14/09/2021 08:51 - Entrevista

Miguel Vedda: "Algo muy propio del horror de los ltimos 40 aos es la sensacin de vulnerabilidad"

El ensayo"Cazadores de ocasos", un trabajo sobre el gnero en tiempos de neoliberalismo,persigue una comprensin crtica del presente y explora algunas de las formas de sentimiento, pensamiento y sociabilidad que definen a la fase neoliberal a partir de una relectura marxista de las obras de la cultura de masas.

Por Dolores Pruneda Paz

El investigador y docente argentino Miguel Vedda.
El investigador y docente argentino Miguel Vedda.

La idea del crtico literario estadounidense Fredric Jameson de que "es ms fcil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo" se cuela en el libro "Cazadores de ocasos", un ensayo sobre la literatura de horror en tiempos de neoliberalismo, del investigador y docente argentino Miguel Vedda, que podra leerse como una reflexin sobre el carcter fantstico o sobrenatural de un sistema econmico de lo siniestro.

El libro, publicado por el sello Cuarenta Ros, examina algunas modulaciones que asumi el terror en la literatura durante el neoliberalismo y propone revisar teoras clsicas sobre la industria cultural as como una aproximacin a la cultura de masas que eluda las condenas y las celebraciones globales para concentrarse en un anlisis de las obras que van desde Stephen King, ttem contemporneo y universal del gnero, hasta las argentinas Mariana Enriquez y Samanta Schweblin.

El ensayo de Vedda persigue una comprensin crtica del presente y explora algunas de las formas de sentimiento, pensamiento y sociabilidad que definen a la fase neoliberal a partir de una relectura marxista de las obras de la cultura de masas.

Hay un fenmeno contemporneo de expansin de las polticas neoliberales en coincidencia con la expansin de la literatura de horror, que va de los 70 al presente y, "algo muy propio del horror de los ltimos 40 aos es la sensacin de vulnerabilidad e impotencia que trajo consigo el fracaso rotundo que signific el neoliberalismo, salvo para algunos sectores minoritarios", dice Vedda en dilogo con Tlam.

"No es que una poca pesimista produzca literatura de horror -explica este investigador del Conicet-, pero la cultura de masas tiene la capacidad de incorporar reacciones de la vida cotidiana, la cultura de masas asume estos miedos, como el problema de la vivienda que comienza a aparecer en obras de terror, despus de la burbuja inmobiliaria de 2008 en Madrid y Estados Unidos".

La figura estrella del boom del horror que empez en los 70, Stephen King, "trat al terror sobrenatural con un procedimiento realista, le dio un tratamiento cotidiano tan eficaz que lleva ms de 40 aos de enorme xito", grafica el autor, responsable del Departamento de Letras en la Facultad de Filosofa y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Vedda seala que algo muy interesante registrado en las ltimas obras de King es la intensificacin de ese elemento realista, "El visitante", indica, "es un policial muy realista y duro que si mantuviera esa lnea sera un Henning Mankell o un Andrea Camilleri o cualquier escritor de thrillers de nuestro tiempo. Pero algn momento King hace un quiebre y encara hacia lo sobrenatural, genera un corte y encuentra una solucin ms evasiva".

En Argentina ese boom lleva ms de 10 aos y adquiere caractersticas menos ambiguas o esquivas. "La visin del interior de lo fantstico tiene una salida muy ligada al horror en el chaqueo Mariano Quirs y los cordobeses Federico Falco y Luciano Lamberti por ejemplo. Lo que pasa en las narraciones argentinas es que el componente pesimista es ms fuerte y son menos conciliatorias", asegura.

"Hay una especie de oscilacin entre obras ms enigmticas como 'Distancia de rescate', de Schweblin, que tiene algo kafkiano -no se sabe en qu pueblo transcurre la historia- y obras de Enriquez, que hablan muy concretamente de lugares y periodos histricos, donde adems aparecen sujetos sociales, como los cartoneros. El atractivo que la convierte en escritora de masas o bestseller est en esa densidad de realismo tan desarrollada de cuentos como 'El chico sucio".

