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La crisis política de Haití, entre elecciones truncas, intervenciones y grupos armados

Las protestas por el aumento de los combustibles en 2018, la elección anticonstitucional de cinco primeros ministros, la suspensión del Parlamento en enero del 2020, la gobernanza presidencial por decreto, la extensión arbitraria del mandato de Moise y, finalmente, su asesinato, son apenas algunos eslabones de un complejo escenario.

Por Javier Peverelli
Por Javier Peverelli
07-08-2021 | 12:48
A un mes del asesinato de Jovenel Moise la grave situacin poltica que azota al pas ms pobre del continente hace dcadas se profundiz an ms Foto AFP
A un mes del asesinato de Jovenel Moise, la grave situación política que azota al país más pobre del continente hace décadas se profundizó aún más. Foto: AFP.

A un mes del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moise, la grave situación política que azota al país más pobre del continente hace décadas se profundizó aún más, alimentando un cóctel explosivo compuesto por misiones de paz, intervenciones militares extranjeras, golpes de Estado, grupos armados y procesos electorales dudosos.

Las protestas por el aumento de los combustibles durante 2018, la elección anticonstitucional de cinco primeros ministros, la suspensión del Parlamento en enero del 2020, la gobernanza presidencial por decreto, la extensión arbitraria del mandato de Moise y, finalmente, su asesinato, son apenas algunos eslabones del complejo escenario de una crisis que comenzó incluso mucho antes.


Los inicios


Su inicio puede rastrearse a mediados de la década del 80, durante la caída de la sangrienta dictadura de Jean-Claude Duvalier, quien junto a su padre François gobernaron de facto Haití entre 1957 y 1986, un período en el que la esperanza de vida osciló entre 41 y 53 años, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

"A mediados de los 80, cuando el FMI y Estados Unidos impusieron al país el típico recetario neoliberal: privatización de (las escasas) empresas públicas, liberalización comercial y desregulación financiera, miles de campesinos fueron a engrosar las barriadas populares y los asentamientos de las principales ciudades del país", indicó a Télam desde Haití el sociólogo y periodista argentino Lautaro Rivara.

JeanClaude Duvalier quien junto a su padre Franois gobernaron de facto Hait entre 1957 y 1986
Jean-Claude Duvalier, quien junto a su padre François gobernaron de facto Haití entre 1957 y 1986.

Pese a haber tenido en 1991 la llegada al poder de un líder popular como el cura progresista Jean-Bertrand Aristide, el primero en ser electo democráticamente y con el 90% de participación del padrón, la situación política no mejoró, sino que, como a principios del siglo XX con la ocupación estadounidense de 1915 a 1936, comenzaron tres décadas de intervencionismo internacional.

"Haití fue sometido a nueve misiones internacionales -civiles, policiales, militares o híbridas- en los últimos 28 años, así como a dos ocupaciones norteamericanas directas en el año 2004 y 2010 -en alianza con Francia y Canadá-, alegando por lo general razones de índole humanitaria", remarcó Rivara, quien vivió un tiempo en ese país caribeño y actualmente se encuentra allí.

La más importante de estas misiones fue la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), la cual arribó en 2004 liderada por Brasil, tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Aristide, en busca de la "restauración y el mantenimiento del estado de derecho, la seguridad y el orden público en Haití", una definición imparcial que no satisface a Rivara.

"Haití fue sometido a nueve misiones internacionales -civiles, policiales, militares o híbridas- en los últimos 28 años, así como a dos ocupaciones norteamericanas directas"Lautaro Rivara

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La más importante de estas misiones fue la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), la cual arribó en 2004 liderada por Brasil.



El huevo de la serpiente


Es que durante los comicios de 2010, el por entonces presidente René Préval -el descendiente político de Aristide y el primero en entregar el poder pacíficamente a su sucesor-, buscó revalidar su gestión mediante la candidatura de su delfín, Jude Celestin, frente a los candidatos Mirlande Manigat y Michel Martelly en unas elecciones que el exjefe de la misión de la OEA en Haití de 2008 a 2010, Ricardo Seitenfus, consideró como el huevo de la serpiente de la crisis política actual.

"El día de la votación hubo una tentativa de golpe contra Préval hecha por la comunidad internacional, yo estaba en la reunión" entre países de la OEA y la Organización de Naciones Unidas, disparó Seitenfus en diálogo con Télam.

"Cuando llegó el primer ministro (Jean-Max Bellerive) y preguntó si el mandato del presidente Préval estaba sobre la mesa de negociación, hubo un silencio total", recordó sobre el hecho que denunció en una entrevista al periódico suizo Le Temps.

