30/08/2021 19:03 - Ecoficcin

Las autoras se hacen eco de la crisis ambiental en sus obras y toman posicin poltica

La ficcin es pionera en el debate medioambiental en la Argentina, donde la urgencia de otras cuestiones siempre pareciera postergarlo? Cmo inspira un territorio diezmado, tan alejado de la vieja concepcin buclica de la naturaleza? Confluyen la lucha feminista y la ambiental?

Por Ana Clara Prez Cotten

¿Cómo inspira un territorio diezmado, tan alejado de la vieja concepción bucólica de la naturaleza?
Cmo inspira un territorio diezmado, tan alejado de la vieja concepcin buclica de la naturaleza?

Mientras las postales de incendios, inundaciones y carpinchos tomando el control en medio de una pandemia de origen zoontico hacen que el empate entre las distopas de la ficcin y la realidad sea inquietante, la literatura redobla la apuesta con una corriente de ficcin que orbita alrededor de la crisis medioambiental y que es impulsada por varias escritoras, a travs de su obra y tambin con posicionamientos ms explcitos y polticos.

La ficcin es pionera en el debate medioambiental en la Argentina, donde la urgencia de otras cuestiones siempre pareciera postergarlo? Cmo inspira un territorio diezmado, tan alejado de la vieja concepcin buclica de la naturaleza? Confluyen la lucha feminista y la ambiental?

Las dos familias afectadas por los agroqumicos en las plantaciones de soja en “Distancia de rescate” de Samanta Schweblin, el negocio del agua como un tesoro lquido en “El rey del agua” de Claudia Aboaf, el extractivismo urbano en “La asfixia” de Gabriela Massuh, la potica ecolgica en la obra de Selva Almada o la crnica periodstica de Josefina Licitra para entender cmo desapareci Epecun tras una inundacin en “El agua mala” son solo algunos ejemplos de cmo el desastre ambiental interpela a una camada de autoras.

La realidad se presenta frtil para el llamado Cli-Fi (en ingls, climate ficcin), un gnero que narra las distopas del cambio climtico. El fenmeno trasciente lo literario: en septiembre, y bajo el apadrinamiento de Greenpeace, se organizar en Bruselas un festival de cine dedicado al “eco-horror” y el “Cli-Fi”.

Los carpinchos de Nordelta revitalizaron la agenda ambiental.
Los carpinchos de Nordelta revitalizaron la agenda ambiental.
Aunque la ficcin local todava no se sirva de esas clasificaciones, el dilogo entre ficcin y realidad pareciera ser similar. La invasin de carpinchos en Nordelta, excluidos de su ecosistema originario, irrumpi en las noticias y las redes sociales con la multiplicacin de consignas ingeniosas y memes. El mecanismo, propio de la ficcin, convirti en pocas horas a los animales en autnticos protagonistas y agitadores de una agenda ambiental adormecida.

Tal vez por la aceleracin y superposicin de las escenas que dan cuenta de la crisis o por el impacto de la pandemia de Covid-19 en lo real y en el imaginario, las autoras que exploran la ecoficcin generan espacios colectivos y organizan acciones y pronunciamientos.

Hace un ao, la carta “No hay cultura sin mundo”, pensada para alertar a los ciudadanos e interpelar a los dirigentes, fue firmada por Eugenia Almeida, Dolores Reyes, Samanta Schweblin, Elsa Drucaroff, Mara Sonia Cristoff, Fernanda Garca Lao, Mariana Enriquez y Mara Rosa Lojo, entre otros autores e intelectuales, para dar cuenta de lo que llamaron “ecocidio”: “Hemos explotado los cuerpos en todas sus formas, en crmenes sexuales, crmenes ecolgicos y crmenes polticos. La naturaleza violada parece el permiso para todas las violaciones reiteradas”. Hace pocos das, reeditaron la experiencia con otra misiva pblica que pide un “cupo socioambiental” en la campaa legislativa: “Casi nadie entre lxs candidatx est propiciando el debate sobre modelos de desarrollo, ni mencionando la transicin ecolgica, algo de lo que ya se habla en todo el mundo. No es cierto que este sea un debate que slo le importa al `ambientalismo”.

La escritora Claudia Aboaf fue parte del grupo que articul las acciones. “La idea de las intervenciones fue potica y poltica. En mi caso, siempre me interes la literatura de ideas y particip en la redaccin de los textos, consciente de que se trata de una escritura colaborativa, de una literatura para una idea comn. Esperemos estar a la altura del abismo en que nos encontramos”, dice Aboaf durante la charla con Tlam. Vivir en Tigre, una zona de humedales y ros, asegura que le dej en claro cmo funciona la lgica de explotar y destruir: “Ya no puedo observar un paisaje como si fuera una postal distante y bella".

