24/08/2021 21:11 - Entrevista

Pablo Maurette: "La capacidad de compenetracin no se pierde, se dirige a otros mundos"

En la entrevista con Tlam, el escritor y docente, autor de "Por qu nos creemos los cuentos", explica por qu la compenetracin es una suerte de encantamiento, analiza por qu aquellos que se jactan de no leer ficcin en verdad “se creen otros cuentos” y advierte que el uso intensivo que le damos a tecnologa hace que nos compenetremos profundamente con la vida en la ciberesfera.

Por Ana Clara Prez Cotten

El escritor y docente Pablo Maurette,
El escritor y docente Pablo Maurette,

Con la intencin de indagar en la compenetracin, el acople que se da entre la sensibilidad y la dimensin esttica de una obra, el escritor y docente Pablo Maurette, conocido por las convocatorias multitudinarias para lecturas en los clsicos a travs de las redes, se anima en el ensayo “Por qu nos creemos los cuentos” a explorar las estrategias de esa fbrica de verdad que es la ficcin.

El libro, editado por Capital Intelectual, recorre hitos de la literatura, la msica y el arte -aunque se detiene especialmente en un cuento de Julio Cortzar y en una pelcula de Quentin Tarantino- para desentraar cmo se funda el estatuto de realidad de las creaciones artsticas, mientras apunta a responder la pregunta que inspira el ttulo: Por qu nos creemos los cuentos?

“No estamos locos, tampoco estamos soando. En cierto modo, sabemos que estamos jugando -analiza, en una primera aproximacin al comienzo del ensayo-. Sabemos que el mundo ficticio del cuento, del film, del cuadro, est construido con ladrillos muy distintos de los que componen aquel que habitamos en carne y hueso, y sin embargo lo aceptamos como quien, al sentarse, acepta sin ms la realidad de la silla”.

En la entrevista con Tlam, explica por qu la compenetracin es una suerte de encantamiento, analiza por qu aquellos que se jactan de no leer ficcin en verdad “se creen otros cuentos” y advierte que el uso intensivo que le damos a tecnologa hace que nos compenetremos profundamente con la vida en la ciberesfera.

Maurette tiene una licenciatura en Filosofa por la Universidad de Buenos Aires, un Master en Griego Bizantino por la Universidad de Londres y un Doctorado en Literatura Comparada por la Universidad de Carolina del Norte. Fue profesor de la Universidad de Chicago, becario de Harvard en el Centro de Estudios de Renacimiento Italiano en Florencia y es autor de los ensayos "El sentido olvidado: ensayo sobre el tacto" y “La carne viva", y de la novela "La migracin". En 2018, con de esa impronta acadmica pero con la dinmica de las redes, lanz #Dante2018, una lectura colectiva de la “Divina comedia” que se convirti en un fenmeno viral, sum lectores en todo el mundo y fue el puntapi de otras lecturas.

En 2018, el escritor consigui una beca de la Universidad de Harvard para ir a Florencia a estudiar arte del Renacimiento. “Fue durante ese ao cuando naci este proyecto que, al principio, estaba centrado solamente en la relacin entre la perspectiva lineal y la retrica, pero que con el tiempo se fue expandiendo”, cuenta sobre cmo comenz a trabajar en el libro. “Lo que me interesaba era explorar las maneras que tienen las artes visuales y las artes verbales de construir evidencia, de crear mundos en los que podemos creer, con los que nos podemos involucrar afectivamente”, cuenta al recordar las primeras motivaciones que lo llevaron a escribirlo.

-Tlam: Los humanos tenemos la capacidad de habitar varias dimensiones de lo real, somos anfibios. Aquellos que se jactan no leer ficcin cres que pierden estos planos o los habitan de otras formas?

-Pablo Maurette:
Los habitan de otras maneras. Los dogmas, las ideologas, las creencias heredadas en general funcionan en cierto modo como esos mundos de ficcin que construye el arte. Uno se compenetra con ellas. La gran diferencia es que la compenetracin con la obra de arte siempre es intermitente, estamos metidos en la ficcin pero seguimos enclavados en el mundo de las cosas. En el caso de los dogmas, las teoras conspirativas, las ideologas y dems, a no ser que la persona se esfuerce por relacionarse con sus creencias de manera crtica o ponerlas en cuestin peridicamente, se corre el riesgo de compenetrarse del todo y perder contacto con el mundo y con los otros. Esto se llama fanatismo.

