24/08/2021 20:42 - Kabul

Afganistn y una cronista inusitada de la crisis: la grafitera Shamsia Hassani

Se trata de la primera grafitera de un pas que lleva dcadas en guerra y que persiste y narra desde Instagram el estado de situacin de Afganistn.

Por Dolores Pruneda Paz

Hassani, muralista feminista de 33 años reconocida a nivel mundial y, hasta ese momento, docente de la Universidad de Kabul.
Hassani, muralista feminista de 33 aos reconocida a nivel mundial y, hasta ese momento, docente de la Universidad de Kabul.

Con la toma de Kabul por parte de los talibanes hace 10 das y ante la promesa del retorno de una ley islmica estricta, las mujeres afganas enfrentan un presente de reduccin de derechos como la libertad de movimiento o el acceso a la educacin y la reparacin de antiguas prcticas como el matrimonio forzado. En ese contexto catico, artistas e influencers eliminan historias y posteos de las redes, mientras que un puado, entre quienes est Shamsia Hassani, la primera grafitera de un pas que lleva dcadas en guerra, persiste y narra desde Instagram el estado de situacin de Afganistn.

Apenas los talibanes tomaron la capital, hacindose con el control total del pas en una operacin relmpago, y mientras los medios replicaban el video de un avin militar estadounidense carreteando entre una muchedumbre de afganos que lo corran intentando subirse, adelantado el retiro de tropas de EEUU y de la OTAN acordado para el 31 de agosto, los comerciantes eliminaban carteles de propaganda con rostros femeninos, las jvenes se deshacan de la prueba de sus estudios, otros limpiaban sus cuentas digitales y, sobre todo las mujeres, evitaron la calle, salpicada de talibanes armados.

Un da antes, el sbado 14 de agosto, Hassani, muralista feminista de 33 aos reconocida a nivel mundial y, hasta ese momento, docente de la Universidad de Kabul, posteaba la imagen de una joven pintada en colores vivos, llevando, encendida en una maceta, una flor de panadero que ofrenda a una figura negra, armada y con ojos rojos, sobre un fondo tambin negro. "Tal vez sea porque nuestros deseos han crecido en una olla negra", deca la publicacin que hoy supera los 53.500 likes.

Cuatro das despus, el mircoles 18, la probabilidad expuesta por Hassani en esa primera imagen devino ruina y desolacin. El corte subido a Instagram muestra a la nia, postrada y de rodillas, ante las botas oscuras de la figura oscura. La maceta cada, la flor de panadero deshojndose en el suelo. Los contornos de la ciudad bordada en su vestido ya no estn, desaparecen a la par que avanzan las incertezas de los habitantes de cada pueblo afgano, a la espera de conocer el tipo de sharia, ley islmica, que impondrn los talibanes.

En "Muerte a las tinieblas", su potente pintura, resuena el temor de la poblacin a que el nuevo gobierno aplique una sharia dura como la del rgimen talibn que rigi en los 90, cuando se hacan ejecuciones pblicas, se amputaban manos y pies por robo o se castigaba el adulterio apedreando a las mujeres. Tambin resuena el miedo provocado por la ambigedad del portavoz de los talibanes, Suhail Shaheen: "Las reglas islmicas -dijo- dependern del gobierno islmico", sin dar ms precisiones.

El da que los talibanes tomaron el poder, Shaheen dijo a la cadena de noticias britnica BBC que "no habr venganza contra nadie" y que las mujeres "no deberan estar asustadas" porque "estarn en mejor posicin que en el pasado", pero las historias de campo son diferentes.

"La gente finge una normalidad en la calle -dice un afgano de Mazar-i-Sharif-, pero nada es normal. Puedo sentir el miedo en mis huesos cuando salgo. Los talibanes estn en todas partes", publica en voz de un annimos la BBC. El peridico ingls The Guardian recoge el testimonio de una veinteaera: "Ya no puedo rerme a carcajadas, no puedo escuchar mis canciones favoritas, no puedo encontrarme con mis amigos en nuestro caf favorito".

El mismo da, el artista Omaid Sharifi, cofundador y director de Art Lords, colgaba en Twitter un video del ms vvido presente que a su vez propona un ejercicio de memoria. Mostraba a tres jvenes que seguan trabajando un mural urbano ms all de la ocupacin y tuiteaba: "Buenos das #Kabul. Estamos pintando un mural hoy, ahora. Me record la famosa escena de @TitanicMovie donde los msicos tocan hasta que el barco se hunde. Espero que ests disfrutando al ver nuestras miserias, mundo".

