo es un mecanismo muy propio de las historias de artistas. Todos nos hemos preguntado a qu edad escribi nuestro escritor favorito su primer gran libro, y todos hemos tenido tambin un trmino de comparacin inmediato, vecinal.

Me gusta algo que dice Sandor Marai en "La mujer justa": "En la vida de todos los seres humanos hay un testigo al que conocemos desde jvenes y que es ms fuerte. Hacemos todo lo posible para esconder de la mirada de ese juez impasible lo deshonroso que albergamos en nuestro seno. Pero el testigo no se fa, sabe algo que nadie ms sabe. Pueden nombrarnos ministros o concedernos el Premio Nobel, pero el testigo tan slo nos mira y sonre". Quise explorar esa idea en la mitad del libro titulada "Literatura", en Roberto, Csar, Tamara y Martn mismo.

- T: En otro de los cuentos se aborda la relacin padre-hijo, Hasta qu punto crees que se idealiza ese vnculo, que entraa tantas dificultades?

- F.L.P:
Al margen de esa idealizacin posible (no puedo hablar en trminos tan generales) siempre vi a la paternidad como una empresa fracasada de antemano. A diferencia de los personajes de los cuentos, no tengo hijos, nunca quise tenerlos: cuando era chico me podra haber afiliado sin problemas al movimiento por la extincin de la especie. Hoy le tengo ms cario, pero no el suficiente para engendrar, para dar ese salto condenado a no llegar a la otra orilla. Fui testigo de paternidades ms virtuosas que la que me toc padecer como hijo (mi padre es un psimo padre, aunque probablemente es el mejor que podra haber tenido yo, adems de que lo quiero mucho), y as y todo no puedo dejar de pensar que la pregunta pertinente, considerando los problemas que entraa el vnculo entre padre e hijo, y la pregunta pertinente, digo, es cmo podra no haber dificultades. De vez en cuando, hablando con algn conocido, se me escapa la idea de que la nica manera de licuar esa densidad es una sociedad sin padres, sin familia, pero nunca nadie cree que est hablando en serio.

Desde Córdoba, el autor también se desempeña como crítico literario y periodista.
Desde Crdoba, el autor tambin se desempea como crtico literario y periodista.

- T: El humor es uno de los aspectos que aparece en distintos relatos, cmo se juega ese recurso en tu obra?

- F.L.P:
Csar Aira, convocado como personaje en el ltimo de estos cuentos, dice que odia que los lectores le cuenten cmo se rieron con sus libros. Las razones son, por un lado, la "debilidad" del humor (si no da en el blanco es pattico, si da en el blanco su efecto es efmero) y por otro su deseo de otro tipo de admiracin, como la que l mismo tiene por Balzac. Lo dice en broma y en serio al mismo tiempo, con una indignacin hilarante. A m, en cambio, me gusta mucho que la gente se ra con lo que escribo. Fui muy tmido cuando era chico y en un momento descubr que poda hacer rer con eso, con una vedette de esta conversacin: la exhibicin de la neurosis. Mi escritura encontr en eso su mejor truco, y aunque espero que a los lectores le pasen cosas ms all de la risa, si lo nico que te pas con el libro es que te reste me doy por satisfecho. Es uno ms de los materiales con los que trabajo, y en mi caso uno muy importante.

- T: A partir del argumento de ese cuento qu retos implica la escritura en tu caso?

- F.L.P:
El reto que implica para todo el que escriba con muchas ganas: agenciarme cantidades imposibles de tiempo libre para leer y escribir, negociar ese tiempo con los trabajos rentados, las amistades, las relaciones conyugales.

- T: Qu influencia tiene la obra de Aira en tu escritura?

- F.L.P:
Su primera lectura me produjo un entusiasmo indito, y despus empec a sentir algo que dijo muy elocuentemente un poeta argentino: Aira nos cag. Nos haba prohibido cualquier registro realista con la promesa del paraso de una libertad impracticable. A Aira no le interesaba la psicologa de los personajes, las tramas, los finales, el estilo, la correccin, y era el escritor argentino que ms me interesaba, porque era el que ms se pareca al aire de los tiempos. Las novelas de Aira estaban escritas para el lector que yo era, pero le pegaban una cachetada a todo lo que haba ledo. Las seales de su obra crtica eran tan contradictorias que era imposible no sentirse desorientado. Por suerte en algn momento sal del laberinto, y este cuento narra ese proceso. De hecho lo so entero, me levant y lo escrib de un tirn, lo que a su manera es al mismo tiempo un mnimo ajuste de cuentas y un homenaje.
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