-T: Durante la pandemia, se puso muy en juego aquello de que la cultura puede ayudarnos a salvar la vida en los momentos difciles, pero a la vez la realidad se volvi bastante ficcional. Cambiaron (o se reforzaron) algunas cuestiones en el vnculo entre la realidad y la ficcin a partir de la pandemia?

-P.M.:
No, no creo. Para nosotros, la pandemia es un fenmeno excepcional. Pero el ser humano vivi miles de pandemias, epidemias, guerras, hambrunas, catstrofes naturales y dems horrores. Esa capacidad de habitar varias dimensiones de lo real al mismo tiempo es algo que es propio de la naturaleza humana. En cambio, quiz la era digital y la ubicuidad de los dispositivos electrnicos s han inaugurado nuevas formas de vincularnos con la realidad de las cosas.

"Por qué nos creemos los cuentos", editado por Capital Intelectual.
"Por qu nos creemos los cuentos", editado por Capital Intelectual.
-T: El tiempo que dedicamos a la lectura o la forma en la que miramos series y pelculas aparece cada vez ms fragmentado o impregnado de las formas en las que la tecnologa afecta el uso del tiempo. Cres que esto modifica la forma en la que accedemos a la compenetracin?

-P.M.:
Seguro, s. Se llama “impaciencia cognitiva” y es algo que me aterra. Les tres pginas de un libro, llegs a un punto y aparte y mirs el telfono. Ves media hora de una pelcula en la computadora, pons pausa y cheques Twitter. Es horroroso! Cuesta ms compenetrarse, claro. No s si es bueno o es malo. No s si hace mal. A m me desagrada porque pas ms de la mitad de mi vida sin celular, recuerdo esa otra vida. Pero, nos estamos volviendo cada vez ms idiotas? Eso no lo s. Es ciertamente un cambio cultural importante y los cambios siempre generan inquietud. Otra cosa: nos cuesta quiz compenetrarnos con un libro o una pelcula porque leemos y vemos de manera fragmentada, pero nos compenetramos profundamente con la vida en la ciberesfera. La capacidad de compenetracin no se pierde, se dirige a otros mundos.

-T.: Qu mecanismos de compenetracin en la ciberesfera encontrs similares a los que establecemos con la ficcin?

-P.M.:
Uno de los principales mecanismos mediante los cuales la ficcin construye evidencia y facilita la compenetracin es la creacin de espacio. Esto es ms obvio en las artes visuales, pero en la narrativa tambin el artista crea espacios. Es en estos espacios donde se produce el encuentro con el lector/receptor que luego da lugar a la configuracin de sentido. La ciberesfera es una dimensin a la que accedemos en primera instancia a travs de la vista. Las interfaces de usuario son estos espacios en los que se da la compenetracin con las apps y dems. Un ejemplo muy concreto de cun profundamente nos compenetramos con el contenido virtual es ese estupor, ese mareo, esa confusin espacial que experimentamos cuando, despus de pasarnos un buen rato scrolleando Twitter o Instagram en el celular, levantamos la vista y miramos alrededor. Algo similar sucede cuando salimos del cine (eso cuando todava uno iba al cine); esa disonancia espacial que produce un desbarajuste sensorial.

-T.:En el libro defins a la compenetracin como "una variacin de la magia”. Por qu elegiste esa comparacin?

-P.M.:
“Magia” se dice de muchas maneras. En la antigedad y hasta el Renacimiento, el mago es medio telogo y medio mdico, o filsofo natural; alguien que conoce los secretos de las plantas y de las piedras. Hoy, un mago es un seor que saca conejos de la galera. Pero magia es tambin la creacin artificial de vida. Pigmalin es el prototipo del artista-mago, pero todo artista al crear mundos auto evidentes, mundos que se sostienen en s y por s, practica una forma de magia. Y, en consecuencia, el compenetrarnos con una obra funciona como una especie de encantamiento. Es la aparicin sbita de una dimensin de la realidad, un mundo alternativo pero no por ello menos real, que se nos impone y que exige nuestra extrema atencin.
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