10/09/2021 14:27 - Otra mirada sobre el 11-S

Las huellas psquicas de la demolicin material

Julin Manetti Cusa, psicoterapeuta argentino residente en Nueva York y ex director del programa de Salud Mental del World Trade Center, creado a partir del atentado, convers con Tlam acerca de otra cara de un mismo drama: las secuelas y posibilidades de resiliencia tras el horror colectivo.

Por Gabriel Snchez Sorondo

Julián Manetti Cusa vive hace 39 años en Nueva York, donde hizo su doctorado en psicología clínica y atendió a víctimas del 9-11.
Julin Manetti Cusa vive hace 39 aos en Nueva York, donde hizo su doctorado en psicologa clnica y atendi a vctimas del 9-11.

Su testimonio tiene un valor mltiple: Julin es un profesional de prestigio con consultorio en Union Square, pero ha dado un enfoque interesante a su vocacin. La pgina web donde se presenta indica que se especializa en problemas de inmigracin, aculturacin, multiculturalismo.Este aspecto, entre otros, confirma que estamos ante alguien con una nocin social de su tarea, permeable al factor “ambiental”, segn define la psiquiatra cuando alude a la realidad objetiva.

Este bonaerense oriundo de Quilmes, casado y con una hija pequea, es ya casi un neoyorkino ms tras 29 aos de vivir en la Gran Manzana, donde hizo su doctorado en psicologa clnica. Como ex director (lo fue hasta hace ocho aos) del programa World Trade Center Mental Health Clinic del Bellevue Hospital de Nueva York conoci muy de cerca el tema que hace a este aniversario, al hecho que se recuerda en un duelo an vigente.

-Telam: Cul fue el principal sntoma en comn que encontraste en los pacientes que haban padecido el atentado de cerca?
-Julin Manetti Cusa: A los sntomas previsibles en casos como estos, que pueden englobarse en lo que llamamos “trastorno de estrs post-traumtico” lo que vi y trat fue especialmente la depresin y ansiedad. Pero haba, adems, una cuestin dolorosa a nivel moral. Planteado desde un enfoque holstico, encontr muchos sentimientos muy complejos y difciles, tanto a nivel individual como grupal. Haba un gran enojo contra el gobierno, contra las autoridades; mucha desconfianza por todo lo que pas despus del atentado.

Fue notable y terrible lo que ocurra en los das,semanas, meses y hasta aosposteriores al atentado. Hubo mucho sufrimiento, mucha confusin. Mi trabajo no fue slo con la gente que logr escapar o que estaba muy cerca de las torres, sino con otros grupos afectados de un modo distinto por el mismo hecho. Inmigrantes, sobre todo latinos, que hacan las tareas de limpieza sobre el desastre que haba quedado. Estas personas fueron expuestas a muchos qumicos, por ejemplo el asbesto, que les causaron toda clase de problemas fsicos y respiratorios, adems de lo cruento que implicaba la propia tarea. A muchos de ellos, a su vez, les haban mentido; les decan que se poda respirar el aire del rea donde trabajaban cuando luego se verific que era txico. El entonces alcalde Giuliani fue responsable de ese engao y esto agrav la situacin. Muchas personas, entonces, fueron afectadas fsicamente por el polvo pero tambin traumatizadas por sentirse desprotegidas en el mediano y largo plazo.

-T: Manifestaban secuelas psquicas o eventualmente fsicas sostenidas?
Julin Manetti Cusa: Hay ambas secuelas y una relacin casi dialctica entre estas. Las personas que quedaron con asma, por ejemplo, arrastran en ese sntoma la evocacin de este evento traumtico. Eso caus aun mayor estrs y ansiedad que si limitramos el caso a un hecho aislado. Y fue el cuadro ms frecuente que tratamos en en el hospital Bellevue de NY.

-T:Qu historias puntuales te impactaron en particular mientras fuiste, hasta hace ocho aos, director del programa World Trade Center Mental Health Clinic?
J.M.C.: El programa se pens especficamente para civiles que haban estado all, es decir: ni bomberos, ni polca ni personal paramdico, para quienes haba otros sistemas. Era parte de nuestra tarea indagar cmo haban escapado, por dnde, cules eran las condiciones del lugar. Algo difcil tanto para los sobrevivientes como para nosotros, los profesionales. Durante muchas maanas me toc entrevistar a las personas que deban atravesar ese re-contar que a su vez es necesario terapeuticamente. Pero quizs lo ms importante fue poder ayudar a las personas a volver a encontrar un sentido a sus vidas. Haba mucha gente muy desmoralizada. En este sentido, hicimos un gran trabajo mediante la articulacin de grupos de vctimas. El encuentro fuemuy beneficioso; sobre todo para los latinos. Ante el enojo, la desconfianza, la sensacin de traicin que te comentaba antes, la posibilidad de apoyarse entre s fue fundamental.



Nota del editor: Seguramente, este testimonio -que merece continuidad pero debi interrumpirse por cuestiones de agenda ligadas al propio da del aniversario- tendr su segundo captulo y habr de revelarnos mucho, como hasta aqu, no tan solo acerca del episodio en s, sino de la capacidad de resiliencia de la condicin humana.