17/09/2021 00:02 - Humor para leer y escuchar

Secretos escondidos en el botiqun del bao

Hoy, en exclusivo, desde la vida cotidiana, nuestro enviado especial, Adrin Stoppelman, abre las puertas de un mundo secreto: lo que guardamos en el botiqun del bao. Lalo, y despus vaya y tire todo eso que no hace falta guardar.

Por Adrin Stoppelman



Si lo que usted busca es conocer la personalidad secreta de una persona, antes de intentar hackearle la cuenta de Tinder, antes de pedirle a la Afip que revise sus cuentas bancarias o antes de pedirle a la CIA que le meta un dron por la ventana, vaya directo al lugar que lo revela todo: El botiqun del bao.

Si. Ese pequeo rincn con el que nos enfrentamos todas las maanas no solo refleja en sus espejos nuestro rostro, las marcas de la almohada o algn mordisco escapado de una noche de pasin con una grande muzzarella en la cama. En su interior est, en muchos casos, hasta el rbol genealgico de una familia.

Quin no ha sucumbido ante la tentacin de revisar el botiqun del bao en casa ajena? Porque el botiqun es como una caja fuerte sin cerradura de datos sobre el comportamiento humano. Esos tres prolijos espejos, que por ms que intentes ponerlos en distintas posiciones, jams te permitirn ver el grano ese que te est molestando en la espalda, son, al abrirlos, como el espejo de Alicia: te pueden transportar al pas de las maravillas o de la decepcin.

Ser por el apuro matutino que las cosas que van a parar al botiqun, rara vez logran salir de all? Cmo es posible que todava haya un rulero que no se usa desde 1967? Por qu nadie lo saca de all? Ser que los ms jvenes desconocen para qu sirve, y los mayores no se animan a tirarlo, por cbala?

Por qu guardamos curitas que de tan viejas ya han perdido el pegamento? Para qu queremos esos repuestos de las maquinitas de afeitar que fueron descartados en su momento por carecer ya de filo? Y por qu nadie ha limpiado, 5 aos despus, los restos de aquella araa que aplastaste con el frasco vaco de un perfume francs bagalleado por un amigo que viaja?



Qu extraa fuerza hace que permanezcan frasquitos de esmaltes de uas resecos con colores que pasaron de moda en el ‘84? Y los quita esmaltes? Frasquitos, ungentos descoloridos que podran haber sido para los labios, la piel o las hemorroides. No se sabr jams. Envases de agua oxigenada que si te corts, en lugar de parar la sangre, te abren ms la herida, gotas para los ojos, para los odos, alguna dentadura postiza de un pariente que ya no est, pinzas para depilar ms oxidadas que el casco del Titanic en el Mar del Norte, todo se va agolpando sin que nadie tenga el coraje de tirarlos al demonio.

Paquetes de gasas abiertas que ya han perdido totalmente su esterilizacin, peines que ya no usbamos ni cuando tenamos pelo, cepillos que no se sabe si son para el pelo o para el perro, viejos cepillos de dientes con las cerdas vencidas y ms amarillentas que nuestra propia dentadura. Y medicamentos. Bah. Blisters con una sola pastila que, dado que se borr el nombre del remedio, se desconoce no solo la fecha de vencimiento, sino incluso para qu fue guardado. Sern recuerdos familiares? Tipo… “te acords de la varicela de Ernesto?” “Y de la otitis de Julieta? “Y de cuando nos olvidamos de tomar la pastilla y tuvimos a Ernesto y a Julieta?”

En muchos casos, el botiqun del bao bien podra utilizarse por los mdicos como historia clnica. En lugar de entrar a tu casa y tomarte la presin o hacerte un electro, que vayan directamente al botiqun. Y a la heladera. Ah estar escrita la historia de la persona que habita en ese lugar.

Es ms: a juzgar por las nuevas tendencias en diseo de interiores que solo ponen un espejo sin un botiqun detrs, me da la sensacin de que la humanidad no quiere que queden rastros arqueolgicos de su vida cotidiana. Que ahora es todo como una historia de Instagram: es una historia efmera, que se borra ni bien se desempaa el espejo.

No importa. Si te enfrents con un lugar as de moderno y no hay botiqun y quers saber ms de quien vive en la casa, revis los cajones del bao, los muebles del bao y golpe uno por uno los azulejos… seguro que detrs de alguno de ellos estn guardados los restos de cintas adhesivas, invisibles para el pelo oxidados, un pin de Argentina Campen 86, alguna hoja de afeitar Platinum Plus, una polvera imposible de abrir, broches para el pelo, broches para la soga de la ropa, frasquitos de shamp afanados de algn hotel, jaboncitos afanados de algn hotel pegados a los estantes, un preservativo jams usado, un repuesto de cepillo de dientes elctrico que dej de funcionar hace 10 aos, limas que no liman, tijeras que no cortan, mquinas de afeitar descartables nunca descartadas, muestras gratis de dentfricos que ya no se fabrican, y todo lo que se guarda “por si hace falta”, cuando en realidad, lo que hace falta, es que falten esas cosas!