La escritora Claudia Aboaf.
La escritora Claudia Aboaf.
Docente de Ciencia Ficcin en la Universidad Nacional de las Artes, la escritora cree que la literatura puede ayudar a promover un pensamiento alternativo: “Necesitamos utopas para redisear las adaptaciones para este presente y para un futuro inmediato”.

Para Aboaf, las distopas de la ficcin son un faro de advertencia. “En 2016 escrib en `El rey del agua sobre el nuevo oro lquido, que refleja una migracin por falta de agua por el lecho del Paran ya seco. No fue proftico, los signos del desastre ya estaban ah”.

Segn la autora, la literatura vuelve todo ms complejo y eso siempre habilita zonas del pensamiento. “La dirigencia poltica tiene que abandonar el discurso vaco y hablar otra vez de lo importante. Esperamos propuestas para la transicin necesaria porque el mal desarrollo slo trajo ms pobreza”, sostiene en relacin a la demanda concreta de un espacio de debate.

“Escribo para entender la dimensin de la prdida”, sostiene Gabriela Massuh, autora de las novelas “La intemperie”, “La omisin” y “Desmonte”. “Siempre repar en la prdida de los paisajes, las epifanas, aquello que nos recuerda a otro tiempo. Cuando escrib `La intemperie en 2008 tena muy presente que haba desaparecido una huella en Buenos Aires, aunque todava no poda vislumbrar una potica”, analiza la autora sobre cmo la preocupacin por el medio ambiente y el extractivismo impregnaron su obra.

La escritora, que participa de las acciones colectivas junto a otros autores, usa su cuenta de Twitter para difundir marchas, multiplicar solicitadas o para interpelar a dirigentes polticos para que den respuestas. Al momento de dar cuenta de la responsabilidad poltica frente a la crisis ambiental advierte lo complejo de lidiar con las contradicciones y, lejos de una postura antipoltica, pregona por una actualizacin de la agenda: “Yo voto al Frente de Todos desde hace aos pero me molesta mucho que las manifestaciones ambientales sean mayoritariamente de los partidos de izquierda. Hay una parte del peronismo que denuncia al `ambientalismo bobo sin darse cuenta de que no hay posibilidad de desarrollo econmico sin atender al medio ambiente”.

“Es cierto que hasta hace un tiempo se hablaba de que lo ambiental era un tema menor, que no era una prioridad. Hoy esa discusin est saldada. No hay nada ms `realpolitik que poner en el centro la agenda ambiental. No slo porque los efectos del deterioro del ambiente son reales y ya estn impactando en la vida cotidiana de los pueblos, sino porque tambin son una demanda creciente de muchos sectores de la sociedad”, recoge el guante, desde la poltica, la diputada del Frente de Todos Daniela Vilar, quien creci en una casa a metros del Camino Negro en Lomas de Zamora. Sigue de cerca las intervenciones de lvaro Garca Linera, Brigitte Baptiste y otros autores latinoamericanos que hablan de detener la tendencia al colapso y, desde su militancia en La Cmpora, cree que es necesario aceptar que “el cambio climtico se est acelerando, hay evidencia cientfica de eso, y los efectos van a ser cada vez peores”.

Villar acompa en el Congreso la sancin de leyes clave como la Ley del Fuego o la Ley Yolanda de capacitacin. Entiende que el factor ambiental no solo lleg disputarle el verosmil a la ficcin, sino que tambin le dar pelea a la representacin poltica: “Ser una variables ms de la produccin, como lo es el trabajo, las mquinas para producir o las rutas para transportar los productos, porque eso tambin va a ser una condicin para la sostenibilidad del modelo productivo.

La forma en la que las autoras intervienen -a travs de su obra o con posicionamientos ms polticos- en la agenda ecolgica recrea, como si fuera un dj vu, algunas de las dinmicas que adopta la lucha feminista. “El feminismo y el ambientalismo caminan juntos. Para m es una lucha indivisible. Rita Segato, nuestra mejor terica, habla de territorios y cuerpos violados. Para que una lucha sea de vanguardia, tiene que interpelar a distintos estratos de la sociedad y creo que esa unidad nos llenara de fortaleza”, analiza Massuh.

Aboaf usa el concepto “ecofeminismo”: “Unir esas dos fuerzas es vital, de una lgica implacable”. Desde la poltica, Vilar coincide en cierta afinidad entre ambas militancias: “El feminismo hizo que la perspectiva de gnero llegara a todos lados. Transform y se col de manera transversal en todos los aspectos de nuestra vida. Es un lente, una forma de ver las cosas. Y la agenda del ambientalismo popular tiene que tomar el mismo camino. Todas las acciones que pensemos, tienen que estar atravesadas por esta ptica”.

Las novelas que sorprenden a los lectores con propuestas distpicas, los memes que se sirven de la realidad para apurar desde el absurdo un debate en las redes o los pronunciamientos colectivos que esquivan diferencias partidarias para ampliar la idea misma de lo poltico habilitan nuevos canales para que se haga escuchar el mensaje de una naturaleza diezmada.