04/08/2021 20:46 - DEPORTE

Historias inslitas, hazaas de superacin e influencias polticas sobre los Juegos Olmpicos

Tres autores argentinos relacionados con los juegos olmpicos y los deportes que lo componen: Federico Bianchini, Vctor Andrs Pochat y Luciano Wernicke aportan una nueva mirada para recorrer los deportes que desvelan a millones de personas en todo el mundo.

Por Carlos Daniel Aletto

Un repaso por los motivos que unen a doscientas naciones en un solo evento
Un repaso por los motivos que unen a doscientas naciones en un solo evento

Alejados del vrtigo que imponen cada cuatro aos los Juegos Olmpicos, algunos periodistas y escritores se sientan a reflexionar sobre los distintos testimonios que generan los deportistas que compiten, las historias inslitas, las hazaas de superacin, el entrenamiento fsico y mental de los competidores, la relacin de estos con la poltica y, sobre todo, los motivos que unen a doscientas naciones en un solo evento.

Tres autores argentinos relacionados con los juegos olmpicos y los deportes que lo componen: Federico Bianchini, Vctor Andrs Pochat y Luciano Wernicke aportan una nueva mirada para recorrer los deportes que desvelan a millones de personas en todo el mundo.

Para Bianchini,  se empieza a visibilizar al deportista como persona y nos estamos alejando de esa idea del atleta como máquina.
Para Bianchini, se empieza a visibilizar al deportista como persona y nos estamos alejando de esa idea del atleta como mquina.
Bianchini, autor de dos libros claves sobre el deporte extremo, "Desafiar al cuerpo" (2014) y "Cuerpos al lmite" (2017) asegura que en la actualidad se empieza a visibilizar al deportista como persona y nos estamos alejando de esa idea del atleta como mquina, suma de msculos y tendones entrenados, y nos acercamos a los cuerpos que no solo se ejercitan hasta el cansancio sino que incluyen reacciones a las presiones: ansiedad, miedo, frustracin y, en algunos casos, tambin depresin: "Estos son aspectos que no existan como posibilidad en el discurso meditico que busca construir a los deportistas como hroes de mrmol", aclara el escritor.

Pochat, autor de "Coronados de gloria, la historia indita de las medallas olmpicas argentinas" y "Olimpikedia, gua para ser un experto en Juegos Olmpicos", se apasion desde muy chico, ms precisamente desde Los ngeles 1984, con los cuatro oros en atletismo de Carl Lewis, con los que igualara la hazaa de Jesse Owens.

El periodista de ESPN confiesa que ms all de lo deportivo, lo que me ms lo impact -y se potenci con el tiempo- fue esa ceremonia de apertura: "Ese desfile interminable de pases remotos, vestimentas curiosas y abanderados de historias desconocidas fue la puerta de entrada para conocer y aprender sobre el planeta", dice.

Para el docente de DeporTEA y ETER, esa fiesta fue el disparador de su curiosidad sobre las diferencias que podan existir en las distintas regiones, fueran sociales, polticas, econmicas y, por supuesto, deportivas: "Unos aos ms tarde, mientras disfrutaba de la Ceremonia de Barcelona 1992, decid que quera dedicar mi vida laboral al periodismo deportivo aunque estuviera estudiando Fsica", confiesa.

Junto con la Asamblea de las Naciones Unidas, la Ceremonia Inaugural es el nico mbito en el cual se renen en un mismo lugar y al mismo tiempo los ms de doscientos pases de la Tierra. Con la gran diferencia de que aqu lo hacen por el mismo motivo y la alegra de compartir trasciende a todas las culturas.

Wernicke es el autor de "Historias inslitas de los Juegos Olmpicos", libro que repasa las distintas ediciones de la poca moderna con el acento puesto en las curiosidades y ancdotas ms sorprendentes que, al mismo tiempo, divierten y plantean un perfil ms humano de los protagonistas. Muchas de las narraciones de ese libro parten de situaciones generadas por la poltica, la economa o los complejos reglamentos deportivos.

El escritor asegura que, a lo largo de su historia, los Juegos Olmpicos siempre han representado un escenario apetitoso para el poder poltico: "Por lo general, se recuerda que la edicin de Berln 1936 sirvi a Adolf Hitler para promocionar su rgimen dentro y fuera de Alemania. Ese inters poltico no era nuevo: unos dos milenios antes, el emperador romano Nern se encaprich con participar en una prueba olmpica, una carrera de cuadrigas que gan tras amenazar a sus rivales con la crucifixin" dice Wernicke y agrega: "en 1908, la distancia del maratn se prolong por antojo del rey de Inglaterra".