Tras hacer esa revelación, fue destituido de su cargo como representante de Haití en la OEA.

"El día de la votación hubo una tentativa de golpe contra Préval hecha por la comunidad internacional"Ricardo Seitenfus

"En la reunión terminamos con el 'supuesto consenso' de sacar a Préval del palacio, electo en 2006, y enviarlo al exilio", rememoró y continuó: "Pero como la intervención no consiguió eso, decidieron eliminar a su candidato, Celestin, una decisión de Cheryl Mills", la entonces representante de Estados Unidos en la Comisión de Reconstrucción de Haití.

"De esta manera, en la votación de la primera vuelta de las presidenciales de 2010, cambiaron a quien estaba segundo, Celestin, el candidato de Préval, por Michel Martelly, que estaba tercero. Fue una imposición que el Core Group (que integran Estados Unidos, las principales potencias europeas, Canadá, Brasil, la ONU y la OEA), la Argentina, Brasil, Alemania y la Unión Europea, dejaron pasar", remarcó.

Fue justamente Martelly quien en 2015 designó a Jovenel Moise como el candidato a la Presidencia del partido político que fundó, el Partido Haitiano Tet Kale (PHTK), de centroderecha.

Moise lleg a ser presidente tras los comicios de 2016 que pese a haber ganado en primera vuelta con 5560 de los votos apenas tuvieron una participacin electoral del 18 Foto AFP
Moise llegó a ser presidente tras los comicios de 2016 que, pese a haber ganado en primera vuelta con 55,60% de los votos, apenas tuvieron una participación electoral del 18%. Foto: AFP.

Moise llegó a ser presidente tras los comicios de 2016 que, pese a haber ganado en primera vuelta con 55,60% de los votos, apenas tuvieron una participación electoral del 18% del padrón.

Para la coeditora del medio local Woy Magazine, Melodie Cerin, ahora además se suma la falta de transparencia en los procesos electorales de Haití y, entre los principales motivos, alertó sobre la presencia cada vez más importante de grupos armados.

"No se dieron las condiciones para celebrar elecciones libres y justas incluso antes de la muerte de Moise. Grandes porciones del territorio están controladas por bandas que secuestran, violan y matan a miles", afirmó.

"Grandes porciones del territorio están controladas por bandas que secuestran, violan y matan a miles"Melodie Cerin

Además de objetar que "el consejo electoral designado por Moise no es legítimo ni creíble", Cerin hizo énfasis en la injerencia que tuvo Estados Unidos desde la primera hora del partido político hatiano que lideraba el presidente asesinado.

"No se debe olvidar que PHTK llegó al poder hace diez años, debido a la presión de Hillary Clinton, que entonces era secretaria de Estado y de la OEA. Los resultados de las elecciones se cambiaron debido a la presión externa. Y desde entonces, Estados Unidos ha mantenido su apoyo a este partido", destacó.

En un contexto en el que el magnicidio de Moise continúa siendo investigado, las elecciones previstas para el 26 de septiembre fueron postergadas sin fecha establecida.

Una historia de crisis e incertidumbre que necesita un tiempo de pactos

Las posibles salidas a la crisis que atraviesa Haití, el primer país de América Latina en independizarse, podrían oscilar entre "una profunda reforma político-electoral", "un pacto de La Moncloa a la haitiana" y tomarse "un tiempo para discutir el camino a seguir", según explicaron especialistas en diálogo con Télam.

"El asesinato del Presidente agrava aún más el clima de desconfianza que existe en Haití. Como después del terremoto (de 2010), los haitianos necesitan tiempo para discutir entre ellos el camino a seguir. Como después del terremoto, nos apresuraron a participar en elecciones", aseguró la coeditora del medio local Woy Magazine, Melodie Cerin.

Por su parte, el sociólogo y periodista argentino Lautaro Rivara coincidió en el flagelo que viven los habitantes de los barrios populares de Puerto Príncipe, en donde los secuestros, asesinatos y balaceras entre bandas, fracciones disidentes de la policía y paramilitares, están a la orden del día.

"En la actualidad, más de 77 grupos armados -según datos del propio Estado- operan con práctica libertad en todo el territorio, en particular en la zona metropolitana de la capital, ¿cómo podrá sufragar de forma libre y segura la ciudadanía?", se preguntó el argentino, quien vivió un tiempo en ese país caribeño y actualmente se encuentra allá.

También apuntó sobre la importancia de no precipitar los comicios en un contexto como el actual, principalmente por el modus operandi del Consejo Electoral Provisorio de Haití.

"La logística electoral, el financiamiento y hasta la propia emisión de las cartas de identidad suelen ser controladas por técnicos de la OEA y la ONU, lo que contraviene la más mínima noción de soberanía nacional", afirmó.

