02/08/2021 15:35 - literatura

Pablo Ottonello: "En tanto tecnologa, la literatura tambin est alejada de los cuerpos"

El autor de "El verano de los peces muertos" enfoca en su nueva novela "Satisfaction" la mediatizacin tecnolgica de las relaciones humanas a travs de la experiencia de Julia y Juan, dos argentinos exiliados en Chicago.

Por Eva Marabotto

Fotos: Florencia Downes.

Ottonello y una historia tragicómica de una relación mediatizada. Foto: Florencia Downes
Ottonello y una historia tragicmica de una relacin mediatizada. Foto: Florencia Downes


En "Satisfaction", su novela ms reciente, el escritor y guionista Pablo Ottonello enfoca un fenmeno de rigurosa actualidad: el de la mediatizacin de las relaciones humanas y sus consecuencias, a travs de una historia que aborda las maneras de vincularse que proponen las plataformas de citas, desde la dificultad para comunicarse y entablar un simple dilogo hasta el contacto fsico que pierde terreno.

Para reflejar el tema, el autor de “El verano de los peces muertos” y “Veteranos de la guerra del da” elige hacerlo a partir de la historia de Julia y Juan, dos argentinos exiliados que viven en Chicago, pero no se cruzan por amigos comunes o un local que vende yerba mate sino a travs de una aplicacin de citas a la que el autor denomina “Silver”, pero los lectores pueden reconocer fcilmente.

Aquel matcheo no es ms que el comienzo de un juego de seduccin que se despliega ms all de la virtualidad e involucra ropa costosa, tragos sofisticados, un bar de renombre, autos con chofer y una mansin en las afueras de la ciudad. Pero los personajes no solo se exhiben sino que tambin se construyen con palabras en soliloquios sobre el amor, la virtualidad, el dinero, el trabajo y el exilio en una historia que podra tornarse sombra pero mantiene su tono risueo.

El autor explora el funcionamiento de una plataforma de citas.
El autor explora el funcionamiento de una plataforma de citas.


Ese fue precisamente el tono que prim en la conversacin que el autor tuvo con Tlam sobre su nueva novela editada por Tusquets, para la que eligi un ttulo que apuesta a la irona: “Satisfaction”.

-T.:Cmo mediatiza la tecnologa el amor y el sexo?

-P.O.: Remite a la relacin entre tecnologa y comportamiento humano. Los “avances” tecnolgicos siempre tuvieron detractores. Hubo quienes se resistieron al telfono (que sustitua, por ejemplo, la correspondencia escrita) o la televisin, que “competa” con la lectura. En este caso, el de las plataformas de citas, algo evidentemente cambia, o se facilita. Sobre eso intent escribir. Aunque, para ser franco, cuando escrib la novela en el caluroso agosto de 2017, en mi escritorio de Pilsen, en Chicago, no haba utilizado estas tecnologas. Me dediqu a inventar. Pertenezco al grupo de aquellos escritoras y escritores que an imaginan.

-T.: Tens experiencia en la escritura de guiones. Puede verse la estructura como una sucesin de monlogos casi teatrales que podran transformarse en una pelcula o una serie?

-P.O.: Aviso a los productores que no saben dnde invertir: escribo guiones y el de “Satisfaction” est a la venta. Sobre los monlogos, obviamente, lo hice a propsito. Escribo las primeras versiones de mis novelas bastante rpido. Me lleva muchos meses corregir. “Satisfaction” me llev tres semanas. Soy ms lento que Fogwill (el mito declara que escribi “Los pichiciegos” en tres das) quizs porque tomo mate en vez de cocana.

"Satisfaction".
"Satisfaction".

-T.:Por qu no hay dilogo entre los personajes de la pareja que recurre a una plataforma de citas? La interaccin est presupuesta o es nula?

-P.O.: Dira que hay dilogo, pero que est omitido. La estructura es robada a Puig, que en “Maldicin eterna a quien lea estas pginas” omite las respuestas. La otra referencia evidente es el David Foster Wallace de "Brief interviews with hideous men", que lo toma de Puig. Esto es un robo de un robo, por lo que zafo de toda condena.

La falta de respuesta incomoda al principio, pero despus, creo, o ms bien espero, produce un efecto de intriga. Las preguntas se pueden suponer, y el lector tiene que trabajar un poco ms. Parece una novelita ligera, no? Como dijo un amigo al que le confo mis textos inditos: “es para leer en la playa”. Al principio, porque no me curo del todo de cierto esnobismo, me ofend un poco. (Un Ottonello, pensaba yo, debe leerse en confortables divanes.) Despus lo entend como un elogio. El dilogo interrumpido -y cierta teatralidad- agilizan la lectura. En tiempos de Netflix toda literatura es pica. La batalla es mantener la atencin del lector: quin me va a discutir esto?. No queda otra que valerse de ciertos trucos. Ac hablo de sexo, de mujeres fuertes, de hombres impotentes y todo a la velocidad de la luz. La novela es una grgara.

-T.: Qu lengua hbrida hablan estos inmigrantes argentinos que mezclan en sus dilogos ciertas expresiones en ingls?