Luego, durante casi cuarenta aos, Estados Unidos y la Unin Sovitica extendieron su "guerra fra" a las pistas, las canchas y arriba de los rings. Decenas de atletas de todo el mundo han saltado de los Juegos a la poltica: "en Argentina, por ejemplo, el exitoso regatista Carlos Espnola es actualmente senador nacional por Corrientes", ejemplifica.

"Hoy, se sabe, quien no atiende las emociones les da ventaja a sus contrincantes", explica Bianchini. Para el investigador ya no basta con entrenar el cuerpo. Hace falta ejercitar la cabeza, entender el modo de resolver cuestiones que no slo tienen que ver con lo deportivo sino tambin con lo que lo rodea.

"El patrocinador busca a quien tiene una medalla de oro pero tambin al que es seguido por millones en Instagram. Y sin embargo (o quizs por eso), son varios los deportistas que deciden limitar su exposicin a esa reunin de consorcio eterna que son las redes sociales", explica.

El nadador estadounidense Caeleb Dressel, que en Tokio hizo el rcord mundial en 100 metros mariposa y gan cinco medallas, cont en una entrevista que slo mira Instagram quince minutos al da y desinstal Twitter, Facebook y Snapchat, para no estar pendiente del telfono. "Cuando te tirs al agua ests solo vos: nadie te va a ayudar", dijo. Bianchini recuerda una frase muy similar a la que hace ms de 50 aos inmortaliz Ringo Bonavena: "Cuando suena la campana, te sacan el banquito y uno se queda solo" y agrega el escritor: "sin embargo, no s cuntos en aquel momento se detuvieron en la soledad del boxeador", concluye.

Otro aspecto que fascina de los Juegos Olmpicos al reconocido periodista Pochat es el hecho de que no se reparta dinero. Si bien est claro que una buena actuacin olmpica repercutir en otros auspiciantes, mejores contratos o nuevos privilegios, el premio no dejar de ser una medalla: "Miles de deportistas hper profesionales se renen cada cuatro aos para luchar por ser los mejores y ocupar un lugar en el podio, sin reclamar dinero a cambio. Y el premio es el mismo para el campen de los 100 metros con vallas, el de la categora hasta 48 kilos de judo y los dobles de tenis de mesa", ejemplifica el periodista.

Se compite por la gloria, por el orgullo, por la gratificacin de representar al pas. Es que no cualquiera compite en un Juego Olmpico. Hay que ganarse el privilegio de participar, son plazas que no se pueden comprar: "No lo podran hacer ni Jeff Bezos ni Elon Musk, si quisieran. En los Juegos Olmpicos no se regala nada: es el lugar donde no se premia al ms poderoso, sino al mejor", concluye Pochat.

Pero por otro lado, como reflexiona Wernicke, la suspensin de Rusia para intervenir en los actuales Juegos de Tokio 2020, a partir de que se descubriera un sistema de dopaje supuestamente promovido por el Kremlin, y las acusaciones por presunta corrupcin institucional durante la realizacin de las obras para Ro de Janeiro 2016, hacen sospechar que, al menos en el plano poltico, el sentido de los Juegos parece no haber cambiado demasiado desde los tiempos de Nern.

Para el autor de "Historias inslitas de los Mundiales de ftbol" (2010), "Historias inslitas del ftbol" (2013) y "Doctor y campen" (Autobiografa de Carlos Bilardo, 2014), los Juegos son marco de historias emocionantes, en especial las protagonizadas por deportistas que han tenido el coraje de superar adversidades terribles, como lo que vivi la adolescente estadounidense Elizabeth Robinson, ganadora de la primera medalla dorada para el atletismo femenino con rcord mundial, en los Juegos Olmpicos de msterdam 1928.

Tres aos ms tarde, mientras se preparaba para repetir el oro en los Juegos de Los ngeles 1932, Robinson viajaba a bordo de un avin que se accident en el estado de Illinois.

"Los rescatistas que la hallaron entre los hierros retorcidos del aeroplano pensaron que haba muerto como la mayora de los pasajeros. Uno de ellos la coloc junto a un cadver en el bal de su automvil y la llev directamente a una casa funeraria. Sin embargo, a la velocista todava no le haba llegado la hora: un empleado que la iba a preparar para su entierro descubri que la chica no haba fallecido, sino que estaba en coma. Betty -quien haba sufrido mltiples fracturas, entre ellas de la cadera y una pierna- fue internada en un hospital, donde permaneci siete meses inconsciente", relata el periodista.

Cuatro aos despus, Robinson no solo haba superado sus lesiones, sino que haba vuelto a las pistas. "El 9 de agosto de 1936, junto a Helen Stephens, Harriet Bland y Annette Rogers, la mujer que regres de la muerte volvi a colgar de su cuello la medalla de oro", concluye la historia Wernicke.