Hacer arte con el anterior gobierno talibn, entre 1996 y 2001, se haba vuelto peligroso: desaprobaban la msica y haban prohibido todas las formas de represin de la figura humana. Y con esta nueva vuelta, hasta la Unesco pidi proteger el patrimonio cultural de Afganistn, justo a 20 aos de la destruccin de los Budas de Bamiyn, estatuas monumentales talladas en un acantilado entre los siglos V y VI. Dinamitadas y destruidas a disparos de tanques en 2001 por el rgimen de ese entonces, que las consider dolos y entonces ofensivas del Corn.

En este contexto Shamsia Hassani sigue posteando. Su cuenta de Instagram acumula 196 mil seguidores. "Queridos todos, gracias por pensar en m en este momento. Sus mensajes y comentarios muestran que la humanidad y la bondad siguen vivas y no tienen lmites. Gracias por su preocupacin. Estoy a salvo", poste hace tres das la muralista que, dos semanas atrs, sala a las calles kabules del intervencionismo armado estadounidense, para usar como lienzo los frentes destrozados de los edificios daados por las bombas y por las rfagas metralla de la guerra .

Compartiendo perfil con una de las emblemticas mujeres que pinta, con ropa tradicional y sin burka ni boca, en la imagen subida a las redes Hassani aparece con barbijo y hiyab, el velo para cubrir cabeza y cuello que la antigua Sharia obliga a usar a las mujeres musulmanas- y que no siempre simboliza la opresin que le adjudica Occidente.

"Elegir usar el burka o el hiyab no es el problema; las mujeres no sern verdaderamente libres hasta que puedan hablar por s mismas y ser escuchadas. Quitarse el pauelo no es lo mismo que liberarse", adverta en una entrevista en torno a una serie de pinturas titulada "Secret". Nacida como refugiada en Tehern en 1988, nunca estudi arte, no se lo permitan por extranjera en las escuelas iranes. Ahora es la profesora ms joven de la Universidad de Kabul, en Bellas Artes y Escultura.

Su mirada crtica no hace concesiones: una de las ilustraciones posteadas reproduce un billete de un dlar donde la figura central es una de sus chicas que, asomndose por el circulo que antes enmarcaba a George Washington, estira lo brazos para tomar de un extremo el billete y correrlo para mostrar lo que esconde debajo: tanques de guerra asolando una ciudad que no es la propia.

Cuando regres a Afganistn, con 17 aos, se puso a explorar formas de usar el arte para encubrir las marcas fsicas negativas de la guerra. "Quiero que mi arte conviva con la gente y se convierta en parte de su vida diaria, compartirlo con quienes no tienen acceso a exposiciones. Muchas veces hago a mis personajes con ojos cerrados sin boca, pero con un instrumento musical deformado que les da la habilidad y la confianza de hacer sonar su propia voz con fuerza", explic a The Guardian.

Ella dice en esa nota: "Cuando la gente me ve haciendo grafitis me insultan, maldicen y a veces lo llaman pecado. La gente en Afganistn no est en contra del arte, sino en contra de las mujeres que hacen arte".

Es cofundadora de Berang Art Organization, un grupo dirigido por artistas que promueve el arte y la cultura contempornea en Afganistn a travs de programas, talleres, seminarios y exposiciones. Su trabajo se ha mostrado en Afganistn, Australia, Dinamarca, Alemania, Irn, India, Noruega, Suiza y Vietnam, donde tambin ha participado en conferencias y talleres.

En este contexto Shamsia Hassani sigue posteando. Su cuenta de Instagram acumula 196 mil seguidores.
En este contexto Shamsia Hassani sigue posteando. Su cuenta de Instagram acumula 196 mil seguidores.

Por esta horas, sus obras comparten en cadenas espontneas de Facebook y Whatsapp, de la mano mano de jvenes colegas exiliadas, preocupadas por la situacin de sus coterrneas, como la grafitera Malina Suliman, que ahora desde India desafa la cultura patriarcal musulmana, especialmente el burka azul que tuvieron que usar obligadas durante aos, autora de un icnico y criticado mural esqueleto con burka que por estos das se reproduce en las redes.

En la ltima historia, publicada hace un da, Hassani se muestra sentada frente al mural de una de las chicas que suele pintar sin burka ni boca y con un invariable instrumento musical aportndole voz, al pie de una autopista que bordea a la Estatua de la Libertad y sigue su camino.


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