26/07/2021 13:08 - LITERATURA

Luciana de Luca: "Hay una rabia atvica que tienen todas las mujeres"

La primera novela para adultos de Luciana De Luca, "Otras cosas por las que llorar" pone en foco la vida de una mujer madura tamizada por los recuerdos fragmentarios a los que se aferra despus del diagnstico de Alzheimer.

Por Eva Marabotto

Luciana De Luca es autora del libro de relatos "Las fiestas no son para los niños2 y varios libros para niños. Foto: Alejandro Guyot.
Luciana De Luca es autora del libro de relatos "Las fiestas no son para los nios2 y varios libros para nios. Foto: Alejandro Guyot.

El avance de la desmemoria en una mujer madura,el repaso fragmentario de una vida atada a los mandatos sociales y la necesidad de preservar un lugar propio para mantener su identidad son los ejes que se entrelazan en la trama de “Otras cosas por las que llorar”, la primera novela de Luciana De Luca, autora de cuentos publicados en diversas antologas, una coleccin de relatos y varios libros para nios.

“Yo repito las cosas, como una fuente, como una cancin de cuna. Hay algo dentro de m que est fermentando y se deshace como fruta podrida a la vista de todos”, cuenta la protagonista, Carolina, al comienzo del texto. Quizs se lo cuenta al lector o quizs se lo cuenta a s misma en un intento por atrapar esos instantes antes de que se borren de su mente por el Alzheimer que avanza, como aquellos papeles en los que anota datos, ancdotas, nombres, por recomendacin de su mdico. Esos fragmentos son a la vez desgarradores y poticos y permiten reconstruir la trayectoria del personaje que es a la vez la de todas las mujeres de su generacin.

Curiosamente, segn cuenta De Luca la gnesis del libro tambin fue a partir de papeles en los cuales escriba una idea o una escena que le vena a la cabeza, hasta que el material comenz a tomar cierto volumen y se convirti en una historia con ciertas reminiscencias autobiogrficas.

Sobre el trnsito de la literatura infantil a la de adultos, la composicin de la novela y lo que hay de su abuela paterna en Carolina convers la autora con Tlam. Aqu, los tramos principales de la entrevista.


-Tlam: Cmo fue el pasaje de la literatura infantil a la de adultos?Pueden convivir en tu quehacer cotidiano ambos gneros?

-Luciana De Luca: Ya haba hecho literatura para adultos antes de arrancar con la literatura infantil y nunca dej de escribir para adultos. Afortunadamente son dos mundos que pueden convivir bien, por lo menos en mi cabeza, y me permiten jugar de distinta manera con el lenguaje y con la trama. Ahora escribo distintos proyectos tanto de literatura infantil como de adultos.
Aunque el mundo de la literatura infantil es ms luminoso y se tocan otros temas; y en la de adultos hay cierta oscuridad, en m conviven las dos en paz y armona.

-T.: Curiosamente, la novela se fue gestando como si fuese parte de la memoria de Carolina, la protagonista, a partir de anotaciones en trozos de papel...

-L.D.L.: Empec tomando notas, primero en un documento ms tradicional. Yo siempre trabajo as, ahora lo estoy organizando un poco ms, pero siempre estaba con esta tensin pendiente de la historia. Entonces cuando tena una idea anotaba en un papelito, me mandaba un mensaje de audio, anotaba en los mrgenes de los libros que estaba leyendo hasta que eso empez a tomar como un cuerpo ms voluminoso ms robusto era eso como una tormenta de papelitos y se fueron uniendo de alguna manera porque empec a seguir esa voz y esa historia.

La autora creció en el litoral argentino, donde se sitúa la acción de la novela. Foto: Alejandro Guyot.
La autora creci en el litoral argentino, donde se sita la accin de la novela. Foto: Alejandro Guyot.


-T.: Cmo surgi el personaje? Conociste a un personaje como Carolina?

-L.D.L.: Tuve una Carolina en mi vida. Mi Carolina era la mam de mi pap. Yo viv en la provincia de Santa Fe y mis abuelos vivan en la misma manzana. Entonces haba como una especie de tnel invisible entre la casa de mis abuelos y la ma. Mis padres trabajaban y yo estaba muchsimo en la casa de mi abuela y comparta mucho tiempo con ella en su casa. Era su sombra. En algn momento yo crec y mi abuela fue envejeciendo y empez a tener un deterioro de su memoria y yo fui viviendo y acompaando ese proceso, de una manera muy natural, con ella. Empec a ver sus saltos en lo que ella contaba, en la memoria, en la repeticin de ciertas historias, en cmo se fijaba su atencin en algunas cosas y en otras no.

-T.: Lo viviste con angustia?

-L.D.L.: En su momento no fue algo dramtico como uno podra pensar. Yo no lo vea como algo triste, era natural para m. Incluso llegaba a resultar gracioso y nos reamos de eso con ella. Era parte de un ciclo natural, todo como si fuera parte de esa naturaleza que habitaba en su jardn.

