19/08/2021 18:39 - Entrevista

Santiago La Rosa: "La familia puede ser un lugar especialmente perturbador"

El narrador de"La otra hija"se convierte en padre y mientras va desovillando sus recursos y flaquezas frente a esa experiencia se interroga sobre el efecto que ha tenido sobre l la figura paterna.

Por Julieta Grosso

La Rosa, además de autor de la novela "Australia", es fundador y editor de la editorial Chai.
La Rosa, adems de autor de la novela "Australia", es fundador y editor de la editorial Chai.

En la experiencia de un hombre que se convierte en padre caben pulsiones amables como el amor o el deseo de proteger a un hijo contra los peligros del mundo, junto a otras ms incmodas o dolorosas como el miedo a que fallen la seales de alerta y sobrevenga alguna tragedia, sensaciones que corroen al protagonista de "La otra hija", una novela de Santiago La Rosa que narra con trnsito de policial los modos en que la paternidad funda vnculos nuevos y replantea los preexistentes. "Lo que mueve el libro es la intencin del narrador de hacer algo distinto como padre de lo que hicieron con l como hijo", dice el escritor.

El narrador de "La otra hija" se convierte en padre y mientras va desovillando sus recursos y flaquezas frente a esa experiencia se interroga sobre el efecto que ha tenido sobre l la figura paterna. Alcanzado por el terror que le genera sentir que la vida de su hija puede estar acechada por riesgos que no logra identificar, dibuja una trayectoria errtica: el miedo lo paraliza al punto de alejarlo silenciosamente de aquellos a los que ama. Se da cuenta de ese xodo involuntario hacia s mismo y piensa que una manera posible de frenarlo es desandar la esquiva relacin con su padre hacia un pasado que le permita encontrar certezas o seales.

"Haba algo de confianza y algo de ingenuidad en creer que armar la historia de mi padre me iba a librar del miedo por mi hija", dice frente a esa bsqueda que presiente poco esclarecedora, contradictoria: cuando ms se acerque a la historia de ese hombre -un psicoanalista que coquetea con las terapias new age- ms sern los agujeros negros que surjan a travs de los relatos fragmentarios de quienes alguna vez formaron parte de su cotidianidad.

La otra hija" editada por Sigilo.
La otra hija" editada por Sigilo.
Entre esas nuevos nudos enigmticos que se instalan hay uno particularmente inquietante sobre el que se pesan leyendas terribles: antes de que l y su hermano nacieran, su padre tuvo una hija y otra mujer que murieron, segn los distintos relatos articulados por los testigos de aquella historia, todos dismiles pero igualmente siniestros. Pero el protagonista ya no tiene la posibilidad de cotejar versiones con su padre, que a cierta altura de la trama desaparece sin explicaciones, aunque reaparece cada tanto a travs de fotografas o mensajes por whatsapp que se pueden leer como un gesto disciplinador para seguir incidiendo sobre la vida de su hijo.

En torno a esa relacin tan esquiva con la figura paterna que se construye a travs de la ausencia se define uno de los interrogantes de "La otra hija" (Sigilo): dnde nos sita la mirada del otro, en qu medida nos cifra y nos condiciona ese lugar donde otro nos coloca. Hasta qu punto ese hijo se siente atrapado en la maqueta que ha hecho de l su padre? "Mi padre no era una gua ni un ejemplo, ni siquiera un maleficio, era un agujero y yo quera un punto que lo confinara", dice el narrador cuando parece haber llegado a la conclusin de que convivir con la ausencia le generar menos angustia que el merodeo difuso.

En ese recostarse en la figura paterna para configurar el espacio de su propia paternidad, descubrir que su padre puede aportar algunas certezas desde el antagonismo: no le ensea aquello digno de emular en la experiencia, pero s parece dejarle en claro con su "antiiejemplo" las cosas que no debera hacer para no daar a su hija ni a s mismo.

La Rosa, que adems de autor de la novela "Australia" es fundador y editor de la editorial Chai -que ofrece un catlogo minucioso en el que confluyen la apuesta por autores en ciernes y la singularidad de voces como las de Peter Orner, Marina Benjamin o Cynan Jones-, instala el temor que genera la posibilidad de una gentica ineluctable que lleve a repetir patrones o gestos de los padres: el miedo de no poder descorrernos del mandato.

