04/08/2021 20:27 - entrevista

Guadalupe Nettel: "Los seres humanos somos depredadores"

"El matrimonio de los peces rojos" fue publicado por primera vez en 2013 y vuelve a circular en estos das a travs del sello Pginas de Espuma. "Los animales que aparecen en estos relatos son sinuosos y escurridizos. Los eleg como un reflejo o una metfora de nuestras pasiones ms inconfesables", cuenta la escritora mexicana durante la entrevista con Tlam.

Por Julieta Grosso

Nettel, autora de obras como "El huésped", "El cuerpo en que nací" y "Después del invierno".
Nettel, autora de obras como "El husped", "El cuerpo en que nac" y "Despus del invierno".

Como la cmara lenta y paciente de un documental a la espera del momento en el que la criatura depredadora se abalance sobre su presa para convertirla en trofeo y alimento al mismo tiempo, en los relatos que integran "El matrimonio de los peces rojos" la mexicana Guadalupe Nettel atrapa el punto de quiebre en el que hombres y mujeres desmienten su condicin reflexiva para convertirse en seres punzantes y crueles, portadores de una ferocidad que el imaginario aplica a las especies ms sombras del mundo animal: "Los seres humanos somos depredadores. Algunos lo manifiestan en la guerra, otros en la oficina, en la bolsa de valores o en el patio de la escuela", dice la autora.

Algo de la nia que devoraba programas y libros dedicados a cartografiar el comportamiento animal reaparece en estos cuentos que juegan a desarmar el estereotipo de una naturaleza humana superadora de otras especies: gatos, serpientes, peces, cucarachas y hasta un hongo componen las variedades zoolgicas en cuyos recorridos se miden, se recuestan y se contrastan los personajes del libro, seres corrodos por la soledad, a veces tiranizados por el deseo o anestesiados sin saberlo en relaciones donde la violencia se hornea a fuego lento pero constante.

"El matrimonio de los peces rojos" fue publicado por primera vez en 2013 y vuelve a circular en estos das a travs del sello Pginas de Espuma. Como toda reedicin, tiene la opcin de dialogar con un nuevo contexto, en momentos donde la pandemia que asola al mundo prolonga los debates sobre los excesos de una civilizacin siempre desafiante que pone en riesgo la supervivencia como resultado de la sobreexplotacin de los recursos del planeta, un nuevo captulo en la saga hobbesiana del "hombre como lobo del hombre" que relativiza el valor del discernimiento frente al componente inercial del instinto.

La ferocidad del comportamiento humano es doblemente "condenable" porque cuando se desata no lo hace por una pulsin mecanizada e irrebatible sino a partir de actos movidos por la capacidad de razonar"?
Nettel, autora de obras como "El husped", "El cuerpo en que nac" y "Despus del invierno" (ganadora del Premio Herralde de Novela en 2014), no intenta dar respuesta a la cuestin sino ms bien tejer nuevas simetras o diferencias entre humanos y animales a travs de procesos que se experimentan en paralelo, como la convivencia, la tristeza o la maternidad.

As se establece una sintona que algunos de los personajes aprovechan para leer en espejo sus propias realidades, como el hombre que decide separar a una pareja de serpientes para ver replicado en ese dolor algo del suyo por el alejamiento de su amante, o la protagonista del cuento homnimo al ttulo del libro que se obsesiona con las pujas de poder en una pareja de peces para esquivar el martirio lento de su matrimonio.

"Los peces son quizs los nicos animales domsticos que no hacen ruido. Pero estos me ensearon que los gritos tambin pueden ser silenciosos"

Guadalupe Nettel
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"Creo que observar a los peces le permite a esa mujer entender mejor lo que sucede entre ella y su marido. Entender que aunque sea subrepticia hay una lucha de poder en su relacin y tambin mucha violencia soterrada. Respecto al hombre que observa a la serpiente morir de tristeza por la prdida de su pareja, est observando, como en un espejo, el inmenso dolor que siente por la promesa de amor que hizo y no est en posibilidad de cumplir, su frustracin y su duelo", dice Nettel a Tlam.

En su recorrido, la escritora retoma algunos lugares comunes -como la condicin solitaria y abandnica de los felinos- y se atreve con las cucarachas desde un costado insospechado que no se regodea en el asco o la aversin a este insecto. Esta desmarcacin de lo esperable tiene lugar en el relato "Guerra en los basureros", donde una anciana recuerda que "ellas" fueron las primeras pobladoras de la Tierra y aunque el mundo se acabe maana, sobrevivirn "porque son la memoria de nuestros ancestros. Son nuestras abuelas y nuestros descendientes".

- Tlam: Los relatos tienen como elemento vinculante la presencia de alguna especie animal que se constituye en testigo o atizadora de algunos de los conflictos que se narran Por qu te interes que las indagaciones a las que pueden dar lugar estos cuentos tengan esa incidencia en el universo animal?

- Guadalupe Nettel:
Supongo que porque a m me interesan mucho los animales. Los observo desde que era nia, ya sea en documentales o en la vida cotidiana. Su comportamiento, sus dinmicas y sus sociedades me resultan fascinantes. Creo que verlos actuar nos ensea mucho sobre nosotros mismos, sobre nuestros instintos y sobre nuestra ferocidad.