-T.: En la novela tambin la prdida paulatina de memoria de la protagonista tiene tanto de triste como de potico… Cmo encontraste ese registro?

-L.D.L.: Durante todos estos aos en los que escrib ms de lo que pens que haba escrito fui trabajando para encontrar una voz. tampoco trabajndolo a propsito. Es una bsqueda que tiene que ver con una cuestin vital. Para m, la literatura es parte de mi vida desde que aprend a escribir y a leer, y la construccin de una voz que me llev toda la vida.
En ese sentido, creo que en todo lo que escribo est esa poesa. Si releo todo lo que escrib o si releo los trayectos o lo que estoy escribiendo ahora tambin. Incluso como lectora, la poesa es parte de la literatura que me gusta y consumo y quiero hacer. Esa voz fuerte y a veces dolorosa, pero potica, es constitutiva de lo que soy y de lo que quiero escribir siempre.

-T.: En contraposicin con ese componente potico, por momentos, la voz de Carolina tambin deja traslucir mucha rabia. Pareciera rebelarse contra el lugar que le toc en la vida, a pesar de ser de una generacin de mujeres que quizs no se lo cuestionaban.

-L.D.L.: S. A veces pareciera que como es una mujer de otra poca no se lo va a plantear. Que le va a parecer natural quedarse en su casa. Pero creo que existe una rabia que es un poco atvica, acumulada, que tienen todas las mujeres. Adems todava hay un montn de mandatos que cumplir y hay un montn de situaciones vitales que las mujeres atravesamos y una vez que estamos ah, nos damos cuenta de todo lo que implican, desde la maternidad al matrimonio, o nuestro rol dentro de la fuerza laboral.
No es solo lo que tiene que ver con la pareja y la reproduccin, sino que en todos los mbitos yo creo que la fuerza de ese sometimiento histrico genera mucha rebelda y mucha rebelin en las mujeres, especialmente en las chicas jvenes que tienen mucha fuerza, potencia y espacio para alzar su voz. En tanto otras mujeres, desde mi generacin hacia atrs a lo mejor fuimos esquivando y sorteando estos mandatos como pudimos, pero an as creo que hay mucha rabia hacia el sometimiento, hacia la obediencia y hacia las expectativas sociales que hay respecto del rol de la mujer y las exigencias que tiene.

-T.: En ese sentido, el rol del hombre est mucho ms desdibujado. El lector quizs no llega a comprender del todo a Antonio, el marido de Carolina…

-Creo que el foco est tan puesto en ella que puede ser que se haya desdibujado. No me interesaba. La gran lupa estaba puesta sobre ella. Era un gran micrfono para amplificar esa voz tan silenciada. Ms all de eso, el hombre en la novela responde tambin a un estereotipo y a un cierto mandato. Es un hombre callado y dedicado al trabajo y al sostn de la familia. Alejado de la ternura, de la sensibilidad, de la crianza, del deseo. Carolina no es una vctima de su esposo, es una vctima de un orden de las cosas. l es un hombre que tambin tiene miedo y sufre.

"Otras cosas por las que llorar".
"Otras cosas por las que llorar".

-T.: Ese mandato social tambin se da en los espacios que transita la protagonista. Ella est recluida en su casa y su jardn es su lugar en el mundo, el nico lugar donde puede ser libre. Hasta que deciden modificarlo.

-L.D.L.: Tiene que ver con su imposibilidad para opinar, para decidir. El marido decide que van a reformar el patio, as va a ser. Ella no tiene voluntad. Ese lugar es su refugio, su espacio de consuelo, de observacin y escucha.

-T.: Tambin aparece otro espacio, que quizs tambin tiene que ver con tu infancia: el del ro…

-L.D.L.: El ro siempre fue importante en mi infancia. Vivamos cerca del ro Salado, que sola desbordarse, siguiendo los caprichos de la naturaleza. Esa idea de esta presencia de la naturaleza con su voluptuosidad, que tambin est en las plantas del patio de Carolina. es una naturaleza que irrumpe y se manifiesta, y arrasa con todo. Un poco el ro es una metfora de lo que le pasa a Carolina. Es algo que siempre estuvo ah y de pronto se desborda, irrumpe y se lleva toda la memoria.

-T.: El ttulo tambin apunta a la poesa, pero tambin a un mandato hacia las mujeres: pareciera que hay cosas por las cuales se puede llorar, o otras que no.

-L.D.L.: El ttulo fue un hallazgo de la editora, Paula Lucantis. Es una frase que le dice el pap cuando Carolina pierde a su mam y tiene que asumir el rol de mujer y llora porque no le sale. Es como si fuera un consuelo, pero, a la vez, un mensaje un poco crudo. A su modo le dice: “Conten las lgrimas porque despus va a haber otras cosas por las que llorar”.