Tlam: Cules fueron las primeras imgenes o pensamientos que alimentaron el germen de la novela?
- Santiago La Rosa:
"La otra hija" nace de un tema que siempre me obsesion: el terror por los hijos. Cmo se los cuida y cmo se los entiende. La imagen inicial de un hijo amenazado, del esfuerzo de un padre por cuidarlo, por mantenerlo con vida, viene de ah. Hay una tradicin de novelas sobre el padre que para m fue fundamental. Autores que admiro, a los que releo, y que escribieron estos textos sobre padres que fallan, que no entienden ni pueden con sus hijos. Pienso en "Desgracia" de Coetzee, en "Pastoral Americana" de Philip Roth pero especialmente en "La carretera" de Cormac McCarthy, que lleva al extremo la posicin de impotencia y a la vez la pulsin del cuidado, de la funcin de un padre que inventa con palabras un mundo para su hijo, una esperanza que lo sostenga cuando no queda nada ms.

- T.: Vivs en un pequeo pueblo cordobs como el narrador y convertirte en padre fue para vos una experiencia relativamente reciente Cuntas de las vacilaciones que acechan al personaje son un desplazamiento de tus propias obsesiones y fantasmas?
- S.L.R:
Quera que lo verdadero de la historia estuviera sostenido por la estructura de ficcin. Hay algo biogrfico que se filtra, por supuesto: est el escenario familiar de un pueblo chico, las sierras y los ritmos del clima. Y claro que est mi experiencia como padre pero no aparece en el libro en los hechos sino desde las fantasas, los miedos y quizs lo que opera desde el inconsciente.

- T.: La necesidad del protagonista de indagar en la vida paterna est movida por el deseo de entender a ese hombre o acaso busca la evidencia tranquilizadora de la diferencia, es decir, encontrar en la historia de su padre elementos que lo ayuden a desmarcarse de l?
- S.L.R.:
La lectura de los libros sobre la muerte del padre acompaaron la escritura de la novela. A veces pienso que forman un gnero en s mismo: en general un hombre, el escritor, pierde a su padre y eso desencadena una reaccin: el inicio de un duelo, el hallazgo de verdades que no se conocan, el momento de hacer las paces con una figura que no est. Estn los clsicos como Paul Auster, y Karl Ove Knausgard, pero tambin Mauro Libertella, Pascal Bruckner y el escocs John Burside que tiene una memoria con un ttulo genial: "A lie about my father". Ms all de las particularidades y estilos, son libros de hijos con padres ms o menos fallidos.
La pregunta por la herencia en un sentido amplio abarca ms que esa suerte de gnero porque es una pregunta que me parece especialmente humana y, de algn modo, universal. El pasaje de hijo a padre actualiza el problema para todos los sujetos en todas las generaciones. Qu de lo heredado nos permite pararnos como padres, qu nos los impide, qu cuestionamos de lo que se hizo de nosotros como hijos.
En mi caso el nacimiento de mi hija me llev a pensar mucho sobre su cuidado, sobre lo que se transmite y lo que no. Por eso me interesaba escribir una novela que fuera una bsqueda sobre el modo de ser padre, algo que siempre tiene bastante de invento y de pantalla sobre la impotencia y el no saber. La novela intenta dar cuenta de esa zona, de algo generacional, un movimiento que se repite desde siempre: por un lado lo que tenemos que atravesar de la fachada de los padres para salir del lugar de hijo y lo que tenemos que dejar fuera para sostenernos como padres.

"La familia es el núcleo donde me gusta situar las ficciones que escribo", reconoce el autor.
"La familia es el ncleo donde me gusta situar las ficciones que escribo", reconoce el autor.