-P.O.: Viv cinco aos en el midwest, la parte ms literaria de Estados Unidos. Es fcil escribir novelas sobre Nueva York (yo tengo una en la gatera: La torre insomne, sobre banqueros y consultoras), pero mucho ms interesante es escribir sobre Chicago y el centro del pas. Parece que no estoy respondiendo la pregunta, pero vers cmo ahora vuelvo mgicamente al ncleo argumental: dos argentinos en Chicago que se “contaminan” de palabritas y tecnicismos.

Además del amor,  la novela analiza cuestiones como la identidad y el exilio.
Adems del amor, la novela analiza cuestiones como la identidad y el exilio.


Si uno lo piensa, tristemente hablamos en la jerga del marketing, las finanzas y las corporaciones. Mis amigos no-progres me dirn que exagero. A ellos les contesto que no, no tanto. No soy lacaniano, ni entend mucho lo poco que le de Lacan, pero no est mal decir que “somos lo que hablamos”. Si la literatura (o la poesa) tiene una funcin, es la de rescatar los jugos ocultos en la palabra. Esto no lo invento yo, lo dice Shklovski.

Entonces, mi novelita playera juega con esa jerga y la contamina de micro bellezas. O, al menos, esa fue mi intencin. No quiero decir cmo debe leerse lo que escribo, pero Piglia haca lo mismo, y entonces por qu no? Como me gusta mucho mi profesin, en das buenos como hoy, en los que todo me parece “escribible” (quizs sean los nuevos antidepresivos), pienso que mi libro “hace algo” en contra de esa normalizacin del lenguaje. Si vamos a usar palabras como “target”, “objetivos”, “desafos”, “cashflow”, “markup”, “trend” y qu se yo, por lo menos que haya una novela que se las apropie. Una especie de antropofagia gerencial, supongamos.

Agradezco a las castas de gerentes que me han rodeado desde la tierna infancia por haberme regalado la terminologa. Ojo. Quizs deb haber hecho un master en direccin de empresas y carrera en Unilever. Hoy tendra ahorros, pileta y perro. En cambio, tengo 27 novelas inditas (solo 3 son buenas), 13.300 pginas de diarios, media tesis de doctorado, y serios planes de conquista universal.

-T.: Curiosamente, la accin ms vertiginosa de la novela est en el relato que un personaje le hace a otro, de una historia que ocurri en otro tiempo, no lo que sucede entre ellos o la relacin que protagonizan.

-P.O.: El relato oral es la forma ms antigua de la literatura. Ojal se note que, en una novela sobre la virtualidad, de pronto hay un momento en donde lo que realmente vale es la palabra. Un lector me escribi por Instagram diciendo que ella, Julia, era una especie de Sherezade. Casi lloro de alegra. No lo haba pensado, pero es cierto. Julia cuenta una historia -que puede ser falsa, o hiperblica, o lo que sea- para que “suceda” otra cosa. Lo que tiene que suceder es la ereccin del hombre, que se intimid ante la guita, el talento y la belleza. No puede “cumplir”. La narracin en mi historia es un modo de ganar tiempo. Espero, que ese episodio, el del accidente, funcione como dorso de aquello hasta el momento no ocurre, que es la consumacin.

En tiempos de hombres que intentan deconstruirse, no es fcil encontrar el sitio desde el que tocar estos temas. Entonces escrib un librito sobre una disfuncin erctil. A mi protagonista le fallan los genitales. Y ella, la mujer, en vez de destruirlo, apela a la mxima nobleza. Lo espera, le cuenta una historia en la cama, lo ablanda un poco. As lo veo yo, que soy el autor, pero ya sabemos que los textos, una vez entregados al mundo, no nos pertenecen.



-T.: La tecnologa anula el sexo, lo vuelve imposible?

-P.O.: Aumenta, quizs, la torpeza. Porque los cuerpos “estn”: sudan, huelen, se tensan, se trenzan. Como dice Villoro, hay cierta dimensin corporal que no es platnica. Durante el cuerpo a cuerpo no hay filtro de Instagram ni religin que te salve. Por otro lado, la literatura tambin repone una ausencia, por lo que, en tanto tecnologa, tambin est alejada de los organismos. Y por eso es tan grato escribir sobre coger.

-T.: Para hablar de la transformacin de las relaciones de pareja a partir de la tecnologa elegiste un tono humorstico y no de denuncia. Por qu?

-P.O.: Estaba a mano en mi mesa de trucos. Si no me cuido de manera explcita, a veces me pongo un poco solemne. Ms ahora, que por motivos inslitos tambin soy crtico literario. El tono tena que ser juguetn.

-T.: El ttulo remite a una cancin emblemtica pero es en s mismo una irona, marca un poco el tono del texto.

-P.O.: Vivimos en una poca en donde estamos algo obligados a triunfar. Byung-Chul Han no estara en desacuerdo. Tenemos que obtener esa “satisfaction” de la que habla Jagger. El ttulo se lo debo a mi editora. Escuch por primera vez a los Rolling en 2021. Por recomendacin de un amigo empec por “Let it bleed”. Suenan bastante bien, no?. En cualquier momento saco la lengua.