Mientras que dictadura, Ley de Educacin Superior, Menem, Alfonsn, hiperinflacin, los barrios de Constitucin o Avellaneda son referencias muy claras en novelas como "Nuestra parte de la noche" y cuentos como "La casa de Adela".

Estas piezas apelan a lectores distintos y algunas son propias del pblico juvenil, indica el ensayista, "podran ser las referencias al rock y al punk de cuentos como 'Carne', tambin de Enriquez, donde la idolatra por las estrellas de rock termina en antropofagia, cuentos que al mismo tiempo asimilan formas clsicas, como el gtico, e incluso formas folclricas y populares, vinculadas a la narracin oral".

En esta cartografa de lo maligno o lo espeluznante, "el caso de Quirs es muy interesante -repara Vedda-, porque en general no escribe exactamente horror pero sus obras estn marcadas por King y sugieren una literatura de horror, como la novela 'Una casa junto al tragadero', una narracin bastante realista que se desarrolla en un escenario siniestro y de temas gticos".

Lo que ocurre con lo funesto es que histricamente fue un gnero cultivado por escritoras, algunas de sus pioneras son Ann Radcliffe y Mary Shelley, por eso la creciente presencia femenina en las listas largas y cortas de premios tradicionales internacionales, su incorporacin a los ranking de ms vendidos o las crecientes traducciones y adaptaciones no le despiertan mayor atencin a Vedda.

"Lo que s hay -dice- es una mayor presencia de mujeres en todos los mbitos del policial contemporneo, incluida la literatura, y creo que eso s forma parte de una dinmica, que incluye la problematizacin de las obras con femicidios por ejemplo, de mujeres como espectros que vienen a cuestionar malos tratos, como el cuento de Enriquez 'Mujeres desesperadas' o la novela "Seis buitres", de Celso Lunghi, centrada en el asesinato de una chica a la que hacen pasar por bruja para apedrearla".

Y en este horror contemporneo, que avanza y se reconfigura a la par del neoliberalismo, "lo que sorprende es la centralidad de los nios -advierte-, smbolo perfecto de la sensacin de impotencia y debilidad propia de la poca". La imagen ms apropiada de esa vulnerabilidad puede ser la de Aylan Kurdi, el nio de tres aos fotografiado muerto en una playa turca, ahogado junto a su madre, Rehan, y su hermano de cinco aos, Galip, y otros refugiados sirios que intentaban llegar de Turqua a Grecia por mar.

Para Vedda "son los nios los infectados con glifosato en 'Distancia de rescate' o los de 'El visitante', de King, que cuenta el crimen brutal de un monstruo que liquida nios".

"En el cine de horror tambin el nio pasa al lugar de la vctima, hoy las vctimas son los nios, la preocupacin de los 60 y 70 era por los adolescentes, la ansiedad ante el adolescente sexuado amenazante, hoy es la fragilidad, la inocencia del nio", reflexiona, como si hubiera cambiado la conciencia sobre el cuidado y el valor de las infancias, como si la deshumanizacin neoliberal encontrara su contrapartida en una rehumanizacin de lo prfido y aterrador.

Y a esto se suma algo que es caracterstico de la literatura de horror argentina "relacionado a una poca muy difcil de entender y de instalarse, en la que existe la tentacin de una regresin infantil cuando el horror es demasiado para elaborarlo o combatirlo".

Ocurre en "La maestra rural", de Lamberti, ocurre en los textos de Enriquez, dice, "donde aparece un cierto reconocimiento de la impotencia, cuando los protagonistas huyen o tienen prcticamente regresiones infantiles ante lo terrible".

Ese reconocimiento sobre la insuficiencia tal vez podra vincularse a un cambio de tica donde lo correcto y lo bueno ya no excluyen lo carente y, una vez ms, humanizan la deshumanizacin propuesta por el neoliberalismo. Ah es cuando lo monstruoso bestial se integra a lo humano y se vuelven digerible por el lector. Como si la literatura de horror exculpara, nos recordara nuestra humanidad, alivianara esa idea de que vivimos un poca en la cual la utopa est muy debilitada, en cambio, el colapso est a la vuelta.
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