- T.: Las indagaciones del narrador sobre la figura de su padre generan relatos encontrados que en algunos casos se neutralizan unos a otros y siembran la paradoja: cuanto ms uno intenta aproximarse a la verdad, menos esclarecedora se manifiesta. Qu impacto tiene en el protagonista esa operacin?
- S.L.R.:
Un amigo ley la novela y seal la dimensin casi policial, el ritmo de lo que de a momentos parece una investigacin. Pero no es lo mismo la pregunta sobre un hecho que sobre un sujeto, sobre quin fue alguien y por qu hizo lo que hizo. Creo que en el narrador aparece con mucha fuerza la necesidad de saber sobre el padre pero en algn momento queda claro que esta pregunta interminable es una fuga de su propia paternidad. Y si sigo pensando a partir de lo que decs, toda esa narrativa que mencionaba de los libros sobre la muerte del padre son libros de hijos que se aslan para reencontrarse, descubrir o cuestionar a esos padres. Pienso en la novela de Chris Offutt que public hace unos aos "Malastierras" o en la novela del hijo de William Saroyan: personajes que se encuentran de golpe frente a un vaco y una falta que los sacude.
En resolver esa prdida se juega muchas veces la posibilidad de esos hijos para seguir adelante y armar sus propias familias. El narrador busca todo el tiempo a figuras elusivas, que ya no estn y que quizs nunca estuvieron pero que resultan muy presentes en el da a da de su relacin y su paternidad. Al final nos relacionamos con palabras, recuerdos que son frases, mandatos, amenazas y restos. El narrador quiere olvidarse, no pensar, no ver, y de algn modo la tragedia que lo antecede se le hace presente todo el tiempo. Piensa en esos vnculos, en su trabajo y especialmente en la relacin con su hija. De algn modo, lo que mueve el libro es la intencin del narrador de hacer algo distinto como padre de lo que hicieron con l como hijo.

- T.: El protagonista necesita "sellar" esta ausencia para transitar ese duelo que le permita dejar el malestar que genera la ambiguedad? "Cuando no sabs de dnde viene la amenaza, vivs para el otro que acecha", dice uno de los personajes.
- S.L.R.:
Cmo confinar a una figura as fue una pregunta a lo largo de la escritura de la novela, cmo cerrar a un personaje tan fuerte como el padre y me parece que lo que el protagonista hace es dejar de pensar en trminos de la verdad absoluta porque aparece imposible e inasible pero ms que nada como una bsqueda interminable en la que puede perderse y perder mucho. El movimiento para l es llegar a una versin, una verdad subjetiva que le permita poner un freno, ser padre l, cuidar a esa hija que tanto miedo le da.

- T.: La conducta abandnica del padre para con toda su red de afectos puede leerse en clave metafrica como equivalente de la lgica que domina los intercambios que se multiplican las redes, donde se insta a condenar o expulsar la diferencia. En un sentido literal o incluso hiperblico, el padre del personaje central tiene como una metodologa serial que hace extensiva a su madre, su hermano, sus hijos o sus amigos esa operacin de desalojarlos de su vida cuando aparecen las divergencias, o cuando los dems nos responden a lo que l espera. Lo pensaste en esa lnea, ligada a la radicalidad que define hoy algunos vnculos y este signo de los tiempos que lleva siempre a hacer recaer la "culpa" o la responsabilidad en el otro?
- S.L.R.:
No lo pens en relacin a la poca pero el padre de la novela es un personaje que seguro encarna algo exitoso en estos tiempos. Lo que decs sobre los vnculos en las redes refleja algo del narcisismo y del armado a partir de la mirada del otro que en la novela est llevado al paroxismo. Pero al centrarnos en la fascinacin que generan ciertos personajes a veces se pasa por alto cmo ellos mismos necesitan generar esa fascinacin. Particularmente el padre de la novela rechaza todo lo que no espeja lo que l espera. Est preso de eso que proyecta, no es un mentiroso sino que vive esa mentira, est definido por ella. Quizs es algo parecido a lo que dice Carrere sobre Jean Claude Roman en "El adversario": debajo de eso que contaba de s mismo, de lo que inventaba, no haba un yo verdadero, no haba ms secreto que ese mecanismo y esa invencin.

- T.: En la novela conviven distintos registros y uno de ellos es la atmsfera espectral, como de peligro inminente, que hace que las exploraciones del personaje estn atravesadas por una tensin: la existencia de una carta astral que parece preanunciar un destino trgico, la aparicin de una vbora entre la maleza que amenaza la estancia de esa familia en las sierras, la historia de esa nena muerta junto a su madre y todas las tragedias laterales que salpican la historia del padre, etc... Te gusta pensar en esta idea de lo siniestro que habita en lo cotidiano?
- S.L.R.:
Totalmente, la familia es el ncleo donde me gusta situar las ficciones que escribo, me parece que puede ser un lugar especialmente perturbador. Es ah donde construimos esa normalidad un poco imaginaria que siempre est amenazada desde dentro y desde fuera. Hacemos un esfuerzo por no pensar la fragilidad en que esa cotidianeidad se sostiene. "La otra hija" trabaja sobre cmo se lidia con la falta y con la tragedia y cmo esa salida deja una marca en todo lo que sigue incluso para las generaciones futuras.