Además, amplificó el pedido de parte de la oposición de rever las maneras en que se lleva adelante el proceso electoral.

"Los más prestigiosos organismos de derechos humanos, reconocidos juristas, sectores de oposición y coaliciones representativas como el Frente Patriótico Popular, reclaman con insistencia la urgencia de encarar una profunda reforma político-electoral que establezca una autoridad electoral legítima que reemplace a un consejo electoral como el actual, 'eternamente provisorio'", enfatizó.

Pese a afirmar que "la comunidad internacional no tiene interés en estabilizar Haití", el exjefe de la misión de la OEA en ese país caribeño de 2008 a 2010, Ricardo Seitenfus, sostuvo que "el Consejo de Seguridad (de la ONU) no va a dar luz verde para una nueva intervención militar" y propuso imitar el modo en que otros países resolvieron internamente sus históricas tensiones políticas.

"Yo siempre propuse, como en Brasil, como en Argentina, como los españoles en el pacto de la Moncloa, que se haga un pacto de libertad y garantía democrática para poner fin a este proceso de transición que hace 35 años, desde el '86 hasta hoy, Haití está viviendo", concluyó.

Seitenfus: "Haití fue un cementerio de ideales para algunos gobiernos latinoamericanos"

Para el exjefe de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Haití de 2008 a 2010, Ricardo Seitenfus, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas (Minustah), vigente del 2004 al 2017, "solo fue útil para las fuerzas armadas del Mercosur", en las que "Brasil hizo pasar 37.000 militares" por la nación caribeña y "nadie se paró a pensar por qué", afirmó en una entrevista con Télam.

La Minustah arribó en 2004 tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide, en busca de la "restauración y el mantenimiento del estado de derecho, la seguridad pública y el orden público en Haití", algo que dio por finalizado en 2017, cuando el país seguía sumido en una difícil situación política, económica y social.

El exrepresentante de la OEA en Haití sostuvo que los motivos de la llegada de los cascos azules fue por "un caso específico de un conflicto doméstico de baja intensidad".

"Con fuerzas policiales y mediación política se podía arreglar, no con militares. (...) Sin embargo, en 2004 había casi unanimidad de que era necesario intervenir, pero nadie se paró a pensar por qué", destacó Seitenfus, un diplomático brasileño que fue desvinculado de su cargo en la OEA a fines del 2010 luego de asegurar que "Haití es la prueba del fracaso de la ayuda internacional", en una entrevista al medio francófono suizo Le Temps.

"Brasil hizo pasar por Haití 37.000 militares. No hubo ningún muerto en combate. No había guerra. -recordó y agregó con cierta ironía- La Minustah fue útil para las fuerzas armadas del Mercosur, nunca estuvimos tan unidos como en esta operación".

Seitenfus cree que en 2004, "a través del Foro de San Pablo" -una organización latinoamericana de partidos y movimientos políticos en oposición al neoliberalismo e imperialismo, creada originariamente en los años 90 por el luego presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el entonces máximo líder de la Revolución Cubana Fidel Castro-, "hubo un cambio político de varios países" de los denominados progresistas de la época como la Argentina, Brasil, Uruguay, y Chile.

"Haití fue un cementerio de ideales para algunos Gobiernos. Ahí se perdió mucha cordura, visibilidad y perspectiva positiva de nuestros partidos políticos de izquierda", opinó.

Además, el devastador terremoto que sacudió a Haití en 2010 no solo dejó la escalofriante cifra de 315.000 muertos y 360.000 heridos registrados, sino que empeoró aún más la débil estructura económica del país más pobre de América e impulsó a la Minustah a continuar por siete años más su estadía en la isla, en pos de ayudar a la reconstrucción de Puerto Príncipe, su capital.

"La misión se volvió más grave cuando ocurrió el terremoto. Nadie sabía qué hacer. Nadie estaba preparado. La misión debía terminar y comenzar otra cosa, pero no, enviaron marines y soldados y se quedaron hasta 2017", remarcó el escritor del libro "Reconstruir Haití: entre la esperanza y el tridente imperial".

Seitenfus también culpa a la ONU de no tomar los recaudos sanitarios pertinentes y permitir, a través de la estadía de los cascos azules en barrios periféricos de Puerto Príncipe, que ingrese el cólera, una enfermedad que ataca el sistema digestivo con gran rapidez, una epidemia que causó estragos en Haití.

"Dentro de los daños horribles del 2010, está también la llegada del cólera, traído por las fuerzas de Nepal al servicio de la ONU. Mataron entre 30.000 y 50.000 haitianos", recordó.

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