"El matrimonio de los peces rojos" fue publicado por primera vez en 2013.
"El matrimonio de los peces rojos" fue publicado por primera vez en 2013.
- T.: En ese paralelismo sutil entre el universo animal y el humano, de algn modo se desacredita la elocuencia o sagacidad que permite la facultad humana del razonamiento frente a la condicin instintiva que rige el comportamiento animal?

- G.N.:
Desde siempre los seres humanos hemos tenido una relacin polmica con el reino animal, al que sin lugar a dudas pertenecemos. Al parecer, nuestra facultad de razonar, nuestras herramientas y nuestros lenguajes complejos nos enorgullecen lo suficiente como para considerarnos superiores a ellos y adoptar, en consecuencia, un comportamiento abusivo. No slo los hemos perseguido durante siglos para beneficiarnos de su carne, de su piel, de sus huesos y de sus secreciones, tambin los hemos apresado por gusto, y exhibido en zoolgicos y circos. Tal vez sera hora de plantearnos qu tipo de relacin queremos tener de ahora en adelante con la naturaleza.

- T.: El libro mereci el Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero cuyo jurado integr por entonces la escritora Samanta Schweblin, autora de cuentos de atmsfera enrarecida que de algn modo se pueden emparentar con los tuyos Detects puntos de conexin con su obra, acaso en la manera en que trabajan sobre la idea de una realidad reconocible y ordinaria que se bifurca para alojar la extraeza?

- G.N.:
Me gusta mucho lo que escribe Samanta. Sigo su obra desde hace varios aos. Creo que tenemos muchos intereses comunes, en particular la inclinacin por la extraeza que sealas, pero tambin esa atraccin que suscita la delgada frontera entre cordura y demencia, entre lucidez y delirio, entre sueo y vigilia. Las dos nos sentimos ms cuentistas que novelistas, y a las dos nos gusta la absenta y los gin tonics clandestinos, entre otras cosas...

- T.: En la cita que abre el libro, el escritor chino Gao Xingjian dice que "el hombre pertenece a esas especies que, cuando estn heridas, pueden volverse particularmente feroces". Cunto hay de impiadoso en la naturaleza humana que pueda equiparse con esos documentales sobre especies salvajes que salen de cacera e interceptan y luego degluten a su presa sin contemplaciones?

- G.N.:
Los seres humanos somos depredadores. Algunos lo manifiestan en la guerra, otros en la oficina, en la bolsa de valores o en el patio de la escuela. Por esa ferocidad que caracteriza a nuestra especie, muchas veces nos tememos los unos a los otros. Los animales en cambio nos permiten ser como no nos atrevemos a comportarnos con otras personas y a veces llegan a constituir nuestro nico vnculo afectivo. El otro epgrafe es de Plinio el Viejo: "Todos los animales saben lo que necesitan, excepto el hombre". La diferencia radica en nuestra capacidad para razonar y en la forma en que abusamos de sta. Plinio se refera a la prdida de la intuicin animal, a esa sabidura tan bsica que los animales poseen y nosotros hemos enterrado bajo una maraa de pensamientos especulativos y dudas. Eleg estos dos epgrafes para este libro que, creo, describen bien nuestras similitudes y nuestras diferencias. Aristteles deca: "Si quieres conocer al ser humano fjate en la naturaleza y en el reino animal".

"Supongo que porque a mí me interesan mucho los animales. Los observo desde que era niña, ya sea en documentales o en la vida cotidiana", confiesa la autora.
"Supongo que porque a m me interesan mucho los animales. Los observo desde que era nia, ya sea en documentales o en la vida cotidiana", confiesa la autora.

- T.: Hay nexos en los animales o insectos que circulan por estos relatos: en mayor o menor medida se trata de especies de andar sigiloso, cuya presencia suele ser poco ruidosa. En qu medida ese sigilo reproduce los modos en que se instala el malestar o la apata en la cotidianeidad, donde muchas veces un sentimiento que se desencadena es el resultado de un proceso silencioso que recin se hace visible en su escala final?

- G.N.:
Los animales que aparecen en estos relatos son sinuosos y escurridizos. Los eleg como un reflejo o una metfora de nuestras pasiones ms inconfesables as como de esas decisiones que se urden en nuestro inconsciente durante aos, hasta que un da impulsan una reaccin incomprensible para los dems, aunque a nosotros nos parecen el resultado lgico de una serie de acontecimientos.

- T.: Las contradicciones y ambigedades de la maternidad son un tema recurrente en tu obra, como en tu ltima novela "La hija nica". Se han producido cambios sustanciales en la forma de "colar" esta temtica, en tanto hace unos aos franquear ese lado B de ser madre se poda leer como una perspectiva ms solitaria?

- G.N.:
Creo que las autoras del pasado que hablaron de maternidad son ms de las que recordamos en un primer momento, pero o bien fueron invisibilizadas en su poca, como tantas otras escritoras, o tanto el medio editorial como la crtica le daban muy poca importancia a ese tema, incluso lo despreciaban. Una madre que se quejaba de su carga domstica era visto como algo inocuo o hasta como una aberracin. Hay que recordar que Rosario Castellanos y Elena Garro fueron consideradas "locas" o por lo menos "mujeres trastornadas". Ahora, gracias a las luchas feministas, sus demandas y quejas nos parecen mucho ms legtimas. Me parece necesario escribir y leer sobre la maternidad. No se puede concebir la emancipacin de la mujer si no alcanzamos la igualdad de gnero tambin en el mbito domstico y en particular en el de la crianza.
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